A- 14-01-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION CIVIL  

Magistrada Ponente  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

                  Bogotá,   D.   C.,  catorce  (14)  de  enero  de  dos  mil  catorce  (2014).   

Ref: Exp. No. 11001 02 03  000 2013 02334 00   

Procede  la  Corte  a decidir el conflicto de  competencia  suscitado  entre los Juzgados Promiscuo Municipal de Cucutilla y de  Arboledas,  pertenecientes,  en su orden, a los distritos judiciales de Pamplona  y  Cúcuta  (Norte  de  Santander),  a  propósito  del  trámite  de la demanda  ejecutiva   singular   instaurada   por   el  BANCO  AGRARIO  DE  COLOMBIA  S.A.  –BANAGRARIO- contra ALEXIS  JAVIER ORTEGA CHACON y CARMEN CECILIA RUBIO CRUZ.   

ANTECEDENTES   

                    2.  El  escrito  de  demanda  fue  dirigido  y  radicado en el Juzgado Promiscuo  Municipal  de  Arboledas  (Cúcuta  -Norte de Santander-); en dicho documento el  actor  señaló  que  el  domicilio de los dos accionados es Arboledas (folio 3,  cuaderno  principal).  Esta  aseveración  quedó  contenida  tanto  en la parte  introductoria  del  libelo  como en el ‘acápite’  reservado  al  señalamiento  de  las  ‘partes’.   

                      Además, el  acreedor,  señaló  como  lugar  para  recibir  notificaciones el señor Ortega  Chacón  en  “la  finca  LA  CABUYA  VEREDA  EL  TOPON,  ARBOLEDAS.  Norte  de  Santander”,  y, la señora Rubio Cruz, en la “FINCA MORADO EL CACIQUE VEREDA  CINERA, ARBOLEDAS. Norte de Santander”.   

   

                    3.  El  Juzgado  Promiscuo  Municipal de esta última localidad, a través de la  providencia  de  diez  (10)  de  mayo de dos mil trece (2013), profirió el auto  ejecutivo   reclamado   en   la   demanda   (folios   38   y   39   ib),   simultáneamente,   en   cuaderno  separado,  accedió  a  las cautelas solicitadas por el acreedor. Meses después  (agosto)  del  mismo  año,  como consecuencia de las gestiones adelantadas para  noticiar  a  los  deudores  de la acción incoada, el escribiente del juzgado de  conocimiento  informó  al  juez  que  uno  de  los  lugares  indicados  con ese  propósito,  correspondía  al Municipio de Cucutilla (reverso folio 44), razón  por la cual no podía desplazarse a dicha localidad.   

                   En su momento,  a  instancia  del  juzgador, la oficina de planeación de aquella municipalidad,  confirmó  lo  anunciado  por  el  empleado  señalado  (folio  47  idem).   

                    4. La titular  del  Despacho  referido  (Arboledas),  en  auto de quince (15) de agosto de esta  anualidad,  argumentando que la verada ‘El   Topon’  lugar   en   donde   reside   el   señor   “ORTEGA  CHACON,  el  (sic)  obligado  principal  de la demanda  (sic)”,  corresponde  al  territorio de Cucutilla e invocando la regla inserta  en  el  numeral  1  del artículo 23 del C. de P. C., en cuanto que el domicilio  del  demandado  es  el  que asigna la competencia del juez, decidió declarar la  nulidad  de lo actuado por falta de competencia, rechazar la demanda y remitirla  a este último.   

                     5. El asunto  fue  recibido por el Juzgado Promiscuo Municipal de Cucutilla y el funcionario a  cargo,  en  auto  de  nueve  (9)  de  septiembre  de la misma anualidad, rehusó  aprehender  el  conocimiento  asignado  generando  el conflicto negativo que hoy  ocupa a esta Corporación.   

                   Este juzgador,  en  lo  basilar  de su argumentación, para proceder en la forma en que lo hizo,  expuso  que  la  regla  inserta  en  el  artículo  23 del C. de P.C., cuando de  procesos  ejecutivos  se trata, ordena como juez competente al del domicilio del  demandado  y,  en el escrito introductorio la parte actora señaló con claridad  que los deudores eran vecinos de Arboledas.   

                      Agregó que  aun   aceptando   que   la   vereda   ‘El    Topo’  pertenezca  al  Municipio de Cucutilla, dicha sección territorial refiere a uno  de  los  dos  accionados, mientras que el otro, concretamente, la señora Carmen  Cecilia  Rubio  Cruz,  el sitio precisado en donde recibiría notificaciones sí  corresponde  a  Arboledas,  lo  que  coincide con una de las hipótesis de dicha  norma  y,  por  tanto, cualquiera de los dos, a elección del actor, definía la  competencia.   

                        En  esos  precisos términos apalancó su determinación.   

                   6. El trámite  previsto  en  el  artículo  148  del C. de P. C., fue agotado cabalmente y, por  ello, procede la resolución del conflicto.   

                     

CONSIDERACIONES   

                         1.  Por  disposición  de  los  artículos  7º  de la Ley 1285 de 2009, reformatorio del  artículo  16  de  la  Ley  270  de  1996,  Estatutaria de la Administración de  Justicia  y,  el   28  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  cuando  dos  funcionarios  judiciales  chocan  alrededor de la competencia para conocer de un  determinado  asunto litigioso, vinculados a distinto Distrito Judicial, la Corte  Suprema  de  Justicia  es  la  llamada a dirimir tal discrepancia; y, como en el  presente  asunto,  los jueces en confrontación están adscritos, ciertamente, a  diferentes  distritos  judiciales, es decir, el Juez de Cucutilla al Distrito de  Pamplona  y  el  de  Arboledas  al de Cúcuta, es esta Corporación la facultada  para dilucidar dicha disputa.    

                    2.  Cuando  se  acude  a  la  jurisdicción en procura de zanjar una determinada  controversia,  la  selección  del  funcionario  judicial  que  debe cumplir ese  propósito,  por  sabido  se  tiene,  está  condicionada  a  la concurrencia de  algunas  circunstancias  que  la  doctrina  llama  fueros,  es  decir,  aquellos  aspectos  anejos  ya a calidad de personas que intervienen en la litis, al lugar  en  donde  la  parte  demandada tiene su domicilio, al sitio en donde acaecieron  los  hechos,  etc.  En algunas oportunidades tales situaciones se desplazan unas  con  otras  (artículos  22  y  24  C.  de P.C.), en diferentes eventos devienen  concurrentes,  hipótesis  que  habilita  al  actor la selección del factor que  define al juez natural.    

                     3.  Ahora,  hacer  efectivo el cobro de algunas sumas de dinero contenidas en un  título  valor  (pagaré),  impone,  por  regla  general, realizar la escogencia  pertinente,  es  decir,  al funcionario que asuma el conocimiento del conflicto,  teniendo  presente  el lugar en donde el demandado tiene su domicilio, como así  lo  regula,  expresamente,  el artículo 23 del Código de Procedimiento Civil y  una  vez  el actor, a partir del acatamiento de la normatividad vigente en torno  a  las  reglas señaladas, el funcionario debe respetar tal indicación, sin que  pueda convertirse en sucedáneo de la misma.   

                          4.  La  situación  analizada  en  el  presente  asunto,  no  involucra  una  situación  especial  y  privilegiada  para definir la competencia, por tanto, debe acudirse  al   referente  territorial.  En  esa  dirección,  entonces,  no  ofrece  mayor  dificultad  establecer  qué  funcionario  es el llamado a dirimir la contienda,  pues  basta para inferir el juez natural, determinar el domicilio del accionado,  teniendo  presente  que el mismo lo define el lugar en donde ha hecho explícito  su  ánimo  de  residenciarse  y  permanecer  en  él,  como así lo describe el  artículo 76 del Código Civil Colombiano.   

                   4. Lo plasmado  conduce,  prontamente,  a  afirmar  que  la  Juez  Promiscuo  de Arboledas es la  funcionaria  que  debe  conocer  y llevar a término la acción ejecutiva; luego  fue  evidente  la  equivocación cuando se despojó del proceso reseñado; yerro  que  deviene  estructurado  por  tres  aspectos,  todos ellos indicativos de que  dicha  juzgadora es la facultada para asumir el litigio, como pasa a explicarse:   

                   4.1. En primer  lugar,  al  desprenderse  del  proceso bajo el argumento que el demandado Ortega  Chacón   residía   en   la  vereda  ‘El   Topon’,  territorio  del  Municipio  de  Cucutilla,  pasó  por alto que ese lugar no fue  señalado  en  la  demanda  como  domicilio  de dicho deudor, sino, como así lo  precisó  el  actor  en  su  escrito,  era el lugar en donde podía cumplirse la  notificación  ordenada.  Sobre  ese punto en forma reiterada ha dicho esta Sala  que:   

                    “no   es   factible   confundir   el   domicilio,  entendiéndose  por  tal,  en  su  acepción  más  amplia,  como  la residencia  acompañada,  real  o  presuntivamente, del ánimo de permanecer en ella, con el  sitio    donde    puede    ser    notificado    el    demandado,    ‘pues este solamente hace relación al  paraje  concreto,  dentro  de su domicilio o fuera de él, donde aquel puede ser  hallado   con   el  fin  de  avisarle  de  los  actos  procesales  que  así  lo  requieran’ (auto del 6 de  julio      de     1999),     ya     que     suele     acontecer     ‘que  no  obstante  que  el  demandado  tenga  su domicilio en un determinado lugar, se encuentre de paso (transeúnte),  en  otro donde puede ser hallado para efectos de enterarlo del auto admisorio de  la  demanda,  sin  que por tal razón, pueda decirse que ésta debió formularse  en  este  sitio  y  no  en  el  de su domicilio, o que éste sufrió alteración  alguna’”  (auto  de 20 de noviembre de 2000), postura ratificada en auto de 30  de marzo de 2012, Exp. 2012-00423-00.   

                    4.2.  En segundo lugar, en el libelo se manifestó con claridad que el domicilio  de  los  demandados  era el Municipio de Arboledas, indicación que, como quedó  reseñado  precedentemente,  es  el  factor que por ley, en línea de principio,  debe acogerse para seleccionar al juez de la causa.   

4.3.  En  tercer  lugar,  pasó  por alto la  funcionaria  que  la  parte  demandada está conformada por dos sujetos y, si en  gracia  de  discusión  se  aceptara  que  uno  de  ellos  tiene su domicilio en  Cucutilla,  tampoco  podría  abstenerse  de  asumir  competencia porque el otro  ejecutado  (la  demandada  Carmen  Cecilia  Rubio  Cruz),  tiene domicilio en el  Municipio  de Arboledas, evento en que operaría el numeral 1º del artículo 23  de  la  Ley  Procesal  Civil,  en el entendido que el domicilio de cualquiera de  ellos,  a  elección  de  la  parte  actora,  determina el juez de conocimiento.   

4.4. En cuarto lugar, cumple resaltar que en  el  momento en el que la juez se deshizo del conocimiento del proceso, el estado  del  mismo  no  le  habilitaba  esa determinación, pues, como se recordará, la  funcionaria  alcanzó  a  librar  la  orden  de  pago solicitada y autorizó las  cautelas  pedidas,  lo  que  significa que ya había aprehendido el conocimiento  del  litigio  y,  bajo  esa  circunstancia  procesal,  no podía unilateralmente  desprenderse  de  esa causa, con mayor razón si se tiene en cuenta que la falta  de   competencia  argüida  atañe  al  aspecto  territorial  que,  por  expresa  autorización     de     los     artículos     143     y    144    ibidem,  es un vicio saneable, por tanto,  una  vez  el  juzgador asuma competencia, sólo a instancia del demandado y bajo  las  formalidades  previstas  en  la  normatividad  vigente  puede alterarse esa  facultad  decisoria,  mientras  ello no suceda el juez debe continuar conociendo  de esa confrontación.   

Sobre  el  particular,  la  Corte   ha  expuesto:   

                                 “Adicional a lo reseñado  y  dada  la  circunstancia  de  que el primero de los  juzgados  en  mención dispuso tramitar la ejecución,  al   librar   mandamiento   ejecutivo   y   decretar  medidas    cautelares,    providencias    que    no  se

invalidaron,    es    preciso   traer    a    colación  el  criterio  doctrinal  de   esta   Corporación    ante   esa  eventualidad,  contenido  en  auto  n°  051   de  22 de marzo de 2007, en el que dijo:  «El   juez,    acudiendo     por     lo     general     a     los  factores

determinados    por   el   demandante   en   su  escrito incoativo, debe  definir   en   un  comienzo  lo  atinente  a  la competencia  que    le    asiste   para   conocer    de    un    particular   asunto,   que   si  estima   no   tenerla      así      habrá      de      declararlo,   rechazando   entonces  el  libelo   y     remitiendo     las    diligencias   al   juez   a   quien,        en       su       criterio,   corresponde       el       conocimiento.      De     suerte  que  esta  fase  preliminar  brinda  al  juez  una  primera  oportunidad           de    manifestar     su     incompetencia     para   tramitar  un proceso.”.   

                   «Pero    si,  por   el   contrario,   admite   la   demanda,   establecida   queda  en  principio  la   competencia;  y   en  tal  evento   y    en   cuanto   hace   la   relación   con   el   factor   territorial,        no        podrá        el   funcionario      renegar      de    ella    por    sí    mismo,   sino   en   cuanto,  verbi  gratia,  deviene  cuestionamiento     por    la      demandada,    como   que  el  silencio  de   esta    parte    al    respecto    veda    al  juez  la  posibilidad de declararse incompetente por el sobre dicho factor».   

                   “Igualmente     en    providencia   de     20    de    octubre    de    2010   exp.  01144-00,  se  expuso:  «(…),  la  Sala  de forma reiterada  ha  indicado   que     ‘(…)      cuando     el     juez     admite    la    demanda,       inclusive      en       el   evento   de  no  ser  el  competente  por    el    factor    territorial,    ya   no    le   sería   permitido  (…)  modificarla   de   oficio,   porque    asumido    el   conocimiento   del   asunto  (…),   la   competencia  por  el        factor       territorial       quedó      radicada       ante       la       dependencia   judicial   que  sin  objeción  alguna asumió el  estudio  de la demanda’ (…)» (Auto de 6 de febrero de  2012, Exp. 2012-00039-00).   

Memorias  estas  que  indican  que  ante  la  eventualidad   de   una   ausencia   de  competencia,  como  refiere  al  factor  territorial,  en  cuanto  que  la  funcionaria  emitió el auto ejecutivo, ya no  podía deshacerse del proceso cuyo conocimiento había asumido.   

5. Por supuesto, como quedó señalado en las  citas  realizadas,  tal  situación  no  se  opone a una eventual alteración de  dicha  competencia,  si al concurrir los demandados al proceso, a través de las  vías  autorizadas  por la normatividad pertinente, acreditan que la asignación  no  estuvo  plegada a las disposiciones vigentes. Hasta tanto ello no suceda, la  elección  del  promotor  de  la  litis,  por contar con el respaldo legal, debe  respetarse.   

6. Bajo esas motivaciones, considera la Corte  que  la  Juez  Promiscuo  Municipal  de  Arboledas,  es  la funcionaria que debe  continuar  con  el  conocimiento  de la acción ejecutiva incoada, circunstancia  que   le  impone,  una  vez  reasumida  la  competencia,  la  adopción  de  las  determinaciones   pertinentes   para   continuar  con  el  trámite  respectivo.   

                    

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE:  

Primero.-    DECLARAR   que  el  Juzgado  Promiscuo   Municipal  de  Arboledas,  es  el  competente  para  conocer  de  la  demanda ejecutiva señalada al inicio de este  proveído.   

Segundo.-     DISPONER,  subsecuentemente,  la  remisión de estas actuaciones al despacho  judicial referido. Se dejarán las constancias del caso.   

Tercero.-  Por  Secretaría  deberá,   también,  comunicarse  esta  decisión  al Juzgado  Promiscuo Municipal de Cucutilla.   

Se  dejarán  las  constancias  del  caso.   

Notifíquese.  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

Magistrada    

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