SC 103 2005 [0800131030051995 10095 02]

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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SC-103-2005 [0800131030051995-10095-02]

      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

     SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

Magistrado Ponente  

EDGARDO VILLAMIL PORTILLA  

Bogotá  D.  C., primero de junio de dos mil  cuatro   

Ref.         Exp.         No.  080013103005-1995-10095-02   

          Se   decide  el  recurso  de  casación  interpuesto  por  la  parte  demandante  contra  la  sentencia  de  17  de  octubre de 2000, proferida por el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, decisión epílogo del  proceso  ordinario promovido por la Sociedad Sertrán Ltda. contra la Compañía  Suramericana de Seguros S.A.   

ANTECEDENTES  

1.             La  sociedad  Sertrán  Ltda.  entabló  proceso  ordinario  de  responsabilidad  civil  contractual contra la Compañía  Suramericana  de  Seguros S.A. a fin de que esta fuera condenada a pagar la suma  de     $51’413.170.oo  correspondiente  al  valor  de la indemnización originada  en el siniestro  ocurrido  el  28  de  julio de 1994, amparado por la póliza 85202, así como la  suma  de $17’000.000.oo, por  haber  dispuesto  unilateral  e  inconsultamente  dejar  sin vigencia la póliza  antedicha,  lo  que  despojó de cobertura el hurto de que fue víctima la firma  Gracetales,   más   la   suma  de  $50’000.000.oo   por   los   perjuicios  causados  con  ocasión  de  la  cancelación unilateral de la póliza.   

2.            Las  súplicas transcritas tuvieron como  apoyo los hechos que a continuación se compendian:   

   

2.1.          Eduardo Sarabia Padilla, en su condición  de  representante  legal  de  Sertrán  Ltda.,  tomó  la póliza automática de  seguro de transporte de mercancías número 85202.   

2.2.          El  28  de  julio  de 1994 la demandante  autorizó  al  señor  Pedro  Coronado, conductor del camión de placas ZOB-905,  para  retirar  de  las  bodegas  de Aluminios Reynolds productos por un valor de  $58’405.814.oo,  para  ser  transportados desde Barranquilla con destino a Bogotá.   

2.3.          El día 31 de julio de 1994 el vehículo  que  ejecutaba  el transporte fue objeto de hurto por obra de piratas terrestres  ante  lo  cual  el  conductor  presentó  la denuncia del caso. El representante  legal  de  la sociedad demandante se apersonó inmediatamente del asunto, pidió  información  a  las  autoridades,  informó del hecho al remitente “Aluminios  Reynolds”   así   como   a   la  aseguradora  demandada,  a  quien  luego  de  instrucciones   recibidas   le   hizo   llegar  los  documentos  soporte  de  la  reclamación  por  el  siniestro.  Posteriormente le hizo saber a la aseguradora  demandada   que   la   cuantía   del   siniestro  ascendía  a  $51’413.170.oo;  no  obstante, Suramericana  de  Seguros  S.A.  objetó el pago de la reclamación con el argumento de que el  vehículo  en  que  se  transportaba  la  mercancía  hurtada  era  de  servicio  particular.  Además,  la  Aseguradora  dejó  sin  vigencia  la póliza, lo que  ocasionó  mas  perjuicios  a  la  demandante,  ya  que  en los días en que fue  cancelada  la  póliza,  otro  vehículo  de la empresa fue también víctima de  atraco,  delito  en  que  se  perdió  mercancía  por  valor de $17’000.000.oo.  transportada para la firma  Gracetales.   

          3.                         La  sociedad demandada respondió la demanda, se  opuso  a  las  pretensiones,  negó  algunos  hechos y de otros dijo nada saber,  formuló  la  que  denominó excepción de “enriquecimiento sin causa”, toda  vez  que la mercancía no era de propiedad de la demandante sino de “Aluminios  Reynolds”  y  “Gracetales”;  igualmente propuso como defensa el “pago de  la  obligación”  en  razón de que La Nacional de Seguros cubrió a Aluminios  Reynolds  el valor del siniestro. Por el pago hecho, la demandada se subrogó en  los  derechos  de  la  asegurada contra el transportador responsable Sertrán, y  así   obtuvo   de   Suramericana   -asegurador   de   Sertrán-,   el  pago  de  $25’000.000.oo.   

                               

          4.                         El  juez   de  primera  instancia  mediante  fallo  de 21 de abril de 1997 negó las pretensiones de la demanda. Apelada esta  decisión  por  el  demandante  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Barranquilla  mediante sentencia de 17 de octubre de 2000, reformó la decisión  y  además de negar los pedimentos, declaró probadas las excepciones propuestas  por la demandada y condenó en costas a la sociedad apelante.   

LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL  

          Luego  de  presentar  una síntesis de los hechos y las pretensiones  de  la  demanda,  así  como  de  las  excepciones aducidas por la demandada, el  Tribunal  ensayó  un  bosquejo teórico sobre partes y objetivo del contrato de  seguro,  así  como  del  derecho  de  subrogación que asiste al asegurador que  pagó  el  siniestro, contra los responsables del mismo. De igual forma, aludió  al  contrato de transporte, del que resaltó la obligación del transportador de  llevar  sanas  y  salvas  las  mercancías  objeto  del  transporte, derecho que  correlativamente radica la ley en el destinatario.   

          Para  ratificar  la  suerte  adversa de las pretensiones el Tribunal  hizo las siguientes consideraciones capitales:   

1.             La   demandante  (Sertrán  Ltda.)  no  recibió  perjuicio patrimonial alguno, pues como transportador nada pagó a los  dueños   de   las  mercancías  hurtadas,  en  tanto  sus  propias  compañías  aseguradoras  enjugaron  la  pérdida,  de lo cual se sigue que la demandante no  resultó afectada por el siniestro.   

2.            No puede pretender Sertrán Ltda. que se  le   pague  la  suma  de  $51.000.000,  valor  de  las  mercancías,  pues  ello  constituiría un episodio de enriquecimiento sin causa.   

4.            Como la demanda acusa que hubo perjuicios  derivados  de  la  cancelación  unilateral  de  la  póliza,  dispuesta  por la  aseguradora  demandada,  el  Tribunal  decidió  adversamente  este  ruego,  por  ausencia   de   prueba   del   perjuicio   que   esa  revocación  causó  a  la  demandante.   

5.            La  demandante  también  alegó que las  empresas  Aluminios  Reynolds  S.A.  y Gracetales S.A. no la volvieron a emplear  para  sus despachos y que ello es así mismo constitutivo de perjuicio. Frente a  ese  reclamo  el Tribunal argumentó que no estaba demostrado que la revocación  unilateral  de  la  póliza  hubiera  sido  el  motivo  para que dichas empresas  cesaran   en  el  uso  de  los  servicios  de  la  sociedad  transportadora  hoy  demandante.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

CARGO  ÚNICO   

          Con  fundamento  en  el numeral 1º del artículo 368 del Código de  Procedimiento  Civil,  se  acusó  al  Tribunal  de  haber  violado directamente,   el   artículo  1096  del  Código  de  Comercio  por  aplicación  indebida,  toda  vez  que para declarar  probadas  las  excepciones  propuestas  por la parte demandada consideró que se  había  configurado  la  subrogación  a  favor  de la que fue aseguradora de la  empresa Aluminios Reynolds S.A., La Nacional de Seguros.   

                                                                  

En  el  desarrollo  del  cargo el recurrente  bosquejó  los  requisitos que según la Corte, debe cumplir la aseguradora para  subrogarse  en  los  derechos  del  asegurado,  los  cuales no halló reunidos a  cabalidad.   

1.            Sobre  la  existencia  de un contrato de  seguros,  dijo  el  recurrente  que  está  demostrado  en  el expediente que la  aseguradora  canceló  en  forma  unilateral  e  ilegal  el  mencionado contrato  (póliza  85202).  Luego  de  señalar  que  al  seguro  de transporte no le son  aplicables  los  artículos  1070,  1071,  1107, ni el ordinal 6º del artículo  1047  del  Código  de  Comercio,  explicó que la aseguradora no podía revocar  este  contrato,  decisión  que  además  tomó  una  vez  tuvo conocimiento del  siniestro  acontecido  el  31  de julio de 1994, tal como está demostrado en el  expediente.  De lo dicho dedujo el recurrente que no existía contrato de seguro  que  facultara  a  la  Compañía  Suramericana  de  Seguros  S.A.  a pagar a La  Nacional  de  Seguros  el  valor  de lo cancelado a Aluminios Reynolds, menos si  Sertrán Ltda. no fue requerida como supuesto tercero responsable.   

2.            Acerca  de  la  exigencia de que haya un  pago  válido  en  virtud  del  contrato  de seguro, sostuvo el recurrente que a  folio  68  del  cuaderno  1º  figura  el  recibo  de egreso por $25’000.000.oo   en   el   que   se   lee:  “valor a pagar a La Nacional de Seguros por póliza  de  transportes  85202  de  SERTRÁN  LTDA.  que  operaba  como transportador de  Aluminios  Reynolds  quien  fue  indemnizado  por  esa aseguradora la cual ahora  opera  como  subrogataria  de  los derechos de Aluminios Reynolds”.  Se  pregunta  a  continuación  el recurrente con qué fundamento  legal  pagó  Suramericana  si  ella  misma  había revocado la póliza y había  objetado el pago de la reclamación.   

3.            Que el daño producido por el tercero sea  de  los  cubiertos  o  amparados  por  la  póliza,  elemento constitutivo de la  subrogación que el recurrente no discute.   

4.            Que  una vez ocurrido el siniestro surja  para  el  asegurado una acción contra el responsable, lo que en este caso, para  el  casacionista, no ocurrió, porque La Nacional de Seguros no efectuó recobro  alguno  a  Sertrán Ltda., que era el responsable legal del siniestro de acuerdo  con el artículo 1030 del Código de Comercio.   

Puestas  en  esta  dimensión  las cosas, el  recurrente     no     halló     los     elementos     constitutivos    de    la  subrogación.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

           Frente  a  las  tres pretensiones de la  demanda,  el  Tribunal  planteó  que  como  la  demandante no sufrió perjuicio  alguno  carecía  de  derecho a demandar el resarcimiento. Así, en cuanto a que  se  condenase a la demandada a pagar a la demandante el valor de las mercancías  remitidas  por  Aluminios  Reynolds S.A., señaló que como esta compañía hizo  el  reclamo  a su propia aseguradora, “La Nacional de Seguros S.A.”, y ésta  pagó   las  mercancías  a  la  empresa  remitente,  aunado  al  hecho  de  que  Suramericana   de   Seguros   había   reembolsado  a  La  Nacional  de  Seguros  $25’000.000.oo,    la  demandante no recibió perjuicio patrimonial alguno.   

         

          Respecto  de  la  segunda  pretensión,  también  constató  que la  dueña  de  las  mercancías, “Gracetales S.A.”, recibió de “Suramericana  de  Seguros”,  de  acuerdo con lo pactado en la póliza No. 84756, el valor de  los  bienes hurtados, de lo cual concluyó que no se causó perjuicio a Sertrán  Ltda.  Igual  inferencia extrajo con respecto a la pretensión de indemnización  de    perjuicios    por    la    revocación    unilateral   del   contrato   de  seguros.   

          No  obstante  lo  anterior,  la demandante entendió que el Tribunal  negó  las  pretensiones  porque  halló  probada  la subrogación legal, que en  concepto del recurrente es improcedente.   

          No  reparó  el  casacionista  en  que para decidir como lo hizo, el  Tribunal  se  apartó  explícitamente  de  la  consideración  del  juzgado que  partía  de  la  subrogación  operada a favor de “La Nacional de Seguros” y  contra  “Sertrán  Ltda.”,  y  muy  por  el contrario, declaró probadas las  excepciones  propuestas por la demandada. A despecho de la subrogación admitida  por  el  Juzgado,  el  Tribunal  consideró  que la demandante no había sufrido  perjuicio  patrimonial  con  ocasión del siniestro y ese fue el soporte capital  de  la decisión. Como el casacionista omitió en su impugnación los verdaderos  argumentos  del  Tribunal,  el  ataque  resulta enteramente desenfocado, a punto  tal,  que  no  tiene  la  Corte  manera  alguna  de hacer un parangón entre las  conclusiones  jurídicas  que  el  cargo  propone y las que fueron hechas por el  juzgador  de  segundo  grado,  las  que  entonces  quedan  incólumes  porque no  recibieron  crítica  alguna,  desde luego que las del recurrente se enderezan a  razonamientos ajenos por completo a los que el sentenciador dedujo.   

          Dicho  en  breve,  la  demanda  de casación contiene un ataque a la  sentencia  del  juzgado,  sin  atender  que el fallo fue confirmado “aunque  no exactamente por las mismas razones que expusiera el a  quo”  como  expresamente epilogó el Tribunal.    

La  Corte, al decidir un asunto semejante al  presente,  en  el  que  igualmente  la  acusación no estaba enfocada contra los  argumentos   en   los   que   se   basó  el  Tribunal,  señaló:  “Así  las  cosas, como al proponerse la impugnación con base en  la  causal  primera de casación, se suscita un examen de la sentencia orientado  a  establecer  si el juzgador observó o no la ley sustancial llamada a gobernar  el  asunto  a decidir, la actividad dialéctica del impugnador se debe encaminar  a   demostrar   el   desconocimiento   de   la   ley  ‘…dados  los  fundamentos  de  hecho y de derecho en  que  se  apoya,  y esto es así porque en casación se contraponen dos factores,  el  fallo  acusado  y  la ley, pero sin que el sentenciador pueda salirse de los  motivos  que  alega  el  recurrente,  y sin que este a su turno pueda alegar con  éxito  razones o aducir argumentos, en que no se apoya el fallo recurrido (G.J.  2010,  563)’.  De manera que al ‘…no hacerse cargo en forma circunstanciada de  todas  las  apreciaciones de  fondo  que  conforman  esa  base  o  lo  que  a  ello  equivale  en últimas, si  desatiende  la  estructura del juicio jurisdiccional discutido y se aparta de la  línea  argumental  que inspira la solución que en derecho se le imprime a  la   controversia   por  virtud  de  dicho  juicio,  el  mencionado  recurso  es  improcedente…  (G.J.  CCXVI, 291)'». (sent. cas. civ.  de 5 de noviembre de 2002, Expediente No. 6717).   

DECISIÓN  

          En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de  Casación  Civil,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad  de  la ley, NO CASA  la  sentencia  del  17  de octubre de 2000 pronunciada por la Sala Civil Familia  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Barranquilla, en el proceso  promovido  por  Sertrán  Ltda.  contra  la  Compañía  Suramericana de Seguros  S.A.   

          Condénase  en costas del recurso a la parte recurrente. Tásense en  su oportunidad.   

Notifíquese  y devuélvase el expediente al  tribunal  de  origen.                                                  

EDGARDO   VILLAMIL  PORTILLA   

MANUEL ISIDRO ARDILA VELÁSQUEZ  

JAIME ALBERTO ARRUBLA PAUCAR  

CARLOS      IGNACIO      JARAMILLO  JARAMILLO   

PEDRO OCTAVIO MUNAR CADENA  

SILVIO FERNANDO TREJOS BUENO  

CÉSAR JULIO VALENCIA COPETE  

    

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