AC030-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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REPÚBLICA    DE  COLOMBIA      

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

AC030-2014  

Radicación           N°  11001-02-03-000-2013-02618-00   

Bogotá, D.C., veinte (20) de enero de dos mil  catorce (2014)   

Se  decide  lo  que  corresponda  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de revisión formulada por Yoni Angulo Ballestas  contra  la  sentencia  de 24 de noviembre de 2011 dictada por el Juzgado Segundo  Civil   del  Circuito  de  Cereté,  en  el  proceso  ordinario  reivindicatorio  instaurado    por    José    Nicolás    Fuentes    Corcho    en   contra   del  recurrente.   

     

I. CONSIDERACIONES     

1.           El   artículo  379  del  Código  de  Procedimiento  Civil  ha  señalado que «el   recurso   extraordinario   de  revisión  procede  contra  las  sentencias  ejecutoriadas  de  la  Corte Suprema, los tribunales superiores, los  jueces     de     circuito,     municipales     y     de     menores».   

2.            Seguidamente   el   artículo   382  ídem recoge los requisitos  formales  de  la  demanda  de  revisión, que han de ser atendidos junto con los  generales  de  todo libelo incoativo estatuidos por el artículo 75 ibídem en punto a su contenido o por el  artículo 77 en lo tocante a los anexos que deben acompañarlo.   

3.          Dentro  de  los  requisitos  especiales  antes  referidos, por su trascendencia en el caso que nos ocupa destaca la Corte  los siguientes:    

El  numeral  6º  artículo    75   del   Código   de   Procedimiento  Civil:  «los  hechos  que  sirven  de fundamento a las pretensiones, debidamente determinados, clasificados  y numerados».   

El  numeral  3º  artículo           382          ídem:  «la  designación  del  proceso  en que se dictó la sentencia, con indicación de su  fecha,  el  día  en  que  quedó  ejecutoriada y el despacho judicial en que se  halla el expediente».   

4.          confrontada la normatividad expuesta con  el libelo objeto de examen se tiene:   

4.1.          La demanda se dirige contra la sentencia  del  Juzgado  Segundo  Civil del Circuito de Cereté y  consta  en  el  expediente  que  la  misma  fue objeto del recurso de apelación  interpuesto  por  el  mismo  recurrente  (fls. 154-157, 159).  No indica la  demanda  la  fecha de ejecutoria de la sentencia que se menciona como impugnada,  la  cual  solo  se  presentaría  al  quedar en firme la sentencia que decide la  alzada (artículo 331 del Código de Procedimiento Civil).   

No es claro en consecuencia si el accionante  se  circunscribe  a  atacar  la  sentencia  de  primera  instancia  o  si  es su  intención  la  de proyectar la impugnación extraordinaria que formula respecto  de  la  sentencia  dictada  por  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de  Montería.   Así  mismo,  en  la  demanda  en  estudio se echa de menos la  indicación del despacho donde reposa el expediente.   

4.2.          Ha  sido  reiterada  la posición de la  Corte  en  el  sentido  de  que  el  recurso  de  revisión debe fundamentarse y  sustentarse   con   la   correspondiente  demanda,  la  cual  debe  observar  todos  los requisitos de forma  que    la   ley   exige,   toda   vez   que   el   principio   dispositivo   que   gobierna   este  recurso  extraordinario   no  permite  a  la  Corporación  enmendar  o  complementar  la  solicitud,    y    en    consecuencia,  los  hechos concretos que sirven de fundamento al recurrente para  aducir  una  casual  de revisión deben venir determinados en el libelo de forma  precisa y pertinente.    

A ese respecto, la  Corte    en    auto    CSJ   SC,   2              Dic.   2009,  Rad. 2009-01923;   reiterado   en   providencia  de  27  Agost.  2012, Rad.  2012-01285,   ha   dicho  que:   

Desde un comienzo  debe  el recurrente justificar por qué considera fundada la causal de revisión  que  alega.  Desde  luego  que,  en  ese contexto, el  recurrente    tiene    «una   carga   argumentativa  cualificada», consistente  en  formular una acusación precisa con base en enunciados fácticos que guarden  completa  simetría con la causal de revisión que se invoca, al punto que pueda  entenderse   que   la   demostración  de  esos  supuestos,  en  principio,  haría  venturoso el ataque.  Dicho  de  otro  modo, corresponde al recurrente explicar por qué considera que  la  sentencia  debe  revisarse  y,  para ello, ha de hacer una presentación que  permita  establecer,  desde  un  comienzo,  que  existen  motivos  idóneos  que  justifican  el  inicio  de  este trámite, destinado, como se sabe, a impedir la  solidificación  definitiva  de la cosa juzgada. De ahí que si el recurrente no  expresa  la  causal de revisión que pretende hacer valer, o no pone de presente  los  hechos  que  la configurarían, la demanda no puede servir de percutor para  la  actividad  de  la Corte; igual sucede, cuando se advierte que los hechos que  expone  el impugnador no tienen idoneidad para configurar la causal de revisión  que  se  alega,  caso  en  el  cual  la demanda tampoco tiene vocación para ser  admitida,  no sólo por el incumplimiento de un perentorio requisito legal, sino  porque  si  en  gracia  de  discusión se tolerara esa deficiencia, tendría que  adelantarse  una  actuación  judicial  que,  a  buen  seguro, ningún resultado  arrojaría,  máxime si se tiene en cuenta que por la dispositividad del recurso  y  por  la  importancia  que  para  el  ordenamiento  tiene  el  principio de la  seguridad  jurídica,  el  juez  de la revisión no puede hacer pronunciamientos  oficiosos,  ni  salirse  del  preciso  marco  de  referencia  planteado  por  el  censor.   

4.3.         Pues bien:   

a.            La  invocación  en punto a las causales  fundantes  del  recurso de los ordinales 4º y 9º del artículo 140 del Código  de           Procedimiento           Civil1   

no  satisface  ninguna  de  las hipótesis  previstas  por  el  artículo  380 ídem,  y ni siquiera interpretada dicha mención de forma extensiva puede  entenderse  que  coincide  con  la  hipótesis  que  recoge  el  ordinal 8º del  referido  artículo,  ya  que  en  ningún  caso los defectos de trámite que se  esbozan  determinarían  una  nulidad “originada en  la     sentencia”    como    exige    la    causal  mencionada.   

b.            Los  hechos  de  la demanda no describen  ninguna  circunstancia  coincidente  con  la  causal  1ª del referido artículo  3802.   

c.            Tampoco  hay hechos que coincidan con la  causal   7ª3  ya  que  la única mención de una falta de comunicación procesal  que   se   advierte   en   el   libelo   dice  relación  a  la  “Procuraduría  General  de  la Nación”  como  indica  el  hecho  2º,  y la norma exige que la falta de notificación se  refiera exclusivamente al recurrente.   

5.             Finalmente,  de  conformidad  con  los  artículos  67  del  Código  de Procedimiento Civil y 22 del Decreto Ley 196 de  1971,  se  hace  necesario  que quien postula la causa acredite su condición de  abogado  y  como ello aquí no ocurrió, no se reconocerá al apoderado judicial  del  peticionario  hasta  tanto éste acredite la calidad de abogado, dejando la  constancia respectiva en el expediente.   

II. DECISIÓN  

En  mérito  de  lo  expuesto,  el suscrito Magistrado de la Sala de  Casación  Civil  de  la  Corte  Suprema de Justicia,  RESUELVE:   

1.          INADMITIR la  demanda  de  revisión  a  que hace referencia esta providencia, a fin de que se  subsanen los defectos anteriormente anotados.   

2.            NO RECONOCER al  apoderado  judicial  del  recurrente hasta tanto éste acredite en debida forma,  ya   sea   en   la   demanda   ora   en   el   poder   la   calidad  de  abogado  inscrito.   

3.                                  Conceder  al interesado un plazo de cinco (5)  días       para      subsanar      los   defectos   anotados, so pena de rechazo.   

Notifíquese,  

JESÚS  VALL  DE  RUTÉN  RUIZ   

Magistrado    

1  Artículo  140[4  y  9]:  “Cuando  la  demanda  se  tramite  por  proceso diferente al que corresponde”  y  “cuando  no  se  practica  en  legal  forma  la  notificación  a  personas  determinadas,  o  el  emplazamiento  de  las  demás  personas  aunque  sean  indeterminadas,  que deban ser citadas como partes, o de  aquéllas  que deban suceder en el proceso a cualquiera de las partes, cuando la  ley  así  lo ordena, o no se cita en debida forma al Ministerio Público en los  casos de ley”.   

2  Artículo  380[1]:  “Haberse encontrado después de  pronunciada  la sentencia documentos que habrían variado la decisión contenida  en  ella,  y  que el recurrente no pudo aportarlos al proceso por fuerza mayor o  caso    fortuito    o    por    obra    de    la   parte   contraria”.   

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