AC6177-2014 [2008-00152-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado Ponente  

         

AC6177-2014  

Radicación    n°     68001-31-03-001-2008-00152-01   

(Aprobado en sesión de veintiuno de agosto de  dos mil catorce)   

Bogotá D. C., diez (10) de octubre de dos mil  catorce (2014).   

Se   decide   a   continuación  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  presentada  por Ana Leonor Lozano Cárdenas para  sustentar  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  frente  a la  sentencia  de  19 de septiembre de 2013, proferida por la Sala Civil-Familia del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bucaramanga, dentro del proceso  ordinario  de  responsabilidad civil extracontractual que promovió contra Jorge  y Alonso Moreno Rojas  y la sociedad Liberty Seguros S. A.   

ANTECEDENTES  

1.-  La accionante solicita declarar que sus  contradictores  son  civil  y  solidariamente  responsables  de  los  perjuicios  causados  con  ocasión  del accidente de tránsito en el que se vio involucrada  (fls. 65 a 66 del c. 1).   

2.-  Sustentó  su reclamo en los siguientes  hechos:   

a.-)  El  9  de  abril de 2006 viajaba en el  vehículo  particular de placas EVZ-389, propiedad de Jorge Moreno Rojas, cuando  a   las  seis  y  cuarenta  minutos  de  la  tarde,  en  el  trayecto  entre  el  corregimiento  de  Pescadero  y el municipio de Piedecuesta, el conductor Alonso  Moreno  Rojas  no advirtió con suficiente antelación la presencia de una curva  debido   a   la   poca  visibilidad  por  la  lluvia  que  caía,  y  al  frenar  intempestivamente  se  salió  de  la  vía  yendo  a parar cerca al lecho de un  río.   

b.-)  El  carro  se  golpeó  en  el lateral  derecho  donde  ella  iba,  sufriendo  como  lesiones la pérdida completa de la  visión  del  ojo izquierdo, la fractura del maxilar y del brazo del mismo lado,  trastorno  depresivo,  pérdida  de  la  memoria,  vértigo,  marcha  inestable,  dificultad  para  girar  la  nuca  y subir o bajar escaleras, y deformidad en la  región axilar y la  cara anterior de la pierna derecha.   

c.-)  Se  le  dio  una  incapacidad  legal  definitiva  superior  a  noventa  días,  y  quedó  con  secuelas  de carácter  permanente,  perturbación  funcional  en  varios  órganos y restricción de la  capacidad  laboral  del  ochenta  y  ocho  por  ciento  (88%),  lo  que a su vez  ocasionó  que  fuera desvinculada como rectora del Colegio Mesa de Jéridas del  municipio  de  Los  Santos  a  partir  del  14  de  febrero de 2007, merced a su  invalidez.   

d.-)  El  automotor  está  asegurado  en la  Compañía Liberty S.A., con póliza vigente.   

3.-        El       a-quo declaró probadas las excepciones de  «causa    extraña,    fuerza    mayor    y    caso  fortuito»   propuestas   por   los   demandados,   y  oficiosamente   la   de   «inexistencia   de   hecho  culposo»,  con  la  consiguiente  negación  de  las  pretensiones,  según  providencia   que apeló la promotora y confirmó el  Tribunal    (fls.    317    a    349   ib).   

4.-  El  pronunciamiento  del  ad quem se resume así:   

a.-)   Están  reunidos  a  cabalidad  los  requisitos  procesales  y  no  hay   nulidad  que  invalide  la actuación.  Igualmente,  aparece  satisfecho el presupuesto de la legitimación en la causa,  por activa y pasiva.   

b.-)  Dos  son  los  problemas  jurídicos a  resolver:  el  primero,  atinente  a  cuál es el régimen de responsabilidad de  transporte  gratuito  o  benévolo,  y,  el  segundo, probatorio, consistente en  determinar  «si  conforme a las pruebas recaudadas se  demostró la culpa del conductor».   

c.-) Sobre el primero, se responde que es el  de    la   “culpa   probada   del   conductor   del  vehículo”,  previsto  en  el  artículo  2341  del  Código  Civil  para el ejecutor de la conducta y, en los artículos 2347 y 2349  ídem respecto de las demás  personas responsables indirectamente por el hecho ajeno.   

Se   trata,   entonces,   “de   un   caso  de  responsabilidad  extracontractual”,     habida     cuenta     que    no    existió    “contrato”,     porque    “quien  resulta  lesionado como pasajero no lo toma por necesidad,  sino  por  placer  y  de  manera  concertada  previamente  con  el conductor del  automotor   como  medio  para  realizar  una  actividad  conjunta”,  tópico sobre el cual no existió discusión entre las partes por  cuanto   el   accidente   sucedió,   “mientras  se  desplazaban   en   un  vehículo  desde  el  sitio  denominado  Pescadero  hacia  Piedecuesta  la  demandante  Ana  Leonor Lozano Cárdenas, Carmen Elisa Noriega,  Bárbara  Avellaneda  o  Montero  y  Alonso  Moreno  Rojas,  quien lo conducía,  compañeros  de  trabajo,  que  habían  ido  a  almorzar  y  pasar una tarde de  piscina”.   

d.-)  El juzgado de primer grado admitió en  su  decisión  que  “la manera en que ocurrieron los  hechos”  fue conforme a lo expuesto en el libelo y lo  reiterado  en  los  alegatos por la recurrente, vale decir, que, “a  la  altura  del kilómetro sesenta y dos más ochocientos metros,  la  visibilidad  estaba  reducida  en razón a que llovía fuerte, motivo por el  cual,  Alonso  Moreno  Rojas,  no  advirtió  con  la  suficiente antelación la  existencia  de  una  de  las  tantas  curvas,  debiendo frenar intempestivamente  cuando  sintió  que  se le estalló la llanta trasera derecha del rodante. Ante  la  humedad  de  la  carretera,  la falta de pericia del conductor al oprimir el  pedal  del freno y simultáneamente accionar la palanca del freno de emergencia,  el  automóvil  patinó,  se  salió de la vía, yendo a parar al lecho del río  Manco”.   

Sin  embargo,  el a  quo  en  ese  contexto  excluyó lo relacionado con la  responsabilidad  del  conductor,  pues,  a pesar de que la apelante insistió en  que    ella    obedeció    a    “una   falta   de  pericia”  por  el  hecho  de  tratar  de  detener el  rodante  de  esa  manera,  dio por acreditado que si bien lo hizo así, en dicha  maniobra  no  hubo  culpa  por  imprudencia o impericia o negligencia de aquél,  más  aun  cuando  también  tuvo  por  acreditado  que  se produjo “un pinchazo”.   

e.-) No se demostró y ni siquiera se alegó,  que  el  vehículo  se  desplazara  a  alta  velocidad,  que  estuviera en malas  condiciones  o  que  se  hubiera  presentado  alguna al ser conducido, lo que se  respalda  con  lo dicho por la demandante al absolver su interrogatorio en tanto  expuso:  “él  frenó  en la curva y no cogió freno  por  lo  que  estaba  lloviendo, o sea que el carro tal vez no respondió porque  nosotros  íbamos  bien  y  al  tomar  la  curva él frenó y el carro no cogió  freno”, aspecto que no fue el censurado por la parte  apelante  como  quiera que se limitó a “calificar la  maniobra   de   frenado  del  conductor  como  falta  de  pericia”.   

Además,   el   recurrente   no   explicó  «el  porqué  de  ello», ni  tampoco  suministró razones que soporten su apreciación en relación a que fue  «intempestiva»,  fuera  de  que  «desde  la demanda se dice que en el momento del  accidente  había  poca  visibilidad porque estaba lloviendo, que por tal razón  el  conductor  no  pudo  advertir con suficiente antelación la presencia de una  curva, debiendo frenar intempestivamente al apreciarla».   

f.-)  En  conclusión, como fueron expuestos  “los  hechos  y se prueba en realidad”,  no se acreditó la culpa del conductor, con lo que de contragolpe  no  podía  endilgársele  responsabilidad  civil a él  y, mucho menos, al  propietario,  ya que ésta “depende necesariamente de  que  previamente se haya considerado responsable al directo ejecutor, caso en el  cual  sí  se  le  presumiría  la  culpa  en  la elección o en la vigilancia o  control” (fls. 23 a 42 del c. 4).   

5.-  La  parte  vencida interpuso recurso de  casación,   que   concedió   el  ad-quem  (fls.  44 a 46 del c. 4), y luego  admitió la Corte el 10 de  marzo pasado (fls. 1 a 15 del c. 5).   

6.-  En  tiempo  hábil  se  presentó  la  correspondiente  sustentación  de  la  impugnación  (fls. 17 a 39 del c. de la  Corte).   

CONSIDERACIONES  

1.-  El numeral 3º del  artículo  374  del  Código  de  Procedimiento  Civil consagra que el texto por  medio     del    cual    se    provoca    esta    vía    extraordinaria    debe  contener «[l]a formulación  por  separado de los cargos contra la sentencia recurrida, con la exposición de  los     fundamentos     de     cada     acusación     en    forma    clara    y  precisa»,  lo que conlleva  la  obligación  de  cumplir  con  los  parámetros  técnicos  que  permitan su  entendimiento,  sin  que  sea  labor  de la Corporación suplir las deficiencias  argumentativas     de     quien    la    propone,    por    ser    eminentemente  dispositiva.   

Así lo tiene advertido  la Sala al exigir que   

“[S]in distinción de  la  razón  invocada, deben proponerse las censuras mediante un relato hilvanado  y  claro,  de tal manera que de su lectura emane el sentido de la inconformidad,  sin   que  exista  cabida  para  especulaciones  o  deficiencias  que  lo  hagan  incomprensible  y  deriven en deserción, máxime cuando no es labor de la Corte  suplir     las     falencias    en    que    incurran    los    litigantes    al  plantearlos”  (CSJ  AC de 16 de agost. de  2012,  Rad.  2009-00466-01,  reiterado  CSJ  AC  de  12  de  jul.  de 2013, Rad.  2006-00622-01).   

2.-    Se  formula un único cargo por la causal primera del artículo 368  ibídem, al estimar que el fallo del Tribunal violó de  manera  indirecta  los  artículos  2341  y  2356 del Código Civil, a causa del  “error       de  hecho”  en que incurrió,  consistente   en   tergiversar   los   “contenidos     facticos”  de  las  contestaciones  que  a  la demanda hicieron Jorge Moreno  Rojas   y    Alonso  Moreno  Rojas,  “al         pasar         por         alto        manifestaciones  relevantes” y, además, al  “omitir   por  completo  valorar   el   contenido  material  del  documento  contentivo  del  informe  de  Accidentes  de Tránsito, número 207121 y Croquis, elaborado por la Policía de  Carreteras”.   

En  su  desarrollo  expone:   

a.-) No es aceptable el  planteamiento  de  los  problemas jurídicos que se precisaron en la providencia  censurada,   pues,   además  de  los  allí  señalados,  también  tenía  que  establecerse     “la  responsabilidad    del    propietario    del    automóvil”,   al  quedar  probado  que  “entre  éste  y  aquél  no  medió negocio  jurídico  alguno  de  compraventa o arrendamiento, que fracturara la calidad de  guardián  del automóvil”.   

Lo  anterior  porque  aquélla dice:   

“Un  ejemplo  de  la  situación,  es  la  del  vehículo  que  es  prestado  por  el propietario a un  tercero,  caso en el cual, si el daño, se produce cuando este estaba utilizando  el  vehículo  y  el  mismo,  tiene como causa un defecto de la estructura, debe  responder el dueño”.   

b.-)  No  se  dio  por  demostrado,  estándolo,  que  el  automotor  de  placas  EVZ–389    “se  encontraba     en    mal    estado    de    funcionamiento”  porque  “explotó   la   llanta  trasera  derecha”  antes  de  producirse  el accidente de tránsito  donde resultó lesionada la actora.   

c.-)  La afirmación del juzgador de segundo  grado,  atinente  a que el “vehículo no estaba   en   malas   condiciones”,  no corresponde a la realidad, ya que   

“En  el  expediente  reposa  el documento  contenedor  de  la  contestación  de  la  demanda de Jorge Moreno Rojas, que al  referirse   expresamente   al   hecho   quinto   del  libelo  genitor,  escribe:  ‘Pues la verdadera causa  del  accidente,  fue el haberse pinchado o estallado la llanta trasera derecha y  al  querer  maniobrar  aplicando los frenos, el conductor perdió el control del  rodante,  aunado  a  las  condiciones de la vía que estaba húmeda, conforme al  numeral  7.7  del  citado informe policial, conllevando a la posición final, la  cual  no  fue  otra  que caer al vacío’”.   

Y  el  conductor  que  percibió  ese hecho,  mediante  conducta  que  se  puede  calificar de imperita, accionó “los  frenos”,  por  lo cual, el carro  resbaló,  perdiendo  el  chofer el control del mismo, yendo a parar a la orilla  de  un  rio  y  resultando  con  graves lesiones la demandante Ana Leonor Lozano  Cárdenas».   

c.-) La conclusión de la  Corporación,   en   cuanto   que   fue   «correcta  la  decisión  de  frenar  ante la no advertencia de la  curva  con  la  suficiente  antelación,  debido a las condiciones climáticas»  no es atinada, toda vez que  «la culpa por impericia del  conductor,  es  evidente,  en  razón  a que éste, debió frenar el automóvil,  pero  no en la forma como lo hizo, aplicando simultáneamente el freno del pedal  y  el  freno de emergencia»,  debiendo  tenerse  en  cuenta  que,  si  éste pudo llevar el  carro en las  curvas  anteriores,  estando  la  vía mojada, ello ocurrió porque no se había  reventado  el  neumático  y  en  razón a que no aplicó, a la vez, el freno de  pedal y el de emergencia.   

d.-) Se   demostró   que  “el  conductor  del  vehículo  automotor  sí  frenó  segundos  antes de producirse el accidente de  tránsito”  y  que, “como  la  carretera estaba mojada, desafortunadamente, Alonso Moreno Rojas frenó mal,  porque   el  automóvil  resbaló”,  así  como  que  “la  acción de que se haya resbalado o derrapado el  coche, depende exclusivamente de la conducta del chofer”.   

e.-) Se tergiversó el contenido fáctico de  la  respuesta  ofrecida  por  Jorge  Moreno  Rojas,  específicamente  cuando se  refirió  al  hecho  quinto  del  libelo genitor, al no advertir que éste, como  titular   del   derecho   real   de  dominio  sobre  el  automóvil,  «asumió  una  conducta  culposa  asociada  con negligencia al no  cambiar  al  tiempo  la  llanta  trasera derecha que se reventó y generó en el  conductor  tal  desconcierto,  que accionó al mismo tiempo el pedal del freno y  la  palanca  del  freno  de emergencia. Produciendo parálisis total del giro de  las  cuatro ruedas, que con el pavimento mojado, el automóvil  se resbaló  y el conductor, perdió el control del vehículo».   

f.-) No se reparó tampoco en la réplica de  Alonso    Moreno   Rojas,   concretamente   cuando   aludió   al   “hecho quinto”.   

          g.-)  Se  dio  por probado el rompimiento del nexo causal por fuerza  mayor  alegado  por  Alonso  Moreno Rojas, lo que no es cierto porque el citado,   

“[A] sabiendas de  la  visual  disminuida por la  ausencia de  iluminación en la vía; y  además,  por  la  lluvia  que  caía  en  la  carretera  que  del corregimiento  Pescadero  conduce  a Piedecuesta, conocedor de los riegos que estaban asumiendo  y   sin   necesidad  apremiante  de  regresar  al  Municipio  de  Floridablanca,  entendiendo   como   lugar   de   destino,   decide   continuar   la   marcha  e  infortunadamente   se   accidenta  junto  con  sus  acompañantes”,  siendo  éste  entonces “culpable por  la  objetiva  relación de causa a efecto, que existe entre el pavimento mojado,  la  precaria  visibilidad  en  la  carretera,  la explosión simultáneamente el  freno  de  pedal y el freno de  mano al automotor, la resbalada de este, la  salida  del automóvil de la vía, para determinar en el lecho del rio y con Ana  Leonor      Lozano     Cárdenas,     sensiblemente     lesionada”.   

          h.-)  Al  observar  el informe de accidentes n° 207121 y el croquis  elaborado  por  la  Policía de Carreteras, se puede establecer que el automotor  transitaba  en dirección sur-norte, que atravesó la vía en sentido norte-sur,  se  salió de ésta y fue a parar a cinco metros del borde de la misma, quedando  a  pocos  centímetros del caudal del rio. Además, que existe una semi-curva de  dos   carriles,  asfaltada,  en  buen  estado  de  presentación,  húmeda,  sin  iluminación  artificial,  con  demarcación  de  líneas  tanto  laterales como  central y sin visual disminuida.   

Por  lo  tanto,  si  se hubiera apreciado se  llegaría a la conclusión de que el percance se ocasionó   

“[P]or  negligencia  del  propietario del  automóvil  al no mandar a cambiar  la llanta dañada y permitir utilizarlo  en  estas  precarias condiciones; y por impericia del conductor del mismo, al no  saber  frenar, ocasionando la pérdida del control sobre el coche y el posterior  accidente  de  tránsito”,  máxime  si  se tiene en  cuenta  que  “la carretera donde sucedió el nefasto  accidente  de  tránsito,  estaba para la época de los hechos en buen estado de  presentación,  lo  que  garantizaba para un vehículo en condiciones normales y  un  conductor  prudente,  llegar  a  su destino sin contratiempos”. (fls. 17 a 37 del c. 5).   

i.-)  Los yerros anteriores incidieron en la  parte   resolutiva   de  la  sentencia  acusada,   porque “se tradujeron en la  confirmación  del  fallo  de  primer grado, negando las pretensiones del libelo  genitor”,       ignorándose       “la  situación  de facto”, con lo cual  se  aniquilaron  “los  principios  de  la  seguridad  jurídica,  de  la  responsabilidad  por  negligencia  del propietario del carro  accidentado  al no hacerle mantenimiento preventivo; y de la responsabilidad por  ocasionar  un  accidente  de  tránsito,  por culpa del conductor, deriva de una  conducta  propia  de la impericia”, por lo que, de no  haberse  incurrido  en  tales  yerros,  “la sentencia  habría  dado  por  demostrada  la  responsabilidad  civil  del  propietario del  vehículo,  por  negligencia  en  el  mantenimiento  preventivo  del mismo; y la  responsabilidad  civil  del  conductor  por  ejercer una conducta contraria a la  pericia,  al  oprimir el freno de pedal y simultáneamente, accionar el freno de  mano,  estando  la  carretera  mojada, lo que produjo la pérdida de giro en las  llantas”.   

3.- La  Sala  ha  expuesto  que  en  atención  a  la  técnica que es propia de este recurso extraordinario,   

“[L]a demostración de  los  yerros  de  apreciación  probatoria  por  cuya causa puede el sentenciador  llegar  a  transgredir  una  norma  de  índole sustancial (…) asume diferente  significación  según sea la clase de error, pues al paso que en el de hecho la  apreciación  cumplida por el juzgador debe ser examinada teniendo como punto de  referencia  la objetividad del medio probatorio, en el de derecho la estimación  cumplida  se ha de pasar por el tamiz de las normas que disciplinan la actividad  probatoria.  Sin  embargo,  vista la cuestión desde otra perspectiva, se trata,  en  ambas  clases  de error, de llevar a cabo una labor de confrontación, cuyos  pasos  deben  ser  los  siguientes:  (…)  En el error de hecho debe ponerse de  presente,  por un lado, lo que dice, o dejó de decir, la sentencia respecto del  medio  probatorio,  y,  por el otro, el texto concreto del medio, y, establecido  el  paralelo,  denotar  que  existe disparidad o divergencia entrambos y que esa  disparidad    es    evidente.    (…)”  (CSJ  SC de 13 de oct. de 1995, Rad. 3986; reiterada en CSJ SC de  6 de abr. de 2011, Rad. 00206-01).   

         4.-  En  el  cargo  descrito  se  observa  el  incumplimiento de los  parámetros anotados, como se pasa a exponer:   

         4.1.  La  acusación  es  deficiente,  toda  vez  que al aducirse la  indebida  apreciación  de  la  contestación  de  la demanda por Alonso y Jorge  Moreno  Rojas,  del informe policivo del accidente de tránsito y del respectivo  croquis, se advierte que   

(i)  Solamente  se  pone  de  presente  lo  respondido  al  hecho  quinto,  pero  nada  concreto  se  expresa en cuanto a lo  discurrido  y  definido  en la sentencia sobre los tópicos respectivos, lo cual  implica  que  tampoco  se  hizo  el  paralelo  o  cotejo  entre  las  diferentes  posiciones.   

(ii)  Tampoco  se expresó en forma clara y  precisa  lo  que  debió  explicitar  el  proveído  atacado en relación con el  informe  y  el  croquis,  ni  lo que materialmente mencionan en torno a los  supuestos  fácticos  que  en  su criterio quedaron demostrados y con incidencia  directa en la definición así adoptada.   

        En  tal virtud, el reproche deviene incompleto, habida cuenta que se  desarrolló       panorámicamente,    lo   cual   denota   que    la  recurrente,  más  que  demostrar  el yerro, como los  requisitos   de  técnica  lo  exigen,  se  dio  a  la  tarea  de  exponer     su    particular    enfoque  de  lo  que  de    las   referidas   probanzas   se   desprende,  para     concluir     que,    en    su  sentir,  ello conduce a una  determinación diferente de  la    que    adoptó    el    ad   quem.   

En    suma,   el  ataque  terminó  siendo  un alegato de instancia, en el  que  la  actora  narró  su  percepción sobre lo dicho en ambas sedes sobre los  medios  de prueba y su valoración, obviando la ineludible confrontación en los  términos  anteriormente  referidos,  lo  que  impide  ver  el  desatino que con  ribetes de protuberancia pretende enrostrar.   

4.2.  Es  más,  el  análisis  que  el  Tribunal  efectuó  de  la propia versión de la demandante,  ningún  reparo  mereció  en  el  cargo, con lo que su proposición no resultó  totalizadora,   como   para   derruir   cabalmente   todo   el  sustento  de  la  determinación fustigada.   

5.- De tal manera, como  el  libelo  no  se aviene a las formalidades que debe reunir la sustentación de  esta vía extraordinaria, no se aceptará a trámite.   

DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero: Declarar  inadmisible  la  demanda  y,  en  consecuencia, desierto el recurso de casación  interpuesto   en   el   proceso   de   la   referencia  por  Ana  Leonor  Lozano  Cárdenas.   

Notifíquese   

JESÚS  VALL DE RUTÉN  RUIZ   

Presidente    de  Sala   

MARGARITA   CABELLO  BLANCO   

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA  RESTREPO   

FERNANDO   GIRALDO  GUTIÉRREZ   

ARIEL    SALAZAR  RAMÍREZ   

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA     

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