AC1776-2014 [2010-00217-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado Ponente  

AC1776- 2014  

Radicación           n°  47288-31-03-001-2010-00217-01   

(Aprobado en sesión de veintidós de enero de  dos mil catorce)   

Bogotá  D. C., siete (7) de abril de dos mil  catorce (2014).   

I. EL LITIGIO  

A. La pretensión  

Manuel  de Jesús Padilla Tapia solicitó que  se  declarara  que  adquirió por prescripción extraordinaria, el dominio de un  lote  de  terreno  denominado “El Capricho”, ubicado en la vereda Aracataca,  en jurisdicción del municipio del mismo nombre.   

B.    Los hechos  

1. El actor habría  entrado  en  posesión  del  inmueble  veintitrés  años  antes de presentar la  demanda,  tiempo  durante  el  cual,  según  afirma, ha realizado fumigaciones;  trabajo  de  desmonte; corte de maleza; siembra de productos de pan coger, palma  africana  y  jagüey;  levantamiento de cercas y corral para ganado, además del  arrendamiento  de  una  porción  de tierra a Colombia Móvil S.A. E.S.P., entre  otros actos. [Folio 2, c. 1]   

2.  El fundo cuenta  con  una extensión superficiaria de cuatro hectáreas y media, y hace parte del  predio  “El  Pasadizo” de propiedad de Claudino Camilo Vizcaino Torres, bien  que  se  identifica  con la matrícula No. 225-726 de la Oficina de Instrumentos  Públicos de Fundación, Magdalena. [Folio 2, c. 1]    

3.  La posesión ha  sido  quieta, pacífica, pública e ininterrumpida, sin reconocer dominio ajeno;  el   actor   edificó  mejoras  y  ha  procurado  la  defensa  del  lote  contra  perturbaciones   de  terceros.  [Folio  2,  c.  1]      

C.     El   trámite   de   las  instancias   

1.  La demanda fue  admitida  mediante  auto  de dos de septiembre de dos mil diez. [Folio 25, c. 1]   

2.   Elvia  Rosa  Vizcaino  de  Sánchez,  Ruth  Esperanza Vizcaino de Insignares, Fernando José,  Claudino  Camilo  y  Otoniel  Guillermo  Vizcaino  Gerdts,  en  su condición de  herederos   del  propietario  fallecido,  se  opusieron  a  las  pretensiones  y  formularon      las     excepciones     de     mérito     de     «inexistencia  de  los  requisitos  legales para que se configure sin  ningún    vicio    la    prescripción   adquisitiva   de   dominio»  y  «mala fe del demandante».  [Folio  39,  c.  1]      

El   curador  ad  litem  de  las  personas  indeterminadas no manifestó  oposición ni planteó medios defensivos. [Folio 117, c.1]   

3. El a  quo se declaró inhibido para fallar por  cuanto  consideró  que  el  objeto  material  de la usucapión no se encontraba  plenamente identificado. [Folio 362, c. 1]    

4.  Al resolver la  apelación  interpuesta  por  el  demandante,  el Tribunal revocó lo decidido y  negó las súplicas del libelo. [Folio 45, c. 2]    

5. La parte vencida  en  el  litigio  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación contra la  anterior   providencia,  admitido  por  la  Corte  en  auto  de  veintiséis  de  septiembre de dos mil trece. [Folio 6, c. 3]   

6. Oportunamente se  radicó  el  escrito  cuya sustentación es objeto del presente pronunciamiento.  [Folio 5, c. 3]   

II.  LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Contiene  dos  cargos  fundados en la causal  primera   de   casación,  contemplada  en  el  artículo  368  del  Código  de  Procedimiento Civil.   

1.  En el primero,  por  la  vía indirecta, el censor denunció la violación del artículo 762 del  Código  Civil  en razón de su aplicación indebida, como consecuencia de yerro  fáctico   cometido   en  la  apreciación  de  la  declaración  jurada  y  del  interrogatorio  que  absolvió  el  actor  dentro  del  juicio, y en la falta de  valoración        de       un       documento       aportado       con       la  demanda.       

Lo  anterior encuentra soporte en que con el  referido  escrito  se  allegó un certificado de tradición y libertad en el que  aparece  una  anotación  relativa  a  la  declaración de mejoras agrícolas en  predio    baldío,   que   el   ad   quem  no  apreció, no obstante que demostraba la posesión de buena fe.   

De  otra parte, el usucapiente al declarar y  ser   interrogado,   contrario  a  lo  que  estimó  el  Tribunal,  no  efectuó  reconocimiento  de dominio ajeno, pues únicamente aceptó que el predio materia  de  la litis perteneció al señor Vizcaino Torres, lo que obedeció a que, bajo  ese  argumento,  los  herederos de aquel pretendieron negociar la venta del bien  poseído,  de  donde  emerge  que  el sentenciador de segunda instancia le dio a  esas  probanzas  un  alcance  que difiere del que les correspondía.     

2.  En  el segundo  ataque  se  alegó  el  quebranto,  por  vía  indirecta,  del artículo 762 del  Código  Civil  y de la Ley 57 de 1887 al aplicarlos indebidamente a la litis, a  causa   de  error  de  derecho  en  la  estimación  de  las  declaraciones  del  recurrente.   

Las  normas del estatuto adjetivo determinan  que  los  referidos  medios  de  convicción  no  debían  ser apreciados por el  fallador,   quien   legalmente   carecía   de   la   potestad   de  reconocerle  «un   alcance   probatorio   que  legalmente  no  lo  (sic)   tienen»1,  no  otorgándolo  a la certificación que refiere a la situación  jurídica  del  predio,  expedida  por el registrador de instrumentos públicos.   

Las declaraciones del actor, en virtud de que  no  contienen  admisión  alguna  en  torno  a  que  el  señor  Vizcaino Torres  ostentaba  la  propiedad  del  predio,  no  inciden en la posesión regular y de  buena fe ejercida por él.   

III. CONSIDERACIONES  

1.  El  recurso de  casación,  dada  su  naturaleza  eminentemente dispositiva, limita la actividad  discursiva  y  juzgadora  de  la  Corte al contenido y alcance del libelo que se  formule  para  sustentar  la  censura,  de  ahí  que  no  esté permitido hacer  interpretaciones  que  sobrepasen  los  señalamientos  que  de  modo  expreso y  manifiesto   aduzca  el  impugnante,  ni  mucho  menos  reformar  la  acusación  planteada de modo deficiente.   

         Característica   esencial  de  ese  medio  de  impugnación  es  su  condición  extraordinaria, en virtud de la cual no todo desacuerdo con el fallo  permite  adentrarse  en su examen de fondo, sino que es necesario que la censura  se erija sobre las causales taxativamente previstas en la ley.   

Se  ha  dicho  además, que es ineludible la  obligación  de  sustentar  la inconformidad «mediante  la  introducción  adecuada  del  correspondiente escrito, respecto del cual, la  parte  afectada con el fallo que se aspira aniquilar, no tiene plena libertad de  configuración»   (CSJ   AC,   1°  Nov  2013,  Rad.  2009-00700).   

2. La admisibilidad  de  la  demanda  está sujeta a la regularidad de los elementos formativos de la  misma  y  al  cumplimiento  de  los  requisitos  de  técnica  expresados  en el  artículo  374 del Código de Procedimiento Civil, a cuyas voces a la par que es  necesaria  la  mención  de  las  partes  y  del  fallo cuestionado, se requiere  elaborar  una  síntesis  del  proceso  y  de  los hechos materia del litigio, y  formular  por  separado  los  cargos  que  se esgrimen en contra de la decisión  recurrida,  exponiéndose  los  fundamentos de cada acusación, en forma clara y  precisa, y no basados en generalidades.   

En  torno  de la claridad y precisión a las  que  se  hace  referencia,  la jurisprudencia ha insistido en que el censor debe  exponer  de forma exacta y rigurosa el motivo casacional invocado, así como los  datos  que  permitan  percibir,  sin  duda  ni  confusión,  de  qué manera fue  trasgredida la ley al proferir la decisión objeto de su reproche.   

2.1. Tratándose de  la  causal  primera,  se  deben  señalar,  en  principio, las normas de derecho  sustancial  que  el  impugnante  estime  violadas,  lo  que  desde  luego,  debe  armonizarse  con  lo  establecido  en  el  artículo  51  del  Decreto  2651  de  1991.2   

El   mencionado   canon   establece   que  «será  suficiente  señalar cualquiera de las normas  de  esa  naturaleza  que,  constituyendo  base  esencial  del  fallo impugnado o  habiendo  debido  serlo,  a juicio del recurrente haya sido violada, sin que sea  necesario    integrar    una    proposición    jurídica   completa».   

Tiene  definido  la  jurisprudencia  que  es  ineludible  el  cumplimiento  de  la  aludida  carga, con independencia de si se  escoge  la  vía  directa  o  la  indirecta  para  perfilar la acusación.   Particularmente,  si  se trata de la última, ha destacado que no puede evadirse  ese  señalamiento  «a pretexto de la demostración de  los  errores  de  apreciación  probatoria que se le endilguen al fallo, o de la  determinación    de   las   normas   probatorias   supuestamente   quebrantadas  –cuando  se  predique  la  comisión  de  un  yerro  de  derecho» (CSJ AC, 7 Dic  2001,  reiterado  en  CSJ  AC,  5  Oct  2011, Rad. 2000-01093; 18 Dic 2012, Rad.  2005-00299; 31 May 2013, Rad. 1999-00908).   

2.1.  Las  normas  sustanciales,  únicos  preceptos  cuya violación tiene entidad para fundar una  censura  en  el recurso extraordinario, son aquellas que, como lo ha definido la  Corte,   «en   razón  de  una  situación  fáctica  concreta,  declaran, crean, modifican o extinguen relaciones jurídicas también  concretas   entre   las   personas   implicadas  en  tal  situación».  Luego,  no  están   comprendidas   en   esa   categoría,   las   que   se   «limitan  a definir fenómenos jurídicos o a descubrir los elementos  de  éstos  o  a hacer enumeraciones o enunciaciones»,  como   tampoco   «las  disposiciones  ordinativas  o  reguladoras  de  la  actividad in procedendo» (CSJ AC,  11  Mar  2004,  Rad. 2001-00029; 16 Dic 2009, Rad. 2001-00008; 15 May 2012, Rad.  2006-00005; 4 Jul 2013, Rad. 2005-00243).   

3.  Analizados los  cargos  que  plantea  el  censor,  se  advierte  la  desatención  del comentado  requisito  formal  de  la  demanda, pues el artículo 762 del Código Civil, del  cual  se  acusa  su vulneración, no tiene el carácter de sustancial, como así  se  ha explicado en otras oportunidades, razón por la cual no resulta idóneo a  efectos  de  estructurar,  en  forma  cabal,  un  ataque  con apoyo en la causal  primera de casación.   

En  el texto invocado por el censor, la obra  legislativa   se   limitó   a  señalar  que  la  posesión  es  «la  tenencia  de una cosa determinada con ánimo de señor o dueño,  sea  que  el  dueño  o el que se da por tal, tenga la cosa por sí mismo, o por  otra  persona  que  la tenga en lugar y a nombre de él. El poseedor es reputado  dueño,     mientras    otra    persona    no    justifique    serlo».    

3.1.    La  Corporación,  en providencia CSJ SC 27 Sep 1979, explicó que en tanto se ocupa  de  definir  la  posesión, aquella previsión no es de derecho sustancial, pues  no  declara,  crea,  modifica  ni extingue una relación jurídica (reiterada en  CSJ  AC,  15  Ago 1996, Rad. 6026; CSJ SC, 30 Mar 2006, Rad. 1994-23434; CSJ AC,  18 Sep 2013, Rad. 2007-00091).   

Respecto de la otra normativa que se asegura  indebidamente  aplicada,  esto  es, de la Ley 57 de 1887, no es posible soslayar  que  el recurrente, en modo alguno, señaló una disposición concreta que fuera  irrespetada  por  el Tribunal, ni expuso, de forma precisa y clara, la manera en  que  el  juzgador  de  segundo grado infringió esa específica reglamentación,  relacionada  con  la  adopción  de  códigos  y unificación de la legislación  nacional,   lo   que   impide,  ab  initio, admitir la censura propuesta.   

En efecto, recuérdese que si «la  causal  primera de casación tiene como premisa la violación de  una  norma  sustancial,  es  apenas  lógico  que  el impugnador indique cuál o  cuáles  disposiciones  de  esa estirpe entiende vulneradas por la sentencia que  combate»  (CSJ  AC,  1  Dic  2005, Rad. 00478).    

3.2.    La  equivocación   del   censor   priva  a  esta  sede  de  uno  de  los  elementos  indispensables  para  cumplir  la  función  asignada como Tribunal de casación  que,  en  el  ámbito  de  la causal que se alegó, consiste en determinar si el  juzgador  violó  o  no  la  ley  sustancial, y no es posible suplir, enmendar o  completar  la  labor  del censor, en virtud del principio dispositivo que impera  en la impugnación formulada.   

4.  En razón de lo  expuesto  en  forma  precedente,  es  claro  que  el  libelo  no  satisface  los  requerimientos   que   determina  el  estatuto  procesal  como  necesarios  para  habilitar  el  estudio  de fondo de las acusaciones, lo que impide su admisión.   

IV. DECISIÓN  

                      

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE:  

PRIMERO:  INADMITIR  la  demanda  presentada  para  sustentar  la  impugnación extraordinaria que se  formuló  contra  la sentencia de ocho de abril de dos mil trece, dictada por el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Santa  Marta, dentro del asunto  referenciado.   

SEGUNDO:  DECLARAR  desierto  el  recurso  de  casación,  de  conformidad  con  el  inciso  4º del  artículo 373 del Código de Procedimiento Civil.   

                                 Notifíquese.   

JESUS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA   

    

1 Folio  12, c. 3.   

2  Adoptado  como  legislación  permanente  por  el artículo 162 de la Ley 446 de  1998.     

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