AC6995-2014 [2005-00493-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado Ponente  

AC6995-2014  

         

Radicación    n°     68001-31-10-004-2005-00493-01   

(Aprobado  en sesión de cuatro de septiembre  de dos mil catorce)   

Bogotá D.C., catorce (14) de noviembre de dos  mil catorce (2014).   

Se   decide   a   continuación  sobre  la  admisibilidad  de la demanda presentada por los contradictores para sustentar el  recurso  extraordinario  de casación interpuesto frente a la sentencia de 18 de  septiembre  de  2013,  proferida por la Sala Civil Familia del Tribunal Superior  del   Distrito  Judicial  de  Bucaramanga,  dentro  del  proceso  de  filiación  extramatrimonial  y  petición  de  herencia  de  Gilberto Naranjo Jaimes, cuyos  sucesores  procesales  son  María del Carmen Bastilla, Claudia Patricia y Sonia  Stella  Naranjo Bastilla, contra María Omaira Cala Cala, María Cristina, Clara  Inés,  Beatriz  y  Eduardo  Naranjo  Cala, en calidad de cónyuge supérstite y  herederos determinados de Abraham Naranjo Argüello.   

ANTECEDENTES  

    

1. El  accionante  pidió  que  se le  declarara  hijo  del difunto Abraham Naranjo Argüello, con derecho a recoger la  herencia  que  le  corresponde.  Así mismo que la esposa supérstite de aquel y  sus  descendientes  están  obligados  a  restituirle  una  décima parte de los  bienes  pertenecientes  a la sucesión, con sus frutos naturales y civiles desde  la muerte del causante (folio 3, cuaderno 1).     

    

1. Enterados  los  demandados,  se  opusieron  (folios  31,  32  y  41  al  43, cuaderno 1) y alegaron la excepción  previa  de  caducidad  (folio  1,  cuaderno  3),  que  declaró  no  probada  el  a  quo  (23 feb. 2009), sin  que éstos apelaran (folios 10 al 15, cuaderno 3).     

    

1. Estando en curso el pleito falleció  Gilberto  Naranjo  Jaimes, razón por la cual se apersonaron del mismo su esposa  María  del  Carmen  Bastilla  Mendoza  y las hijas de ambos, Claudia Patricia y  Sonia Stella Naranjo Bastilla (folios 54 y 55, cuaderno 1).     

    

1. El  fallo  de  primera  instancia  accedió  a  la  declaratoria  de  paternidad  extramatrimonial  y reconoció el  derecho  del  promotor  a  «la herencia dejada por su  padre  Abraham  Naranjo  Argüello  (q.e.p.d.)  en  la misma proporción que los  demás  hijos  del  causante»  (folios  158  al  169,  cuaderno 1).     

    

1. El superior lo confirmó al desatar  la  alzada  de  los  contradictores,  de  la  forma  como sucintamente se relata  (folios 64 al 75, cuaderno 7):     

     

a. No  hay  nulidad  por  falta  de  competencia  para  decidir el pleito por el vencimiento del plazo para fallar, a  la   luz  del  artículo  121  del  Código  General  del  Proceso,  por  cuanto  «no  es  aplicable en estos momento, como quiera que  dicha  norma  se  encamina a un sistema de oralidad, el cual en este Distrito no  se  ha  implementado»,  como  lo señaló la Corte en  sentencia de 29 de agosto de 2012.     

Además,     varias     «vicisitudes»,  constitutivas  de  caso  fortuito,    impidieron  «cumplir       humanamente      dentro      del  término»   que   fija  la  norma,  como  fueron  la  interposición  de recursos, un cese de actividades, las vacaciones colectivas y  la  práctica  del examen de ADN, y «si bien la parte  demandada     arguye     que     el    proceso    fue    prorrogado    en    dos  oportunidades»  eso  sólo  ocurrió  una vez, porque  «al  resolver  el  incidente  de  nulidad, dadas las  eventualidades  surgidas  en  el trámite del proceso, indicó la fecha probable  que  tenía  para  dictar  sentencia de mérito, sin que en parte alguna hubiera  prorrogado la competencia nuevamente».   

     

a. La prueba científica que se llevó  a  cabo  en el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses Regional  Bogotá,   no   era   susceptible   de   discusión,  por  lo  que  «por   sustracción   de   materia,   no   hay   lugar   a  emitir  pronunciamiento  alguno  respecto  a  la objeción, por no haberse practicado la  prueba  de  ADN  a  la  señora  Carmen  Jaimes, progenitora del señor Gilberto  Naranjo  Jaimes»,  al  ser innecesaria en vista de la  «exhumación del cadáver del aquí demandante (…)  Si  bien  a  la  progenitora  de  los  demandados y a éstos se les practicó la  prueba,  fue  precisamente  porque  el  presunto padre había sido cremado y por  ello,  era necesario reconstruir su ADN», fuera de que  el  resultado  fue del 99.999% de probabilidad de paternidad, lo que imponía su  declaratoria.     

     

a. En cuanto a la caducidad que se dice  haber     formulado     como     «excepción    de  mérito», ya existe un pronunciamiento sobre ese tema  «al  resolver  las  excepciones  previas,  decisión  contra  la  cual  no formuló reparo alguno el aquí recurrente, configurándose  el   principio   de   preclusión   procesal   e  impidiendo  que  se  someta  a  consideración dicha exceptiva».     

En gracia de discusión, de estudiar de fondo  esa  figura extintiva, tampoco se advierte su viabilidad, por las circunstancias  que rodearon la notificación de los opositores.   

    

1. Los impugnantes formularon recurso  de  casación  que  les  concedió el Tribunal (folios 78 y 79, cuaderno 7) y la  Corte admitió el 12 de mayo del año en curso (folio 22).     

    

1. En  tiempo  hábil se presentó la  correspondiente sustentación (folios 25 al 34).     

CONSIDERACIONES  

    

1. El  numeral 3º del artículo 374  del  Código  de  Procedimiento Civil consagra que el escrito por medio del cual  se  provoca  esta  vía  extraordinaria  debe contener  “[l]a  formulación  por separado de los cargos contra la sentencia recurrida,  con  la  exposición  de  los  fundamentos  de  cada acusación en forma clara y  precisa”,   derivándose   para   el   censor   la  obligación  de respetar las reglas de técnica que faciliten la comprensión de  los  puntos  con  que  pretende  rebatir  los  sustentos  del proveído atacado.  Precisamente   esa  característica  dispositiva  impide  que  las  deficiencias  observadas   sean   subsanadas   directamente  y  a  iniciativa  propia  por  la  Corporación.     

Así  lo  precisó la Sala en autos de 16 de  agosto  de  2012  y  12  de  julio  de 2013, rad. 2009-00466 y 2006-00622-01, al  exigir que   

    

1. Se formulan contra la sentencia tres  ataques,  el  último  de ellos acusando la violación  «de  una  norma  de  derecho  sustancial  como  consecuencia  de error de hecho  manifiesto  en  la  apreciación  de  una  prueba» que  sustenta así:     

     

a. Se infringieron los artículos 237,  numeral  6;  238,  numerales  3,  4,  5  y 6; y 243 del Código de Procedimiento  Civil,  al  mencionar  que  el  «dictamen pericial o  informe  científico del ADN no es objetable» y debió  «ser  rechazada  la objeción de plano»,  cuando  para  «el  fallador no pueden  existir   verdades   inmutables   en   escritos   científicos   hechos  por  el  hombre».     

     

a. En  el  debate  se  solicitó  una  aclaración   del   informe,   pero   la   respuesta   tiene   un   «desorden   conceptual  científico,  que  le  permitía  al  juez  apartarse    de    la    prueba»,    lo    que   no  sucedió.     

    

1. Cuando se acude en casación por la  vulneración de normas sustanciales, tiene dicho la Corte que     

(…)  aunque  todas las especialidades del  primer  motivo  que  contempla  la  ley  para  agotar está vía extraordinaria,  coinciden  en  la  necesidad  de  individualizar  los  preceptos  atributivos  o  declarativos  de  derechos,  que  se  consideren  afectados,  su sola cita no es  suficiente  sino  que debe existir un planteamiento claro y detallado respecto a  la  forma como se produce tal infracción. Así, cuando se invoca la vía recta,  prescindiendo  de  la  comprensión  que del aspecto fáctico de la controversia  hubiera  hecho el fallador, debe señalarse si se tuvieron en cuenta fundamentos  legislativos  que  no  correspondían, si a pesar de ser los idóneos se les dio  una  hermenéutica  contraria  o  si  simplemente fueron pasados por alto. Si se  acude  a  la indirecta, debe precisarse si se han infringido normas probatorias,  explicando  su  dicho,  o,  en  su  defecto, si es producto de una equivocación  manifiesta  en  la  apreciación  de  la demanda, su contestación o determinada  prueba,   en   cuyo   caso   debe  formular  un  planteamiento  lógico  que  lo  demuestre   (AC  de  21  de  febrero  de  2012,  rad.  2008-00322).   

Ya  respecto  del  error  de  hecho, como lo  señaló  la  Corporación  en  AC  de  27  de  marzo  de 2012, rad. 2007-01425,   

(…)  previa  individualización  de  las  estipulaciones  de  derecho  material  que se señalen indirectamente afectadas,  “el  recurrente debe poner en tela de juicio el discernimiento que el juzgador  haya  realizado sobre las pruebas, la demanda o su contestación, supuesto éste  en  el  que  resulta  necesario  que  el  casacionista  señale  si ese error se  presentó   en   la   apreciación  objetiva  del  medio  probatorio,  bien  por  suposición,   preterición   o   tergiversación  de  su  contenido (Auto de 22 de febrero de 2010, ref. 1999-07596).   

    

1. La censura reseñada no cumple con  los  parámetros  que  exige este medio extraordinario de contradicción, porque  si  bien  señala como infringidas normas de orden material, no relaciona alguna  que  tenga  la  esencia  sustancial  pregonada,  requisito indispensable para su  procedencia  por  cualquiera  de  las  manifestaciones  de  la  causal  primera.     

Hay que tener en cuenta que esa categoría se  predica     de     aquellos     preceptos     encaminados     a     “declarar,  crear,  modificar  o  extinguir relaciones jurídicas  concretas”,  mientras  que los artículos 237, 238 y  243  del  Código  de  Procedimiento  Civil  son  eminentemente probatorios pues  tratan  sobre  la  práctica  y  contradicción  de  las  experticias,  los  dos  iniciales,  y  lo relacionado con «informes técnicos  y    peritaciones    de   entidades   y   dependencias   oficiales», el último.   

Tales preceptos, ya sea en forma individual o  conjunta,  para  los efectos de la causal enunciada, deben estar acompañados de  otros  que  tengan  los  alcances  de  los cuales estas carecen, sin que en esta  oportunidad se refiera en forma directa o tangencial a uno solo.   

La  Sala  sobre los artículos referenciados  tiene dicho que   

(…)  si  bien  señaló  infringidas, por  falta  de  aplicación,  las  preceptivas  187,  233  y  237-6  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  como  consecuencia del “error de hecho manifiesto” en  que  incurrió  el  Tribunal,  primero  al  no  apreciar el dictamen pericial y,  segundo,  al  tergiversar  la  prueba  de  donde  concluyó  que  la compraventa  celebrada  entre  los  demandados  era  fraudulenta  (interrogatorio  de parte y  testimonial),  lo cierto es que esas disposiciones son de linaje probatorio, mas  no  de  contenido  material, porque simplemente señalan pautas relacionadas con  la  apreciación  “en conjunto” de las pruebas, así como con la conducencia  y  contenido  del  dictamen pericial (AC de 28 de marzo  de 2000, rad. C-55142-96).   

Los artículos 174, 175, 177, 179, 180, 183,  187,  236,  238,  243  [y]  267  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  no son  sustanciales,   toda   vez   que,  como  se  desprende  de  su  simple  lectura,  corresponden  a  normas de disciplina probatoria (AC de  17 de septiembre de 2013, rad. 2007-00378-01).   

    

1. Como el respaldo del ataque revisado  no   se   aviene   a   las   formalidades  que  debe  cumplir,  es  inviable  su  aceptación.     

    

1. Empero, como los restantes cumplen  tales  exigencias,  se  les  dará el impulso que corresponde, en lo tocante con  ellos.     

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero: Declarar  inadmisible  el  tercer  cargo  de  la demanda presentada por María Omaira Cala  Cala,  María  Cristina,  Clara  Inés,  Beatriz  y  Eduardo  Naranjo Cala, para  sustentar  el  recurso  de casación interpuesto en el proceso de la referencia.   

Segundo: Admitirla,  únicamente, en relación con el primero y segundo.   

Tercero: Correr, en  consecuencia,  traslado  de  la  misma a la contraparte, en lo pertinente, en la  forma  y  términos  previstos  en el artículo 373 del Código de Procedimiento  Civil.   

Notifíquese   

JESÚS  VALL  DE RUTÉN  RUIZ   

MARGARITA   CABELLO  BLANCO   

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA  RESTREPO   

FERNANDO   GIRALDO  GUTIÉRREZ   

ARIEL    SALAZAR  RAMÍREZ   

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA     

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