AC3007-2014 [2005-00205-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado Ponente  

AC3007-2014  

Radicación           n°  08001-31-03-013-2005-00205-01   

(Aprobado en sesión de nueve de abril de dos  mil catorce)   

Bogotá D. C., cuatro (4) de junio de dos mil  catorce (2014).    

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda presentada para sustentar el recurso extraordinario de casación  interpuesto  frente  a  la  sentencia de segunda instancia, proferida dentro del  proceso ordinario de la referencia.   

I. EL LITIGIO  

A. La pretensión  

          JMLP………………………….    y   JDLH……………..….  …………….….     instauraron     una    demanda    contra    el    Banco  CRMC……………………………………………..  con  el objeto de que  se  le  declarara  civil  y  extracontractualmente responsable de los perjuicios  materiales  y  morales irrogados con la temeraria denuncia penal formulada en su  contra, condenándola a indemnizar los mismos.     

B. Los hechos  

1.   El  1°  de  noviembre  de 1994, JDLH………………….. ………………..le vendió a  Transportes   FR……………………….   un   inmueble   por  la  suma  de  $60’000.000,oo, de la cual  la       cantidad       de      $39’700.000,oo   sería   pagada   con   un  crédito  otorgado  por  la  Corporación DAVC………………………….   

2.  La  compradora  incurrió  en  mora  en  la  obligación  crediticia,  lo que dio lugar a que la  entidad  financiera  iniciara un proceso ejecutivo hipotecario, que se adelantó  en  el  Juzgado  Octavo Civil del Circuito de Barranquilla hasta la fijación de  fecha para el remate.    

3. Ante el Ministerio  del  Trabajo,  el  señor  LH…………… …………… y la transportadora  conciliaron  la  acreencia  originada en la relación laboral que existió entre  ellos.   

4.   El  acuerdo  conciliatorio  sirvió  de título al ex trabajador para promover una ejecución  laboral,  de  la  cual  conoció  el  Juzgado  Tercero  Laboral  del Circuito de  Barranquilla.   

5.  Dentro  de  ese  proceso     se     dictó    mandamiento    de    pago    por    $83’143.698,oo y el 11 de marzo de 1996 fue  decretado  el  embargo  del  bien  perseguido  por Colpatria ante el juez civil.   

6.  El 23 de mayo de  1996,  la señora MVPE……………, …………………….en su condición  de  representante legal de la corporación de ahorro y vivienda, denunció a los  demandantes  como  autores  de  la  comisión  del  delito  de  fraude procesal.   

7. Como fundamento de  ese  escrito,  se  indicó que a través de la maniobra fraudulenta de adelantar  una  acción ejecutiva laboral con base en una «falaz  acta  de  conciliación», los denunciados pretendieron  despojar  a  la  entidad  del  derecho  a  perseguir  el  pago  de  su crédito.   

8.  La  denunciante  incurrió  en  error  de  conducta  que configura culpa grave, porque no indagó  sobre  la  veracidad  del contrato de trabajo que vinculó a los denunciados, ni  estudió  la  procedencia  de  acciones  legales  diferentes  al  proceso penal.   

9.  Dentro  de  la  investigación  criminal,  la  institución financiera se constituyó como parte  civil,  en  tanto  los  señores LP…………….… y LH……………..….  rindieron  indagatoria,  ordenándose  la  captura  del  segundo para lograr que  compareciera a esa diligencia.   

10.  En resolución  dictada  el  24  de  enero  de 1997, se resolvió la situación jurídica de los  sindicados,  a  quienes  les fue impuesta medida de aseguramiento consistente en  detención preventiva, por lo cual se ordenó su aprehensión.   

11.  La Fiscalía le  concedió  a  los  presuntos  infractores  el  beneficio de libertad provisional  mediante  el  otorgamiento  de  caución  prendaria  y  suscripción  de acta de  compromiso.   

12.   La  aludida  restricción  al  derecho  a  la  libertad tuvo vigencia hasta el 21 de julio de  1998, fecha en la que se precluyó la investigación.   

13.   Apelada  la  anterior  decisión  por la parte civil, el superior la confirmó en providencia  de 27 de diciembre de 2001.   

14.  Los demandantes  sufrieron  enormes  perjuicios  de  orden  material  y  moral  por  la infundada  denuncia,   pues   vieron   disminuidos  sus  ingresos  y  debieron  asumir  las  erogaciones  propias de su defensa. El señor LP…………. se enfermó por la  difícil  situación  económica  de  su  empresa,  en tanto a su hijo no le fue  posible conseguir empleo.   

C.     El   trámite   de   las  instancias   

1. En proveído de 29  de  septiembre  de  2005  fue  admitido  el  libelo, y se dispuso el traslado de  rigor. [Folio 60, c. 1]   

2.  La demandada se  opuso   a  las  pretensiones  de  su  contraparte  y  formuló  las  excepciones  perentorias  de  «falta de  legitimación  en la causa por pasiva», «indebida   escogencia   de  la  acción»  e     «inexistencia   del   daño   alegado   e   inexistencia   del  nexo  causal».  [Folio  81, c. 1]   

3. Mediante fallo de  22  de  agosto  de  2011,  el  juez  a quo  denegó  las  pretensiones  de  la  demanda  porque  no  encontró  demostrado  el  daño  supuestamente inferido a los denunciados penalmente y por  ende,  no  existió  el  nexo  causal  entre  aquel  y la conducta de la entidad  bancaria. [Folio 285, c. 1]    

4.  Apelada  dicha  providencia,  en sentencia proferida el 20 de septiembre de 2012, el Tribunal la  confirmó,  con sustento en que los demandantes no atendieron su carga de probar  la  relación  de  causalidad  entre  la  denuncia  formulada en su contra y los  perjuicios alegados. [Folio 51, c. 1]   

5.   La   parte  demandante  interpuso  el  recurso  de  casación,  que  fue  admitido  por esta  Corporación en auto de 16 de octubre de 2013. [Folio 6, c. 4]   

6.  Dentro  de  la  oportunidad  legal,  se  radicó  el  escrito  cuya  sustentación es objeto del  presente pronunciamiento. [Folio 8, c. 4]   

II.  LA DEMANDA DE CASACIÓN  

La  acusación  se erigió sobre tres cargos,  formulados  con  fundamento  en  lo  previsto  en  los  numerales  1° y 2° del  artículo 368 del Código de Procedimiento Civil.   

1.  En el primero de  ellos,  se atacó la sentencia por trasgredir de manera indirecta los artículos  63,  2341,  2342,  2343  y 2349 del Código Civil; el artículo 830 del estatuto  mercantil  y el segmento final del inciso 2° que corresponde al numeral 1° del  artículo 368 de la codificación procesal civil.   

Los   desaciertos   corresponden   a   un  «falso     juicio    de    existencia»  en  razón de haber interpretado «los  hechos  9  a 12 de la demanda con agregados fácticos que distorsionan lo que el  medio  de  prueba  dice  y  quiere  decir»1,   lo   que  también  se  presentó  en  relación con la respuesta al libelo introductorio,  pues  no  se apreció debidamente que la pretensión resarcitoria se soportó en  el  «error de conducta» que  se  atribuyó  a  la  gerente  de  la  entidad  demandada  y  no  a su mala fe o  intención  de  inferir  daño,  a  la  que  ni  siquiera  se  aludió, y que al  pronunciarse  sobre  tales  hechos, el Banco C…………… indicó que había  acudido  a la vía más fácil para obrar en contra de los demandantes, premisas  de orden fáctico que fueron soslayadas.   

El  Tribunal  ignoró los supuestos de hecho  manifestados  en  la  demanda,  sobre los cuales debió hacer un pronunciamiento  expreso   e   inferir   que  la  denuncia  penal  constituye  un  «error  de  conducta» en el que incurrió  la  representante legal de la entidad financiera; en lugar de eso «alteró    los    presupuestos    de   hecho   invocados   por   el  demandante»,  modificación  con  la  que  «lesionó el  interés  jurídico  de  este,  puesto que absuelve a la demandada, con apoyo en  una    causa    petendi    extraña    a   la   relación   procesal».2   

          2.  El  segundo  cargo, formulado también  con  amparo  en  la  causal  primera  de  casación,  está  soportado  sobre el  quebranto   indirecto   de   «normas  de  carácter  probatorio», cuales son los artículos 174, 176, 177,  180,  187,  232,  241,  242,  248, 258 y 279 del Código de Procedimiento Civil.   

          La  violación  se atribuyó como resultado de errores de hecho y de  derecho  en  la  valoración  de algunas pruebas que dio lugar a que se tuvieran  por no demostrados los perjuicios, estándolo plenamente.   

          Respecto  del  testimonio  del  señor WCB…………………., el  juzgador  cometió  yerro  de facto por «falso juicio  de  identidad,  pues nunca se dijo o se afirmó que la entidad demandada hubiese  tenido  un  “actuar  abusivo  o  mal  intencionado…”,  se afirmó desde la  demanda,  que  dicho  actuar  fue o constituyó un error de conducta».3   

            

          Idéntica  equivocación  puede  predicarse  de  la  forma en que se  valoró   la   inspección  judicial  practicada  en  las  instalaciones  de  la  demandada,   pues  no  se  ofreció  explicación  alguna  sobre  «la  relación  de  los  dos  procesos (de  recaudo  hipotecario  y  ejecutivo laboral) con lo que  debe  ser la actuación del Banco, desde el punto de vista jurídico.4    

Se  ignoraron  las  declaraciones  de  renta  aportadas  en  copia  informal  por  los  demandantes que suministraban indicios  acerca  de la notoria disminución de los ingresos de la sociedad involucrada en  el  asunto,  en tanto el dictamen pericial no fue apreciado por razón del yerro  de  iure en virtud del cual  el  ad  quem desconoció las  reglas  de  producción  de  esa  prueba  contempladas  en  el artículo 237 del  Código  de  Procedimiento  Civil,  conforme  a  las  cuales  al perito le está  permitido  efectuar  la  investigación  que  considere  necesaria  de  diversos  elementos  tales  como el expediente y los documentos que estuvieran en poder de  las   partes  aún  antes  de  que  se  produzca  su  incorporación  formal  al  plenario.    

En  ese  orden,  al desatender que el perito  podía  apoyarse en afirmaciones de los demandantes y en piezas documentales que  ellos  le suministraron, el fallador cometió grave error de derecho, pues dejó  de  lado  la  apreciación de esa probanza y del documento en el que el auxiliar  de  la  justicia  fundó  su  conclusión  relativa  al  monto  de  los ingresos  laborales  promedio  del señor LH…………………… y el daño emergente,  el  cual  correspondía  al  acta de conciliación aportada al proceso ejecutivo  laboral contra la empresa Transportes FR………………    

3. El tercer cargo,  fundado  en  la  causal  segunda,  se  encaminó  a denunciar la providencia por  incongruente,  dado  que  el  Tribunal  omitió  decidir  sobre  las excepciones  propuestas  por  la  demandada,  pues  la parte resolutiva del fallo no contiene  alusión  a  esas  defensas,  y  en la motivación apenas se dijo que la Sala no  realizaría  «el  estudio  de  los  otros  elementos  integrantes  de  la  responsabilidad  civil  extracontractual y por consiguiente  tampoco  se  abordará  el  estudio  de  las excepciones propuestas por la parte  demandada» sin explicar alguna razón que justificara  la  omisión de pronunciamiento, que también recayó sobre el daño sufrido por  los  demandantes  «bajo el falaz argumento de que no  se   probó  el  hecho».5    

III. CONSIDERACIONES  

1.  El  recurso  de  casación,  dada  su  naturaleza  eminentemente dispositiva, limita la actividad  discursiva  y  juzgadora  de  la  Corte al contenido y alcance del libelo que se  formule  para  sustentar  la  censura,  de  ahí  que  no  esté permitido hacer  interpretaciones  que  sobrepasen  los  señalamientos  que  de  modo  expreso y  manifiesto   aduzca  el  impugnante,  ni  mucho  menos  reformar  la  acusación  planteada de modo deficiente.   

Característica   esencial   de  ese  medio  defensivo  es  su  condición  extraordinaria,  de  la  que  dimana  que no toda  inconformidad  con el fallo permite a la Corte adentrarse en su examen de fondo,  de  modo  que  no es aceptable que el recurrente exponga un simple alegato en el  que  apenas  refleje  su  discrepancia  con  la  sentencia  recurrida,  ni está  autorizado   para  plantear  digresiones  abstractas  que  en  nada  afecten  la  argumentación  medular  de  la  misma,  sino  que  está  en  la obligación de  desvirtuar  las  presunciones  de  legalidad  y  acierto  que acompañan aquella  decisión.   

La  admisibilidad de la demanda está sujeta,  en  fin,  al  cumplimiento  de los requisitos expresados en el artículo 374 del  Código  de  Procedimiento Civil, conforme al cual además de la designación de  las  partes,  del fallo cuestionado, de la síntesis del proceso y de los hechos  materia  del  litigio,  es ineludible la formulación por separado de los cargos  que  se  esgrimen  en contra del pronunciamiento judicial, con la exposición de  los  fundamentos  de  cada acusación, en forma clara y precisa, y no basados en  generalidades.   

La  claridad  y  precisión a las que se hace  referencia  reclama la exposición exacta y rigurosa de la causal invocada, así  como  de  las  razones  que  permitan  percibir, sin duda ni confusión, de qué  manera  el  Tribunal transgredió disposiciones legales al proferir la decisión  cuestionada.   

2. Cuando se acude a  la  causal  primera,  el  impugnante  tiene  además  la  carga  de señalar los  preceptos   de   derecho   sustancial   que   estime   transgredidos,  aunque de conformidad con lo preceptuado por el artículo 51 del  Decreto  2651  de  1991  «será  suficiente señalar  cualquiera  de las normas de esa naturaleza que, constituyendo base esencial del  fallo  impugnado  o  habiendo  debido  serlo,  a juicio del recurrente haya sido  violada,   sin   que   sea   necesario   integrar   una  proposición  jurídica  completa».   

Al   censor   le   corresponde   también  poner  de  presente  la  manera  como  el sentenciador  incurrió  en  la alegada infracción, sin que sea válido hacer reproche alguno  a  la apreciación de los medios demostrativos si se alega la violación directa  de  la ley. Empero, si el ataque se encamina por la vía indirecta, esto es, por  yerros  en materia probatoria, debe indicarse la forma en que se hizo patente el  desconocimiento  de las pruebas, es decir, si la equivocación fue de hecho o de  derecho,   y   su   incidencia   en  la  determinación  reprochada.     

2.1. Al denunciar el  yerro  fáctico,  es  necesario  identificar los medios de convicción sobre los  cuales  recayó  el equívoco del juzgador y demostrar de qué manera se generó  la  supuesta  preterición  o  cercenamiento,  lo que deberá señalar de manera  manifiesta,  de  tal  suerte  que  haga  ver que la valoración realizada por el  juzgador  resulta  absurda,  alejada  de  la  realidad del proceso o sin ninguna  justificación.   

Ha dicho la Sala que por mandato del artículo  374  del  estatuto  procesal,  la  carga  de  demostrar  el error de hecho está  asignada  exclusivamente  al  casacionista.  Sin  embargo, esa labor   «no  puede  reducirse  a  una  simple  exposición de puntos de vista antagónicos, fruto de  razonamientos  o lucubraciones meticulosas y detalladas, porque en tal evento el  error  dejaría  de  ser  evidente  o  manifiesto  conforme  lo  exige  la ley»  (CSJ  SC, 15 Jul. 2008, Rad. 2000-00257-01; CSJ SC, 20  Mar. 2013, Rad. 1995-00037-01).   

2.2. Cuando se alega  el  error  de  derecho,  en  cambio,  es necesario que el impugnante señale las  disposiciones   legales   de   carácter   probatorio   infringidas   y  exponga  «cómo   fue   que   esa   norma   probatoria   se  violó»  para  continuar  su  argumentación  con  la  debida  explicación  sobre la manera en que ese quebranto sirvió de medio para  «la violación de la norma sustancial…»   (CSJ   AC,   3   Abr.   2009,   Rad.  2004-00941-01).   

          2.3.  Si  de  la  causal segunda se trata,  entonces   el   recurrente  habrá  de  dirigir  sus  esfuerzos  a  enunciar  la  incongruencia  que  le  endilga  a  la  sentencia  respecto  de  los hechos, las  pretensiones  de  la  demanda,  las excepciones formuladas en la contestación o  las  que el juzgador debió declarar de oficio, y a la vez a demostrar esa falta  de  concordancia  mediante  un  cotejo  o  comparación  entre lo resuelto y los  hechos,  peticiones  o  defensas  cuyo desconocimiento se denuncia, bien sea por  ultra    petita,    por  extra   petita,   o   por  mínima petita.   

          Los  hechos y las pretensiones de la demanda, y las excepciones del  demandado  -ha sostenido esta Corporación-,  trazan  en  principio  los límites dentro de los cuales debe el  juez  decidir  sobre  el  derecho  disputado  en  juicio;  por  consiguiente, la  incongruencia  de  un  fallo se verifica mediante una labor comparativa entre el  contenido  de  lo  expuesto  en  tales  piezas  del  proceso  y las resoluciones  adoptadas  en  él,  todo  en  armonía  con  el  artículo  305  del Código de  Procedimiento  Civil;  de ese modo se podrá establecer si en verdad el juzgador  se  sustrajo,  por  exceso  o  por  defecto,  a tan precisas pautas (CSJ SC, 6 Jul. 2005, Rad. 5214-01).   

          Mas  en  ningún  caso  le  será  dable  al  censor alegar el vicio  in  procedendo  al que hace  referencia  la  causal, si carece de interés legítimo para invocarla, concepto  este  que  se  concreta  en  el  agravio o lesión que le infiera la providencia  objeto  de  reproche,  pues  aquel es presupuesto no solo del motivo casacional,  sino del derecho a impugnar las resoluciones judiciales.    

3. Del análisis de  los  cargos planteados en la demanda, se concluye que ninguno de ellos satisface  las  exigencias  establecidas  en el artículo 374 del ordenamiento adjetivo por  las razones siguientes:   

3.1. En relación con  el  primero,  deviene precaria la acusación relativa a la equivocación de tipo  fáctico  en  que  se habría incurrido en la apreciación de la demanda y de su  contestación,  porque la parte recurrente se limitó a atribuir al sentenciador  la  alteración de los supuestos de hecho en que se fundaron las pretensiones de  los   demandantes   y  la  forma  en  que  aquellos  fueron  replicados  por  el  establecimiento  de  crédito,  sin  explicar y demostrar que la interpretación  que  respecto  suyo hizo el Tribunal, amén de absurda o contraria a la realidad  del proceso, generó el quebranto de la ley sustancial.   

En  efecto,  al  ad  quem  se  le  endilgó que no apreció en debida forma  las   manifestaciones   de   los   actores  alusivas  al  comportamiento  de  la  representante  legal  de la Corporación DAVC…………………………….,  pues  a  pesar  de  que  ellos  manifestaron que su obrar era constitutivo de un  «error de conducta» con el  cual  les  ocasionó  perjuicios  de  orden  material  y  moral  en razón de la  infundada  denuncia  penal  formulada en su contra, el administrador de justicia  entendió  que  la  fuente  de  atribución  de  responsabilidad  radicó  en la  intención  de  la  demandada  de  inferir daño a los querellados, vicio que se  extendió   a   la  labor  interpretativa  efectuada  respecto  de  la  réplica  presentada por el Banco.   

Sin embargo, los inconformes no se ocuparon de  demostrar  que  la  errónea apreciación de los escritos mencionados determinó  que  se le hubieran desconocido los derechos subjetivos que reconocen las normas  de  derecho  sustancial invocadas, de donde se colige que no probó, tal como le  era  exigido,  que  se  incurrió en yerro que amén de evidente, innegablemente  trascendió  a  la  forma  en  que fue resuelto el litigio a tal punto que de no  mediar  aquel,  la  controversia  se  hubiera  dirimido de manera contraria a la  consignada en la sentencia recurrida.       

Frente  a  los medios de prueba presuntamente  preteridos  por  el  juzgador,  es  decir,  los documentos aportados al plenario  correspondientes  al  «proceso ejecutivo hipotecario  (folios      233-243)»,     al     «proceso  ejecutivo  laboral,  y  dentro de él, la existencia de un  acta  de  conciliación, suscrita ante un juez de la república… (folios 243 a  308)»  y  «del expediente  No.  9260,  de  la Fiscalía 21 Delegada ante los Jueces Penales del Circuito de  Barranquilla…»,  los  impugnantes  no efectuaron el  análisis  que  de  modo  indefectible  se imponía realizar como sustento de la  crítica,  consistente en una comparación o contraste entre las conclusiones de  orden   fáctico   a  las  que  llegó  la  corporación  judicial  con  lo  que  objetivamente  revelaban  aquellas  pruebas,  para  así  evidenciar  que  tales  inferencias  resultaban  absurdas,  siendo  las planteadas en el recurso las que  debieron acogerse para resolver la litis.   

No   dejó   al   descubierto  –seguidamente-  la  forma  en la que los  yerros  atribuidos al ad quem  incidieron  en  la  transgresión  de  disposiciones  sustanciales,  tal como lo  previene  el  artículo 374 del estatuto procesal al erigir la demostración del  desacierto   de   facto  en  requisito  formal  de  la  demanda  de  casación,  y  ni  siquiera  se analizó  separadamente  cada pieza documental respecto de la cual se endilga la comisión  del  enunciado  yerro,  indicando  de  manera puntual lo que debió extraerse de  cada  una, contraponiéndolas a las consideraciones del Tribunal que se acusaron  de ser erradas.   

En   síntesis,  la  censura  no  demostró  la  existencia  de  errores  de  hecho  que alcanzaran la  entidad   suficiente   para   ser   catalogados   como   ostensibles y trascendentes.    

3.2. La formulación  del  segundo  cargo  contiene asimismo una deficiencia absolutamente insalvable,  porque   habiéndose  invocado  equivocaciones  fácticas  y  jurídicas  en  la  valoración  de algunas pruebas como fuente de la violación indirecta de la ley  sustancial,  los  contradictores  del  fallo  omitieron  el señalamiento de las  disposiciones   normativas  de  esa  naturaleza  que  se  habrían  quebrantado,  habiéndose  circunscrito  el ataque a la infracción de preceptos de disciplina  probatoria.   

Si  bien  es cierto que en la invocación del  yerro   de   iure  resulta  necesaria  la  mención  de  los  textos  legales  que  rigen  los  aspectos  de  «aportación o solicitud, decreto, práctica y valor  demostrativo»    de    las   pruebas   (CSJ    AC,    19   Dic.   2012,   Rad.   2001-00038)   como  lo  son los artículos 174, 176, 177, 180, 187, 232, 241, 242,  248,  258  y  279 del estatuto adjetivo, con explicación de las razones por las  cuales  se  consideran  infringidos  estos,  es ineludible el cumplimiento de la  carga  de  indicar  al  menos  una  de  las  normas  de  derecho  sustancial que  «constituyendo  base  esencial del fallo impugnado o  habiendo  debido  serlo,  a  juicio del recurrente haya sido violada»,  pues  así lo exige el numeral 1° del artículo 51 del Decreto  2591  de 1991 en consonancia con el numeral 3° del artículo 374 del Código de  Procedimiento  Civil,  conforme  a  las  cuales dicha manifestación también es  requisito formal de la demanda de casación.   

En   ese   sentido  se  ha  pronunciado  la  jurisprudencia,   que  en  varias  ocasiones  resaltó  que  al  encaminarse  la  acusación   por   la   vía   indirecta,  no  puede  evadirse  esa  indicación  «a  pretexto  de  la demostración de los errores de  apreciación  probatoria que se le endilguen al fallo, o de la determinación de  las     normas     probatorias     supuestamente    quebrantadas    –cuando se predique la comisión de un  yerro  de derecho» (CSJ AC, 7  Dic  2001,  reiterado  en CSJ AC, 5 Oct 2011, Rad. 2000-01093; 18 Dic 2012, Rad.  2005-00299; 31 May 2013, Rad. 1999-00908).   

La  razón  de  dicha exigencia reside en que  «si  a  esto  último  se  limitare el recurrente…  quedaría  trunca  la  acusación,  en  la medida en que no podría la Corte, al  analizar  el  cargo,  establecer  oficiosamente cuáles disposiciones materiales  habrían  sido  quebrantadas  a  consecuencia  de  los  yerros  que  se hubieren  acreditado».6   

Las   disposiciones   invocadas   por   los  recurrentes,  las  cuales hacen parte de las reglas orientadoras de la actividad  judicial   concretamente   referidas   al  quehacer  probatorio,  no  se  pueden  considerar  como  de  la  categoría  de  aquellas  en las que puede fundarse un  ataque  en  casación  que,  según  lo  ha definido la Corte, en circunstancias  fácticas  concretas  «declaran,  crean, modifican o  extinguen   relaciones   jurídicas   también   concretas  entre  las  personas  implicadas     en    tal    situación».  (CSJ AC, 11 Mar. 2004, Rad. 2001-00029;  16  Dic. 2009, Rad. 2001-00008; 15 May. 2012, Rad. 2006-00005; 4 Jul. 2013, Rad.  2005-00243).   

Se  reitera  en  esta  oportunidad  que  si  «la  causal  primera de casación tiene como premisa  la  violación  de  una  norma  sustancial,  es apenas lógico que el impugnador  indique  cuál o cuáles disposiciones de esa estirpe entiende vulneradas por la  sentencia  que  combate» (CSJ  AC,  1 Dic. 2005, Rad. 00478), de donde surge que si el  inconforme  no  indica  al  menos  un  precepto  sustancial  que constituya base  esencial  de  la  sentencia  cuestionada  o que debió serlo, cuya transgresión  motiva  el  recurso extraordinario, de tal circunstancia deriva la imposibilidad  de admitir el cargo formulado en esos términos.   

Lo   anterior   por   cuanto  la  comentada  equivocación  de  los  impugnantes  priva  a  esta sede de uno de los elementos  indispensables  para  cumplir  la  función  asignada como Tribunal de casación  que,  en  el ámbito de la causal que se alegó, se circunscribe a determinar si  el  juzgador  violó  o  no  la  ley  sustancial,  y  en  virtud  del  principio  dispositivo  que  impera  en  el  recurso,  no  es  posible  suplir,  enmendar o  completar  la labor de aquellos para reformular el cargo adicionando el elemento  básico  en función del cual se plantearon los yerros atribuidos al ad quem.   

3.3.  Finalmente, en  lo  que  concierne  al  tercer  y  último cargo, fundado en la causal segunda y  contentivo  de  dos  acusaciones,  las  cuales hicieron referencia a la falta de  resolución  de las excepciones de mérito formuladas por la entidad financiera,  y  de  pronunciamiento  sobre «los otros elementos de  la          responsabilidad          civil          extracontractual»7,   se  advierte  en  cuanto  a  la  primera,  que  los  recurrentes  desatendieron  la  regla  técnica  referente a la legitimación de quien invoca  tal  motivo  casacional,  consistente  en  que  solo  puede alegarlo quien tiene  interés  legítimo,  el  cual  se  concreta  en el agravio que concretamente le  produzca la disonancia del fallo.    

La  razón de lo precedente estriba en que si  algún  perjuicio  ocasionaba la supuesta desarmonía de la sentencia de segunda  instancia  por  no  pronunciarse  sobre las excepciones, la única interesada en  alegarlo  era  la  parte  demandada,  toda  vez  que  a  los demandantes ningún  interés  jurídico  les  asistía para reclamar por causa de dicha omisión, en  la  medida  en  que  aquella  no  tenía  aptitud  legal  para inferirles daño.   

Sobre  la  aludida  regla de formulación del  cargo,  la  Sala  ha  resaltado  que  «hace parte del  pacífico  e  iterado  desarrollo  jurisprudencial  sobre  la materia, según el  cual,  cuando  “el  recurrente  nada  persigue  que  cuadre  a  sus  intereses  personales,     (…)    el    recurso”    no    resulta    eficaz».   

Y agregó:  

(…)   según  expresión  paladina  del  artículo  365 del Código de Procedimiento Civil, el  fin  de  la  casación  no se reduce a ‘unificar  la  jurisprudencia nacional y proveer la realización del  derecho      objetivo      en      los      respectivos     procesos’,  sino  que  a  su  lado  se  coloca  también    la    teleología   de   ‘reparar  los  agravios  inferidos  a  las  partes  por la sentencia  recurrida’.  Tal  cargo,  pues,  es  inadmisible,  toda  vez  que  carece  de  algo que le es esencial: el  interés  privado.  […]  Síguese  entonces que, a lo menos en ese punto de la  sentencia,  en  estrictez  jurídica  carece  él de legitimación impugnaticia;  bien  se  sabe,  en  efecto,  que  las partes están legitimadas al respecto, en  tanto  que la decisión -que no la motivación- del litigio las perjudique. Y en  caso  de sentencia que les sea parcialmente favorable, una vez que se obtenga la  concesión  y admisión del recurso, únicamente podrán atacar lo que les cause  agravio,  mas  no  la parte decisoria que se aviene a sus intereses” (auto 215  de  14  de  agosto de 1996, exp. 6087). (CSJ AC, 7 Sep.  2011, Rad. 2000-00162-01).   

En el segundo ataque, los recurrentes alegaron  que  el  Tribunal  no suministró explicación alguna de su determinación de no  adentrarse  «en  el  estudio  de los otros elementos  integrantes    de    la   responsabilidad   civil   extracontractual»  con  lo  cual  dejó  de  pronunciarse sobre la totalidad de las  pretensiones,   y   especificó   que   la   omisión   recayó   «sobre   el  daño,  experimentado  por  el  actor,  bajo  el  falaz  argumento  de  que no se probó el hecho», conclusión  que  estimó  contraria  a  lo  que  se  demostró  en el proceso, enfatizando a  continuación  en  los  resultados presentados por el auxiliar de la justicia en  el  dictamen  pericial  cuyo objeto fue el de estimar el monto de los perjuicios  causados.8   

La  sustentación  que  en  lo  esencial  se  reseñó,  revela  con  toda nitidez la falta de correspondencia entre aquella y  la  causal  a  la  que  acudieron  los inconformes, de modo que la acusación se  evidencia  desenfocada,  pues  desarrollaron  el  ataque  por vicio in   procedendo  con  una  argumentación  propia    del    yerro   in   judicando  que  ha  de  alegarse  a  través  de  la  primera de las causales  establecidas   en   la   ley   procesal,  lo  que  riñe  con  la  autonomía  e  individualidad reconocida a cada uno de los motivos casacionales.   

El desconocimiento del enunciado postulado de  la  técnica  propia  del  recurso extraordinario, impide admitir la acusación,  pues  se  ha dicho que la causal segunda «no autoriza  ni  puede autorizar a entrar en el examen de las consideraciones que han servido  al  Juzgador  como motivos determinantes de su fallo, porque si la censura parte  de  haber  cometido el sentenciador yerros de apreciación en cuanto a lo pedido  y  lo  decidido, “y a consecuencia de ello resuelve de manera diferente a como  se  le  solicitó,  no comete incongruencia sino un vicio in-judicando, que debe  ser     atacado    por    la    causal    primera    de    casación»  (CSJ  SC,  7  Mar.  1997,  Rad.  4636,  reiterada  en  CSJ  SC,  4  Sep.  2000,  Rad.  5602,  CSJ AC, 30 Mar. 2009, Rad.  1996-08781-01 y CSJ AC, 11 Mar. 2010, Rad. 2003-00117-01).   

En ese orden de ideas, si lo que cuestionaron  los   impugnantes   fue   la   conclusión  a  la  que  llegó  el  ad   quem  de  no  encontrar  probado  el  presunto  daño  inferido  a  los  demandantes  con  la  denuncia  penal  que se  instauró  en  su  contra,  tal  yerro  no  era  susceptible  de plantearse como  incongruencia  del  fallo,  porque  el  acusado sería un desacierto en la labor  valorativa   del   juzgador,   que   correspondía   denunciar   por  la  causal  primera.   

La inconsonancia de la sentencia –  ha  dicho  la  Corte-  «debe  emanar de la simple comparación entre lo pedido por la parte  demandante  o  lo  excepcionado  por el demandado y lo realmente resuelto por el  sentenciador»  (CSJ  AC, 11  Mar.  2010,  Rad.  2003-00117-01), lo que supone que la  labor  impugnativa  debió  circunscribirse  a  poner  de  presente, mediante la  confrontación  de  rigor,  los  puntos  respecto  de los cuales el sentenciador  ad  quem  se  pronunció de  más,  de  menos,  o  de  manera  distinta  a lo pedido; pues solo esos aspectos  permiten  tildar  un fallo de incongruente. Mas, como no se obró de esa manera,  deviene forzosa la inadmisión del reproche.   

4.  Por  todas  las  razones  que  se  han  dejado  consignadas,  se  inadmitirá  la  demanda y, por  consiguiente, se declarará la deserción del recurso.   

IV. DECISIÓN  

         

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE:  

PRIMERO: INADMITIR la  demanda   presentada  para  sustentar  la  impugnación  extraordinaria  que  se  interpuso  contra  la  sentencia  de  veinte  de  septiembre  de  dos  mil doce,  proferida  por la Sala Civil familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de Barranquilla, dentro del asunto referenciado.   

SEGUNDO:  DECLARAR  desierto  el  recurso  de  casación,  de  conformidad  con  el  inciso  4º del  artículo 373 del Código de Procedimiento Civil.   

En su oportunidad, devuélvase el expediente a  la corporación de origen.   

  Notifíquese.  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

1 Folio  26, c. 4   

2 Folio  27, c. 4.   

3 Folio  35, c. 4.   

4  Ibídem.   

5 Folio  53, c. 4.   

6  Ibídem.   

7  Folios 53 y 55, c. 4.   

8  Folios 53 y 54, c. 4.     

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