AC4413-2014 [2006-00508-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

AC4413-2014   

Radicación    n°  11001-31-03-032-2006-00508-01   

Bogotá D. C., cuatro (4) de agosto de dos mil  catorce (2014).   

Procede   la   Corte  a  resolver  lo  que  corresponda  sobre  la admisión del recurso de casación propuesto por la parte  demandante  contra  la  sentencia  de  16 de noviembre de 2012, proferida por la  Sala  Civil  de  Descongestión  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bogotá,  dentro  del  proceso  ordinario  de  Martha  Leonor  Ariza  de Hurtado  frente  Alfredo Mendoza Bonilla y personas indeterminadas.   

ANTECEDENTES  

1.-  La  actora  reclamó  en  prescripción  adquisitiva  de  dominio  un  lote  ubicado  en carrera 36ª No. 57ª-14 de esta  ciudad,  con  folio  de matrícula inmobiliaria No. 50C-470826, y la consecuente  inscripción  de  la decisión en la Oficina de Instrumentos Públicos (fls. 3 a  5 del c. 1).   

2.-  El  contradictor  fue emplazado y se le  designó  curador  ad  litem,  con  quien  se  adelantó  el  proceso  hasta  la etapa de práctica de pruebas,  momento  en  el  que  compareció  para  provocar  incidente  de nulidad, que no  prosperó por auto de 13 de octubre de 2010 (fls. 58 a 63 C. 5).   

3.- El 5 de junio de 2012, el Juzgado Treinta  Civil  del Circuito de Bogotá acogió las aspiraciones del pliego genitor (fls.  139  a  145 ib); sentencia que  apelada  por  el demandado, el 16 de noviembre del mismo año fue revocada en su  integridad por el Tribunal (fls. 23 a 33 del c. 6).   

4.- La gestora interpuso recurso de casación  (fl.  35 ibídem), por lo cual  el    ad-quem    ordenó  justipreciar  la  cuantía  del  interés  para  recurrir,  mediante perito (fl.  45).   

5.-  El  nombrado  y  posesionado  adjuntó  dictamen  realizado  por  un  profesional  inscrito  en  el Registro Nacional de  Avaluadores  (fls.  63-64), quien conceptuó que el valor comercial del inmueble  visitado  en “abril 1/13”,  ubicado  en  el  barrio  Nicolás  de  Federman,  es  de cuatrocientos cincuenta  millones ochocientos mil pesos ($450.800.000).   

6.-  El  5 de junio de 2013, se concedió la  impugnación  extraordinaria  porque  la  providencia atacada es susceptible del  remedio  invocado,  y por cuanto la cifra indicada en la experticia “es  superior  al mínimo legal establecido para el momento en que  se   interpuso   el   recurso”   (fls.  71  a  74).   

CONSIDERACIONES  

1.-   El  artículo  366  del  Código  de  Procedimiento  Civil  señala  que  la  casación  procede frente a “(…)   sentencias   dictadas   en   segunda  instancia  por  los  tribunales  superiores, cuando el valor actual de la resolución desfavorable al  recurrente  sea  o  exceda  de cuatrocientos veinticinco (425) salarios mínimos  legales    mensuales    vigentes”,   entre   otras,  en  “las  dictadas  en los procesos ordinarios o que  asuman ese carácter”.   

De  tal  manera  que  el otorgamiento de ese  mecanismo  se  supedita, entre otros presupuestos, a que el menoscabo ocasionado  al  impugnante  por  la sentencia alcance el monto antes señalado al momento de  emitirla,  perjuicio  que  se  contrae  al  valor  de  la  relación  sustancial  definida,  cuya  tasación  la  hará  un  perito  en  el  evento de no aparezca  determinado    antes    de    resolver    sobre    la    procedencia    de    la  impugnación.   

Al respecto, la Corte expresó:  

“(…) si el valor de ese interés no fue  determinado  en  el  juicio,  el Tribunal, antes de resolver sobre la concesión  del  recurso,  ha  de  ordenar  que se ‘justiprecie  por un perito’,  pues  así lo manda el artículo 370 del C. de P. C., norma que,  en  este punto, no le da opción al sentenciador para obrar a su arbitrio, pues,  al  fin  y  al  cabo,  se  trata  de  averiguar  si la extensión del agravio es  suficiente  para  acudir  en casación, requisito que debe determinarse a partir  de   elementos   de   juicio  objetivos  que,  en caso de faltar, tornarían precipitada cualquier decisión  que   se   adopte   en   relación   con   la   viabilidad  de  dicho  medio  de  impugnación”  (auto  de  4  de  marzo de 2010, exp.  2003-00445-01).   

Ahora  bien,  la experticia adjuntada por el  auxiliar  de  la  justicia designado por el Tribunal, si bien no es objetable de  acuerdo   con   la   expresa   previsión  del  artículo  370  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  no  exime  al  juzgador  de  examinar  si ella cumple las  exigencias  propias de ese medio de acreditación, como por ejemplo la idoneidad  del  perito  o si se realizó personalmente, así como valorarla bajo las reglas  de  la sana crítica por su naturaleza eminentemente accesoria, pues, el informe  que  se rinda únicamente tiene como fin dilucidar los aspectos vagos o ajenos a  los  conocimientos de los funcionarios, sin que sea labor del experto determinar  si procede o no el medio de contradicción propuesto.   

Sobre  el  particular  tiene  dicho la Corte  que   

“El  quantum  del  perjuicio que legitima  para  acudir  a esta senda, es aquel que supera los topes de ley para el momento  en  que  se  profiere  la  providencia  de la cual se deriva, pero dentro de los  límites  establecidos  por  las  partes en sus escritos (…) Adicionalmente, a  pesar  de  que  la  cuantificación  del  interés  corresponde  al fallador, el  artículo  370  ibídem  posibilita  que,  en  aquellos  casos en que no aparece  determinado  con claridad, proceda a su elucidación apoyándose en informe       idóneo      rendido      por      perito”  (resaltado  adrede,  auto  de  20 de  abril  de  2012,  exp.  2000-00313,  reiterado  el  8  de  marzo  de  2013, exp.  2003-00110).   

2.-  Como se dejó consignado anteriormente,  el  Tribunal  concedió el recurso de casación con sustento, en lo que atañe a  la  cuantía  del  interés para recurrir, en el dictamen que adjuntó el perito  designado  y posesionado, pero elaborado por profesional inscrito en el Registro  Nacional   de   Avaluadores,   quien  visitó  el  inmueble  en  “abril  1/13”  (fls.  53  a 66 del c. 6).   

3.- Según lo expuesto, la Corte concluye que  el  ad-quem se precipitó al  conferir     la     impugnación     extraordinaria,    por    las    siguientes  razones:   

a.-) El dictamen que sirvió al Tribunal para  colegir  “la  cuantía  del  interés”  no  es  idóneo  para  ese  propósito,  pues,  su elaboración no  corrió  por  cuenta  del  perito  nombrado  por tal Corporación, sino por otro  profesional, ajeno a la designación hecha para el proceso.   

La  exigencia  de  que  la  experticia  la  confeccione  el  “perito”  directamente  de  ninguna  manera es caprichosa, toda vez que el numeral 2° del  artículo  237  del  Código  de  Procedimiento Civil es claro al determinar que  “Los  peritos examinarán conjuntamente las personas  o   cosas   objeto   del   dictamen   y   realizarán  personalmente    los    experimentos    e    investigaciones    que   consideren  necesarios,  sin  perjuicio  de  que  puedan  utilizar  auxiliares   o   solicitar  por  su  cuenta  el  concurso  de  otros  técnicos,  bajo  su  dirección  y  responsabilidad;  en  todo  caso  expondrán su concepto  sobre  los  puntos  materia del dictamen” (resaltado fuera del texto).   

Y al analizar una cuestión similar, la Corte  indicó:   

«La eficacia de ese medio de prueba, está  comprometida   al  menos  parcialmente,  porque  el  perito  designado  para  la  confección  del  dictamen  es  el  ingeniero civil […], quien se apoyó en el  profesional  antes  nombrado, al igual que en […], para su desarrollo, y en lo  atinente  a  la  labor  desplegada por el primero de tales colaboradores, consta  que  llevó  directamente al proceso lo por él conceptuado sobre los puntos del  cuestionario   en  torno  a  la  zona  verde,  patio  privado,  salón  comunal,  guardería  y minimarket, e inclusive de la misma forma presentó la aclaración  y  complementación que se solicitó, sin que el auxiliar de la justicia a quien  se  le encomendó el trabajo, hubiere dado cuenta de la responsabilidad que tuvo  en  su  confección  ni expresado concepto sobre el mismo, por lo que se apartó  de  la  regla  contenida  en  el  numeral  2º  del artículo 237 del Código de  Procedimiento       Civil…»      (CSJ.     S.C.,     1°     de     noviembre     de    2011,    Rad.  2002-00292-01).   

Es  cierto que el artículo 237 ibídem  permite  al  perito  “utilizar  auxiliares”  o “solicitar   el   concurso   de   otros   técnicos”;  pero  ello no implica, de ninguna forma, que el auxiliar nombrado  quede  eximido  de  su  obligación  de  exponer  “su  concepto  sobre  los  puntos  materia  del dictamen”,  cosa  que  aquí  evidentemente  no  aconteció,  pues,  se  limitó a decir que  «(p)ara poder determinar el interés para recurrir se  procedió  a  la  elaboración de un avaluó comercial del inmueble objeto de la  Litis,  avalúo  que  nos  determina  el interés para recurrir, para lo cual en  aras  de  dar  un cabal cumplimiento a lo ordenado recibí el apoyo de un perito  evaluador  inscrito  ante  Corpolonjas  de  Colombia»  (folio 66).     

b.-)  Es  más,  el sentenciador goza de una  discreta  autonomía  para  apreciar la comentada experticia, de acuerdo con las  reglas  de  la sana crítica y, especialmente, los parámetros señalados por el  artículo  243 del estatuto procesal civil. Sin embargo, ello no lo faculta para  sustituir  ese  medio  probatorio  por  otro,  como el avalúo contratado por el  perito   nombrado,   para   tasar   el   perjuicio   irrogado   por   el   fallo  opugnado.   

c.-) Adicionalmente, la cuantificación hecha  en  el  citado  “avalúo”,  lo  fue,  según  se  afirma,  para  el  año 2013, olvidando que el desmedro se  contrae  a  la  aspiración  frustrada  en la fecha de la sentencia, esto es, al  valor de mercado del inmueble para el 16 de noviembre de 2012.   

Sobre el particular ha precisado la Sala que  el  detrimento  se  establece  «por  el  valor  de la  relación  sustancial  decidida  en  el  fallo,  en  la  fecha  en que éste fue  proferido,  pues justamente es en ese momento cuando se produce el menoscabo que  fundamenta  la  inconformidad  del recurrente, no el que pueda inferirse antes o  después»  (auto  de  17  de  abril  de  2009,  exp.  2009-00274-00).   

4.-  Siendo  ello  así,  la  concesión del  recurso  de  casación  fue  prematura  y,  por  consiguiente,  se devolverá el  expediente  para  que  la  situación  sea  reexaminada, atendiendo los aspectos  antes analizados.   

Por lo expuesto, la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

         Primero:           Declarar  prematura  la  concesión  del recurso de casación por la  Sala  Civil  de  Descongestión  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bogotá, dentro del proceso de la referencia.   

         Segundo:     Devolver    la  actuación  a  la oficina de origen, para que allí se determine  el  interés  para recurrir, y una vez agotada la actuación pertinente, proceda  como corresponda.   

Notifíquese   

FERNANDO    GIRALDO  GUTIÉRREZ   

Magistrado     

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