AC6740-2014 [1991-05099-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA     DE     CASACION   CIVIL   

MARGARITA CABELLO BLANCO  

Magistrada ponente  

         AC6740-2014   

Radicación  n.°           11001 31 03 031 1991 05099  01   

Bogotá, D.C., cuatro (4) de noviembre de dos  mil catorce (2014).   

Procede  la  Corte  a resolver el recurso de  reposición   (folios  59  a  63,  cuaderno de la Corte), y la petición de  ‘revocatoria’  (folios  64 a 68), presentados por la  parte  demandada  frente  al proveído a través del cual se admitió la demanda  de casación.   

I. ANTECEDENTES  

          1.  El  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  mediante  auto  de  siete  (7)  de febrero de dos mil trece (2013), concedió el  recurso  extraordinario formulado por la parte actora, concretamente, por MARÍA  JANETH  DÍAZ  GÓMEZ  (folio 579, cuaderno No. 3.), quien funge como cesionaria  de  la  sociedad  Mgt., MANAGEMENT S. en C.S., persona moral que, a su vez, bajo  la  misma  figura,  había  recibido  los  derechos  litigiosos  del  demandante  inicial,  GUSTAVO  CHAVEZ  MATALLANA (folio 459 y 460 ib.). Este último inició  el  proceso  ordinario  en  contra de FRANCISCO  JOSÉ  CAMACHO AMAYA,  herederos   indeterminados  de  la  señora  MARÍA  CRISTINA  HERNANDEZ DE  CAMACHO, y, demás personas indeterminadas.   

          2.  Recibidas  las diligencias en esta Corporación, el once (11) de  octubre  del  año  pasado,  se  admitió  la  señalada  censura (folios 5 y 6,  cuaderno No. 5).   

          3.  Posteriormente, el veintiséis (26) de mayo de la  presente  anualidad, la Sala aceptó a trámite la demanda pertinente.   

          4.   La   parte   opositora,   en   tiempo,  concurrió  y  radicó,  simultáneamente,  contra  la  admisión  de libelo, tres escritos: uno de ellos  relativo  a  un  recurso  de  reposición  y  otro  de  súplica  y,  un tercero  contentivo   de   una   petición  de  ‘Revocar’  el  mencionado auto.   

          La  intervención  del  opositor,  en  todos  ellos, tiene un común  denominador,  cual  es  la invalidación del referido proveído para en su lugar  pretender la deserción del mismo.   

El  fundamento  de  su solicitud consiste en  considerar   que  la  cesionaria,  única recurrente, no podía impugnar la  sentencia  proferida  en  la  medida en que el cedente, quien sigue siendo parte  procesal  al  no aceptarse su desplazamiento, continúa como actor y, por tanto,  al  no  mostrar  desacuerdo  con el fallo emitido, como en efecto no lo hizo, la  sentencia  adquirió  ejecutoria,  vedando  así  la  presentación de cualquier  medio   impugnativo   por  parte  del  adquirente  de  los  derechos  litigiosos  (cesionario).    

II. CONSIDERACIONES  

1. Cumple resaltar, en primer lugar, que por  disposición  del artículo 348 del Código de Procedimiento Civil, ‘salvo norma en contrario, el  recurso  de  reposición  procede  contra los autos  que  dicte  el  juez,  contra  los  del  magistrado    sustanciador    no   susceptibles   de  súplica  (…)’.   

         

            Por  su parte, el artículo 363 de la misma obra, disposición que  gobierna   este  último  mecanismo  de  censura,  establece  que:  ‘El  recurso de súplica procede contra  los  autos  que  por  su  naturaleza  serían  apelables,   dictados por el  magistrado    sustanciador    (…).    También   procede    (…)           contra  los  autos   que  en el trámite de los recursos   extraordinarios  de  casación o revisión profiere el magistrado sustanciador y  por  su  naturaleza   hubieran  sido susceptibles de apelación   –hace  notar la Sala-.   

          Bajo  esa  orientación,  revisado  el  artículo  351  ibidem,  alusivo, en general, a los autos  susceptibles  de  apelación,  no  aparece  enlistado el proveído que admite la  demanda   de   casación,   tampoco  existe  norma  especial  (art.  373  y  374  idem),  que  contenga  tal  autorización,  por tanto, en la medida en que no exista disposición alguna que  así  lo  autorice,  determinación de esas características (auto admisorio) no  podría atacarse a través del recurso de alzada.   

          En  ese  orden,  infiere  la  suscrita Magistrada que la providencia  objeto  de  estudio  es susceptible de la vía de la reposición, tal cual lo ha  concluido,  además, la Corte de tiempo atrás, como así se desprende de, entre  otras  providencias,  las  de fecha 14 de julio de 2000, rad. 23787; 10 de julio  de  2009,  rad.  2004  00524  01;  6  de septiembre de 2011, rad. 2003 00163 01;  y,  28 de julio de 2014, rad. 2006 00394 01.   

          2.  Ahora  bien,  con miras a abordar de fondo los planteamientos de  la  parte  demandada,  respecto  de  ese mecanismo de defensa, se observa que la  queja  alude, itérase, a que el cesionario no está autorizado para recurrir en  casación.  Empero,  si  bien  se expusieron algunas razones, en función de tal  propuesta,  las  mismas,  al margen de su validez o peso argumentativo, resultan  extemporáneas,  en cuanto que su presentación debió hacerse en la oportunidad  reservada por la ley para ello.   

          En  efecto,  como  acontece  con todo medio impugnativo, ordinario o  extraordinario,  la  oportunidad  para definir  si el sujeto que lo propone  está  facultado  por  la  normatividad  vigente para invocar sus beneficios es,  precisamente,   al   momento   de  estudiar  sobre  la  concesión  del  recurso  pertinente,  instante en que, de concederse de manera equivocada, la contraparte  deberá  manifestar su inconformidad al respecto mediante la utilización de los  medios permitidos para confrontar esa decisión.   

          3.  Bajo  esa  perspectiva, validando lo señalado, en lo que hace a  la  formulación  y  concesión  del  recurso  de  casación,  obsérvese que el  artículo  370 in fine del C.  de     P.    C.,    establece:    Interpuesto    el  recurso  en  tiempo  y  por  parte     legitimada,    el    Tribunal     lo  concederá    en   Sala  de  Decisión  si  fuere  procedente  (…).   Por  tanto,  la Corporación falladora era la llamada,  en  primer  lugar,  a  evaluar la procedencia o no de la impugnación formulada,  dependiendo la legitimación de quien lo adujo.   

            A  lo  anterior  súmase  que  el  preámbulo  del  artículo  369  ib.,      refiere,  específicamente,      a     la     ‘Oportunidad  y legitimación para interponer el recurso’.    

         Concomitantemente,  la  actuación  cumplida liberaba en favor de la  parte  contraria,  itérase,  la  oportunidad  para exponer su desacuerdo por la  decisión  favorable  al proponente de la censura; por consiguiente, el término  de  ejecutoria  de  la  providencia  de  siete (7) de febrero del año pasado, a  través  de  la  cual  el  Tribunal concedió dicha impugnación extraordinaria,  debió  ser  utilizada  para mostrar oposición sobre el particular, sin embargo  así no aconteció.   

          ‘No      podrá      declararse  inadmisible    el   recurso   por   razón   de   la   cuantía’.   

          En  otros  términos,  cuando  la  Corte  aborda  la admisión de la  impugnación,  se  ocupará, únicamente, por establecer si el recurso procedía  atendiendo  la  clase  de  providencias susceptibles de atacar a través de este  medio  de  defensa  y  si el promotor del mismo, dado el caso, sufragó el valor  para  la  expedición  de  las  copias  necesarias  para  cumplir  la sentencia.   

          No  hay,  como  puede apreciarse de esos textos, luego de concederse  por  el  Tribunal la censura, directriz alguna en torno al establecimiento de la  legitimación  para  recurrir,  y  no  podía  acontecer  tal situación, habida  cuenta  que  es  allí,  al momento de su concesión, cuando corresponde sopesar  esa circunstancia.   

          Pero  aún  así, bien podía haberse aceptado que para esta última  actuación  procesal  (admisión del recurso), la que tuvo lugar el once (11) de  octubre   de  dos  mil  trece  (2013)  –folios  5  y  6-, se mostraba como un nuevo espacio en el que había  podido  cuestionarse  tal  aspecto por la vía del de súplica, como lo previene  el  artículo  363 del C. de P. C., aparte final del primer inciso, proceder que  tampoco fue acometido.    

          4.  Ahora  bien, corroborando lo dicho, nótese que el artículo 373  de  la  ley  procesal  civil,  alusivo al trámite de la censura extraordinaria,  advierte  que  luego  de acogerse la misma, lo que corresponde es dar traslado a  quien    la    gestó    para   que   ‘formule        su       demanda       de       casación’;   en  otros  términos,  esta  etapa  procesal  no  deviene propicia para ventilar ese asunto. No habría espacio para  discutir  un  tema  como  el  señalado  líneas atrás. Una vez sea admitido el  recurso  de  casación,  aspectos  como  la legitimación de la parte recurrente  para formularlo, como ya se advirtió, devienen superados.   

          5.  Por  último,  cumple  decir  que  la  petición de ‘revocar’ el mentado auto (contenido del tercero  escrito),  no  puede ser considerada como una forma autónoma e independiente de  recurrir  las  providencias judiciales, en cuanto que no existe norma alguna que  así  lo  contemple.  Lo  que  sí  corresponde  es  entender que dicha forma de  censurar  la  admisión  de  la  demanda  de  casación,  constituye  una de las  modalidades  que la normatividad procesal civil consagra respecto del recurso de  reposición,   en   la  medida  en  que  su  cometido  es  que  se  ‘revoque     o    reforme’ el proveído impugnado.   

          En  esa  dirección,  por  supuesto,  sirven  los  mismos argumentos  expuestos  con  anterioridad para, igualmente, desestimar el reproche formulado.   

          En  conclusión,  al  margen  del  mecanismo utilizado, es decir, el  recurso   de   reposición   o   la   ‘revocatoria’,   considera  la  Corte  que la oportunidad (Art. 118 C. de P.  C.),  para  que  el  opositor  confrontara la potestad del actor para invocar la  casación  le precluyó y, por tanto, la inconformidad objeto de estudio deviene  extemporánea.   

          Por todo lo expuesto, se RESUELVE.   

          No  revocar  la  providencia  de  veintiséis  (26)  de  mayo  de la  presente  anualidad,  mediante  la  cual  se  admitió  la demanda de casación.   

          La  Secretaría,  una  vez  cause ejecutoria este proveído, deberá  dar curso a la súplica formulada.   

Notifíquese  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

Magistrada  

    

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