AC3198-2014 [2008-00185-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

AC3198-2014  

Radicación    nº  11001-31-03-030-2008-00185-01   

Bogotá D.C., doce (12) de  junio de dos mil catorce (2014)   

Se resuelve sobre la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  la  parte  demandante  contra  la  sentencia de  veintidós  de  noviembre  de  dos  mil  trece,  proferida por la Sala Civil del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá en el proceso ordinario  promovido     por    IDCMS……………………………………………..,  LEMS………… ………………,  CDPMS…………………………………………….    y      la  sociedad    LVAYL    Ltda………………………………..   contra   IYCEL  S.A…………………………………………………..,  y  JS  y  Cía.  S.A.   

ANTECEDENTES  

1. Los demandantes  acudieron  a  la jurisdicción para que se declarara a las demandadas civilmente  responsables  de  los  perjuicios  ocasionados con el reporte negativo que en su  contra  efectuaron  las  convocadas  ante  diferentes  centrales de riesgo, y en  consecuencia,  se les condenara a indemnizar los detrimentos causados. [Folio 2,  c. 1]   

2.  En  el  libelo  introductor  del  litigio,  se pidió imponer la obligación de reparar el daño  moral  en  cuantía  de mil salarios mínimos legales mensuales vigentes a favor  de  la  persona  jurídica demandante y una suma igual a beneficio de los demás  integrantes  del  extremo  pasivo, actualizados al momento en que se efectúe el  pago. [Folio 3, cuaderno 1]    

3.  En  cuanto  al  resarcimiento  de  los  perjuicios  materiales,  se  solicitó designar perito a  efectos de cuantificarlos. [Folio 4, c.1]   

4.  El conocimiento  del  asunto  correspondió  al  Juzgado  Treinta  Civil del Circuito de Bogotá,  autoridad  que  después  de agotar el trámite de rigor, dictó sentencia en la  que  negó  el  petitum  contenido  en  el  escrito que dio inicio a la acción.  [Folio 478, c. 1]   

5. Inconforme con la  decisión,  la  parte  actora  formuló  apelación, la cual fue desatada por el  Tribunal  de  esta  ciudad,  mediante  sentencia  de  22 de noviembre de dos mil  trece,  en  donde  confirmó  la  proferida en primera instancia. [Folio 144, c.  10]   

6.   Contra  la  anterior  providencia,  los  demandantes  formularon el recurso de casación, el  cual  fue concedido por la Sala de Decisión mediante auto de 18 de diciembre de  2013,  en el que se indicó que el interés de los recurrentes superaba el monto  determinado  en la ley, por cuanto la cuantía de las pretensiones de la demanda  que  fueron  íntegramente  desestimadas,  tanto  en  primera  como  en  segunda  instancia,   entre   éstas   el   petitum  por daño moral cuya indemnización calcularon las demandantes por  más   de   mil   salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.  [Folio  96,  c.1]   

CONSIDERACIONES  

1.  Al tenor de  lo  preceptuado  por  el  artículo  366  del Código de Procedimiento Civil, el  recurso   de  casación  procede  contra  las  sentencias  dictadas  en  segunda  instancia  por  los  tribunales superiores «cuando el  valor  actual  de  la  resolución  desfavorable  al  recurrente sea o exceda de  cuatrocientos      veinticinco      (425)      salarios     mínimos     legales  mensuales…».   

2.  Las anteriores  premisas  normativas  dejan en evidencia que para que pueda surtirse la referida  impugnación  extraordinaria, es necesario que el interés para recurrir alcance  la   cuantía  determinada  en  el  ordenamiento  procesal,  que  atendidos  los  parámetros  indicados en el mismo, es del orden de $250.573.500,oo para el año  2013, en que se profirió el fallo censurado.    

Aquel  monto se determina por «el  valor  del  agravio,  de la lesión o del perjuicio patrimonial  que  con  las  resoluciones  de  la  sentencia  sufra  el recurrente»  y  en  casos  como el sub-examine, la  resolución  desfavorable  para  el  recurrente  se contrae a la negativa de las  pretensiones  de la demanda, toda vez que la decisión proferida por el a quo en  ese sentido, resultó confirmada por el Tribunal.    

3.  A  efectos  de  verificar  si  era  procedente  conceder el recurso interpuesto, el ad-quem  recurrió  al libelo inicial para  colegir  que  con  atender sólo una de las pretensiones formuladas, se cumplía  el  requerimiento  del  artículo  366  de  la  ley adjetiva, como quiera que la  relativa  a  los  perjuicios  morales  presuntamente  irrogados  con  los  actos  cuestionados,  se  estimó  en  mil  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.    

Sin embargo, no reparó esa instancia en que  la  parte  demandante  se  compone por un número plural de personas, por lo que  era  necesario  establecer  si  entre  ellas  se  presentaba  un  litisconsorcio  necesario  o facultativo, y tener en cuenta la única o varias reclamaciones que  plantearon,  así como la participación individual de los actores en ellas y el  interés  de  cada  uno  frente  al  recurso  extraordinario,  en  lo que se vio  frustrada su aspiración en la sede judicial.     

En  efecto,  al  revisar el auto mediante el  cual  se concedió la casación, se encuentra que el Tribunal inadvirtió que al  estar   conformado   el   extremo   activo   por   varias   personas,  esto  es,  IDCMS……………………………….. ……….,  LEMS………………………………………., CDPMS…….  …………………………………   y   la  sociedad  LVAYL  Ltda………  ……….,  y  entre  éstas conformarse un litisconsorcio facultativo, pues no  los  vincula  una relación en virtud de la cual “la  cuestión  litigiosa  haya  de  resolverse  de  manera  uniforme  para todos los  liticonsortes”, tenía que  valorar  el  interés  individual  que  éstos  puedan  tener  frente al recurso  extraordinario,  en  lo que se vio frustrada su aspiración en la sede judicial,  pues   como  antes  se  ha  dicho,  la  cuantía  del  agravio  en  estos  casos  «debe  ser  valorada  individualmente  y no en forma  conjunta».    

En  tal  sentido ha dicho esta Corporación:   

(…)  en  asuntos  en  los que se presenta  pluralidad  de  sujetos en la parte demandante -para no extender la explicación  a  otros  casos ajenos al asunto debatido-, supone un estudio cabal que conduzca  a  establecer,  si  de  litisconsorcio facultativo activo se trata, como en este  pleito,  si  el  interés de cada actor recurrente y conformante del prenombrado  litisconsorcio,  alcanza el límite mínimo que la ley establece para acceder al  recurso  de  casación.  Debe  recordarse  al  respecto que en el litisconsorcio  facultativo  (y  en  referencia  solo  al  activo),  a  la  pluralidad de partes  corresponde  también  la  pluralidad de relaciones sustanciales controvertidas,  que  sólo  por  economía  procesal  o por conveniencia, los sujetos activos de  esas  relaciones  debatidas  demandan  en  un  solo  proceso  que puede culminar  respecto  de  cada  uno  en  forma  diversa,  de  lo cual se deriva que, como lo  advierte  el  artículo  50  del  Código  de  Procedimiento Civil, ‘los   litisconsortes   facultativos  serán  considerados  en  sus  relaciones  con  la  contraparte  como litigantes  separados.  Los  actos  de  cada  uno  de ellos no redundarán en provecho ni en  perjuicio   de   los   otros,   sin  que  por  ello  se  afecte  la  unidad  del  proceso’.   Lo   que  significa  que  cada  litisconsorte  facultativo pudo formular su propia demanda  separadamente,  o  reunirse con otros para formular una sola, podrá impetrar su  propio  recurso, incidente, en fin cualquier acto sin afectar los derechos o las  obligaciones de los otros litisconsortes”.    

4. Adicionalmente,  cuando  se  reclama  el  pago de los perjuicios morales, cuya cuantificación se  encuentra  asignada  al  criterio  del  juzgador  conforme  a  las  reglas de la  experiencia,  no  puede tomarse de manera indiferente el valor que se señale en  el  libelo,  toda  vez  que  para tal efecto el ad-quem  debe  discurrir  sobre las circunstancias particulares  que  rodean la controversia, pudiéndose apoyar, entre otros, en los precedentes  judiciales sobre la materia.   

Así lo reiteró  la  Sala  en  auto  de  7  de  diciembre  de  2011, exp. 2007-00373, al advertir  que:   

(…)  no  se  percató   que  el  perjuicio  moral  se  encuentra  librado  exclusivamente  al  arbitrium   judicis,   es   decir,   en   sentir   de   la  Corte,  ‘al   recto  criterio  del  fallador,  sistema   que   por   consecuencia   viene   a   ser   el   adecuado   para   su  tasación’ (Auto 240 del  14  de  septiembre del 2001, Exp. 9033-97), porque como allí mismo se reiteró,  ‘ningún  otro  método  podría  cumplir  de  una  mejor  manera  una tarea que, por desempeñarse en el  absoluto  campo  de  la  subjetividad,  no  deja  de  presentar ciertos visos de  evanescencia’  (G.J.  T.  CLXXXVIII,  pág.  19)  (…)  Por  lo  mismo, para establecer la procedencia de  dicho  recurso,  desde  el  punto  de vista de la cuantía, no puede acogerse de  manera  incondicional el perjuicio moral solicitado en la demanda. Así lo tiene  explicado  la  Sala,  al  decir  que  ‘no  puede  ser  estimado  por  el  demandante  o considerado por el  sentenciador  de  segundo  grado,  de  manera  incondicional,  para  efectos del  interés    aludido’  (Auto  213  del  7  de  octubre  del 2004, Exp. 00353,  reiterado en auto del 11 de diciembre del 2009, Exp. 00445).   

Y  en  un  pronunciamiento  más reciente se  indicó:   

(…) De igual manera, si con el litigio se  busca  obtener  la indemnización de los perjuicios morales, no puede tomarse de  manera  indiscriminada  el  tope que se señale en el libelo, toda vez que, como  su  cuantificación  se  encuentra  asignada al criterio del juzgador conforme a  las  reglas  de  la experiencia, para tal efecto el ad quem debe discurrir sobre  las  circunstancias  particulares que rodean la litis, pudiéndose apoyar en los  precedentes  judiciales  sobre  la materia… Obró por lo tanto apresuradamente  el  fallador,  toda  vez  que  era  su  deber  precisar  a  cuánto ascendía el  detrimento  patrimonial  particular  de  los  impugnantes,   realizando  un  estimativo  debidamente  fundamentado  sobre  el  valor  que por daño moral les  hubiera  correspondido,  así  como  los  demás aspectos perseguidos, para así  obtener  con  certeza  si  se  reunían  los  presupuestos  necesarios  para  la  concesión  del  recurso. (CSJ  AC,     20     Nov     2012,    Rad.    2004-00197-01;  CSJ  AC, 25 Ene 2013, Rad. 2009-00676-01; CSJ AC, 18  Mar 2014, Rad. 2000-00160-01)   

5.  En ese orden de  ideas,  es  palmar  que  el  análisis del Tribunal dejó de lado la estimación  económica  que  debía  efectuar  de  las  pretensiones  negadas en el proceso,  atendiendo  lo  que  cada  demandante habría dejado de percibir por causa de la  improsperidad  de  la acción, frente al daño moral, cuya reparación se pidió  para  cada  uno de los actores, y en relación con los perjuicios materiales. Lo  precedente  en  aras  de  establecer  la  lesión  patrimonial  producida a cada  integrante de la parte recurrente.   

6.   Así las  cosas,  como  los  elementos de juicio que tuvo en cuenta el Tribunal para fijar  el  interés para recurrir no permiten establecer a ciencia su monto, el recurso  de  casación  deviene  prematuramente  concedido,  por  lo que se devolverá el  expediente  a  la  segunda  instancia,  con  el fin de que analice nuevamente su  procedencia,    conforme    a    los   artículos   366   y   370   ibídem.   

DECISIÓN  

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Civil  de la Corte Suprema de Justicia, ordena devolver el expediente  a  la  Sala  Civil  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, por  haber  sido  prematuramente concedido el recurso de casación interpuesto contra  la sentencia referida al inicio de esta providencia.    

Notifíquese,  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado    

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