AC1775-2014 [2009-00423-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado Ponente  

AC1775- 2014  

Radicación    n°  11001-31-10-015-2009-00423-01   

(Discutido y aprobado en sesión de cuatro de  diciembre de dos mil trece)   

Bogotá  D. C., siete (7) de abril de dos mil  catorce (2014).   

Se decide el recurso de reposición formulado  contra  la  providencia  dictada  el  veintinueve  de  octubre de dos mil trece,  mediante  la  cual  se  inadmitió  la  demanda  que  presentó  la  actora para  sustentar el recurso extraordinario de casación.   

I. ANTECEDENTES  

1.  La  demandante  promovió  un  proceso  dirigido  a  que se declarara la unión marital de hecho  habida  entre  ella  y  Marco  Tulio  Buitrago Marín, y se ordenara liquidar la  sociedad patrimonial que surgió entre ellos. [Folio 28, c.1]   

                   2.   El   fallo   de   primera   instancia  accedió  al  petitum  de la demanda, y declaró probada  la          defensa          de          mérito         de         “prescripción”  en  lo que respecta a  la comunidad de bienes que se pidió liquidar. [Folio 180, c. 1]   

                   3.  Al  resolver  la apelación interpuesta contra esa determinación,  el   Tribunal   confirmó   lo   decidido   por  el  a  quo. [Folio 34, c. 3]   

                   4.  La  parte  actora  recurrió  en vía de casación, y presentó el  libelo  que  sustentó  la  impugnación  extraordinaria.  [Folio  5,  c. Corte]   

                   5.  En  auto  dictado  el  veintinueve de octubre de dos mil trece, la  Sala  declaró  inadmisible  el  libelo,  y en consecuencia desierto el recurso.  [Folio 12, c. Corte]   

                   6.   La   impugnante   formuló   reposición  frente  a  la  anterior  providencia,  con  sustento  en  que  su  escrito cumple los requisitos formales  establecidos  en  la  ley  para dar lugar a su admisión, pues de acuerdo con el  artículo  373  del  estatuto procesal, la Sala no puede calificar el mérito de  los  cargos  planteados,  labor que debe deferirse a la sentencia. [Folio 28, c.  Corte]   

II. CONSIDERACIONES  

                   1.  Al  tenor  de  lo  preceptuado por el artículo 348 del Código de  Procedimiento  Civil,  la  reposición  procede, salvo norma en contrario, entre  otras   providencias,   en  relación  con  los  autos  que  dicte  “la  Sala  de  Casación  Civil  de la  Corte   Suprema  de  Justicia,  para  que  se  revoquen  o  reformen”.   

                             2.  Luego  de  revisar  el proveído que se cuestiona y de  confrontar  su  contenido  con  los  argumentos  expuestos por el recurrente, se  evidencia  que aquél se encuentra ajustado a derecho, por lo que no hay lugar a  variarlo, por lo siguiente:   

                                              2.1.  Es  preciso  reiterar  -tal  como se  señaló  en  el pronunciamiento que es objeto de crítica- que la sustentación  de  la  demanda  de  casación  debe  cumplir  con  un mínimo de requerimientos  formales  para  su admisión, cual lo reclaman los artículos 374 del Código de  Procedimiento  Civil  y 51 del Decreto 2651 de 1991,1 y lo ha manifestado esta Corte  en invariable jurisprudencia.   

                         En  ese  sentido,   se  ha  explicado  que  “…relativamente  a tales requisitos, el artículo 374 del C. de P. C.  establece  que la demanda que recoja la acusación debe contener por separado la  formulación  de  los  cargos contra la sentencia recurrida; además, explicitar  los  fundamentos  de  cada  acusación, proceder que corresponde asumir en forma  clara            y           precisa…”2   

                      La claridad  consiste  en que sea fácilmente inteligible; en tanto que la precisión implica  que  sus  expresiones puedan entenderse en un solo sentido, es decir que no sean  equívocas,  de ahí que un cargo casacional solo alcanzará exactitud si guarda  perfecta  simetría  con  el supuesto error al que alude, por eso se dice que la  precisión  apareja  una  plena correspondencia entre el ataque y las razones en  las que se soportó el fallo censurado.   

                    La precisión  o  exactitud  de una explicación, por lo tanto, está estrechamente relacionada  con  su  atinencia frente a lo que constituye el objeto del enunciado, así como  con  su  completitud,  esto  es  con  su  cualidad  para  erigirse en condición  suficiente para desvirtuar las bases de la decisión.   

                           2.2.  Las anteriores aclaraciones resultan necesarias frente  a  la  afirmación  del  recurrente  según  la  cual  la  Corte obró de manera  diametralmente  opuesta al mandato del artículo 373 del estatuto procesal, pues  no  se  limitó a “examinar si la demanda reúne los  requisitos    formales,    sin    calificar    el    mérito   de   los   cargos  formulados”.3   

                      Pues bien,  contrario  a  la  opinión del censor, la inadmisión del libelo por defectos de  técnica  no  comporta  un obrar irregular que contraría los preceptos legales,  como  quiera que tales falencias tornan imprecisa la acusación, y ello se erige  en obstáculo para adentrarse en el examen de fondo de la censura.   

La  determinación adoptada en este caso, en  modo  alguno, significó un desconocimiento de los parámetros señalados por la  ley  adjetiva;  por  el  contrario, se ajustó a ella con estrictez, tal como se  explicó  en  casos  similares,  frente a los cuales se sostuvo que “palmarios  defectos de técnica (…)  impiden    la    admisión    de   la   demanda”4,  pues  inhabilitan a la Corte  para    emitir   posteriormente   un   pronunciamiento   de   fondo.5    

2.3.   Ha  sido  doctrina  constante  de  esta Corporación  reconocer que cuando se formula  un  cargo  bajo  el  amparo  de  la  causal  primera  en razón del quebranto de  preceptos  sustanciales  por  la  comisión  de  yerros  de orden fáctico en la  apreciación  de los medios demostrativos, es preciso que el recurrente ponga de  presente  la manera en que el juzgador incurrió en tal violación, para lo cual  deberá  confrontar  el  contenido  material  de  las  pruebas  afectadas por el  denunciado  error,  con lo que se dijo de ellas en la sentencia, pues no de otra  manera podrá entenderse el desacierto que funda la acusación.   

Se  ha  dicho,  entonces,  que  “cuando  el  yerro  probatorio es de hecho, surge la necesidad de  realizar  una  labor  de contraste entre el contenido objetivo de la prueba y lo  que  de  ella  extrajo,  alteró,  o dejó de ver el sentenciador”.6   

En ese orden de ideas, no resulta suficiente  que  el  censor  se  limite  a  manifestar  su  inconformidad con la valoración  probatoria  contenida  en  el  fallo,  porque  esa  indicación  apenas  pone al  descubierto  la  divergente  interpretación de la parte; empero, nada aporta en  punto  de  identificar  con  exactitud  las  equivocaciones  que se atribuyen al  fallador.   

La demostración del error de hecho imputable  al   sentenciador  –tiene  asentado        la        jurisprudencia-        corresponde        “exclusivamente   al   impugnante  por  mandato  del  artículo 374 del C. de P. C., pero esa labor no puede reducirse a  una  simple  exposición de puntos de vista antagónicos, fruto de razonamientos  o  lucubraciones  meticulosas  y  detalladas,  porque  en  tal  evento  el error  dejaría  de ser evidente o manifiesto conforme lo exige la ley, caso en el cual  la  Corte  no  podría  tomar  partido  distinto  al  consignado en la sentencia  combatida…”.7   

                                              “No  por existir, pues, la posibilidad  de  que  una  de las partes traiga del acervo probatorio conclusiones diversas a  la  del sentenciador, esta última deviene sin más en contraevidente, y de ahí  que,  cual  lo  ha  puntualizado  con insistencia la Corte, sea necesario que la  labor  del  recurrente  se  encamine a demostrar el error visiblemente grave del  juzgador”.8   

La circunstancia a la que se alude, esto es,  la  de  omitir la confrontación entre la materialidad de las probanzas y lo que  de  ellas  extrajo el Tribunal, hace que la exposición de los fundamentos de la  censura  carezca  de  la  precisión y claridad que contempla el numeral 3° del  artículo  374  del  Código  de Procedimiento Civil como requisito formal de la  demanda  de casación, lo que, de modo necesario, conduce a inadmitir el libelo,  pues  desatendido  por  la  parte  actora dicho presupuesto, el único cargo que  aquella  formuló,  carece  de  la  debida  sustentación  reclamada por la ley.   

3.  Lo  anterior  responde  a las alegaciones de la impugnante y pone de manifiesto que en ningún  momento  se  entró a estudiar el fondo del reproche que hizo a la sentencia, ni  se  incurre en denegación de justicia, pues la admisibilidad del escrito con el  que  se  sustenta  la  impugnación  extraordinaria,  está  sujeta  a  la plena  satisfacción  de los requerimientos de la norma precitada, uno de los cuales es  la  formulación  de  los  cargos,  con  expresión  de  los fundamentos de cada  ataque,  en  forma  clara  y precisa, de modo que se hagan palpables y evidentes  los desatinos presuntamente cometidos al dirimir la controversia.   

Por consiguiente, la Sala no podría soslayar  la  falencia que la motivó a adoptar la decisión ahora cuestionada, a pretexto  de  no  afectar el derecho a impugnar de la parte, porque la insuficiencia de la  acusación  impide  un  pronunciamiento  de mérito sobre el cargo en el cual se  estructuró  la  censura,  y en virtud del carácter excepcional del recurso, la  Corte no puede proceder a subsanarla.    

                             4.  Las razones  que  se  dejaron  consignadas  son  suficientes  para  concluir que el proveído  objeto de reposición debe mantenerse inmodificable.   

III. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE:  

NO  REPONER el auto  dictado  el  veintinueve  de  octubre  de  dos  mil  trece  dentro  del presente  trámite.   

Notifíquese.  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA   

JESÚS VALL DE RUTEN RUIZ    

1  Adoptado  como  legislación  permanente  por  el artículo 162 de la Ley 446 de  1998.   

2 Auto  de 12 de mayo de 2009, exp. 2001-00922-01.   

3 Folio  27, c. Corte   

4 Auto  de 14 de diciembre de 2011, exp. 2006-00453-01.   

5  Proveído de 23 de febrero de 2012, exp. 2004-00684-01.   

6 Auto  de  6  de  diciembre de 2011, exp. 2007-00285-01, reiterado en providencia de 18  de diciembre de 2012, exp. 2004-00511-01.    

7 Corte  Suprema de Justicia. G.J. Tomo LXXVII, pág. 972.   

8  Sentencia de 23 de febrero de 2001. Exp. 6399.     

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