AC1761-2014 [2008-00031-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    República    de  Colombia      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

Magistrado Ponente  

AC1761-2014  

Radicación:  13001-31-03-002-2008-00031-01   

Aprobado en sesión de veintinueve de enero de  dos mil catorce   

Se  decide  sobre  la admisión de la demanda  presentada  por  MABEL  COGOLLO  MAZA,  para  sustentar el recurso de casación,  respecto  de  la  sentencia  de  29  de abril de 2013, proferida por el Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Cartagena, Sala Civil-Familia, en el proceso  ordinario  de  la  recurrente  y  CARMEN,  JOSÉ  MIGUEL Y FRAIDE BLANCO COGOLLO  contra ELECTRICARIBE E.S.P. S.A.   

    

1. ANTECEDENTES     

1.-   En  la  demanda  de  “responsabilidad  civil extracontractual”,  derivada  de  la  muerte  por electrocución del señor MIGUEL BLANCO CARABALLO,  esposo  y  padre  de  los  demandantes,  según se afirma, a raíz de un alza de  voltaje  en  la  prestación del servicio público domiciliario de electricidad,  se  solicitó  que  la sociedad demandada fuera condenada a pagar los perjuicios  causados, los cuales se especifican.   

2.- Tramitado el proceso, el Juzgado Segundo  Civil  del  Circuito de Cartagena, mediante sentencia de 4 de noviembre de 2011,  accedió   a   declarar   la  responsabilidad  alegada  e  impuso  las  condenas  correspondientes.   

3.-  El  Tribunal,  en el fallo recurrido en  casación,   al  resolver  el  recurso  de  apelación  formulado  por  el  ente  convocado, revocó la anterior decisión y negó las pretensiones.   

3.1.-  Luego de memorar los presupuestos del  “(…)  tipo de responsabilidad extracontractual por  actividades   peligrosas   (…)”,   como   en   la  conducción  de  energía eléctrica, el sentenciador admitió como pacífico el  deceso   de   MIGUEL   BLANCO   CARABALLO,  causado  por  “(…)  electrocución   al   interior   de  su  vivienda  (…)”.   

No  encontró,  sin  embargo,  que  el hecho  hubiere  tenido  origen  en un “(…) sobrevoltaje de  energía,    que    deviniera    de   las   redes   externas   (…)”,  pues  nada  de  ello  aparecía  demostrado, menos, que alguna  persona  comunicara  las averías y deterioros de los electrodomésticos. Por el  contrario,  la  declarante  ETILVIA  ROSA  ESPINOSA  RODRÍGUEZ,  afirmó que no  presentó reclamación alguna para su reparación.   

Y  si  la “(….)  luz  tenía días de estar molestando (…)”, como lo  aseveró  la  demandante  MABEL  COGOLLO  MAZA, quien no está segura si alguien  para  esos  días  reportó la sobrecarga de energía, esto pone de presente, en  caso  de  ser  ciertas  las  irregularidades  en la prestación del servicio, la  falta  de  diligencia  de  los  habitantes  del sector en informar lo que estaba  ocurriendo.   

Por  su  parte,  el  testigo,  WADEL ENRIQUE  IRIARTE,  incurre  en  contradicciones  y  no  estuvo presente en el momento del  accidente.  A  lo sumo, únicamente da cuenta de la subida del fluido eléctrico  en su vivienda y no en el sector del causante.   

De  su  lado,  AGNER  MANRIQUE RAMOS y ENDER  ENRIQUE  VÁSQUEZ  DORADO,  trabajadores  de  la  empresa  demandada,  narran la  existencia  de  unas  ramas  en  las  líneas  de  media  tensión, así como la  suspensión  del  servicio,  pero no afirman que se haya generado una sobrecarga  de energía.   

Según  el  dictamen  rendido  cinco  años  después,  el  cableado,  sin cambios sufridos desde el día de los hechos, cual  lo    manifestó    MABEL    COGOLLO    MAZA,   carecía   del   “(…)  sistema  de puesta a tierra (…)”  y   existían   “(…)   irregularidades   en   las  conexiones,  empalmes, conexión incorrecta, uso de extensiones con conexión de  varios electrodomésticos (…)”.   

Además, las redes internas son de propiedad  y  responsabilidad de los propietarios de los inmuebles, quienes deben velar por  su  instalación  adecuada,  todo  conforme a las reglas técnicas, inclusive la  puesta  del polo a tierra, cuya importancia se difunde en las facturas del cobro  del servicio.   

3.2.-  En  ese  orden  de  ideas,  para  el  ad   quem,  no  es  posible  deducir  que  la  sobrecarga de electricidad alegada por la parte demandante, lo  cual  no  fue acreditado, tuvo su origen en las redes externas de conducción de  energía   o   en   la   rama   que   cayó   sobre   las   cuerdas   de   media  tensión.   

De  lo  que  no  hay  duda,  dice,  es de la  “(…)  existencia de unas instalaciones internas en  mal  estado  y  que  no contaban con el sistema de la puesta a tierra, hecho que  coloca   en   riesgo   inminente   a   las  personas  que  habitan  la  vivienda  (…)”.   

   

3.3.-  Según el sentenciador, en el caso de  aceptarse  el alza de energía en las redes externas de propiedad de la sociedad  demandada,  la  conclusión  quedaba  neutralizada  con  el rompimiento del nexo  causal,  debido  a que los hechos ocurrieron por culpa exclusiva de la víctima.  El causante MIGUEL BLANCO CARABALLO, en efecto:   

“(…) jugó un  papel  activo  en la ocurrencia del daño que originó el deceso del mismo, dada  la  imprudencia  manifiesta  en las instalaciones al interior de su vivienda sin  observar  las  normas  técnicas  establecidas  en  el  Reglamento  Técnico  de  Instalaciones  Eléctricas.  De  igual  forma,  no  contaba  la  vivienda  donde  ocurrieron  los  hechos  con la puesta a tierra exigida para la seguridad de las  personas  y  de electrodomésticos en caso de presentarse algún sobrevoltaje de  energía”.   

En concreto, al apreciarse los testimonios de  AGNER  MANRIQUE  RAMOS,  ENDER  ENRIQUE  VASQUEZ  DORADO, WADEL ENRIQUE IRIARTE,  ETILVIA  ROSA  ESPINOSA  y  ÁLVARO  ANTONIO  MARIN  ACEVEDO,  lo  mismo  que el  interrogatorio de MABEL COGOLLO MAZA.   

Sostiene  la  recurrente  que  si  los  tres  primeros   manifestaron,   en   general,   que   para  la  época  se  presentó  interrupción  del  servicio  de  energía  y los otros deponentes indicaron que  cuando  fue  restablecido  el servicio se causaron algunos daños, inclusive que  de  tiempo  atrás  han ocurrido muertes por electrocución, como lo señaló la  demandante,  el  juzgador  debió  colegir,  conforme  a  las  reglas de la sana  crítica,  la  sobrecarga  del  servicio,  independientemente  del estado de las  instalaciones internas descritas por el perito.   

Agrega  que  si  el  reglamento  técnico de  instalaciones  eléctricas  internas empezó a implementarse en el 2005, cual lo  declaró  AGNER  MANRIQUE  RAMOS, y el accidente ocurrió en octubre de 2004, no  se  podía  exigir  el  cumplimiento  de  lo  allí  previsto.  En  tal caso, la  demandada  debía   acreditar, lo cual no hizo, que antes de suministrar la  energía  eléctrica,  instruyó  a  los  usuarios  del  servicio  acerca de las  condiciones de seguridad y protección.   

4.- Siendo ese, en lo esencial, el contenido  del cargo, procede la Corte examinar su idoneidad formal.   

2. CONSIDERACIONES  

1.-   Como  se  observa,  dos  fueron  los  argumentos   torales   que  llevaron  al  Tribunal  a  dar  al  traste  con  las  pretensiones,  cada  uno  con  entidad  suficiente,  por  sí,  para mantener la  decisión.  El primero, se relaciona con la ausencia de prueba del sobresalto de  energía  en  las  redes  externas de conducción, cuya carga correspondía a la  parte  actora;  y  el  otro,  con  el  rompimiento  del nexo causal, al resultar  determinante  la  culpa  de la víctima, debido, en general, a la imprudencia de  mantener  inadecuadas y en mal estado, en contra de normas de orden técnico, la  instalaciones internas.   

2.- En el cargo, ambas tesis se combaten; no  obstante,  para  que  la  Corte  pueda  entrar  a  resolver de manera íntegra y  material,  se  requiere  que  el  ataque  contra una y otra, haya sido, desde el  punto   de   vista  formal,  idóneamente  propuesto,  porque  el  planteamiento  irregular  contra  uno  de  esos  argumentos  lo  dejaría  en  pie y relevaría  cualquier  estudio  o  análisis  de  mérito,  pues  al  seguir amparado por la  presunción    de    legalidad    y    acierto,    mantendría    la   sentencia  impugnada.   

La  Sala  tiene  explicado  que los “(…)  requisitos  formales  y  de  técnica en casación, en  general,  se  entroncan  con los que habilitan el examen de fondo de los cargos,  porque  si lo truncan, ello justifica, por obvias razones, que la demanda no sea  recibida   a  trámite”1.   

El  incumplimiento de lo dicho, desde luego,  afecta  el  requisito de precisión exigido en el artículo 374, numeral 3º del  Código  de  Procedimiento  Civil  para la admisión de la demanda de casación,  relativo  a  la “plenitud”  de  la  acusación,  en  el  entendido,  al  decir  de esta Corporación, que el  reproche  debe  combatir  “(…) todas y cada una de  las    apreciaciones    jurídicas    y    probatorias    que   fundamentan   la  resolución”2,  dado  que  como  igualmente  tiene  sentado,  así  se  hubiere  “(…)  fustigado  debidamente(…)”   un   razonamiento   autónomo,  “(…)  el  reproche antitécnico del otro argumento  basilar,  lo  deja  sin  crítica alguna”3.   

3.-  En el caso, al denunciarse la comisión  de  errores  de  hecho  probatorios,  esto  supone, tocante con la constatación  material  y fijación del contenido objetivo de las pruebas, que el sentenciador  las omitió, supuso o tergiversó.   

3.1.-     Contra    la    ratio    decidendi    del   ad  quem,  que  el  extremo  demandante no  acreditó  la  sobrecarga  del fluido eléctrico en cuestión, se observa que la  censura  manifiesta  su inconformidad por no haberse dejado establecido el punto  a  partir  de  ciertos  hechos indicadores debidamente comprobados: En términos  generales,  la  interrupción  en  el  suministro  de energía, la existencia de  daños  una vez restablecido el servicio, la falta de mantenimiento de las redes  de  conducción,  las  muertes por electrocución ocurridas de tiempo atrás, en  fin.       

En  palabras de la censura, indistintamente,  en  cuanto al Tribunal, “(…) al no realizar la sana  crítica    e    inferir    lógicamente    (…)”;  “(…)  no colige el sobrevoltaje (…) bajo la sana  crítica”;  “(…) desde  un  análisis  valorativo  de  sana  crítica  debe  colegir  razonablemente con  certeza  (…)”; “(…) no  colige   y   valora   desde   la   sana   crítica   estas   pruebas”;  y “(…) aquí de acuerdo a la sana  crítica  de  la  prueba  (…)  debe  inferir lógicamente que efectivamente se  produjo la sobrecarga (….)”.   

3.2.-  Con  todo,  interpretando  en  dichos  términos  este  apartado  de  la  censura,  tampoco  se  reúnen los requisitos  exigidos  en  el  artículo  374,  in fine,  del Código de Procedimiento Civil, en cuanto a la indicación de  las   normas  de  carácter  probatorio  que  se  consideren  infringidas  y  la  explicación de la violación.   

Los artículos 1494, 1495, 1604, 1013, 1614,  1616,  1617,  2343  y 2356 del Código Civil, citados como trasgredidos, carecen  de  la  aludida connotación, pues se relacionan, en términos generales, con la  responsabilidad  contractual  y  extracontractual,  mas  no  con  una  regla  de  carácter  probatorio.  Y aunque esto es bastante para restarle idoneidad formal  al  cargo,  se  omitió  igualmente  observar  que  el  análisis insular de las  pruebas  no  acredita la sobrecarga de energía, pero sí valoradas en conjunto,  demostrándolo,    con    las    debidas    concatenaciones,    exclusiones    y  conclusiones.   

Lo  expuesto, por supuesto, en la hipótesis  de  que  la  prueba  testifical  y el interrogatorio o la declaración de parte,  fueren   conducentes,   por  sí,  para  demostrar  la  anomalía,  puesto  que,  inclusive,  con  el  fin  de  medir  la  trascendencia  del  cuestionamiento, la  sobrecarga  de  energía cuando se restablece el servicio, esto es, el cambio de  intensidad,  al  decir  de  la  Sala,  “(…)  no es  apreciable  a  simple vista y que por tanto la prueba testimonial no es el medio  más  adecuado  para  dar  cuenta  de  este  fenómeno  físico, que entonces no  podría     ser     extraído    por    simple    conjetura    (…)”5. Como allí mismo se indicó:   

“[Los]  (…)  declarantes  estaban  en aptitud de revelar sí que el  servicio  de  energía  fue  restablecido,  pero  no  que  la  intensidad  de la  corriente  eléctrica  al  momento  de la reconexión era de inusitada magnitud,  pues  tal  evento  escapa  ordinariamente  a  los  sentidos  y  su verificación  requiere   de   ayuda   de   instrumentos  especiales  de  medición”.   

4.- En ese orden de ideas, como la acusación  contra  uno  de  los  argumentos  basilares  de  la  decisión,  no  reúne  los  requisitos  formales,  esto  conduce  a  que  el  ataque, en su contexto, no sea  preciso,  por incompleto, puesto que al margen de que el otro fundamento medular  de  la  sentencia,  lo  relativo a la culpa exclusiva de la víctima, se hubiere  combatido  técnicamente,  el  análisis  caería al vacío, considerando que el  fallo se sostendría con la conclusión fustigada indebidamente.   

5.-  Frente  a lo expuesto, independiente de  cualquier  otra  consideración técnica, no queda camino distinto que inadmitir  la  demanda  y  declarar  desierto  el  recurso  de casación, como lo prevé el  artículo 373, inciso 4º del Código de Procedimiento Civil.   

3. DECISIÓN  

Por  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia,      Sala     de     Casación     Civil,     declara     inadmisible   la   demanda   examinada  y  desierto   el  recurso  de  casación  de  que  se trata. Consecuentemente, ordena devolver el expediente al  Tribunal de origen para lo pertinente.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUÍZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

1 Auto  de 26 de abril de 2011, expediente 00354.   

2 Auto  034   de   12   de   marzo   de  2008,  expediente  00271,  reiterando  doctrina  anterior.   

3 Auto  de 1º de septiembre de 2008, expediente 2004-00201.   

4  Sentencia   de  22  de  abril  de  2013,  expediente  00533,  reiterando  varios  precedentes.   

5  Sentencia 127 de 23 de julio de 2005, expediente 058-95.     

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