AC1884-2014 [2009-00045-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    República    de  Colombia      

Corte Suprema de Justicia  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

Magistrado Ponente  

Radicación:  11001-31-10-009-2009-00045-01   

Aprobado en Sala de cinco de marzo de dos mil  catorce   

Bogotá, D. C., diez (10) de abril de dos mil  catorce (2014).   

Se  decide  sobre  la admisión de la demanda  presentada  por  MARY LUZ MEDINA TANANTA, para sustentar el recurso de casación  contra  la  sentencia  de  30  de  septiembre de 2013, proferida por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  Sala  de Familia, en el proceso  ordinario  de  la recurrente contra PIEDAD INFANTE SIERRA, heredera del causante  BENJAMÍN    INFANTE    VILLARRAGA,   y   los   herederos   indeterminados   del  mismo.   

1. ANTECEDENTES  

1.  La demandante solicitó se declarara que  entre  ella  y el interfecto existió una unión marital de hecho, desde febrero  de  1988,  hasta el 4 de octubre de 2008, cuando falleció, y como consecuencia,  disuelta    la    sociedad    patrimonial    presunta    y    en    estado    de  liquidación.   

2.  La  convocada determinada se opuso a las  súplicas,  aduciendo  que  el  verdadero compañero permanente de la demandante  fue  ÓSCAR  ALEXÁNDER  AYALA BEDOYA, persona con la cual convivió entre junio  de  2002  y  enero de 2010, mientras aquella simplemente fue empleada doméstica  de  su  padre,  quien en un gesto humanitario accedió a afiliarla al sistema de  salud.   

3.   El  Juzgado  Tercero  de  Familia  de  Descongestión   de  Bogotá,  mediante  sentencia  de  14  de  junio  de  2013,  desestimó  las pretensiones, al encontrar en las pruebas recaudadas que durante  el  tiempo  de  convivencia  marital  reclamado  por  la  actora con el referido  causante,   ella   sostuvo  esa  otra  señalada  relación  de  pareja.  Luego,  “(…)  no  es  posible  alegar dos vínculos de las  mismas   calidades   con   dos   personas   diferentes   en  el  mismo  período  (…)”.   

4. El Tribunal, en la sentencia recurrida en  casación,  confirmó  la  anterior  decisión,  al  echar  de  menos,  para  la  configuración  de  la unión marital de hecho, los requisitos de singularidad y  estabilidad.   

    

Es  cierto  que  de  la  prueba documental y  testimonial,  inclusive  de  la declaración juramentada suscrita en vida por el  propio  BENJAMÍN INFANTE VILLARRAGA, se infiere que éste y la pretensora, MARY  LUZ MEDINA TANANTE, sostuvieron el trato alegado.   

Empero,  durante el mismo período la actora  mantuvo  una  similar relación con ÓSCAR ALEXÁNDER AYALA BEDOYA. Así ella lo  confiesa   en   la   denuncia   penal   formulada  contra  éste  por  violencia  intrafamiliar,  el 12 de abril de 2008, donde afirma que su querellado, “(…)  es  mi  compañero  desde  hace  5  años  y  10 meses  (…)”.   Lo   declara   él  mismo,  al  nombrarla  «(…)  como  beneficiaria de un seguro de vida en su  condición  de  “esposa”  (…)». Se deduce de los  “(…)  registros  fotográficos  representativos de  manifestaciones  de  afecto entre esta pareja (…)”.  Y  lo  manifiestan  los  declarantes  HENRY JIMÉNEZ MARTÍNEZ, FRANKLIN CHACÓN  GONZÁLEZ y YULI ROCHA BEDOYA.   

4. En el único cargo elevado contra lo así  decidido,  se  denuncia  la  violación  de  la  ley  sustancial,  a raíz de la  comisión de errores probatorios.   

4.1.  Primero,  al  dejarse  probado,  sin  estarlo,   fruto   de   desatender   “(…)  pruebas  válidamente  admitidas  y  practicadas  (…)”,  la  simultaneidad  de  las  relaciones de MARY LUZ MEDINA TANANTA, siendo que cuando  comenzó  la  segunda,  la  sostenida  con  ÓSCAR  ALEXÁNDER  AYALA BEDOYA, de  novios,  y  si  se  quiere, de amantes, la unión marital de hecho con BENJAMÍN  INFANTE  VILLARRAGA,  “(…) ya había cumplido más  de doce años (…)”.   

4.2.  De  otra  parte,  al no percatarse que  entre  MEDINA  TANANTA  y  AYALA  BEDOYA,  nunca  hubo  una  convivencia marital  permanente ni estable.   

En ese sentido, se omitió darle relevancia a  la  declaración  de  este  último,  en  cuanto afirma que ella “viajaba  mucho”. Se cercenó la querella  penal  formulada  por  la demandante, sobre que no era la primera vez que tenía  conflictos  con  su  denunciado  y  que  tenía  que  tomar  distancia. Ligera y  sarcásticamente    se    despreció    la   sospecha   contra   “(…)  AYALA  BEDOYA  y  su  cartel  de  testigos  (…)”,  y  en  las fotografías por él aportadas se puede identificar  tomadas  en  dos  lugares  y dos momentos diferentes. Y es falso que el causante  haya  estado  casado,  inclusive  con  ROSALBINA  SIERRA,  pues no se aportó la  prueba.   

5.  Siendo ese, en lo esencial, el contenido  del ataque, se procede a examinar su idoneidad formal.   

2. CONSIDERACIONES  

1.  El  carácter estricto y dispositivo del  recurso  de  casación  exige  que  la  sustentación sea rigurosa, en cuanto la  demanda,  para ser recibida a trámite, debe sujetarse a ciertos “requisitos      formales”,      cuyo  incumplimiento  apareja su deserción, según el artículo 373, inciso  4º  del  Código de Procedimiento Civil. Entre otros, común a todas las causales de  casación,  debe  contener  “[l]a  formulación  por  separado  de  los  cargos  contra la sentencia recurrida, con los fundamentos de  cada      acusación,      en      forma     clara     y     precisa”.   

Expresar  las  razones  de  inconformidad de  manera  clara,  permite  escudriñar  si  el  lenguaje  utilizado es equívoco o  aprehensible  a  los sentidos; y precisa, si el ataque es cabal y completo, esto  es,   al   decir  de  esta  Corporación,  si  responde  a  una  “relación”     directa    entre    la  “sentencia y el ataque que se le formula”,   y   a   la  “plenitud”    del  mismo1.   

Si es asimétrico, significa que el argumento  basilar  de  la  decisión,  de  suyo amparado por la presunción de legalidad y  acierto,  le  seguiría  prestando  base  firme. Y si es incompleto, porque como  cada  uno  de los varios fundamentos expuestos tendría la virtud de mantener el  fallo  impugnado,  al  soslayarse  uno  o  varios  de ellos, los demás soportes  controvertidos  caerían al vacío, así fueren infirmados, pues los no atacados  lo seguirían sosteniendo.   

Al  fin  de cuentas, como tiene explicado la  Corte,   “(…)  [l]os  requisitos  formales  y  de  técnica  en casación, en general, se entroncan con los que habilitan el examen  de  fondo  de  los  cargos,  porque  si  lo  truncan, ello justifica, por obvias  razones,    que    la   demanda   no   sea   recibida   a   trámite”2.   

2.  Aplicadas  las anteriores directrices al  caso,  pronto  se  advierte  que  la  demanda examinada no reúne las exigencias  anotadas.   

2.1.  Si  las  pretensiones  fueron  negadas  porque  dentro del mismo período alegado por la actora de convivencia en unión  marital   con   el   causante,   igualmente   se   acreditó   que  ella  tenía  “(…)   otra   relación   de  similar  naturaleza  (…)”,  y  nunca  por  la existencia de un vínculo  matrimonial  de  o con BENJAMÍN INFANTE VILLARRAGA, el cual, según la censura,  no  fue  demostrado  legalmente, surge claro que todo lo discurrido y atacado en  rededor del punto resulta totalmente desenfocado.   

2.2. Para llegar a la antedicha conclusión,  el  Tribunal  se  apoyó  en  la  confesión vertida por la propia actora en una  denuncia  penal;  en  ciertos documentos representativos, fotografías; y en las  declaraciones  de  ÓSCAR  ALEXÁNDER  AYALA  BEDOYA,  HENRY JIMÉNEZ MARTÍNEZ,  FRANKLIN CHACÓN GONZÁLEZ y YULI ROCHA BEDOYA.   

De  los citados medios de convicción, en el  cargo  sólo  se  alude  expresamente a la confesión, a las fotografías y a la  declaración   de   AYALA   BEDOYA,   para   mostrar   que  esa  “(…)   otra   relación  de  similar  naturaleza  (…)”,  no  existe, en sentir de la censura, por carecer del carácter  de  permanente  y estable. No obstante, ningún ataque explícito se hace contra  los  testimonios  de HENRY JIMÉNEZ MARTÍNEZ, FRANKLIN CHACÓN GONZÁLEZ y YULI  ROCHA BEDOYA.   

En referencia a AYALA BEDOYA, únicamente se  habla  de  uno  de  “(…) los testigos que él trajo  (…)”  o  de  “(…) su  cartel  de testigos (…)”, en fin. Las declaraciones  de  terceros,  entonces,  se  mencionan  de  manera  abstracta,  contrario  a la  singularización  o  determinación de los medios de convicción mal apreciados,  presupuesto  igualmente  exigido, para la idoneidad formal de la demanda, en los  artículos  368, numeral 1º y 374, in fine, del Código de Procedimiento Civil.   

Si  el blanco de ataque es la sentencia y no  el   litigio,  la  Sala  tiene  explicado  que  no  es  técnico  «‘hacer    referencia    genérica   e  indeterminada   al  conjunto  de  unas  pruebas,  o  a  todas  ellas’,   porque  ‘siendo   improcedente  acusar  la sentencia a través del planteamiento global del problema probatorio,  es  deber  inexcusable del recurrente singularizar cada uno de los medios que se  pretenden    no    considerados    o    erróneamente    apreciados    por    el  sentenciador’»3.   

Corolario  de  lo  expuesto,  al no atacarse  debidamente  uno  de los soportes probatorios del Tribunal, suficiente, por sí,  para  sostener  la  decisión  recurrida,  la censura deviene incompleta, y esto  releva  a la Corte de estudiar de fondo si es acertada la conclusión, según la  cual  durante  el  tiempo  de  unión  marital  reclamado  por  la actora, ésta  también  mantuvo  “(…)  otra relación de similar  naturaleza (…)”.   

3.  Si lo anterior fuera poco, relativo a la  apreciación  de  la confesión de la demandante MARY LUZ MEDINA TANANTA y de la  declaración  de  ÓSCAR  ALEXÁNDER  AYALA  BEDOYA,  se observa que los errores  simplemente  se  enuncian,  pues  para  sostener  la  inexistencia  de la unión  marital  de  hecho  entrambos,  en  cuanto  no fue permanente y estable, nada se  explica  ni  demuestra, cual lo exige el artículo 374, inciso final del Código  de Procedimiento Civil.   

Con relación a la confesión vertida en una  denuncia  penal  formulada  por  violencia  intrafamiliar,  sólo se dice que se  apreció  lo  desfavorable a la demandante, “(…) en  tanto  que  en nada se estiman sus afirmaciones de que no era la primera vez que  tenía  conflictos  con  su  denunciado  y  que  tenía  que  tomar distancia de  él”.  Si  el  problema era de indivisibilidad de la  confesión,  así  debió plantearse, en la forma como correspondía, nada de lo  cual fue cumplido.   

Lo  mismo  se predica del citado testimonio,  porque  así  en  éste  se  haya  manifestado que la pretensora “(…)  viajaba  mucho  (…)”, la censura  debió   indicar  las  razones  por  las  cuales,  indefectiblemente,  esto  era  “(…) evidencia que la relación entre ellos no era  permanente  ni  estable (…)”. Al no agregarse nada,  todo  se  queda  en una simple afirmación, a manera de un alegato de instancia,  debido  a  que  la posición subjetiva de la parte surge de la prueba misma y no  de la confrontación de ésta con el fallo impugnado.   

En lo demás, fuera de lo dicho acerca de la  referencia   genérica  al  acervo  probatorio,  particularmente  de  la  prueba  testimonial,  los  errores  denunciados  alrededor  de  la tacha de sospecha, en  cuanto,  en  sentir  de  la  censura,  el  Tribunal  despreció  “(…)  sin  hacer  la  más  mínima  alusión o reflexión, como lo  prescribe  la  ley (…)”, en el cargo ni siquiera se  ensaya  un  trabajo  en  ese  sentido.  Desde  luego,  si  los  testigos  fueron  contactados  para  que  faltaran a la verdad, no bastaba expresar, sin más, que  es  falso  lo  declarado, sino que, en contraste con lo decidido en el punto por  el  ad quem, todo ello debió  demostrarse.   

4.  De otra parte, si lo que “(…)  está  al margen de la acusación es intangible para la Corte  (…)”4, esto significa, acorde con el  carácter  estricto  y  dispositivo del recurso de casación, que en ese preciso  ámbito  no  se  puede  avanzar  una  pesquisa  inquisitiva. Por lo mismo, en la  hipótesis  de  la  “(…) casación de la sentencia,  aún  de  oficio  (…)”,  como  se  insinúa por la  censura,  esto  supone  que para arribar a ese estanco, esto es, al fallo mismo,  lo relativo a una demanda formalmente idónea, fue superado.   

5.  En  ese  orden,  se  impone inadmitir la  demanda y declarar desierto el recurso extraordinario.   

3. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de     Justicia,    Sala    de    Casación    Civil,    declara    inadmisible   el   libelo   examinado   y  desierto   el  recurso  de  casación  de  que  se trata. Consecuentemente, ordena devolver el expediente al  Tribunal de origen para lo pertinente.   

NOTIFÍQUESE  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUÍZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

1 Cfr.  Auto  034  de  12  de  marzo  de  2008,  expediente  00271,  reiterando doctrina  anterior.   

2 Auto  de 26 de abril de 2011, expediente 00354.   

3 Auto  de   31   de   octubre   de   2011,   expediente   00168,   reiterando  doctrina  anterior.   

4  Sentencia  074  de  29  de  junio de 2007, expediente 00457, reiterando doctrina  anterior.     

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