AC4851-2014 [2010-00760-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

MARGARITA  CABELLO BLANCO   

Magistrada  Ponente   

AC4851-2014   

Radicación n° 11001 31 10  005 2010 00760 01    

     (Aprobado en sesión de cuatro de junio de dos mil catorce)   

Bogotá, D. C., veintidós  (22) de agosto de dos mil catorce (2014).   

Procede  la  Corte  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  de  la demanda de casación formulada por la  parte  actora  frente  a  la sentencia de 29 de octubre de 2013 proferida por la  Sala   de   Familia   del  Tribunal  Superior  de  Bogotá  dentro  del  proceso  ordinario-declaración  de  existencia  y  disolución  de  sociedad  marital de  hecho-,  iniciado  por  LIBIA  VELÁSQUEZ DE RODRÍGUEZ  contra  ROBERTO  JOSÉ,  HÉCTOR  ANTONIO,  GONZALO  ERNESTO  y  JUAN  FRANCISCO  RODRÍGUEZ VELÁSQUEZ.   

1.-   Solicitó   la  pretensora  se declare la existencia de la unión marital de hecho que se formó  entre  ella  y  el  señor HÉCTOR JESÚS ANTONIO RODRÍGUEZ AFANADOR (Q.E.P.D),  con  inicio  desde  el 1º de mayo de 1963 —fecha en que  contrajeron  matrimonio católico en la Parroquia de Santa Bárbara de la ciudad  de                  Bogotá—, terminando  la   relación   el   7   de   agosto   de   2009,  data  en  que  falleció  su  compañero.   

2.-     Fundamentó  sus  pedimentos señalando en esencia, que luego de la  alianza  conyugal,  procrearon  cuatro hijos, e hicieron vida en común en forma  permanente,  continua  e  ininterrumpida por más de 47 años, puesto que aunque  se   divorciaron   por  mutuo  acuerdo  el  6  de  febrero  de  2007,  siguieron  compartiendo   techo   y   lecho;   es  decir,  que  mantuvieron  cada  uno  las  responsabilidades      del      hogar      después      de     decretado     el  divorcio.   

3.-El Juzgado Quinto de  Familia  de  Bogotá, luego de imprimirle al asunto el trámite procedimental de  rigor,  culminó  la  primera instancia mediante sentencia de 6 de marzo de 2013  resolviendo:   

«PRIMERO.  NEGAR  las  pretensiones  de  la  demanda, por lo expuesto en la  parte motiva de esta providencia.   

SEGUNDO.  LEVANTAR  las  medidas  cautelares  tomadas en este asunto, previa verificación  por secretaría de solicitud de remanentes.   

TERCERO.  ABSTENERSE  de  condenar  en costas y agencias en derecho a la parte demandante,  por cuanto no se observa que se hayan causado.   

CUARTO.  EXPEDIR  copias  de  esta  providencia     a     costa     de     los     interesados     en     caso    de  solicitarse».   

4.-   Recurrido el  anterior  pronunciamiento  en  apelación  por  la  demandante,  lo  desató  el  superior  confirmando  la decisión adoptada por el juzgador a   quo.   

El  Tribunal  encontró  satisfechos   los   presupuestos  procesales,  y  puntualizó  cuales  eran  los  requisitos  para  la  declaratoria  de  existencia  de  unión marital de hecho,  acorde  a  las  previsiones  de  la ley 54 de 1990;  esto es: (i) idoneidad  marital  de  los  sujetos;  (ii)  legitimación;  (iii)  comunidad de vida; (iv)  permanencia marital y (v) singularidad.   

Seguidamente abordó las  pruebas  recabadas  en  el  proceso y dijo, que mientras subsista el matrimonio,  mal  podría  surgir  una unión marital entre los mismos sujetos, de manera que  en    el    caso    bajo   análisis   «no  puede solicitarse durante el mismo período de tiempo que duró  el  matrimonio,  esto  es,  desde  el  1º de mayo de 1963 al 14 de diciembre de  2007,  puesto  que dichas instituciones son excluyentes entre si, y por ende, no  pueden coexistir simultáneamente.   

En   consecuencia,  expresó,  «le correspondía  a  la parte demandante demostrar que a partir del 15 de diciembre de 2007, fecha  en  que,  por  virtud  de  decisión  judicial,  se  produjo  la disolución del  vínculo  del  matrimonio  entre  las  partes,  al  7  de  agosto de 2009, LIBIA  VELÁSQUEZ  y  HÉCTOR  JUESÚS ANTONIO RODRÍGUEZ convivieron en unión marital  de  hecho,  de  manera análoga a como se comportan quienes se encuentran unidos  en  matrimonio,  tarea  que indudablemente no cumplió con las pruebas aportadas  al  expediente,  que  en  este  caso  se  reducen  a  los testimonios recaudados  (…)».   

Dada   la   orfandad  probatoria,  concluyó  finalmente el sentenciador de segundo grado que caía al  vacío   la   apelación   propuesta   por   la   actora,  «pues    no   existe   prueba   que   demuestre  fehacientemente  la  existencia  de  una unión marital de hecho, posterior a la  disolución      del      vínculo      matrimonial     de     los     consortes  litigantes».   

5.-  La  convocante,  a  través  de  procuradora  judicial interpuso recurso de casación. Concedido por  el  Tribunal  (folios  24-26),  la  Corte  lo  admitió  y  en tiempo hábil fue  debidamente  sustentado (folios 5-10 del cuaderno de esta Corporación). Procede  la  Sala  ahora  a  pronunciarse sobre la admisibilidad de la demanda presentada  por el extremo activo previas las siguientes.   

CONSIDERACIONES   

1.  De  antiguo,  en  forma  constante  y  reiterada,  en  aplicación del artículo 374 del C. de P. Civil y demás normas  concordantes,   esta   Corporación  ha  establecido  que  merced  al  carácter  extraordinario  y  dispositivo  de  este  medio  de impugnación, corresponde al  casacionista  atender un mínimo de formalidades en procura de tornar idónea la  respectiva sustentación.   

2.  Al mismo tiempo, cuando la impugnación  se  canaliza  bajo  el  abrigo  de la causal primera, deberá contener de manera  precisa  la  indicación  de  «las normas de derecho  sustancial   que  el  recurrente  estime  violadas»,  hipótesis   que,   como   lo   ha   sostenido  la  Sala,  se  materializa  con,  «señalar   cualquiera   de   las   reglas  de  esa  naturaleza»;   obviamente,  en  la  medida  en  que  constituyan  basamento  esencial  de la sentencia cuestionada, como así aparece  regulado por la normativa ejusdem.   

       La   Corte,  a  propósito  de  la  causal  primera  de casación ha expuesto que «…en  el marco de dicho motivo casacional, es deber del impugnante  precisar  las  normas sustanciales violadas, cualquiera que sea la vía que haya  escogido  para  perfilar  su  acusación:  la  directa  o la indirecta, sin que,  tratándose  de  esta última, pueda excusarse su señalamiento a pretexto de la  demostración  de  los errores de apreciación probatoria que se le endilguen al  fallo,   o   de  la  determinación  de  las  normas  probatorias  supuestamente  quebrantadas  –cuando se  predique  la  comisión de un yerro de derecho-, pues si a  esto último se  limitare  el  recurrente, omitiendo la mencionada exigencia, quedaría trunca la  acusación,  en  la  medida  en  que  no podría la Corte, al analizar el cargo,  establecer   oficiosamente   cuáles   disposiciones  materiales  habrían  sido  quebrantadas    a    consecuencia    de    los    yerros    que    se   hubieren  acreditado».  (CSJ  CSC  Auto  Dic.  7 de 2001, Rad.  0482-01).   

3. No obstante el imperativo prenombrado, la  demanda  que  transita  por la Corte se encuentra ayuna de tal presupuesto, dado  que  la  casacionista  desdeñó  dicha carga y, contrariamente a ello, yendo en  absoluta  rebeldía  de la exigencia legal, no cumplió con indicar una siquiera  de las normas sustantivas presuntamente vulneradas.   

4. En efecto, en el asunto que se examina se  formuló    una    única    acusación,   y   aunque   en   la   «ENUNCIACIÓN   DEL  CARGO»  señala  el  recurrente  que el reproche se canaliza por el motivo segundo de la impugnación  extraordinaria,  de  su  discurso  argumentativo  se desprende que es la primera  causal  de  casación  la  que  se  invoca;  por  ello,  con abstracción de esa  imprecisión,  la ruta del cargo es la causal primera del  precepto 368 del  Estatuto de los ritos civiles.   

Al  plantear su reclamo, el censor se duele  de  la  «violación  indirecta de la ley sustancial,  como  consecuencia  de  error  de  derecho  derivado  en  la apreciación de una  determinada   prueba»,   y   cuando   entra  en  la  «DEMOSTRACIÓN       DEL      CARGO»,  expresa  que  el  tipo  de  yerro  imputado a la sentencia del  ad  quem, se muestra en la  juridicidad  del  medio de convicción, «ya sea en el  aspecto     normativo     o     en     el     aspecto     valorativo».   

Rememoró después, lo que, según dijo, ha  sido    la   evolución   del   «derecho   procesal  científico»   y   advirtió   que   «en  el  caso  materia  de  análisis, tanto el ad quem como el aquo  asumen  que los testimonios rendidos (…) no son claros y no brindan la certeza  que  entre  el  señor HÉCTOR JESÚS ANTONIO RODRÍGUEZ AFANADOR (Q.E.P.D) y mi  representada  la  señora  LIBIA VELÁSQUEZ DE RODRÍGUEZ existió auxilio mutuo  hasta    el    deceso»,   de   su   «compañero  permanente»;  no  obstante,  revisado  exhaustivamente el libelo incoativo se observa que, en lo fundamental,  a  las  transcripciones  precedentes  se  redujo  el ataque, sin mencionar norma  sustancial  alguna,  reiterándose  que la promotora del recurso extraordinario,  en  el  discurso  enfilado en contra del fallo de segunda instancia, omitió, en  términos  absolutos,  referirse  o  al menos nombrar las normas violadas por el  sentenciador, advirtiéndose una orfandad total en ese sentido.   

Habida  cuenta  de  lo  señalado, el cargo  único  formulado  no  se  aviene  a  las  exigencias  formales  del  artículo  374  del  C.  de  P.  C.  situación  que  apareja  su  inadmisión  y, correlativamente, la deserción del recurso extraordinario aquí  formulado.   

DECISIÓN   

En   mérito  de  lo  expuesto,    la    Corte   Suprema   de   Justicia,   en   Sala   de   Casación  Civil,   

RESUELVE  

Primero:  INADMITIR   la demanda  presentada  por  la  apoderada de la parte actora frente a la sentencia de 29 de  octubre  de  2013  proferida  por  la  Sala  de Familia del Tribunal Superior de  Bogotá  dentro  del  proceso ordinario-declaración de existencia y disolución  de  sociedad  marital  de  hecho-,  identificado  en  el  encabezamiento de esta  providencia.   

      Segundo: DECLARAR desierto el recurso.   

                          

Tercero:   ORDENAR  devolver  el  expediente al  Tribunal de origen   

NOTIFÍQUESE  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH   MARINA  DÍAZ  RUEDA   

ALVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO    GIRALDO    GUTIÉRREZ    

ARIEL    SALAZAR  RAMÍREZ   

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

    

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