AC1762-2014 [2008-00094-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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                         CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

MAGISTRADO PONENTE  

AC1762-2014  

Radicación    n°  11001-31-03-012-2008-00094-01   

(Aprobado  en sesión de veintinueve de enero  de dos mil catorce)   

          Bogotá,   D.   C.,   siete   (7)   de  abril  de  dos  mil  catorce  (2014)   

          Se  decide  sobre  la  admisibilidad de la demanda presentada por el  actor   Miguel   María  Ramírez  Morales  tendiente  a  sustentar  el  recurso  extraordinario  de  casación interpuesto frente a la sentencia proferida por la  Sala  Civil  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá el dos (02)  de  agosto de 2013, dentro del proceso ordinario de pertenencia promovido contra  Inversiones Rueda Rueda S. en C. y personas indeterminadas.    

1.  ANTECEDENTES   

          1.1.  Ante  el  Juzgado  Doce  Civil  del  Circuito  de  Bogotá  el  demandante  pidió  declarar que adquirió, por prescripción extraordinaria, el  dominio  del  apartamento  2403  de  la  carrera  3ª  número 21-46 de Bogotá,  integrante  de las denominadas “Residencias Torre de  Fenicia”,  Torre A, y ordenar inscribir la sentencia  en la Oficina de Registro.   

          1.2.  En  la  oportunidad legal, la parte demandada formuló demanda  de  reconvención,  en  la  cual,  deprecó:  Declarar  que  ese  bien  es de su  propiedad,  condenar  al  contrademandado  a restituirlo y a pagar un millón de  pesos  mensuales o la suma tasada por experto a título de frutos desde el 16 de  agosto de 2005 hasta cuando se le entregue la cosa.   

          1.3.  El  Juzgado  Dieciocho Civil del Circuito de Descongestión de  Bogotá  le  puso  fin  a  la primera instancia en fallo de 30 de abril de 2013,  donde  negó  los  pedimentos  de  la  demanda  principal y accedió a los de la  reconvención.   

          1.4.  Al  desatar la alzada interpuesta por el promotor del litigio,  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá en sentencia de dos (02)  de  agosto  de 2013 confirmó la del a quo.   

          1.5.  Contra  esa  decisión  el  actor inicial interpuso recurso de  casación.   

2. CONSIDERACIONES  

          2.1.  Con  arreglo  al numeral tercero del artículo 374 del Código  de  Procedimiento  Civil, el libelo a través del cual se sustente el mencionado  medio  debe  contener,  con  estrictez,  la  “(…)  formulación  por  separado  de los cargos contra la sentencia recurrida, con la  exposición  de  los  fundamentos  de  cada acusación, en forma clara y precisa  (…)”;  además,  si  se  invoca la causal primera,  debe   señalar   “(…)  las  normas  de  derecho  sustancial    que    el    recurrente   estime   violadas   (…)”.   

          2.2.   Al   contrastar   lo  precedente  con  el  contenido  de  las  acusaciones  encuentra  la  Sala  que  éstas  son  inadmisibles,  por cuanto no  satisfacen  las  exigencias  recién  señaladas;  la  primera, en tanto deja de  aducir   razones   que  encajen  en  los  motivos  de  casación  y  de  nulidad  seleccionados,  omitiendo   la  tarea  de  suministrar  el  sustento  de la  censura  de la manera atrás referida, y, la segunda, porque se sustrae de citar  como infringida cuando menos una norma de derecho sustancial.   

          2.3                       El  cargo  inicial  se  aparta  de  la  técnica  casacional,  pues,  con  prescindencia  de  cualquiera  otra deficiencia, pese a  haber  invocado  la causal quinta, aduciendo la invalidez prevista en el numeral  7°    del    artículo    140   ibídem,  en  su  desarrollo no expone una situación fáctica que converja  en el supuesto al que se ciñe el último precepto.   

          Desde  luego  que  si  a  voces  de  tal  norma  el  proceso es nulo  “[c]uando  es  indebida  la  representación de las  partes  (…)  [y t]ratándose de apoderados judiciales esta causal sólo  se configura por la carencia total  de  poder  para  el  respectivo  proceso”  (negrillas  fuera  de  texto),  al  acusador le era del todo inevitable exponer, como único  sustento  de  la  censura,  razones  a  través  de  las cuales dijera en qué o  porqué,    respecto    de   la   sociedad   demandada   existía   “(…)  carencia total de poder (…)”  para este asunto; no obstante, no lo hizo.   

          Esa  puntual  tarea no la acató pues apenas se limita a afirmar con  relación  al presunto vicio in procedendo  de indebida representación de Inversiones Rueda Rueda S. en C., y  sobre  su  legitimación  para  invocar  la  nulidad, que la irregular capacidad  procesal  de  la  accionada,  tendría  que  haber sido corregida oficiosamente,  previo  el  trámite  del  artículo  145  del  C.  de  P.  C;  añade que en el  certificado  de  existencia  y  representación figura como única representante  legal  María  Luisa  López  Rueda,  designación hecha antes de enero de 2000,  cuando  por  última  vez  se  renovó  la  matrícula,  vigente en la fecha del  poder.   

          La  Carta  Política  y  los  estatutos  procesales dicen en cuáles  actos  opera  una nulidad; que el proceso debe seguirse con lealtad, obedeciendo  los  requisitos de capacidad procesal exigidos; el artículo 140 del C. de P. C.  menciona  los  motivos  de anulación, en los cuales se enmarca el asunto, y que  dan  lugar a declarar inválida la actuación “(…)  de     la     parte    que    afecta    la    lealtad    procesal”.   

          Expone  que  acude  a  la  casación  porque  el  Tribunal  negó la  invalidez   por   no   estar   legitimado   y  por  causa  de  ser  “(…)  improcedente  por el momento”.  Es  de  sindéresis que quien da lugar al vicio, por haber suplantado la calidad  de  presentante  legal,  no  la  alegue; la actuación vulnera el debido proceso  “(…) pues una de las partes acude (…) sin tener  en  cuenta  que el Poder es otorgado por persona distinta a la del Representante  legal  (…), uno de los mínimos (…) requisitos exigidos para constituirse en  parte       (…)”;      acá      “(…)  la  situación (…) gira en torno a la constitución del  apoderado  de (…) Inversiones Rueda Rueda S. en C, quien allega memorial Poder  (…)  otorgado  por  persona  diferente  a  la  señalada  en el certificado de  existencia  y  representación  como  representante legal para todos los efectos  legales     María     Luisa     López     Rueda”  (fls.14-15).   

          Como  se observa, el recurrente alude a unas probables anomalías de  procedimiento,   pero  ninguna  de  ellas,  estructura  la  concreta  situación  fáctica  a  través  de  la  cual  sustente  y  cumpla  el  numeral tercero del  artículo  374,  con  relación al motivo anulatorio del que anuncia echar mano.  Las  anteriores  expresiones  de  la acusación describen sucesos que no exponen  cómo,  cuándo  o  de  qué manera la opositora actuó o intervino con “(…)  la carencia total de poder para el respectivo proceso  (…)”;  indebida representación que en verdad gira  alrededor del mandato.   

          Es  patente,  los  acontecimientos así expuestos por el acusador no  constituyen    fundamento    de    la    “indebida  representación”  de  la  accionada;  del mismo modo  coherente    y    racionalmente    tampoco    se    aduce   la   “carencia   total   de   poder  para  el  (…)  proceso”,  ámbito  de la causal de invalidez contemplada en el artículo  140, numeral séptimo, del C. de P. C.   

          Vistos,  pues,  los  aspectos  de  los  que  se  vale el censor para  arremeter  en  este cargo primero, emerge con luz propia la completa carencia de  fundamento,  por  cuanto debiendo argumentarlo de forma tal que le indicara a la  Corte,  con  la  suficiente  y  debida  claridad, las anomalías que en realidad  apuntaran  a describir con exactitud el supuesto normativo al que se ciñe aquel  motivo  de  anulación,  sin  embargo  no  lo  hace.  A  propósito  ha dicho la  Corporación,    que   las   causales   de   casación   “(…)   fueron  erigidas  sobre la base de considerar dos clases de errores  en  que  puede  incurrir el juez al definir el litigio, unos por distorsionar la  voluntad  hipotética  de  la  ley,  evento  en  el que incurriría en yerros de  juzgamiento,  otros, llamados errores de procedimiento, por no acatar las normas  que  regulan  su  actividad,  y  la  de  las  partes,  en  la  composición  del  litigio”,  de  donde  se sigue que como unos y otros  son    de    diferente    naturaleza,    el   impugnador    “no  puede  confundirse, so pena de lesionar por falta de claridad y  precisión  la  demanda…, pues lo preciso es lo exacto, lo ceñido al caso, lo  que  permite  distinguir  una cosa de otra” (auto 241  de  11  de  octubre  de  1999,  exp.#C-7684);  criterio  adoptado,  entre otros,  también en proveído de 21 de marzo de 2007 (exp.#2001-00515-01).   

          2.4.  El  cargo  segundo  también se aparta de la técnica, pues en  él,  no  obstante,  fundarlo  en  el  motivo  primero  de  casación, el censor  prescindió  de  indicar como infringida por el Tribunal, por lo menos una norma  sustancial,  sea  porque  la  hubiere  aplicado de manera indebida, entendido de  modo   errado   o   sustraído   de   hacerla   actuar,   estando   obligado   a  imponerla.     

          Acusa  la  sentencia  de  quebrantar los artículos 110, numeral 12,  117  del Código de Comercio por vía directa, y 77, numeral cuarto, del Código  de  Procedimiento  Civil  de  modo indirecto, los cuales no incorporan normas de  derecho  sustancial,  propiamente  tal, en tanto aluden, en su orden, al nombre,  domicilio  del  representante legal de la persona jurídica y al hecho de que el  instrumento  de constitución precise sus facultades y obligaciones cuando dicha  función  no  corresponde,  por  ley o por el contrato, a todos o algunos de los  asociados;  a  la  manera  de  establecer  la  existencia  de  la  sociedad, las  cláusulas  del  contrato;  y  a  la prueba de la representación de los sujetos  morales que figuren como demandantes o demandados, respectivamente.   

          Esos   preceptos,   per   se,  no  crean,  modifican  ni extinguen derecho de contenido material  alguno,  y  de  ninguna  manera,  son declarativos o atributivos de los derechos  subjetivos   objeto  de  disputa;  solo  están  dedicados  a  regular  aspectos  concernientes  a  una  cuestión estructurante del acto fundacional societario y  al   modo   como   debe   evidenciarse  su  existencia  y  representación.  Son  estipulaciones  por  entero  carentes de la consagración de prerrogativa alguna  del  derecho  real  de  dominio  o  de  la  posesión,  ni  son determinativas o  dispensadoras  de  alguno  de  los  derechos  objeto de reclamación. La primera  enuncia  algunos de los requisitos de la escritura de constitución; desde luego  que  la  exigencia del nombre y domicilio de un representante legal por sí solo  no  engendra derecho sustancial alguno; las dos siguientes se reducen a señalar  cómo  ha  de  establecerse la existencia y representación de una sociedad o de  una  persona  jurídica  en  general.  En  fin,  en  su  orden  es definitoria o  descriptiva  la  correspondiente  al  110  citado;  y  de estirpe probatoria las  reglas  117  del  Código  de  Comercio y 77 del Código de Procedimiento Civil;  pero  todas,  en  su  integridad ajenas al carácter sustancial demandado por la  causal primera.   

          Recuerda   la   Sala,   una   vez   más,   que   por   «(…)    norma    de    derecho    sustancial   (…)»  se entiende “(…) la regla jurídica  de   carácter   nacional,   cuyo  contenido  sea  la  declaración,  creación,  modificación  o extinción de relaciones jurídicas concretas, siendo por tanto  el  contenido  del  precepto  legal y no su ubicación en uno u otro código, lo  que   permite   calificarlo   como   sustancial;    de   consiguiente,   ha  concluido esta Corporación  que    ‘(…)  no  tienen  categoría  sustancial,  y,  por ende, no pueden fundar por sí solas un  cargo  en casación con apoyo en la causal dicha, los preceptos legales que, sin  embargo  de  encontrarse  en  los  códigos  sustantivos,  se  limitan a definir  fenómenos  jurídicos,  o  a  descubrir  los  elementos  de  éstos,  o a hacer  enumeraciones   o  enunciaciones;  como  tampoco  la  tienen  las  disposiciones  ordinarias   o   reguladoras   de   la   actividad   in   procedendo’    (G.   J.   T.   CLI,  pág.  254)”  (sentencia  de  20  de  enero  de1995, exp.#  4305);  posición que ha reiterado en varias providencias, entre otras, en la de  05     de     agosto     de     2009,    expediente  #1999-00453-01.   

          “Es  incontrovertible  entonces, cuando la censura se apoya en la  causal  primera  del  artículo  368  ibídem,  ya  por  vía directa ora por la  indirecta,  su  proponente  tiene  la  carga procesal no solo de identificar las  normas  positivas de carácter sustancial infringidas por el sentenciador con la  decisión,  sino  de  explicar cómo o de qué manera devino el quebrantamiento,  requisitoria  que  acompasa con el artículo 51 del Decreto 2651 de 1991. Según  este  precepto,  cuando  se  aduzca  la violación de un mandato de la señalada  estirpe,  basta  con  indicar  uno  cualquiera de los que hayan constituido base  esencial  del  fallo  o que debieron serlo, que a juicio del opugnador haya sido  lesionado,  exigencia  cuya  satisfacción  no es posible soslayar por cuanto de  cara  a  la  señalada  causal  la  labor  de  la Corte se circunscribe, ante el  carácter  enteramente  dispositivo  de  esta  vía extraordinaria, a cotejar el  canon  con  la  resolución  judicial en orden a establecer si se trasgredió la  voluntad  abstracta  de  la  ley”  (auto  de  12  de  diciembre de 2013, exp.#2006-00001-01).   

          2.5.  Son,  pues, evidentes las deficiencias técnicas de los cargos  propuestos,  situación  que  impone, por sí sola e independiente de cualquiera  otra  anomalía  que  contengan,  la inadmisión del libelo objeto de análisis,  cual lo prescribe el inciso cuarto del artículo 373.   

3.  DECISIÓN   

          En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de  Casación Civil,   

RESUELVE:  

          Segundo:  Declarar,  como consecuencia de  lo anterior, desierta dicha impugnación.   

          Tercero:  Devolver  el  expediente  a  la  oficina de origen, una vez quede ejecutoriada esta providencia.   

Notifíquese y cúmplase  

JESÚS  VALL  DE  RUTÉN  RUIZ   

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

    

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