AC4415-2014 [2010-00633-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

AC4415-2014   

Radicación    n.º  11001-31-03-028-2010-00633-01   

Bogotá D. C., cuatro (4) de agosto de dos mil  catorce (2014).   

Procede la Corte a resolver lo que corresponda  sobre  la admisión del recurso de casación propuesto por el demandante, frente  la  sentencia  de  22  de  noviembre  de  2013,  proferida por la Sala Civil del  Tribunal   Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  dentro  del  proceso  ordinario  que  adelanta  José  Fernando  Kiuhan Montaño contra Samuel Enrique  Rodríguez Gabriel.   

ANTECEDENTES:  

    

1. Ante  el  Juzgado Quince Civil del  Circuito  de  Descongestión  de  esta  ciudad se promovió acción ordinaria de  nulidad  absoluta  de  contrato  de  promesa  de  compraventa del «apartamento  903,  los  garajes 1 y 2 y el depósito 23, de la Torre  San  Nicollo  del  proyecto  Padua ubicados en la transversal 33 No. 131-46, hoy  calle 132 No. 20-31».     

Sustenta  la petición en que, el 26 de mayo  de  2006,  se  celebró  el  convenio  mencionado  entre  José  Fernando Kiuhan  Montaño  como  promitente  vendedor  y  Samuel  Enrique Rodríguez Gabriel como  comprador,  no  obstante,  en el acto se desatendieron las exigencias legales de  fondo  y  forma,  lo  que  impidió  la  validez  al  negocio objeto de litigio.   

Se solicitó la restitución de los referidos  inmuebles  con sus frutos, desde el 26 de mayo de 2006 hasta la entrega, tomando  en  cuenta  el  canon  de arrendamiento del apartamento, que, según se indicó,  para  el  año  2006  era de tres millones doscientos veintitrés mil trecientos  ochenta  pesos  ($3.223.380),  y  la  devolución de los dineros entregados como  pago del precio.   

En  subsidio,  se  pretendió respecto de la  misma  negociación,  la  disolución  por  mutuo disenso tácito, con similares  consecuencias.   

    

1. El contradictor se opuso y formuló  como   excepciones   las   de  “pago  total  de  las  pretensiones  invocadas”, “inexistencia de la causal impetrada en demanda”  y   “darle  curso  a  un  trámite  de demanda, desconociendo el legalmente establecido en la normatividad  procedimental civil vigente”.     

    

1. El   fallo   del  a-quo desestimó las defensas, accedió a  la  nulidad  absoluta  del  contrato  por  cuanto “se  omitió  hacer  sucinta mención a los linderos generales, especiales, así como  a  las  áreas y especificaciones propias de cada uno de los bienes objeto de la  respectiva  negociación”, ordenó la restitución de  los inmuebles al accionante y dispuso,     

«Cuarto:  Condenar  a José Fernando Kiuhan  Montaño   a   restituir   a   Samuel   Enrique  Rodríguez  Gabriel,   dentro   de   los  diez  (10)  días  siguientes  a  la  ejecutoria  de  este proveído, la suma de doscientos setenta  millones de pesos ($270.000.000) (…)   

Quinto: Negar las demás pretensiones rogadas  por la parte aquí demandante.   

Sexto,  Condenar  al  demandado  a  pagar un  sesenta  por  ciento  (60%) de las costas del proceso»  (folios 378-379, cuaderno 1).   

    

1. Apelado  por  el  demandante  lo  resuelto  en  lo  ordinales  cuarto,  quinto y sexto, trascritos, el superior en  sentencia  del  22  de noviembre de 2013, modificó el numeral 4º en el sentido  de  condenar  al recurrente a restituir por concepto de precio pagado doscientos  ochenta  millones  ciento  cuarenta  y seis mil ciento dos pesos ($280.146.102);  revocó  el  numeral  5º,  y  en  su  lugar  condenó al promitente comprador a  restituir  en  frutos  civiles la suma de doscientos cincuenta y cuatro millones  setecientos  veintinueve  mil ciento treinta pesos ($254.729.130) y modificó el  numeral  sexto, costas en un 100% a favor del gestor (fls 11-34 Cdno. Tribunal).     

    

1. Contra  la  anterior  decisión se  interpuso   casación   por   el   promotor   «en  lo  relacionado   con   el   quantum   del   dinero   a   restituir   a   cargo  del  demandado»      (folio      37      ibídem),  que se concedió por auto de 19  de  diciembre  de  2013,  al  considerar  establecido  el interés para recurrir  (folios          38-40          id).     

CONSIDERACIONES  

    

1. El  artículo  366  del Código de  Procedimiento  Civil  contempla  que  «[e]l recurso de  casación  procede contra las (…) sentencias dictadas en segunda instancia por  los   tribunales   superiores,   cuando   el  valor  actual  de  la  resolución  desfavorable  al  recurrente  sea  o  exceda  de cuatrocientos veinticinco (425)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes», entre  otras,  en «las dictadas en los procesos ordinarios o  que asuman ese carácter».     

    

1. Consideró   el   Tribunal  que  «el  valor  actual  de la resolución desfavorable al  recurrente  sea  o  exceda  de cuatrocientos veinticinco (425) salarios mínimos  legales  mensuales vigente, tal y como lo es la contenida en la primera orden de  la  parte resolutiva que ordena al recurrente el pago de la suma de $280.146.102  a  favor  de  su  contraparte, siéndole una resolución desfavorable que excede  los  425  salarios mínimos legales mensuales vigentes, tasados aritméticamente  en   $250.537.500»   (folio   39   Cdno.  Tribunal).     

    

1. Uno  de  los  aspectos  a tener en  cuenta  para  la concesión del recurso extraordinario de casación, corresponde  al  monto  del  perjuicio  que  la  decisión  atacada ocasiona al impugnante al  momento  que  se profiere, para lo cual se debe apreciar la calidad de la parte,  los  pedimentos de la demanda, las manifestaciones de los oponentes y las demás  circunstancias que conlleven a su delimitación.     

    

1. La  concesión  del  recurso  de  casación es prematura por cuanto:     

     

1. El   escrito  introductor  se  reclamó,  como  consecuencia  de  la  petición  de  nulidad  absoluta,  la restitución del inmueble y el pago de los  “frutos  civiles  desde el momento de la entrega del  apartamento”,     además     de     “la  restitución  de los dineros recibidos como parte de pago del  precio”  a cargo del gestor, pretensiones avantes en  la   sentencia,   siendo   entonces   el   único  motivo  de  inconformidad  el  «quantum  del  dinero  a  restituir  a  cargo  del demandado» (folio 37 cuaderno  Tribunal).     

     

1. Por  tal  razón,  el  único  componente  económico  que deriva en  detrimento  patrimonial  para  el  accionante,  en  este  caso, corresponde a la  diferencia  entre  lo pretendido y el valor efectivamente ordenado devolver como  frutos  civiles  del  inmueble,  sin  que  fuera  posible  adicionar la orden de  reembolso  del  dinero  entregado por el demandado como precio pagado dentro del  convenio anulado, pues, no es motivo de reparo.     

5.-  En ese orden de ideas, como el interés  económico  para  recurrir  en  casación  no aparece determinado, ya que, no se  estableció   la   cuantía   del   agravio   a   partir  de  los  factores  que  correspondían,  según  la  puntual  censura manifestada por el actor, surge de  bulto  que  la  decisión  de  conceder  dicho  recurso,  resulta  prematura, en  palabras  de  la  Corte,  porque  «en tanto estuviesen  pendientes  de  concreción  algunos de los elementos a valorar en el propósito  de  determinar  el  agravio  al  recurrente  (…),  ello  advendría prematuro,  contraviniendo  la  regla que al respecto establece el artículo 370 del código  de  procedimiento  civil»  CSJ. AC 198 de 4 de octubre  de 2002, expediente 0164.   

6.- Deberá, en consecuencia, reexaminarse la  situación  a fin de estudiar, teniendo en cuenta lo expuesto, la presencia o no  del interés económico requerido.   

DECISIÓN  

                    Con base en  lo  anteriormente  expuesto,  la  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación  Civil,   

RESUELVE  

                                            Primero:           Declarar  prematuro el pronunciamiento de la Sala Civil del Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Bogotá, concediendo el recurso de casación  dentro del proceso de la referencia.   

                                            Segundo:     Devolver    la  actuación  a  la oficina de origen, para que allí se determine  la  cuantía  del  interés  para  recurrir,  y  una  vez  agotada la actuación  pertinente, proceda como le compete.   

Notifíquese   

FERNANDO    GIRALDO  GUTIÉRREZ   

Magistrado     

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