AC590-2014 [2013-02901-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

Magistrado Ponente  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

Bogotá, D. C., catorce (14) de febrero de dos  mil catorce (2014).   

AC590-2014  

Radicación           n°  1100102030002013-02901-00   

Se decide el recurso de queja formulado contra  el  auto  de  23 de octubre de 2013, mediante el cual se negó la concesión del  recurso  de  casación  que interpuso la COOPERATIVA LABOYANA DE TRANSPORTADORES  LIMITADA,  respecto  de  la  sentencia  de 23 de julio de 2013, proferida por el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Neiva, Sala Civil-Familia-Laboral,  en  el  proceso  ordinario  promovido por EDELMIRA RAMÍREZ VALENZUELA y ALCIDES  RICARDO  DÍAZ;  ELIVER,  LUDDY  YANITH,  YILNER  FABIÁN,  EDWAR ALCIDES, JOSÉ  NORBER,  YENI  MILENA,  ALDEMAR  y NUBIHER ARLENDHY RICARDO RAMÍREZ; WENCESLADA  VANEGAS  DE  PÉREZ  y ANCÍZAR PÉREZ GUTIÉRREZ; RAUL, MERCEDES y JAIME PÉREZ  VANEGAS contra la recurrente y otros.   

1. ANTECEDENTES  

1.- Como consecuencia de las lesiones sufridas  en  accidente  de  tránsito por los demandantes ELIVER y YILNER FABIÁN RICARDO  RAMÍREZ,  y  la  muerte  de  ADRIANA  PÉREZ VANEGAS, esposa del primero, en la  demanda  genitora  se  solicitó  que  los actores, algunos padres y hermanos de  aquellos,  y  otros,  igualmente  padres  y  hermanos  de  esta  última, fueran  resarcidos de los perjuicios materiales y morales causados.   

2.-  La sentencia recurrida en casación, con  las  modificaciones  introducidas  al  fallo  apelado, en definitiva, condenó a  HENRY  PARRA  ROJAS,  conductor  del  automotor involucrado, y a la empresa a la  cual   se  encontraba  afiliado,  la  COOPERATIVA  LABOYANA  DE  TRANSPORTADORES  LIMITADA, a pagar:   

2.1.-  A  favor  de  ELIVER RICARDO RAMÍREZ,  $145’566.391   (246.93  SMLMV),  valor  del lucro cesante consolidado y futuro, derivado de la muerte de  ADRIANA  PÉREZ VANEGAS, su cónyuge, y de las secuelas sufridas en su capacidad  laboral.  Así  mismo, 100 SMLMV, con destino a paliar el sufrimiento y angustia  padecidos  (20  SMLMV, debido a sus lesiones, y 80 SMLMV, imputables a la muerte  de su esposa).   

2.3.-  Por  el  mismo concepto, para “(…)  EDELMIRA  RAMÍREZ VALENZUELA y ALCIDES RICARDO DÍAZ,  (…),  [todo] a causa de las  lesiones  sufridas  por  sus  hijos ELIVER y YILNER RICARDO RAMÍREZ, la suma de  quince    (15)   salarios   mínimos   mensuales   legales   vigente”.   

2.4.-  Y  “[p]ara  cada   uno   de   los   hermanos  de  ELIVER  y   YILNER  (…)”,  LUDDY  YANITH,  JOSÉ  NORBER,  YENI MILENA, ALDEMAR y NUBIHER  ARLENDHY  RICARDO RAMÍREZ, “(…) diez (10) salarios  mínimos mensuales legales vigentes”.   

3.-  En  el  auto que negó la concesión del  medio  de  impugnación  extraordinario, confirmado luego, se consideró que por  tratarse  de  un  litisconsorcio voluntario activo, el interés económico de la  sociedad    recurrente    debía    mirarse    respecto    de    “(…)     cada    uno    de    los    demandantes    individualmente  considerados”,  ninguno  de los cuales había salido  favorecido  con  una  condena  igual  o superior a 425 salarios mínimos legales  mensuales   vigentes,   cuantía   exigida   en  la  ley  para  ese  propósito.   

2. EL RECURSO DE QUEJA  

Sostiene  la parte interesada que la anterior  tesis  se predica desde la perspectiva de la parte actora, cuando es recurrente,  y   no   del   extremo   pasivo,   puesto   que   para   éste,  “(…)  su  afectación  patrimonial  comprende  la  totalidad de las  condenas  (…)”,  singularmente  concedidas  a cada  demandante voluntario.   

3. CONSIDERACIONES  

      

1.-  Según  el  artículo 366 del Código de  Procedimiento  Civil,  modificado por el artículo 1º de la Ley 592 de 2000, el  recurso  en  cuestión  procede,  respecto de un fallo de contenido patrimonial,  “(…)  cuando  el  valor  actual  de la resolución  desfavorable  al  recurrente  sea  o  exceda  de cuatrocientos veinticinco (425)  salarios       mínimos       legales       mensuales       vigentes”.   

2.-  La  norma,  como se observa, descarta la  cuantía  de la pretensión incoada, como factor determinante para establecer el  interés  económico,  puesto  que  dicho  requisito,  cuando  es esencial en la  demanda,  surte  otros efectos, por ejemplo, sobre la competencia y el trámite.  La  razón de ser estriba en que, extraordinariamente, el blanco de ataque es la  sentencia  del  ad quem, o la  del  juzgado,  si es un recurso per sáltum,    como    thema   decisum,   y   no   el   proceso,   como   thema  decidendum.   

De    ahí    que    el    quantum  en  casación debe buscarse en la  decisión   impugnada,  en  sí  misma  considerada,  pues  al  fin  de  cuentas  representa,    en   los   términos   del   precepto   citado,   “el    valor    actual    de    la    resolución   desfavorable   al  recurrente”.   No  es,  por lo tanto, cualquier  detrimento  padecido  el  requerido  para  habilitar el medio de impugnación en  comento, sino uno específico.   

3.-   Tratándose   de   un  litisconsorcio  voluntario,  activo  o  pasivo, en donde cada relación sustancial es autónoma,  al  punto que han podido formularse en proceso separado, sólo que se sirven del  principio  de  economía  procesal,  el  interés en casación, por lo mismo, no  puede   medirse   por  la  suma  de  los  agravios  inferidos  a  las  distintas  pluralidades  de sujetos, sino por el valor del quebranto patrimonial sufrido de  manera individual.   

La cuestión es distinta cuando la contraparte  del  litisconsorcio  facultativo es quien sufre el perjuicio. En ese caso, si de  una  condena  se  trata,  el  agravio  lo  constituye la totalidad de ésta, sin  importar   que  el  pago  deba  dividirse  entre  varios  demandantes,  pues  lo  concerniente       a       la       “resolución  desfavorable”,  denota  un todo y no cada una de sus  partes.  Como  lo señaló la Corte, corrigiendo doctrina, “(…) para  decirlo  gráficamente,  no  podrán  desconocer  que el pago,  todo,  saldría  del  mismo  bolsillo.  Y  desde  esta  perspectiva, jamás cabe  afirmar  que el demandado está sufriendo a pedazos la sentencia. No. La soporta  toda      (…)”1.   

Como  allí  se  indicó,  “(…)  [q]ue  dicho  monto  se  deba  pagar  por partes a muchos o a  pocos,  ya  no  hace  al caso, porque su patrimonio [el  del  demandado], que es el afectado por la condena, no  se  resiente menos según sea el destino final del egreso. Por lo que parece que  alargar  el  cuestionario  en la materia para preguntarse además si el acreedor  es  único  o  plural  es  impertinente.   No vale tanto averiguar cuántos  acreedores  son como el de saber cuántos deudores hay. Lo esencial no es,   dicho  en  otros  términos,  de qué parte está el beneficio del crédito  como  el  de  establecer  en  dónde  el  gravamen  de  la  deuda.  Esto último  dictaminará  sin  atenuantes cuál es el peso que para el recurrente representa  la sentencia y nada más”.   

4.-  Frente  a  las  anteriores directrices,  surge  claro  que, en el caso, el interés económico para recurrir en casación  no  podía  determinarse  por  el valor de la obligación a favor de cada uno de  los  demandantes,  insularmente  consideradas,  entre otras cosas, por no ser la  parte  recurrente en casación, pero como se hizo, el Tribunal desde el comienzo  anduvo descaminado.   

Ahora,  si  el  impugnante  es  uno  de  los  demandados  solidarios (artículo 2344 del Código Civil), la medida del agravio  lo  constituye  la  suma  total  de  las condenas a él infringidas, las cuales,  conforme  se  registró  en  los antecedentes, evidentemente exceden el valor de  425  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes,  exigidos para acceder al  recurso de casación.   

6.-  En  ese orden, al encontrarse fundada la  queja,  el  medio  de  impugnación  negado  debe concederse, en “Sala  de  decisión”, como lo dispone el  artículo  370,  in  fine, en  concordancia    con    el   artículo   378   del   Código   de   procedimiento  Civil.   

4. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de      Justicia,      Sala      de      Casación      Civil,      declara que la decisión a que se contrae  el   recurso   de   queja   es   equivocada   y   en   su   lugar   concede  el  recurso  de  casación  que  interpuso  la  COOPERATIVA  LABOYANA DE TRANSPORTADORES LIMITADA, respecto de la  sentencia  de  23  de  julio  de  2013,  proferida  por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial de Neiva, Sala Civil-Familia-Laboral, en el proceso ordinario  promovido  contra  la  recurrente  y  otros  por  EDELMIRA RAMÍREZ VALENZUELA y  ALCIDES  RICARDO  DÍAZ;  ELIVER,  LUDDY  YANITH, YILNER FABIÁN, EDWAR ALCIDES,  JOSÉ  NORBER,  YENI  MILENA,  ALDEMAR  y  NUBIHER  ARLENDHY  RICARDO  RAMÍREZ;  WENCESLADA  VANEGAS  DE  PÉREZ  y  ANCÍZAR PÉREZ GUTIÉRREZ; RAUL, MERCEDES y  JAIME PÉREZ VANEGAS.   

En   consecuencia,   solicítese   a   esa  dependencia  judicial  el  envío  del  expediente  para  lo de rigor, previo el  cumplimiento de los demás requisitos exigidos en la ley.   

NOTIFÍQUESE    Y  CÚMPLASE   

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUÍZ    

1 Auto  063  de  7  de  marzo de 2006, expediente 2000-00011, reiterado en auto de 12 de  diciembre de 2012, expediente 01273.     

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