AC6176-2014 [2010-00489-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado Ponente  

AC6176-2014   

Radicación    n°.  1100131030342010-00489-01   

(Aprobado  en  sesión de  veintiuno de agosto de dos mil catorce)   

Bogotá D. C., diez (10) de octubre de dos mil  catorce (2014).   

Se   decide   a   continuación   sobre  la  admisibilidad  de la demanda presentada por Sandra Patricia Sarmiento Sánchez y  Josué  Gómez  López  para  sustentar  el  recurso extraordinario de casación  interpuesto  frente  a la sentencia proferida el 8 de agosto de 2013 por la Sala  Civil  Especializada  en  Restitución  de  Tierras  del  Tribunal  Superior del  Distrito  Judicial  de  Bogotá, dentro del proceso ordinario de los impugnantes  contra el Edificio Santiago de Chile P. H.   

I.- ANTECEDENTES  

1.-  Los  actores  piden  declarar  que  su  contendora  es civilmente responsable del menoscabo que les causó al arrendar a  Comcel  S.A.  la  cubierta  del  edificio  de  la calle 72 n° 9-55 de la citada  ciudad,  asignada  por reglamento para el uso exclusivo del apartamento 1201 del  que   ellos   son  propietarios;  y,  en  consecuencia,  que  se  le  condene  a  indemnizarles  los  perjuicios  materiales  y  morales que les ocasionó, en las  cuantías   que   especificaron,  actualizadas  con  la  corrección  monetaria;  además,  que  se  le  ordene  restituirles  “el uso  exclusivo” de la zona en el plazo de un mes, y de no  hacerlo seguirles pagando el daño emergente.   

2.- La causa petendi  se compendia así (fls. 51 a 56 del c. 1):   

a.-)  El 28 de febrero de 2002 compraron  la  mentada  unidad  habitacional,  motivados  en  que  desde  el  inició de la  construcción,  se  estableció  que  la cubierta “es  una   zona   común   de  uso  exclusivo  del  apartamento  1201”,    situación    que    les    permitía    obtener    “provecho   económico,   de   espacio,  de  uso,  de  goce…”.   

b.-)  El único acceso a dicha área lo daba  una  escalera  y las puertas situadas en su inmueble, conforme quedó consignado  en  los planos aprobados, sin que la entrada que la administración abrió desde  el    cuarto    de    máquinas    desvirtúe    la    concesión   “exclusiva”.   

c.-)    La   administración,   sin   su  consentimiento,  “de  un tajo mutiló”  el  derecho adquirido, al celebrar en marzo de 2005 un contrato de  arrendamiento     con     Comcel     S.A.,     “en  teoría”   sobre  cincuenta  metros  cuadrados  (50  m2)    de   la   “cubierta”,   pues,   “en  la  realidad…toda  su  superficie  está  siendo  utilizada…ya  que las antenas necesitan de una gran  infraestructura   para  su  funcionamiento…haciendo  prácticamente  imposible  cualquier uso diferente”.   

d.-)  Su  contradictora  se comprometió con  Comcel  a  no  instalar ningún equipo en el espacio que le entregó en tenencia  ni  permitir  que  otros  lo  hicieran,  es  decir,  a  que nadie de la vivienda  penetrara     en     aquél,      incurriendo  en  la “aberrante violación  de  sellar  [su  puerta]  con  silicona por la parte externa”.   

e.-) Santiago de Chile P.H. y sus condueños  se  han  lucrado  a  su  costa,  toda  vez  que la empresa de comunicaciones les  desembolsa  un  canon  mensual  inicial  de cuatro millones doscientos mil pesos  ($4.200.000),  el  cual  se ha incrementado de acuerdo con el Índice de Precios  al  Consumidor  durante  los cinco años de prórroga del convenio que continúa  vigente.    

f.-)  La  compensación  que  se les debe es  igual  a  dichos  ingresos,  y  a  ella se agregan cinco millones quinientos mil  pesos  ($5.500.000)  que  invirtieron para mantener su predio en las condiciones  en  que  lo  arrendaron  a  terceros,  con el agravante que éstos se lo quieren  restituir;    además,   merecen   que   se   le   satisfagan   los   perjuicios  morales.   

4.-        El       a-quo  dictó sentencia en la que declaró  la   “falta   de  legitimación  en  la  causa  por  activa”,  negó  las  pretensiones  y condenó a los  demandantes por las costas del pleito (fls. 211 a 218 id).   

5.-   Impugnada   la   decisión  por  los  perdedores,   el   Tribunal  la  confirmó,  exponiendo  los  argumentos  que  a  continuación se sintetizan (fls. 26 a 38 del c. 2):   

a.-)  Los  presupuestos  procesales  están  reunidos,  sin  que  exista  vicio  de  trámite,  lo  que  permite  proveer  de  mérito.   

b.-)  Corresponde establecer si los actores,  que   “se  endilgan”  la  calidad  de dueños del apartamento 1201 y beneficiarios del uso exclusivo de la  cubierta  del  edificio,  están habilitados para reclamar los perjuicios por el  arrendamiento   que  la  copropiedad  concertó  con  Comcel  S.A.  “respecto de la terraza…”.   

c.-) De conformidad con la jurisprudencia de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  la  doctrina  y el artículo 2342 del Código  Civil,  los  recurrentes  no  tienen  razón  cuando  alegan que la “legitimación”  debió ser materia de  pronunciamiento  al  definirse  sobre  la  admisión  del  pliego genitor, pues,  siendo  el  litigio  de  carácter “ordinario…dicha  figura  constituye un presupuesto de la acción, de carácter sustancial, que no  impide  fallar  de  fondo  sino  que  conduce a hacerlo en forma adversa…en la  sentencia”.   

d.-)  No  prospera  la  censura  de  que  el  a-quo  acogió una defensa no  propuesta,  como  quiera  que al verificar el sustento fáctico de la denominada  “falta  de  legitimación por pasiva” se  evidencia  que  en  verdad alude a esa carencia por “activa”,  y  lo que interesa no es el  título  que  se  le  dé sino sus fundamentos de hecho; además, conforme a los  artículos  305  y  306  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  incluso podía  declararse  de  oficio, más aun tratándose de un elemento de la acción que el  juzgador debe examinar al finiquitar el asunto.   

e.-)  Los  apelantes  basan su interés para  reclamar  en  el derecho de uso exclusivo que arguyen tener sobre la cubierta de  la  construcción de la que es parte la unidad residencial de la que ostentan el  dominio;  y sus aspiraciones indemnizatorias, en los perjuicios que la opositora  les    habría   causado   al   arrendar   a   Comcel   S.A.   el   “espacio superior de la misma -terraza-”.   

En  principio,  siguiendo  el  precepto 2342  citado  y  el  parágrafo cuarto del artículo 9º de la Escritura Pública 1075  de  5  de agosto de 2002 podría predicarse que reúnen esa calidad, como quiera  que   probaron   ser   dueños   y  “por  ende,  los  beneficiarios     del    uso    exclusivo    de    la    cubierta”.   

f.-)   Sin   embargo,   tal   “legitimación” se daría “si  la  acción  presentada  se  refiriera al uso exclusivo de la  parte  otorgada  -cubierta-, lo que no ocurre en este evento…, por cuanto  lo  que  motiva  la  controversia es la explotación por parte de la copropiedad  pero  de la parte superior del edificio que se dice por la misma parte activa es  usada  como terraza, concepto  que…escapa  al  elemento otorgado como uso exclusivo a los aquí demandantes y  corresponde    a    la   cubierta”,   ya   que,   precisamente  la  cláusula  reglamentaria  que  invocan  “hace   referencia   sólo   y   exclusivamente”  a     esta     última    entendida    “necesariamente  como  la  parte  que  cubre  el último piso, sin  hacerse  extensión  su  uso  en  el  espacio  que  se  califica  por los mismos  demandantes  como terraza, de  haber  sido  así  muy  segura  y necesariamente así habría precisado en forma  expresa…”.   

Súmase,  como  quedó  acreditado  con  el  instrumento     notarial     arriba     indicado,     que     la    “cubierta”  hace  parte  de los bienes  comunes,   y   su  “uso  exclusivo”,  según         se         plasmó         allí,        “necesariamente”  debe  interpretarse  como  conferido en razón de su funcionabilidad, que no es otra que “proteger  el  inmueble  de  las  inclemencias  del tiempo, en esa  forma restrictiva ni más ni menos”.   

Si bien existen las que se pueden pisar y en  un   momento   dado   ser   azoteas,   ello   no  implica  que  el  “uso    exclusivo”    conlleve    su  destinación  como  terraza  de un apartamento al punto de impedir que su dueño  la explote.   

g.-)     Siendo     la    “cubierta”     de     “uso  común” y, por lo tanto, conforme  al  artículo  22  de  la  Ley  675  de  2001, recayendo su dominio en todos los  titulares  de  las  unidades  habitacionales,  el  fundamento de su entrega para  beneficio  exclusivo  lo  constituye  el  hecho  de  que la destinación comunal  limite  el  goce  o  disfrute  de  un  bien  privado,  situación  que  no puede  predicarse   de   la   parte   que   los   recurrentes   denominan  “terraza”,  o  por  lo  menos no se ha  demostrado,  infiriéndose  “que indiscutiblemente el  beneficio  de  uso  exclusivo  atañe  a la cubierta en su definición y sentido  estricto y restringido”.   

Incluso, si se probara que la única entrada  fuera  por  el  inmueble de aquéllos, en nada cambiaría la decisión, pues, es  viable  colegir  que el “uso exclusivo”  de  la azotea se otorgue “en un momento  dado para efectos del acceso”   

h.-)   En   conclusión,   al   versar  la  reclamación  sobre  un bien común diverso a aquél del que fue otorgado el uso  exclusivo  no  es  viable  predicar  la  legitimación  de  los demandantes para  reclamar el resarcimiento.   

6.-  Tras  justipreciar  el  interés de los  vencidos      para      acudir      en      casación,      el      ad-quem  les concedió el recurso (fls. 40  a  46  del  c. de apelación), el cual fue admitido por la Sala el 9 de abril de  2014 (fl. 3 del c. de la Corte).   

7.-   En   tiempo  hábil  se  radicó  la  correspondiente  sustentación  de  la  impugnación  extraordinaria  (fls. 6 al  25).   

II.- CONSIDERACIONES  

1.-  El  numeral  3º del artículo 374 del  Código  de  Procedimiento  Civil  consagra que el escrito por medio del cual se  provoca  esta  vía debe contener “[l]a formulación  por  separado de los cargos contra la sentencia recurrida, con la exposición de  los  fundamentos  de  cada  acusación en forma clara y precisa”, derivándose  para  el censor la obligación de respetar las reglas  de  técnica  que  faciliten  la comprensión de los argumentos con que pretende  rebatir  los sustentos del proveído que ataca. Precisamente esa característica  dispositiva  impide que las deficiencias observadas sean subsanadas directamente  y a iniciativa de la Corporación.   

Así lo tiene advertido la Sala al exigir que   

“[S]in distinción de la razón invocada,  deben  proponerse  las  censuras  mediante  un  relato hilvanado y claro, de tal  manera  que  de  su lectura emane el sentido de la inconformidad, sin que exista  cabida  para especulaciones o deficiencias que lo hagan incomprensible y deriven  en  deserción,  máxime  cuando no es labor de la Corte suplir las falencias en  que  incurran  los litigantes al plantearlos” (CSJ AC  16  ag.  2012,  Rad.  2009-00466,  reiterado  CSJ  AC,  12 jul. 2013, Rad.   2006-00622-01).   

2.-  Se  formulan  contra  la  sentencia  de  segundo  grado  dos  ataques: uno por la causal primera, violación indirecta de  la  ley sustancial derivada de errores de hecho en la apreciación de la demanda  y    las    pruebas;   y   el   otro   por   el   motivo   segundo,   esto   es,  incongruencia.   

a.-) En el cargo inicial, se esgrime la falta  de  aplicación  de los artículos 978, 2341 y 2342 del Código Civil, en cuanto  consagran  el derecho real de uso, fijan las acciones para recuperarlo y prevén  la indemnización por su vulneración.   

Se sustenta así:  

1°)   Al   declarar   equivocadamente  la  excepción  de  falta de legitimación en la causa por activa, esa circunstancia  le  “impidió adentrarse en el aspecto sustancial del  derecho  debatido”,  omitiendo, además, “las distintas pretensiones consecuenciales”.   

2°)  El  Tribunal  reconoció  que  el  precepto  2342  citado faculta al  usuario  para  ejercer  la acción indemnizatoria; que la escritura pública nº  1075  de  5  de  agosto  de  2002  le  dio  el  “uso  exclusivo” de la cubierta al apartamento 1201; y que  ellos son propietarios del mismo.   

Sin embargo, se contradice porque a pesar de  admitir  lo  anterior,  expone  que  existiría  ese  interés  para obrar si la  demanda      se      refiriera      “al      uso  exclusivo”  de la cubierta, pero que ello no es así  porque  el  origen del litigio “…es la explotación  por  parte  de la copropiedad…de la parte superior del edificio que se dice es  usada  como  terraza,  concepto  que…escapa  al  elemento  otorgado  como  uso  exclusivo”,   afirmando   que  de  haberse  querido  extender  tal  ventaja  a  ese  fin  “muy  seguro  y  necesariamente   así   habría  expresado  en  forma  expresa  en  la  memorada  cláusula”.   

Esa discordancia de la providencia, deriva en  “error  manifiesto  en  la  interpretación  de  la  demanda”,  dado  que  sus  súplicas  parten  de  un  supuesto  fáctico  claro, que es la “invocación del  derecho  al  uso exclusivo de la zona cubierta”, pero  el  arrendamiento  a  un  tercero  “es  tan  solo el  mecanismo    o    acto    con    el    cual    se    vulneró”    aquél.   

3°)  Ignoró  el juzgador de segundo grado,  que  además  de  la  declaración  de  responsabilidad  por  la  violación del  derecho,  como  secuela  se  reclamó  el  resarcimiento de perjuicios materiales y morales y la restitución  del  área   respectiva.  En  suma,  tergiversó  la  causa de las aspiraciones y  no la interpretó  de manera integral, lo cual condujo a la decisión tomada.   

4°)  De  la  misma  manera, el ad-quem    erró    al    soportar    su  determinación          en         “entidades  jurídicas”  que  sólo  le  era  viable  estimar si  hubiese  definido  de  fondo  “el derecho sustancial  pretendido”.   

En ese sentido, precisó que ellos no podían  utilizar   la  cubierta  como  terraza,  porque  para  que  fuera  de  ese  modo  “muy  seguro  y  necesariamente  así  [se]  habría  expresado…en  la memorada  cláusula…lo  que  escapa  al  elemento  otorgado  como de uso exclusivo de la  misma”,     configurándose     error    evidente  en  “la interpretación de la demanda, excepciones y  lo   probado,  que  surge  del  reglamento  de  copropiedad…”,  pues,  el  derecho  al  uso  exclusivo  está plenamente acreditado,  “en  tanto  que  la  restricción aludida carece de  respaldo   probatorio  que  la  soporte”  (negrillas  originales).   

5°) Igualmente, incurrió en yerro al pasar  por  alto  la  prueba  que  surge  del  parágrafo  4º  del  artículo  9º del  reglamento  donde  se  constituyó  el uso exclusivo y gravó con servidumbre el  apartamento 1201.   

6°)   Se   pretirió   la  cláusula  del  pluricitado  reglamento que les da el derecho al “uso  exclusivo”  de  la cubierta, en el sentido que ellos  no   podían   darle   el   destino   de   terraza   que  invocan,  “…pues  este puede ser un beneficio que surge del derecho al uso  exclusivo  y la restricción al mismo es la que debe surgir de manera expresa de  la  cláusula  o  del  uso  ilegítimo,  circunstancias  estas que no se dan, al  punto,   se   insiste,   que  la  demandada  ni  siquiera  lo  invocó  y  menos  probó”.   

7°)  El yerro explicado es trascendente, en  cuanto  “de  haber  entendido el Tribunal, en debida  forma  la  demanda  y  las  pruebas  que  surgen de los títulos y reglamento de  propiedad  horizontal obrantes en el juicio, habría llegado a la conclusión de  que  la  causa  petendi  invocada,  derecho  al  uso exclusivo de la zona y a su  conservación  e  indemnización  por  su  violación,  que  atañe  al  derecho  sustancial,  que  además  de está plenamente acreditada (sic), legitiman a los  actores  y, en consecuencia hubiese revocado el fallo impugnado, para adentrarse  en  el  análisis  de  fondo  sobre  la  existencia de los derechos sustanciales  reclamados por los actores”.   

b.-)  El segundo cargo está fundamentado en  que  basta   cotejar  la  parte resolutiva del fallo con las pretensiones y  los  hechos  de  la  demanda  para  observar  que  al confirmar la decisión que  declaró  probada  la  falta  de  legitimación  en  la  causa  por activa y, en  consecuencia,  negar  aquéllas,  partió  del  supuesto  de  que  ellos no eran  titulares del derecho reclamado, lo cual impide fallar de fondo.   

Precisa que “De la  sola  lectura  de  la  resolución  anotada surge palmario que el Tribunal no se  ocupó  de lo fundamental que se demandaba como era el derecho al uso de la zona  cubierta   y  las  consecuencias  de  su  violación,  e  ignoró  en  términos  absolutos,  las  demás  pretensiones  acumuladas como con la indemnización, la  restitución   de   la   zona   invadida,   etc…”.   

3.-  Ninguno  de  los dos cargos planteados  reúne  las  exigencias  formales,  por  las  razones  que  pasan  a señalarse:   

a.-) En cuanto al  primero:   

1°)  Los  impugnantes no satisficieron su  tarea  de  demostrar  las  deficiencias cometidas por el Tribunal, habida cuenta  que  se  limitaron  a  efectuar  algunas  apreciaciones  personales  en torno al  contenido   de   la   demanda   (pretensiones   y   hechos),  así  como  de  la  sentencia;   omitiendo,  de  contera, la labor específica de acreditación  del desatino, es decir:   

(i) Señalando lo  que  objetivamente  indican  cada una de las probanzas, verbigracia la demanda y  el reglamento de propiedad horizontal;   

(ii) Explicitando  lo  que  sobre  el punto razonó, particularmente, el juzgador de segundo grado;  y   

(iii)  Contrastando  las  anteriores  premisas,  para  de  manera  clara  y  precisa se  evidencie el error y, por supuesto, su trascendencia.    

En   ese  orden  de  ideas, en el presente caso el libelo examinado no pasa  de  ser  un  mero  alegato  de  instancia,  en el que los censores expusieron la  supuesta  discordancia entre el pliego genitor y lo finalmente resuelto, dejando  de  lado  la carga esencial de ilustrar acerca de lo que objetivamente dicen las  pruebas  indebidamente  valoradas, y la tergiversación que de ellas se hizo por  parte            del            ad-quem.   

En otros términos, si  el  recurrente  estimaba  un  yerro  de  las  características  anotadas  en  la  ponderación  de  la demanda y el reglamento de la copropiedad, concretamente en  lo   relativo   a   como   allí   quedó   relacionado  el  “uso        exclusivo        de       la  cubierta”,  debió  ante  todo    evidenciarlo    en   la   materialidad   misma   de   esos   medios   de  acreditación.   

Recientemente,   la  jurisprudencia de la Corte expresó sobre el punto, que   

“En el error de hecho  debe  ponerse  de  presente,  por  un  lado,  lo  que dice, o dejó de decir, la  sentencia  respecto  del medio probatorio, y, por el otro, el texto concreto del  medio,  y,  establecido el paralelo, denotar que existe disparidad o divergencia  entrambos    y    que    esa    disparidad   es   evidente”  (CSJ AC, 13 ene 2013, Rad. n° 2009-00406).   

2°) Es más, se observa  que  gran parte del esfuerzo argumentativo del recurrente se dirigió a fustigar  el  acogimiento  de  la  excepción  de  falta  de  legitimación en la causa, a  través   de   razonamientos   jurídicos   extraños   al   presente  medio  de  ataque,    como    el    que   a   continuación   se  trasunta:   

“Así, contraria a la  aseveración  del ad-quem, en lo que debería ser materia de debate de fondo del  derecho  reclamado,  debemos  tener en cuenta que toda disposición contractual,  que  sin  duda  la  constituye  la  memoria  reglamentaria  del  edificio,  debe  entenderse  en  el  sentido en que produzca algún efecto, a tenor del art. 1620  del  C.  Civil.  Entonces, como consecuencia de la errónea interpretación dada  por  el  Tribunal  a  la cláusula contractual que nos ocupa, que la concreta en  que  no  podía  darse  el uso de terraza invocada por los actores, porque no se  estipuló  ello  de manera expresa, viola la norma invocada, pues este puede ser  un  beneficio  que surge del derecho al uso exclusivo y la restricción al mismo  es  la  que  debe surgir de manera expresa de la cláusula o del uso ilegítimo,  circunstancias  estas  que  no se dan, al punto, se insiste, de que la demandada  ni  siquiera lo invocó y menos probó. Entenderlo de otra manera se traduciría  en  que  estamos frente a un derecho absolutamente inane, lo cual es contrario a  la constitución y normas de procedimiento”.   

Y  es  que  según  el  precedente  de  la  Sala, en este clase de acusación, por la vía indirecta, no  es         de         recibo        “transitar el  camino  más  o  menos  largo  y  más  o  menos   complicado   de   un  proceso  dialéctico»  (CSJ SC de 21  de  noviembre  de  1971, 4 de  noviembre   de   1975,    14  de  diciembre  de  1977  y  17  de  marzo  de  1994).   

3°)  El reproche luce  asimismo    desenfocado,   ya   que   al   establecer   el   ad-quem  que los apelantes, como propietarios del apartamento 1201, tienen  asignado  el  uso  exclusivo  de  la  cubierta,  definida  en sentido estricto y  restringido   por   su   funcionalidad,  es  decir,  la  de  “proteger el inmueble por las inclemencias del  tiempo”,   no  así  la  explotación  de  aquella  que  en últimas fue el detonante de su reclamación,  los  promotores  debieron dirigir su ofensiva no a la comprensión que se le dio  al  pliego  introductorio  para  determinar  la legitimación, sino a derruir la  distinción  que hizo entre el objeto en que recayó el derecho consignado en el  reglamento  de  propiedad  horizontal, cubierta, y el que estimó que constituye  la materia concreta del reclamo, terraza.   

En    efecto,  la  diferenciación  que se  comenta,  en palabras del propio Tribunal, parte del reglamento y no del escrito  genitor,  constatándose  ello,  al  decir el juzgador de segundo grado que   

“Precisamente  del  contenido  de la misma cláusula con fundamento en la cual los mismos actores se  endilgan  el beneficio del uso exclusivo, se establece que hace referencia sólo  y  exclusivamente a la cubierta, entendida esta necesariamente como la parte que  cubre  el  último  piso,  sin  hacerse  extensión  su uso en el espacio que se  califica  por los mismos demandantes como terraza, de haber sido así muy segura  y   necesariamente   así  habría      precisado      en      forma     expresa     en     la     memorada  cláusula”.    

b.-) En lo que concierne  a  la  censura por incongruencia, se encuentra que tampoco cumple las exigencias  de  técnica,  habida  cuenta  que  reitera el supuesto mal entendimiento que el  Tribunal  dio  a  la  demanda,  aspecto  que  escapa  a  esta causal, como lo ha  predicado la jurisprudencia al decir   

“…nunca  la  disonancia podrá hacerse  consistir  en  que  el  tribunal  sentenciador  haya  considerado  la  cuestión  sub-judice  de  manera  diferente  a  como  la  aprecia  alguna  de  las  partes  litigantes,  o  que  se  haya  abstenido  de  decidir  con  los  puntos de vista  expuestos  por  alguna  de  estas…”  (XLIX,  307),  “la  carencia  de  armonía  entre  lo  pedido y lo  decidido,  referida  como  es  al  contenido de la sentencia, ha de buscarse, en  línea   de   principio,   en  la  parte  resolutiva  de  la  misma,  “pues  la causal no autoriza ni puede  autorizar  a  entrar  en  el  examen  de  las consideraciones que han servido al  juzgador  como  motivos  determinantes  de  su fallo”  (G.J.  LXXXV,p.  62)”  (cas.  civ. sentencia de 7 de junio de 2005, expediente  No.  528353103001199801389-01) y “la trasgresión de  esa  pauta  de procedimiento no puede edificarse sobre  la  base  de  controvertirse  el juzgamiento del caso,  porque  el  error  se  estructura,  únicamente, tratándose de la incongruencia  objetiva,  cuando  se  peca  por  exceso  o  por defecto (ultra, extra o mínima  petita)”   (CSJ   SCC,   12   dic.  de  2007,  exp.  0800131030081982-24646-01,      reiterada      1º      jul.      2009,     exp.  11001-3103-039-2000-00310-01).   

Adicionalmente, la Corte  ha  dicho que en cuanto concierne a la divergencia con las pretensiones el vicio  alegado  no  se configura cuando la resolución atacada las deniega todas, pues,  en   puridad   no   deja   de   contemplar  ninguna,  como  sucede  en  el  caso  concreto.   

Al   respecto,   es  jurisprudencia   

(…)   en   línea  de  principio,  las  sentencias  completamente  absolutorias  no  son  vulnerables  a los ataques por  inconsonancia,  pues ‘como  es  fácil  advertirlo,  siempre que el sentenciador resuelva sobre la totalidad  del  litigio,  no  existe  ninguna  trasgresión  al principio de la congruencia  entre  lo  pedido  y  lo  resuelto,  como  quiera  que, en tal caso, se cumple a  plenitud  con la función jurisdiccional en ese proceso, sin que para ello tenga  trascendencia  si  al  decidir  se  acogen  o se deniegan las pretensiones de la  demanda,  pues,  en  el  evento  de  que el fallo sea adverso al actor, éste no  resulta   incongruente,   ya   que   ‘distinto  de  no  decidir  un  extremo de la litis es resolverlo en  forma  adversa  al  peticionario. En el primer caso el fallo sería incongruente  y,  en  consecuencia,  podría  ser  atacado  en casación con base en la causal  segunda;  en  el otro no, puesto que el fallo adverso implica un pronunciamiento  del  sentenciador  sobre  la  pretensión  de  la  parte,  que sólo podría ser  impugnado  a  través  de  la  causal  primera  si  con  él se violó directa o  indirectamente  la ley sustancial. De lo contrario se llegaría a la conclusión  de   que  el  fallo  sólo  sería  congruente  cuando  fuera  favorable  a  las  pretensiones  del  demandante,  lo  que a todas luces es inaceptable’”   (CSJ  SCC, 20 sep. 2013, Rad. 2007-00493-01).   

Excepcionalmente,  la  jurisprudencia  también ha señalado que las decisiones totalmente absolutorias  pueden  ser  pasibles  del  vicio  de inconsonancia, cuando ellas, al momento de  analizar  las  pretensiones,  se  despreocupan  radicalmente de los hechos de la  demanda  para  reparar  únicamente  en  los  que según su criterio merecen ser  considerados.   

En la censura materia de  examen,  los  censores  no  evidenciaron el alejamiento de la providencia con la  causa  de  la  reclamación,  pues,  muy  por  el  contrario, se advierte que el  Tribunal  partió de que los reclamantes invocaron su calidad de propietarios de  un   apartamento  y  el  uso  exclusivo  de  una  zona  común,  cubierta.    

4.- Consecuentemente, al  no  reunirse  las  exigencias  de  forma  respecto de los embates analizados, no  procede su aceptación a trámite.   

III.- DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero: Declarar  inadmisible  la  demanda  y,  en  consecuencia, desierto el recurso de casación  interpuesto  por  Sandra  Patricia  Sarmiento  Sánchez  y  Josué Gómez López  dentro del proceso de la referencia.   

Segundo: Devolver  por la Secretaría el expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese   

JESÚS  VALL  DE RUTÉN  RUIZ   

Presidente    de  Sala   

MARGARITA CABELLO BLANCO   

ALVARO  FERNANDO GARCIA  RESTREPO   

FERNANDO   GIRALDO  GUTIÉRREZ   

ARIEL  SALAZAR RAMÍREZ   

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA     

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