AC7075-2014 [2014-00779-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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           CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA   

                                     AC7075-2014   

Radicación n. 11001 02 03  000 2014 00779 00   

Bogotá,  D.  C., veinte (20) de noviembre de  dos mil catorce (2014).   

         Se  decide  el conflicto de competencia suscitado entre los Juzgados  Once    Civil    del    Circuito    de    Medellín   y   el   Civil-Laboral   del   Circuito   de   Yarumal  (Antioquia)  en  relación  con   la demanda ordinaria formulada por CÉSAR  Humberto      Osorio      ruíz      contra     aura    martha ECHAVARRIA ECHAVARRIA.   

ANTECEDENTES   

          1.  La prenombrada parte actora, a través  de  apoderado,  demandó,  para  que  mediante los trámites propios del proceso  ordinario  se  declare  (i)  la  nulidad  del contrato de promesa de compraventa  suscrito  entre  las  partes  en  contienda  el  31 de agosto de 2011, por haber  recaído  sobre  objeto ilícito; (ii) que se dispongan las restituciones mutuas  por los valores señalados en el libelo introductorio del proceso.   

          2.  Sustentó  su  petitum,  entre otros, en que:   

          2.1  Los  extremos  del  litigio  celebraron  contrato de promesa de  venta  sobre  el  lote  de  terreno  identificado  con  el  folio  de matrícula  inmobiliaria  037-9296  de  la  Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de  Yarumal.   

          2.2  El inmueble materia de la negociación se encontraba embargado,  no  obstante  se incluyó una cláusula ineficaz pues se dijo que el bien estaba  libre de gravámenes, exceptuándose la circunstancia del embargo.   

          2.3  El  precio  se fijó en la suma de ($450.000.000.oo), pagaderos  de    la    manera   expuesta   en   el   contrato,   que   posteriormente   fue  modificado.   

          2.4  La  convocada  y promitente vendedora, a pesar de que ya había  recibido  una significativa cantidad por concepto del precio, de “mala    fe”,    decidió   entregarlo  “en  arriendo  al  señor  DELFÍN  MEDINA  como lo  acreditaré  en  el  decurso  del proceso, persona que posteriormente cedió ese  mismo  contrato a mi representado OSORIO RUÍZ”, bajo  algunas condiciones.   

          3.  Mediante  auto  de 2 de octubre de 2013 el Juzgado Civil-Laboral  del  Circuito de Yarumal rechazó de plano la demanda por falta de competencia y  remitió  las  diligencias  a  los  Juzgados  Civiles  del Circuito de Medellín  (Reparto).   

          Previa  transcripción  de  las  normas  procesales  que  consideró  aplicables señaló:   

“En el caso sometido a estudio se observa  que  se trata de un proceso ordinario de mayor cuantía y que según el contrato  de  promesa  de  compraventa  y  del cual se solicita la declaración de nulidad  absoluta  (Fls.  2),  tanto  el domicilio de la demandada AURA MARÍA ECHAVARRIA  ECHAVARRIA  como  el lugar del cumplimiento del contrato (clausula sexta), lo es  la  ciudad  de  Medellín, razón por la cual y conforme lo consagran las normas  anteriormente  transcritas,  los competentes para su conocimiento son los jueces  civiles con categoría de circuito de esa ciudad.   

Cabe  anotar  además,  que  una cosa es el  domicilio  y  otra muy distinta la dirección para notificaciones, circunstancia  que  es  necesario aclarar por cuanto en el libelo genitor el apoderado judicial  del  demandante  indica  una  dirección  en  este municipio para notificar a la  señora ECHAVARRÍA ECHAVARRÍA (…)”.   

4.  Contra  la comentada decisión, la parte  actora  interpuso  “recurso  de  reposición  y  en  subsidio   el   de  apelación”,  pero  el  Despacho  ratificó  su  providencia  al  no  reponer  el  auto  impugnado  y, dado que la  decisión  que  rechaza la demanda por falta de competencia es inapelable merced  a  lo  señalado  por  el  artículo  148  del  CPC,  negó  la concesión de la  alzada.   

5.   El  órgano  de  la  judicatura de  destino  (Juzgado  Once  Civil  del  Circuito de Medellín) también se declaró  incompetente  para  asumir  el adelantamiento del caso, proponiendo el conflicto  negativo  de  competencia según emerge de lo dispuesto en el proveído de 19 de  marzo hogaño (folios 39-40).   

Al  efecto,  transcribió  la  regla para la  fijación  de  la  competencia  prevista  en  el  numeral  5º  del artículo 23  procesal  civil, y trajo a colación precedentes de esta Corporación de acuerdo  con  los  cuales,  cuando  el  litigio  involucra  un  negocio,  la opción para  establecer  la competencia según el domicilio del demandado, concurrirá con el  lugar   donde   el   pacto   deba  cumplirse,  de  suerte  que,  “dicha  elección  debe ser respetada por el juzgado remitente, pues  éste  no  puede sustraerse de acatar esa determinación alegando circunstancias  que  sólo  le compete alegarlas a la demandada mediante los mecanismos idóneos  que la ley establece”.   

         6.  El  caso,  en  esta  Corporación,  cumplió  con  los trámites  previstos   en   la  normatividad  vigente  dado  que  se  surtió  el  traslado  determinado  en  el  precepto  148  instrumental  civil, el cual transcurrió en  silencio.   

CONSIDERACIONES   

          1.  Sea  lo  primero  anotar,  que como el conflicto planteado se ha  suscitado  entre  dos  despachos judiciales de distinto Distrito Judicial -ambos  del  Departamento  de Antioquia- la Corte es la competente para definirlo, tal y  como  lo  señala  el  precepto  16  de  la  ley  270 de 1996, estatutaria de la  administración  de  justicia,  reformado como quedó por el artículo 7º de la  ley 1285 de 2009.   

2.  Adviértase  desde  ya,  como acotación  preliminar,  que  en  todos  aquellos  asuntos  tocantes  con  la resolución de  conflictos,   en  donde  corresponda  valorar  la  competencia  del  funcionario  emplazado  para  tales  efectos,  habida  cuenta que atañe al orden público de  la  Nación, inexorablemente  deben  observarse  las  directrices que la ley ha dispuesto sobre el particular,  pues,  sin  duda  alguna,  temas  de  esas  características devienen reservados  exclusivamente   a   la   normatividad   pertinente   (Artículo   6º  C.P.C.).   

En  esa  dirección,  cumple precisar que la  selección  del  juez a quien, previa autorización legal, le corresponde asumir  el  conocimiento  de  una  causa  litigiosa,  surge  como  el  resultado  de  la  conjugación  de  algunas  circunstancias  o  aspectos  subjetivos  u objetivos,  vinculados,  verbigracia,  a  la  persona  involucrada,  al  sitio  en  donde el  accionado  tiene  su  domicilio,  al  lugar en donde acontecieron los hechos, la  cuantía  o  naturaleza  del  asunto,  etc.  Por  supuesto, en ciertas ocasiones  aunque  algunos  de  esos  factores  se  entremezclan y se vuelven concurrentes,  prevalecen unos sobre otros.   

3.  Y cuando es el factor territorial el que  define  la  potestad  para  que  uno  u otro funcionario conozca del proceso, la  selección  pertinente,  en últimas, devendrá establecida por el domicilio del  demandado   (forum   domicilii   rei),  pues  tanto la doctrina como la jurisprudencia coinciden en que, por  línea  general  que  sin  duda  tiene excepciones, el demandante debe seguir al  accionado  hasta  su  domicilio  (actor sequitur forum  rei),    regla    que    patentiza    con   claridad  incontrovertible  el  numeral  1°  del  artículo  23  del C. de P. C. que  dispone:   «En  los  procesos  contenciosos,  salvo  disposición  legal  en  contrario,  es  competente  el  juez  del domicilio del  demandado;  si  este  tiene  varios,  el  de cualquiera de ellos a elección del  demandante,  a  menos que se trate de asuntos vinculados exclusivamente a uno de  dichos  domicilios,  caso  en  el  cual  será  competente  el  juez de éste».   

Pues  bien,  en la especie particular que se  examina,  no  puede  atenderse la regla prevista en el numeral 5º del artículo  23  del  ordenamiento  procesal  civil,  invocada  por el juzgado con asiento en  Medellín,   por   cuanto   que,   aquella   no   resultaba   aplicable   en  la  controversia.   

En   efecto,   el   canon   en   mención  dispone:   

“La  competencia territorial se determina  por las siguientes reglas:   

5.  De  los  procesos  a que diere lugar un  contrato  serán  competentes,  a elección del demandante, el juez del lugar de  su  cumplimiento  y  el  del domicilio del demandado. Para efectos judiciales la  estipulación     de     domicilio     contractual    se    tendrá    por    no  escrita”. (Subraya fuera de texto).   

Así, en el asunto bajo litis se observa que,  de  un lado, el lugar del cumplimiento del negocio jurídico de promesa de venta  es  la  ciudad  de  Medellín,  como  se  desprende  de  su  cláusula sexta que  determinó:  “La Escritura Pública por medio de la  cual  se  perfeccionará  el  presente  contrato,  se  otorgará  en la Notaría  Veintinueve  (29)  del  Círculo  de  Medellín,  el  día  treinta (31) (sic) e  octubre   de   2011,   a  las  11:00  am,  o  antes  según  acuerdo  entre  las  partes”.  De  otra parte, según emerge del texto de  la  misma  convención  (folio  2), la señora AURA MARTHA ECHAVARRIA ACHAVARRIA  “mayor  de  edad”,  se  encuentra  “domiciliada en  la  ciudad  de  Medellín”.  (Subraya fuera de texto).   

La  regla  mencionada  consagra  un  fuero  concurrente  que  le permite al actor accionar bien ante el juez del lugar donde  se  ejecutará  el  contrato,  bien  ante  el operador del domicilio de quien se  convoca  a  juicio, por suerte que, siendo el lugar de celebración del contrato  prometido  Medellín,  lo mismo que el lugar donde la accionada tiene su asiento  principal  y residencia, había que acudir al criterio general establecido en el  numeral   1º   del   precepto   ejusdem.   

4.  Ahora  bien,  aunque el demandante en el  libelo   incoativo   señaló   en   el   acápite  de  notificaciones  que  las  comunicaciones  a la señora ECHAVARRÍA ECHAVARRÍA tendrían que hacerse en la  municipalidad  de  Yarumal,  por  razón  de  su  marcada  diferencia no resulta  posible  confundir  dos asuntos, de suyo distintos conceptualmente, amén de que  la   normativa  de  enjuiciamiento  civil  les  ha  deferido  causas  y  efectos  disímiles;   una   cosa   entonces  es  el  domicilio  del  demandado  y  otra,  in  extremis  distinta,  el  lugar  indicado  para  recibir  notificaciones,  aunque  a  veces  son el mismo.   

Entonces, síguese, que es el primero y no el  segundo  el  que  define la competencia y, ante la eventualidad de no coincidir,  sin  dubitación  alguna  debe  regirse  la  competencia  por  aquél  también.   

Así  lo  ha dilucidado esta Corporación en  reiterados pronunciamientos, en los que ha expuesto que:   

«no es factible  confundir  el  domicilio,  entendiéndose  por tal, en su acepción más amplia,  como   la   residencia  acompañada,  real  o  presuntivamente,  del  ánimo  de  permanecer  en  ella,  con  el  sitio  donde  puede ser notificado el demandado,  ‘pues este solamente hace  relación  al  paraje  concreto,  dentro  de  su domicilio o fuera de él, donde  aquel  puede ser hallado con el fin de avisarle de los actos procesales que así  lo  requieran’  (auto  del   6   de   julio   de   1999),   ya   que   suele   acontecer   ‘que  no  obstante  que  el  demandado  tenga  su domicilio en un determinado lugar, se encuentre de paso (transeúnte),  en  otro donde puede ser hallado para efectos de enterarlo del auto admisorio de  la  demanda,  sin  que  por  tal  razón,  pueda  decirse  que  de  ésta debió  formularse  en  este  sitio  y  no  en  el  de su domicilio, o que éste sufrió  alteración  alguna».  (CSJ  SC  Auto  de Nov. 20 de  2000, radicación n. 0057).   

5.   Habida   cuenta  de  lo  dicho  y  en  consideración  a  que  es tema pacifico que la determinación de la competencia  territorial  de  un  juez  para  conocer de un proceso contencioso, radica en el  lugar      del      domicilio      del      extremo     acusado     —entendiendo  por  aquél la previsión  del  artículo  76  del  Código  Civil—  que  en  este asunto resulta ser la localidad referida: Medellín,  acorde  se  consignó  en  el  texto del contrato cuya nulidad se reclamó en la  demanda,  se  dispondrá  remitir  la  presente  actuación al Juzgado Undécimo  Civil  del  Circuito  de  Medellín  y  se  comunicará  lo  aquí resuelto a su  homólogo   en   el   Municipio   de   Yarumal,   con   quien   se  provocó  el  conflicto.   

DECISIÓN  

En  mérito  de  lo  expuesto,  el Despacho,   

RESUELVE  

          Primero.- DECLARAR  que  el  Juzgado  Undécimo  Civil  del  Circuito  de  Medellín,  es el competente para conocer del proceso ordinario de la referencia  promovido por CÉSAR HUMBERTO OSORIO RUÍZ.   

Segundo.- DISPONER,  en  consecuencia,  remitir  la  actuación  al  despacho  judicial  al que se le  asignó  su  conocimiento,  debiendo  también  comunicarse  esta  decisión  al  Juzgado Civil-Laboral del Circuito de Yarumal.   

NOTIFÍQUESE  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

Magistrada    

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