AC4416-2014 [2012-01472-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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SALA DE CASACIÓN CIVIL  

AC4416-2014  

Radicación    nº     1100102030002012-01472-01   

Bogotá, D.C., cuatro (4) de agosto de dos mil  catorce (2014).   

          Procede  la  Corte  a  resolver  el recurso de queja interpuesto por  Eduardo  Rico  Montealegre  frente al auto de 15 de enero de 2014, por medio del  cual  la  Sala  Civil  de  Descongestión  del  Tribunal  Superior  del Distrito  Judicial  de  Bogotá  negó conceder el de casación frente a la sentencia de 9  de  mayo  de  2011,  dictada  en el proceso ordinario que en su contra promovió  Luis Alberto Aldana Callejas.   

ANTECEDENTES  

1.-  Aldana Callejas pidió declarar resuelta  la  promesa  de  compraventa  celebrada  con  Rico  Montealegre  respecto  de un  inmueble  localizado  en  esta ciudad, debido a que su contraparte no cubrió el  saldo  del  precio pactado ni compareció a la notaría a suscribir la escritura  pública   respectiva;   en  consecuencia,  deprecó  que  su  contendiente  sea  condenado  a  indemnizarle  los  perjuicios  causados   (folio  51 cuaderno  1).   

2.-   El   convocado  formuló  libelo  de  reconvención,  en  el  que reclamó señalar que el actor incumplió el mentado  negocio  jurídico,  porque  no  tramitó  la  sucesión de Luis Parmenio Aldana  Buitrago  y  María  del  Carmen  Callejas  de  Aldana, y solicitó se le ordene  adelantar  dicho juicio liquidatorio y firmar a su favor la e. p. de compraventa  sobre el anotado predio  (folios 1 a 4 del c. 3).   

3.-   La   sentencia   del   a-quo  decretó  la nulidad absoluta de la  convención  y,  de contera, ordenó al comprador restituir la heredad junto con  los  frutos  producidos,  desde  el  17  de  junio de 2004 hasta “la  fecha real de entrega”, y al vendedor  a  reintegrar a aquél cinco millones de pesos ($5.000.000),  indexados del  18  de  junio  de 2004 al día en que se verifique su pago  (folios 12 a 21  ib).   

4.-   El 9 de mayo de 2011, el Tribunal  revocó  esa  decisión al desatar la alzada propuesta por ambas partes, y en su  lugar resolvió:    

a.-)  Declarar  probada  la  excepción  de  contrato no cumplido propuesta por Eduardo Rico Montealegre.   

b.-)  Negar  las  súplicas  de  la  demanda  principal.   

c.-) Declarar la resolución de la promesa de  venta, por la imposibilidad de consumar el contrato.   

d.-)  Condenar a Rico Montealegre a devolver  el  inmueble  a  Aldana  Callejas,  y  a éste a pagar a aquél seis millones de  pesos  ($6.000.000),  con  su  indexación  del  18  de  junio  de 2004 hasta su  cancelación,  con  base  en el índice de precios al consumidor (folios 50 a 73  cuaderno 1).   

5.-  Eduardo  Rico  Montealegre  interpuso  casación  contra  el último fallo (folio 75), cuyo otorgamiento se negó, como  igualmente  lo  fue el horizontal formulado respecto de la precitada decisión y  en  subsidio  se  expidieron  copias para acudir en queja ante esta Sala (folios  116 a 158).   

          6.-  Por  auto  de  5 de junio de 2013 (folios 1 a 8 cuaderno 3), la  Corte  declaró  prematura  la  denegación del recurso extraordinario, pues, se  acogió  la  experticia  que se limitó a justipreciar el predio en litigio, sin  reparar  en  la indemnización pretendida en la reconvención ni traerse tampoco  a    valor    presente    los    seis    millones   de   pesos   ($6’000.000),      que     “hay que deducir”.   

7.-  Cumplido  lo  anterior,  el  Tribunal  nuevamente  negó  la  impugnación  en cuestión, porque el interés económico  del  proponente  asciende  a  “ciento sesenta y siete  millones   ochocientos   cincuenta   y   tres   mil  seiscientos  ochenta  pesos  ($167’853.680)”,   inferior   a   doscientos  veintisiete   millones   seiscientos   treinta   mil   pesos   ($227’630.000),   equivalentes   en  2011  a  cuatrocientos  veinticinco  salarios  mínimos  mensuales  legales vigentes (425  s.m.l.m.v.), folios 213 a 228.    

8.-   En  proveído  de 5 de febrero de  2014,  el  ad-quem mantuvo tal  determinación  al  desatar el remedio horizontal  propuesto, y en subsidio  autorizó  expedir  copias  de  la  actuación para invocar la queja, las cuales  fueron retiradas el 24 de febrero (folios 237 a 241).    

9.-   El  respectivo remedio se propuso  oportunamente  el  3  de marzo siguiente, argumentando que si bien la experticia  se  ocupó  de  factores  diferentes  al simple valor del inmueble, en todo caso  desatendió  un  elemento  determinante  como  es  su destinación, ya que allí  opera  un  negocio de mercadeo de plátano con ventas estimadas de seis millones  de  pesos  ($6.000.000)  mensuales, perjuicio que no obstante ser inocultable no  se  incorporó  en el trabajo del auxiliar, lo que avaló el Tribunal. Es decir,  que  ese  juzgador  “incurrió  en equivocación por  omitir  una juiciosa y ponderada valoración del dictamen y centrar su atención  en  que  el  interés  básico  del demandado se limita a pretender preservar el  contrato  celebrado  respecto  de  un  inmueble  objeto  de él, por lo cual los  perjuicios  derivados  del  fallo  se  deben limitar prácticamente al valor del  predio   como  ha  sido  su  criterio  a  través  de  los  autos”.   

10.-  La  Secretaría  dio  el  traslado del  inciso   6º  del  artículo  378  ibídem   y  la  contraparte  guardó  silencio  (folios  9  a  19  del  c.  4).   

CONSIDERACIONES  

1.-  El  presente  pronunciamiento  no es de  Sala,  en  aplicación  del  artículo  29  del  Código de Procedimiento Civil,  reformado  por  el  4º  de la Ley 1395 de 2010, vigente desde el 12 de julio de  esa  anualidad,  y  criterio  adoptado por la Corte en proveído CSJ AC, 27 Sep.  2010,  rad,  2010-01055,  reiterado,  CSJ  AC,  21  Mar.  2013,  rad, 2013 00468  00.   

2.-           El linaje extraordinario de la casación  implica  que  sólo  es  procedente  en aquellos procesos establecidos de manera  expresa   por   la   ley,   teniendo  en  cuenta  su  clase  y  el  quantum  del  agravio causado por el fallo  impugnado,  salvo  que  verse  exclusivamente  sobre  el estado civil, por estar  involucrados  los  derechos personalísimos e irrenunciables, y no un componente  económico.   

Así  lo  ha  explicado  la  Corporación al  señalar,  CSJ AC, 20 Abr. de 2009, rad, 2008-01910, citado CSJ AC 15 Mar. 2013,  rad, 2013-00246, que   

“sólo puede emplearse frente a ciertas y  determinadas  sentencias,  en  atención  a  la naturaleza del proceso en el que  ellas  fueron  proferidas,  al  juez  que  las  emitió  y,  por  regla general,  ‘al  valor  actual de la  resolución  desfavorable al recurrente’  (Cfme.  art.  366  del  C. de P. C., modificado por la Ley 592 de  2000)   (…)  En  punto  a  este  último  aspecto,  conviene  memorar  que  la  circunstancia  de  que  la  ley  le hubiere atribuido competencia a determinados  jueces  por la naturaleza del asunto (factor objetivo), no autoriza para afirmar  que,  por esa sola razón, el fallo que se profiera en todo asunto ordinario sea  susceptible  de  ser  revisado por la Corte en el terreno de la casación, salvo  que  se trate de las sentencias que versen sobre el estado civil, puesto que las  demás  providencias  previstas  en  la  ley como susceptibles de dicho medio de  impugnación,  deben  agraviar  económicamente  al  recurrente  en  una suma no  inferior  al  equivalente  a  425  salarios  mínimos legales mensuales, como lo  establece  la  referida  disposición,  lo  que  significa  que para conceder el  recurso  de  casación,  es  menester,  entre otros factores, tener en cuenta la  cuantía del interés del impugnante”.   

El  artículo 1° de la Ley 592 de 2000, que  modificó  el 366 del estatuto adjetivo civil, fijó por encima de cuatrocientos  veinticinco  (425)  salarios mínimos legales mensuales vigentes la cuantía del  interés  para  recurrir,  el  cual, de otra parte, se obtiene sumando todos los  conceptos  con  alcances  económicos  adversos  al  impugnante y estimados a la  fecha en que se emitió el fallo.   

Esta  labor  corresponde al Tribunal, previo  análisis  de  los  pedimentos  del  accionante,  la  posición  asumida  por su  oponente  y  el  resultado  del  pleito.  En  el evento de que el monto no esté  determinado,  puede  solicitar la colaboración de un profesional idóneo que lo  justiprecie,  en informe serio y motivado, sometido a escrutinio bajo las reglas  de  la  sana  crítica,  como  lo  autoriza  el  artículo  370  del  Código de  Procedimiento Civil.   

Es criterio reiterado de la Sala, CSJ AC, 20  Abr.  2012, rad, 2000-00313,  memorado CSJ AC 3 Sep. 2013, rad, 2009, 00158-01, que   

“[E]l  quantum  del  perjuicio  que  legitima  para acudir a esta senda, es aquel que supera los  topes  de  ley  para  el momento en que se profiere la providencia de la cual se  deriva,  pero dentro de los límites establecidos por las partes en sus escritos  (…)   Adicionalmente,   a   pesar  de  que  la  cuantificación  del  interés  corresponde  al  fallador,  el artículo 370 ibídem posibilita que, en aquellos  casos  en  que  no  aparece  determinado con claridad, proceda a su elucidación  apoyándose  en  informe  idóneo  rendido  por  perito  (…)  Sin  embargo, el  criterio  de  quien  rinde  la  experticia no puede ser asumido a rajatabla, por  cuanto  su  carácter  auxiliar  obliga a una confrontación con la realidad que  aflora  del  expediente,  sin que sea posible extender sus efectos más allá de  lo    que    un    pronunciamiento    favorable   le   repercutiría   a   quien  impugna”.   

3.-  Para  los  efectos  que  interesan a la  decisión que se toma, está demostrado:   

a.-)          Que  el  libelo  introductor  es  por la  resolución  de la promesa de compraventa de 17 de junio de 2004, suscrita entre  Luis  Alberto  Aldana Callejas, promitente vendedor, y Eduardo Rico Montealegre,  promitente  comprador,  sobre  el  lote  número  22 y casa sobre él construida  ubicados  en  la  calle  47  sur  número  26-89  de la ciudad, siendo el precio  acordado       cuarenta       millones       de      pesos      ($40’000.000).   

b.-) Que la reconvención tiene por objeto se  declare  que  el  accionado  incumplió  con sus deberes contractuales, y por lo  tanto  se  le  conmine a cumplirlos, o sea, que inicie y lleve a “término   el  proceso  sucesorio  de  los  causantes”  Luis  Parmenio  Aldana  Buitrago  y  María del Carmen Callejas de  Aldana,   y   suscriba  “la  escritura  pública  de  solemnización”  en  la  forma pactada. Se deprecó,  adicionalmente,   “condenar  por  indemnización  de  perjuicios”,    sin   singularizarlos   ni   hacer  estimación de los mismos (folios 1 a 4 del c. 3).    

c.-)  Que  al desatar la apelación de ambos  extremos,     el     Tribunal     revocó     el    fallo    del    a-quo  y, a cambio: negó las súplicas de  la   demanda   principal;   declaró  la  resolución  de  la  promesa,  por  la  imposibilidad  de consumar la venta; y condenó a Rico Montealegre a devolver el  inmueble  a  Aldana  Callejas, y a éste a pagar a aquél seis millones de pesos  ($6.000.000),  con su indexación del 18 de junio de 2004 hasta su cancelación,  con  base  en  el  índice  de  precios  al  consumidor  (folios  50 a 73 del c.  1).   

d.-)   Que  el  perito designado por el  Tribunal  concluyó  que  el  menoscabo  que  produce la sentencia al recurrente  asciende  a  ciento  sesenta  y  un  millones  ochocientos  cincuenta y tres mil  seiscientos    ochenta   pesos   ($161’853.680),  producto  de  la sumatoria del valor comercial del fundo,  “$148’360.500”,  lo  que  el  impugnante  debe  reintegrar,             “$8’278.200”,    según   actualización   a   septiembre   de   2013;  “$3’985.700”  por  mejoras  y  “$1’229.280”  por cánones de arrendamiento.   

e.-)  Que  el demandado pidió aclaración y  adición  de  la  experticia,  en  lo  relativo a “la  destinación  específica…si  se  tiene  en  cuenta…y  lo  indica el soporte  fotográfico  y  documental  anexo, [que] el predio tiene una destinación mixta  que  debe  describirse  con absoluta claridad, especificidad y detalle, en orden  al  detrimento  patrimonial  o  de  afectación  en lo económico del fallo, [en  virtud    de]   la   desposesión   de   que   podría   ser…objeto…con   la  entrega” decretada (folio 221).   

f.-) Que el auxiliar de la justicia ratificó  su  primer  informe,  precisando  que  lo relacionado con un negocio de venta de  bananos  en  el  inmueble  y  que presuntamente producía seis millones de pesos  ($6.000.000)  mensuales  no  fue sopesado, porque “la  sola   afirmación   del   demandado   no  es  prueba  suficiente”  ante  la  carencia  de  soportes  (folios  225  a 229).   

4.-  No  se  acogerán  los  reclamos  del  promotor, por las siguientes razones:   

a.-)               En       el       sub-judice,  el  auxiliar  de  la justicia  cuantificó  el  desmedro  económico  que el censor sufrió con la sentencia en  ciento  sesenta  y  un  millones  ochocientos  cincuenta  y tres mil seiscientos  ochenta        pesos        ($161’853.680),  cifra  que  comprendió varios rubros, a saber: el precio  del  inmueble, la suma que debe restituir a su contraparte debidamente indexada,  el  costo  de  las mejoras que plantó y la cuantía anual del arrendamiento que  suscribió  con  terceros.  Por  lo  demás,  respecto  de  los  mismos  y de su  estimación,  el quejoso no manifestó inconformidad alguna al momento que se le  dio  traslado  de  la  experticia  ni en el recurso que ocupa la atención de la  Sala.   

          b.-)  El desacuerdo se limita a precisar si debió el perito incluir  en  su  trabajo, a título de perjuicios, seis millones de pesos ($6’000.000)  mensuales,  que el interesado  informó    al    auxiliar   recibir   mensualmente   por   el   “negocio  de  plátano”  que  tiene en la  heredad  y  del  cual  deriva su sustento y el de su familia, lo que en palabras  del experto no era posible por   

c.-) El dictamen practicado con el propósito  de     dilucidar    el    “interés”,  tiene  dicho  la  Corte  (CSJ  AC  de  10  de  nov. de 2008, Rad.  2008-01541-00),  se  gobierna  por  las reglas previstas en el artículo 370 del  Código  de  Procedimiento  Civil,  lo  que  descarta  que  sea  objetable,  sin  perjuicio  de  que la contradicción se encamine por la vía de la aclaración o  complementación, e incluso a través de la queja.   

d.-)  Acá,  no  advierte la Corte manera de  descartar  las  conclusiones  a las que arribó el perito, como quiera que sobre  el  punto en controversia, el de los perjuicios por el carácter mixto del fundo  a  devolver,  explicó  en  forma  “clara, precisa y  detallada”  que  ellos  no  podían  ser  objeto  de  consideración   por   cuanto  se  “solicitaron  los  soportes  respectivos, tales como certificados de Cámara de Comercio, facturas,  contratos,  balances,  etc.,  o  cualquier  otro  documento  que  corroborara su  afirmación,  manifestando  el  sr.  Eduardo  Rico  Montealegre,  que  no tenía  ninguno  de  esos  documentos, que su trabajo de comerciante era informal, luego  la  sola  afirmación  de  demandado no es prueba suficiente para poder dar como  perito  una  apreciación  objetiva  sobre  ese  tema,  motivo  por el cual, esa  posible  afectación  no  se  tuvo  en  cuenta  al  momento  de  presentar  este  experticio,  ya  que  los  soportes  documentales  aludidos son necesarios, para  valorar  el detrimento patrimonial o de afectación que alude el apoderado de la  parte pasiva”.   

En  ese  orden  de ideas, no se equivocó el  ad-quem  al  acoger la cifra  entregada   por  el  auxiliar  como  “interés  para  recurrir   en   casación”,  dada  la  explicación  detallada  de  sus  fundamentos, y además por analizar cada uno de los aspectos  que,  precisamente, se señalaron por la Corte en el auto de 5 de junio de 2013,  cuando   se   dijo:   “Esto  implicaba  avaluar  el  bien que pretendía adquirir  con  la  suscripción del contrato prometido, estudiar  lo    atinente   a   los  perjuicios  reclamados en el libelo de reconvención y  calcular   el   monto   total  que  el  promitente  vendedor  debe  devolver  al  censor” (resaltado adrede).   

e.-)  No  sobra  indicar  que  si  bien  la  fijación   de   la   “cuantía  del  interés  para  recurrir”   cuando   impugna   el   demandante  por  desestimarse  sus pretensiones, es independiente del fundamento o soporte de las  mismas,  CSJ  AC   de  31  de  mayo de 2013, Rad. 01065-00, acá caso no es  predicable  ese  postulado,  como  para a partir de este agregar al desmedro que  causa  la  sentencia al censor unos perjuicios derivados de tener que reintegrar  un  inmueble  con  destinación  mixta  (habitacional y comercial), ya que en el  libelo   respectivo,   de  reconvención,  ellos  no  se  adujeron  y  menos  se  estimaron.   

Es  decir,  en  otros  términos,  que al no  haberse     relacionado     en     la     contrademanda     los     “perjuicios” concretos, específicos y  detallados  por no poder continuarse con la “venta de  plátano”,  y  que  ahora  en  la  queja se echan de  menos,  su  no  inclusión en la pericia de manera alguna resulta determinante o  afecta  el  valor  de lo que se dedujo como “cuantía  del interés para recurrir”.   

De tal manera que si el valor del inmueble a  reintegrar  lo  coligió  el  auxiliar  de lo que objetivamente observó, no hay  forma  de  reprobar  al  juzgador  de  segunda  instancia  por haber acogido esa  apreciación.   

f.-)   Así   las  cosas,  como  el  monto  totalizador   deducido   por  el  perito,  ciento  sesenta  y  un  millones  ochocientos cincuenta y tres mil  seiscientos    ochenta   pesos   ($161’853.680),  no alcanza el equivalente a 425 salarios mínimos legales  mensuales,  ningún reparo cabe a la negativa a conceder el recurso de casación  contra  el  fallo  de  segunda  instancia  proferido  en  este asunto, lo que se  traduce en la improsperidad de la queja analizada.   

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero: Declarar  bien  denegado  el  recurso  de  casación  interpuesto  por  el  demandante  en  reconvención,  Eduardo  Rico Montealegre, frente al fallo de 9 de mayo de 2011,  dictado  por  la Sala Civil de Descongestión del Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Bogotá, dentro del proceso de que aquí se trata.   

Segundo: Devolver  la actuación a la dependencia de origen.   

Notifíquese  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado    

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