AC3006-2014 [2010-00643-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

MAGISTRADO PONENTE  

AC3006-2014  

Radicación           n°  11001-31-10-002-2010-00643-01   

(Aprobado  en sesión de veintiséis de marzo  de dos mil catorce)   

Bogotá  D.C., cuatro (4) de junio de dos mil  catorce    (2014).                         

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda presentada para sustentar el recurso extraordinario de casación  interpuesto  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida dentro del  proceso de la referencia.   

I. EL LITIGIO  

A. La pretensión  

GFC……………………..  solicitó que,  con  citación  y  audiencia  de  CBM………………..  y  de  los  herederos  indeterminados  de AMPB………………………., se declarara que entre esta  y  aquel  existió,  desde el tres de marzo de mil novecientos noventa y cinco y  hasta  el  veinticuatro  de  noviembre  de  dos mil nueve, una unión marital de  hecho,  en  virtud  de  la  cual  se conformó una sociedad patrimonial, la cual  está disuelta y se encuentra en estado de liquidación.   

B. Los hechos  

1.  El  demandante  convivió     en    forma    singular    y    permanente    con    la    señora  AMPB………………………  esde  el  tres  de  marzo  de  mil  novecientos  noventa  y  cinco,  relación que se prolongó durante catorce años. [Folio 32,  c. 1]   

2.  El apoyo con su  compañera  sentimental  fue  mutuo  y  debido a la ayuda que le prodigó, ésta  logró  realizar  estudios  de  especialización  en  derecho.  [Folio 33, c. 1]   

3. El veinticuatro de  noviembre   de   dos  mil  nueve,  la  señora  AMPB……………………….  falleció en esta ciudad. [Folio 13, c. 1]   

4.  La  difunta era  hija de CBM………………………… [Folio 14, c. 1]   

C.     El   trámite   de   las  instancias   

1.  La  demanda  se  admitió  por  el  Juzgado Segundo de Familia de Bogotá, mediante auto de nueve  de agosto de dos mil diez. [Folio 44, c. 1]   

2. En providencia de  veinticuatro  de  noviembre  de  dos  mil  diez, se dispuso tener notificada por  conducta  concluyente  a la demandada, a través de su curadora provisoria, y se  reconoció  personería  al  profesional  del  derecho   que  llevaría  su  representación. [Folio 93, c. 1]   

3.  El veintiocho de  noviembre  de  dos  mil diez, murió la señora CBM…………………. [Folio  97, c. 1]   

4.  Por  auto  de  dieciséis  de  junio  de  dos  mil  once, se ordenó vincular a BA…………,  CI…………  y  LMPB…………….  ………en  su  calidad de hijas de la  demandada  y  a  los  herederos  indeterminados  de Clementina Bernal Martínez.  [Folio 152, c. 1]   

5.  BA……………….,     LM…….…..……     y     CIPB………………  ……………al  contestar  la  demanda,  se  opusieron  a  las pretensiones y  formularon      la      excepción      que      denominaron      «inexistencia   de   presupuestos  para  pedir  la  declaración  de  existencia  de  unión  marital de hecho». [Folio 176,  c. 1]   

6.  Los  herederos  indeterminados  de  CBM………………..  ………………, a través de la  curadora  ad litem que se les  designó,  se  pronunciaron  frente  al  escrito  introductorio  del  proceso  y  manifestaron  atenerse  a  los hechos que resultaran probados. [Folio 186, c. 1]   

7.   La  curadora  ad  litem  de los herederos  indeterminados  de  AMPB……………..  también  replicó  el  libelo  y  se  manifestó   sobre   su   causa  petendi,  sin  proponer defensas de mérito; solicitó, sin embargo, que se  declarara  probada  cualquier  excepción que el juzgador encontrara acreditada,  conforme  lo  establece  el  artículo  306  del Código de Procedimiento Civil.  [Folio 91, c. 1]   

8.  La sentencia de  primera  instancia de diecinueve de septiembre de dos mil doce, declaró probado  el   medio  defensivo  denominado  «inexistencia  de  presupuestos  para  pedir  la  declaración  de  existencia de unión marital de  hecho»;   negó  las  pretensiones  de  la demanda y condenó al actor a pagar  las costas de la instancia. [Folio 294, c. 1]   

9.  El  Tribunal,  mediante  providencia  de  tres  de  septiembre  de  dos mil trece, confirmó el  referido  fallo  e  impuso  condena  en  costas  al recurrente. [Folio 59, c. 2]   

10.   El   actor  interpuso  recurso  de  casación,  que  se  admitió  por  esta Corporación el  dieciséis  de  octubre  de  dos  mil  trece  y  posteriormente, fue radicado el  escrito  cuya  sustentación es objeto del presente pronunciamiento [Folio 5, c.  Corte]   

II.  LA DEMANDA DE CASACIÓN  

En  dos  cargos  sustentó  el  recurrente su  demanda:   

1. Fundó el primero  de  ellos  en  el  numeral  5º  del  artículo 368 del Código de Procedimiento  Civil,  por  cuanto  –en su  criterio-  se  configuró la causal de nulidad contemplada en el numeral 9º del  artículo  140  ibídem.  En  apoyo    de    ese    argumento    sostuvo    que    fallecida    la   demandada  CBM………………………………,  debió  cumplirse  con  el  imperativo  legal  contenido  en  el  artículo  60  del  estatuto citado, esto es, citar al  proceso  al  «cónyuge,  el  albacea con tenencia de  bienes,    los    herederos    o    el    correspondiente    curador».   

Sin  embargo,  se ordenó la citación de los  sucesores   determinados   e   indeterminados   de   aquella,   omitiéndose  la  vinculación   de   su  cónyuge  supérstite,  pese  a  que  en  el  expediente  «reposan  evidencias  de su existencia».   

La  publicación  del  emplazamiento  de  los  sucesores  indeterminados,  además, no cumplió con los requisitos establecidos  en  el inciso 1° del numeral 3º del artículo 318 de la normatividad adjetiva,  porque  no  se  indicó  correctamente  a  quiénes se emplazaba, ni el auto que  ordenó  citarlos  al  juicio,  vicio procesal que no es saneable. [Folio 12, c.  Corte]   

2.  En  el  segundo  cargo  se  atribuyó  a  la  sentencia  la  infracción  de  la  ley sustancial,  de  manera  indirecta,  por  violación  de los artículos 1º, 2º, 3º, 4º, 5º, 6º y 7º de la Ley 54 de  1990,  capítulos II y V del Código Civil y como normas probatorias infringidas  los  artículos  37  numeral  4º, 179 y 180 del Código de Procedimiento Civil.   

La    anteriores   disposiciones   fueron  transgredidas  por el Tribunal, por cuanto no decretó de oficio los testimonios  de  NG…………………,  LMMM………………….…, CAC…………….  …………….,   Jairo   Cipagauta   Castellanos   y  Hugo  Joaquín  Eslava.   

III. CONSIDERACIONES  

1.  Es un asunto no  sujeto  a  discusión,  que  el  recurso  de  casación  ostenta  una naturaleza  eminentemente  dispositiva,  razón  por  la  cual  la  actividad  discursiva  y  juzgadora  de  la  Corte  se encuentra limitada por el contenido y alcance de la  demanda  que se formule para sustentar la acusación, de ahí que al juzgador no  le  esté permitido hacer interpretaciones que sobrepasen los señalamientos que  de  modo  expreso  y manifiesto aduzca el censor en su libelo, ni reformular los  cargos planteados de manera deficiente.   

Esa   característica   determina   que  la  admisibilidad  de la demanda de casación, esté condicionada por la regularidad  de  los  elementos  formativos  de  tal  escrito,  y  por el cumplimiento de los  requisitos   de   técnica  expresados  en  el  artículo  374  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  a cuyas voces, además de la designación de las partes y  del  fallo impugnado, se requiere la elaboración de una síntesis del proceso y  de  los  hechos  materia  del litigio. Asimismo, es de ineludible observancia la  exposición  de  los  fundamentos  del  ataque,  en  forma clara y precisa, y no  basados en generalidades, sin importar la causal que se aduzca.   

En  relación con esos requisitos, esta Sala,  en forma constante, ha sostenido lo siguiente:   

(…)  una de las  exigencias     propias    de    la    demanda    de    casación    [es]   que   los  fundamentos  de  cada  acusación   sean   consignados   en  ‘forma   clara  y  precisa’  (art.  374  num.  3, C. de P. C.), lo preciso no es sólo aquello  que  se  obtiene  mediante  la separación o prescindencia de lo que no se juzga  como  esencial,  sino  que  también  quiere  decir rigor o exactitud, acepción  ésta  que  es  la  que se acompasa con las condiciones propias de la demanda de  casación,  la  cual  por  consiguiente  ha  de  venir  ajustada,  en  todos sus  contornos,  a las bases del fallo. De modo que si el impugnador no las comprende  todas,  vale  decir,  si no es preciso –   exacto   o  riguroso  –  a la Corte no le es permisible llenar su vacío por cuanto, al no  estarse  dentro  de  una  instancia más del proceso, tampoco existe norma legal  que  autorice semejante proceder (CSJ SC, 7 Oct. 1993,  CCXXV, II parte, pág. 83).   

2.  En  orden  a  decidir,  se analizará, en primer lugar, el segundo cargo, fundado en la causal  primera,   que  exige  al  recurrente  señalar  las  disposiciones  de  derecho  sustancial  que  estime vulneradas, aunque de conformidad con lo preceptuado por  el  artículo  51  del  Decreto  2651  de 1991 «será  suficiente   señalar   cualquiera   de   las  normas  de  esa  naturaleza  que,  constituyendo  base  esencial  del  fallo  impugnado  o habiendo debido serlo, a  juicio  del  recurrente  haya  sido  violada, sin que sea necesario integrar una  proposición jurídica completa».   

Al  impugnante,  además de invocar alguno de  los  preceptos de la clase señalada que se hubieren quebrantado, le corresponde  poner   de   presente  la  manera  como  el  sentenciador  cometió  la  alegada  transgresión;  y  si  se  refiere  a la vía indirecta, deberá exponer el modo  como  el  error en la valoración de la prueba o en la aplicación de las normas  probatorias, según el caso, incidió en la decisión cuestionada.   

En  ese  mismo  orden,  la relación entre el  reproche  que  se formula y la sentencia que incurrió en la presunta violación  debe  manifestarse  de  modo  evidente;  pues  la demostración del razonamiento  lógico  que  a  tal conclusión conlleve -se reitera- no puede dejarse en manos  del sentenciador.   

Además  de  los  anteriores,  existen  otros  requisitos   de   obligatorio   cumplimiento,  cuya  inobservancia  conlleva  la  inadmisibilidad  de  la  demanda  de  casación.  Así,  tratándose  de errores  probatorios,  el yerro debe ser trascendental y evidente, pues si es irrelevante  o  recóndito,  de  suerte  que  para poder percibirlo haya que escudriñar más  allá  del  razonable  ejercicio  valorativo  realizado  por  el  juez, no será  posible admitir a trámite el libelo.   

3.  En relación con  la  infracción  de la ley consagrada como causal primera de casación, conviene  recordar  que  puede  presentarse por dos vías diversas: i) la directa y ii) la  indirecta,   presentándose   la   primera,  «cuando  haciendo  abstracción del material probatorio, se omite aplicar en la sentencia  una  norma  de  derecho  sustancial  pertinente  para  resolver  el conflicto de  intereses,  o  se  le  aplica  dándole  un alcance que realmente no tiene o, en  últimas,   se   hace   obrar   en  el  litigio  un  precepto  legal  totalmente  inapropiado»  (CSJ  SC,  29  Ago.  2000  Rad.  5380),  mientras  que  a  la  segunda  modalidad  de  quebranto  se llega «por  la  errada  contemplación  objetiva o jurídica de la prueba,  según  se  trate de error de hecho, ora de derecho, respectivamente»  (CSJ SC, 29  Ago. 2000 Rad. 5380).    

El      yerro     de     iure,  según  se  ha dicho, se configura  cuando  «a  pesar de la correcta apreciación de los  medios  probatorios en cuanto a su presencia objetiva en el proceso, se equivoca  el  sentenciador  en  la  tarea  de  fijar  su  eficacia  demostrativa, bien sea  atribuyéndole  un  mérito  que la ley no les concede o bien negándoles el que  ella  les  asigna» (CSJ SC, 23 Feb. 2001, Rad. 5619).   

Por   otro   lado,   en   virtud   de   las  particularidades  y  exigencias  del  recurso de casación, esta Corporación no  puede  penetrar  en  el  examen del episodio generador del litigio, salvo que el  juzgador  incurra  en  «equivocación  de hecho o de  derecho  en  la  apreciación  probatoria, y, ese error sea de tal magnitud que,  como  consecuencia  de  él,  se  produzca  el  quebranto  de  normas de derecho  sustancial,  caso en el cual podrá invocarse ese yerro como causal indirecta de  la  violación de normas de ese linaje, conforme lo dispuesto por los artículos  368,   numeral   1   y   374,   numeral   3°   del   Código  de  Procedimiento  Civil».    (CSJ    SC,    17    Oct.   2000,   Rad.  5727).      

Por  las anteriores razones, cuando el censor  impugna  la  sentencia  con apoyo en la causal primera de casación, alegando la  existencia  de un error de derecho en la apreciación probatoria, tiene la carga  de  demostrar cómo fueron vulnerados los preceptos que regulan la aducción, la  práctica o la valoración jurídica de los medios de persuasión.   

Tratándose de la acusación del fallo por el  señalado  motivo  casacional,  independientemente  de  que  se  acuda a la vía  directa  o  indirecta,  es  también  carga  del  recurrente  discutir todos los  razonamientos  o  medios  probatorios  que le sirvieron de apoyo para adoptar la  decisión  reprochada,  pues «los cargos operantes en  un  recurso  de  casación  únicamente son aquellos que se refieren a las bases  fundamentales   del   fallo  recurrido,  con  el  objetivo  de  desvirtuarlas  o  quebrarlas’,  puesto que  si  alguno  de  tales  soportes  no es atacado o su censura resulta insuficiente  ‘y     por     sí  mism[o]  le  presta  apoyo  suficiente  al  fallo  impugnado  éste  debe quedar en pie, haciéndose de paso  inocuo  el  examen  de aquellos otros desaciertos cuyo reconocimiento reclama la  censura»    (CSJ    SC,    7    Sep.   2006.   Rad.  2005-00501).   

Para corroborar tal aserto, se observa que la  citada  corporación  judicial fundó su decisión en la valoración que hizo de  las   pruebas   recaudadas,  y  expuso  entre  otras,  las  siguientes  razones:   

i)  No existe certeza de la convivencia entre  el  demandante  y  la  difunta,  conclusión  que  apoyó  en los testimonios de  MARS………………..              y              MJFC…………………..  ………………………    El    primero    informó    que   «la     pareja     se     presentaba     como     novios»  sin  hacer  mención  a  una  relación  marital;  y  la segunda narró que el demandante le  presentó  a  la  señora  AMPB………………………….  como  una  amiga  «aunque  después  le  dijo  que tenía con ella una  relación   de   tipo   sentimental,   la   testigo   la  califica  ‘de  gente  madura  como  novios  eran  compañeros   permanentes  íntimos…’»  y  que  el  actor siempre vivió en la casa de su progenitora.   

ii)     De     la    declaración    de  PBV………………………….,   infirió   el   Tribunal   que  la  pareja  sostenía  una  relación  sentimental,  pues,  según  su  criterio, la testigo  «no  da  cuenta  alguna  que  (sic) la misma hubiese  tenido     la     connotación     de     compañeros    permanentes»   y   del  análisis        de        las        manifestaciones        del       deponente  OSS…………………………     …………..,    quien    «percibió  en  algunas  ocasiones  que  el  demandante y la señora  P……  se  trataban  con cariño y que G……… una vez salió de la casa de  A…….  situada  en  Muzo  muy temprano»,    concluyó    que    «esto  reafirma  que  la  pareja  pudo  tener  una relación de tipo  sentimental,   pero   no   de   la   trascendencia   que   se   indica   en   la  demanda».   

          iii)  Del  relato  de la testigo YNB………………………….,  rescató    su   afirmación   acerca   de   que   se   enteró   «porque  su  patrona  le  contó  que Gabriel era su novio y que él  cuando     viaja     a     Muzo     pernoctaba     en    esa    casa»   

         (iv)   Los   testimonios  de  AAVP……………………………,  YMRP………………………………, AECR………..……………….,  FGR……………………….   y   ADR……………………………,   le  sirvieron  para tener por demostrada «la relación de  amistad   y   de   tipo   laboral   que  existió  entre  la  pareja».   

(v) De la declaración extraprocesal realizada  por  el  demandante el veintidós de octubre de dos mil ocho y de la copia de la  escritura  pública  n° 255 de veintidós de mayo de dos mil cuatro, extrajo su  confesión,  por  manifestar  en  ambos documentos que su estado civil era el de  soltero  y en el primero de ellos, referirse a AMPB……………………., no  como  si  se tratara de su esposa o compañera, sino con el título de doctora y  asegurar   que   la   conoce  debido  a  «cuestiones  laborales».   

(vi)  Con la copia del contrato de promesa de  compraventa  de  dos  de  junio  de  dos  mil  nueve,  así  como las escrituras  públicas  n° 0255 de dieciocho de marzo de dos mil seis, 2917 de veintiocho de  julio  de  1998  y  255  del  veintidós de mayo de 2004, mediante las cuales se  instrumentaron  contratos  de  compraventa  de  varios  inmuebles,  en  los  que  intervino  la señora AMPB…………….. …….…., tuvo por probado que su  estado civil era el de soltera.   

(vii)  Apreciados  los  referidos  elementos  probatorios,  juzgó  el  Tribunal que el actor no acreditó la existencia de la  relación  marital  «con los requisitos de publicidad  y    permanencia    para    ser   reconocidos   como   una   familia».   

(viii)    Resaltó   que   «existen   circunstancias  en  la  que  por  razones  laborales,  de  estudio,  servicio  militar, compañías petroleras, etc. las parejas no habiten  en  el mismo lugar, pero debe probarse la voluntad seria y responsable de formar  una  familia,  la  que  se  exteriorice  ante  sus allegados y amigos, lo que no  ocurrió  en  este  caso».  [Folio 58, c. 2]   

La  decisión  del  sentenciador  de  segunda  instancia  se  fundó en los medios probatorios acabados de reseñar, sin que el  recurrente  hiciera evidente el error de derecho en su apreciación, si es que a  su     juicio,     el    ad    quem    otorgó  a  alguna  de las pruebas valor demostrativo a pesar de que  la  ley  no  se  lo  reconoce,  o se basó en una probanza que no era admisible,  pertinente o eficaz.   

Contrastados  los  argumentos  en  los que el  Tribunal  soportó su decisión con aquellos planteados en el cargo, se advierte  con  facilidad  que  los primeros no fueron controvertidos, pues el reproche del  demandante  se  sustentó  en  la  interpretación  errónea  de  «los  preceptos  contendido (sic) en los citados Arts. 179 y 180 del  C.P.C.,  interpretación  que  lo llevó a no decretar oficiosamente las pruebas  necesarias  para  demostrar  el  verdadero  estado  civil del recurrente y de su  compañera  marital  de hecho, máxime que se encuentran reunidas las exigencias  legales  para  que  se  procediera  en  tal  sentido».  [Folio 14, c. Corte]   

4. Ahora bien, adujo  el  censor  que  la  procedencia  del  recurso  extraordinario está dada por la  ausencia  de  las  pruebas  de  oficio  que  oportunamente  debieron decretarse;  empero,  en  el  caso  no  resulta  admisible tal ataque, por cuanto recae sobre  medios probatorios de alcance o de contenido incierto.    

Sobre   el  particular,  esta  Sala  en  la  providencia CSJ SC, 13 Abr. 2005, rad. 1998-0056, precisó:   

(…) Aceptado que  el  error  de derecho es cuestión de diagnosis jurídica, por razones de simple  coherencia  débese admitir también, tal como con pertinacia lo ha señalado la  jurisprudencia,  que  él supone que el juzgador ha contemplado materialmente la  prueba   y   que   en   esa   fase   objetiva  no  hay   reconvención  por  hacerle…   

Mas, como quiera que en algunas ocasiones se  ha  concebido  la  idea  de un error de derecho por falta de decretar pruebas de  oficio  (sentencias  107  de 14 de julio de 2000, 211 de 7 de noviembre de 2000,  022  de  22  de febrero de 2002 y 107 de 19 de junio de 2002),  inmejorable  se  presenta  el  caso  de  ahora  para precisar y puntualizar el criterio de la  Corte en el punto, según las líneas que siguen.   

Admitir  que  faltar  al  deber de decretar  pruebas  de  oficio  podría  implicar  un  error de derecho,  no constando  aún,   itérase,  el  requisito de la existencia y la trascendencia de las  mismas,  no  cuadra del todo con la filosofía del recurso de casación, pues el  examen  de  la  Corte  no  se  haría  ya  propiamente  de  cara  a la sentencia  cuestionada  -como  con  insistencia  suele  decirse-,  con no más elementos de  prueba  que  los  que  trae  el  expediente, sino que la Corte, cual fallador de  instancia,  se  entregaría  indebidamente  a acopiar otras que por lo pronto no  están,  renovando  el  aspecto  probatorio  del proceso.  Memórese que la  Corte  puede  sí decretar pruebas de oficio, pero no como tribunal de casación  sino  como  juzgador  de  instancia,  cuando  funge  de  fallador para dictar la  sentencia  que  ha  de  reemplazar  la que resultó quebrada. Principio que sale  maltrecho  cuando  primero  se casa para luego averiguar por la trascendencia de  las pruebas.   

Con arreglo a lo dicho, pues, difícilmente  puede  darse  en  tales  eventos  un  error  de  derecho. Necesitaríase que las  especiales   circunstancias   del   pleito   permitieran   evadir  los  escollos  preanotados,  como  cuando  el  respectivo  medio  de prueba obra de hecho en el  expediente,  pero  el  sentenciador  pretexta que no es el caso considerarlo por  razones  que  atañen,  por ejemplo, a la aducción o incorporación de pruebas.  Evento  este que posibilitaría al fallador, precisamente porque la prueba está  ante  sus  ojos,  medir la trascendencia de ella en la resolución del juicio; y  por  ahí  derecho  podría  achacársele la falta de acuciosidad en el deber de  decretar  pruebas  oficiosas. Sería, en verdad, una hipótesis excepcional, tal  como  lo  advirtió  la Corte en un caso específico (Cas. Civ. 12 de septiembre  de 1994, expediente 4293).   

En   un   pronunciamiento   posterior,   la  Corporación   destacó   que   «la  posibilidad  de  incurrir  en  errores  de  derecho  por  la  omisión  del  decreto  oficioso de  pruebas…   se  presenta  sólo  en  situaciones  excepcionalísimas,  dada  la  naturaleza  propia  del  yerro  iuris, que sin lugar a dudas y por regla general  presupone  la  existencia  de  la  prueba  en  el expediente y en tal sentido su  indebida  valoración  jurídica,  que  no  fáctica,  por parte del juzgador de  instancia»   (CSJ   SC,   18   Jul.   2012,   Rad.  1995-04020-01).   

La  Sala  explicó que el decreto oficioso de  pruebas  «es  un  precioso  instituto a ser usado de  modo  forzoso  por  el juez, cuando en el contexto del  caso  particularmente  analizado  esa  actividad  permita  superar  una  zona de  penumbra,  o  sea, que debe existir un grado de certeza previo indicativo de que  al   superar   ese   estado  de  ignorancia  sobre  una  inferencia  concreta  y  determinada,  se  esclarecerá una verdad que permitirá decidir con sujeción a  los dictados de la justicia».   

En  ese  orden  de  ideas,  tal  actividad  -precisó-  no  está  «despojada de norte, tiempo y  medida,  sino  del  hallazgo  de  un elemento de juicio que ex ante se vislumbra  como  necesario,  y  cuyo contenido sea capaz, por sí, para cambiar el curso de  la  decisión,  todo  en  procura  de  lograr  el  restablecimiento  del derecho  objetivo,  reparar  el  agravio  recibido  por  las  partes  y hacer efectivo el  derecho  sustancial,  como  manda  la  Constitución  en  sus  artículos  2º y  228».   

En  ese  contexto -prosigió- «no  siempre  resulta  de recibo el ataque a un tribunal por cometer  error  de  derecho  como consecuencia de la omisión en el decreto de pruebas de  oficio,  porque,  en  todo  caso,  tal yerro no puede configurarse en el vacío,  esto  es,  no  tiene  cabida sobre pruebas de contenido o alcance incierto, sino  que  -por  regla  general-  su  alcance debe aparecer  sugerido  o  insinuado  en el expediente, cual acontece con aquéllas que tienen  la    condición    de    incompletas…  (Sent.  Cas.  Civ.  de 18 de agosto de  2010,     exp.     00101-01;     subrayas     fuera    del    texto)».   

En  el  sub judice  es   evidente   que  no  se  presenta  la  hipótesis  excepcional  que  se  menciona  en  la  jurisprudencia, porque las pruebas que a  juicio  del  actor debieron decretarse de oficio, corresponden a testimonios que  no  obran  de  hecho en el expediente, pues como fácilmente puede comprenderse,  no han sido recepcionados.   

5. En lo que respecta  al  segundo  cargo,  que se planteó con fundamento en lo previsto en el numeral  5º  del artículo 368 del Código de Procedimiento Civil, el censor sostuvo que  se     incurrió     en     nulidad,     porque     fallecida    la    demandada  CBM………………………..  debió  citarse  a  su cónyuge sobreviviente,  esto    es,    al    señor    LFG………………………,    «por  ser  cierta su existencia», tal como  lo   prevé   el   artículo  60  de  la  normatividad  adjetiva,  así  como  a  «las  demás personas ordenadas vincular»  a las que se  refiere esa norma.   

En sustento de ese mismo ataque, adujo que el  emplazamiento        de        los       sucesores       indeterminados       de  CBM………………………,  no  cumplió con las exigencias establecidas en  el   artículo   318   del   estatuto   procesal  civil,  porque  «en  la  casilla  donde  se debe incluir el nombre del emplazado, se  registraron  los  nombres  de varias personas que no corresponden a las personas  emplazadas,   que   son   los   sucesores   indeterminados   de   la   litigante  fallecida».   

A  lo anterior agregó que por «el  registro  de  quienes  integran  la  parte  demandada,  podemos  concluir  que  se emplazó fue a la parte demandada en el proceso, lo que no fue  dispuesto  en el auto respectivo. En la columna destinada a reseñar la fecha de  la  providencia  que  ordenó  el  emplazamiento  se  anotó  la  fecha del auto  admisorio  de  la  demanda  (Agosto  9  de 2010) y no la del auto que dispuso el  emplazamiento  (Auto de Junio 16 de 2011)».     

5.1. A primera vista  resulta  palpable  el  desacierto  de  la acusación, toda vez que el denunciado  vicio  procesal,  aún de existir, debe alegarlo la parte que demuestre interés  para  proponerlo,  como  se  deduce  a  partir  del artículo 143 del Código de  Procedimiento  Civil,  norma  que  también  expresa que la nulidad por indebida  representación  o  falta  de  notificación  o  emplazamiento  en  legal  forma  «sólo    podrá    alegarse    por   la   persona  afectada».   

Luego,  en  el  evento  de que en realidad se  hubiera  dejado  de  notificar  a  quienes  debían  ser citados al proceso, esa  irregularidad  solo  podría  ser  invocada por los directos afectados, esto es,  por  las personas que no fueron convocadas a la litis o que habiéndolo sido, su  emplazamiento  se  realizó  de  manera  indebida, de ahí que ante la falta del  presupuesto  de legitimación del actor para alegar la causal quinta como motivo  casacional, no procede admitir la acusación así formulada.   

En  consecuencia,  la  demanda  de  casación  adolece  de  falencias técnicas que impiden a la Corte su admisión, motivo por  el  cual  así se proveerá, declarando desierto el recurso, según lo establece  el inciso 4º del artículo 373 del C.P.C.   

IV. DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE:  

PRIMERO: INADMITIR la  demanda  presentada  para  sustentar  la impugnación extraordinaria interpuesta  por  la  parte demandante contra la sentencia proferida el tres de septiembre de  dos  mil  trece  por  la  Sala  de  Familia  del  Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Bogotá, dentro del proceso referenciado.   

SEGUNDO:  DECLARAR  desierto  el  recurso  de  casación,  de  conformidad  con  el  inciso  4º del  artículo 373 del Código de Procedimiento Civil.   

Devuélvase la actuación a la corporación de  origen.   

NOTIFÍQUESE.  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

    

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