AC746-2014 [2014-00114-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

Bogotá D.C., veintiuno (21) de febrero de dos  mil catorce (2014)   

AC746-2014  

Radicación    nº  11001-02-03-000-2014-00114-00   

             

Se decide sobre la admisibilidad de la demanda  de  exequátur  promovida por Paulina Medina García respecto de la sentencia de  divorcio  dictada el diez de febrero de dos mil cuatro por el Tribunal Municipal  de Ratingen (Alemania).   

I. ANTECEDENTES  

1.  Se  formuló  petición  de  exequátur  a través de la cual se pretende el reconocimiento de  efectos  en  la República de Colombia, para una sentencia de divorcio proferida  por autoridad judicial de Alemania. [Folio 18]   

          2. En la referida decisión, según afirma  la  demandante,  se  decretó  el  divorcio respecto del matrimonio que el 25 de  octubre  de  1990,  contrajo  con Karl Erich Raulf. [Folio 18]      

II. CONSIDERACIONES  

          1.   Según   se   ha  precisado  por  la  jurisprudencia,  ninguna  providencia dictada por jueces extranjeros puede tener  obligatoriedad  ni  ejecución  forzada  en  el  país,  a  menos  que  medie la  autorización   del  órgano  judicial  colombiano  competente,  que  según  el  ordenamiento adjetivo es la Corte Suprema de Justicia.   

En ese orden, para que una sentencia judicial  extranjera  surta  efectos  vinculantes en el territorio nacional se requiere el  cumplimiento  de  los  presupuestos  que  se reclaman en el orden legal interno,  específicamente  los contenidos en el Capítulo I del Libro V del Título XXXVI  del Código de Procedimiento Civil.   

          El  trámite  del exequátur deberá ceñirse, por tanto, a la forma  y     términos     establecidos    en    el    artículo    695    ejusdem, cuyo numeral 2º prescribe que la  demanda  deberá rechazarse si faltare alguna de las exigencias previstas en los  numerales      1º      a     4º     del     artículo     694     ibídem.   

          El  numeral  3º  del referido artículo 694, a su vez, señala como  requisito  para  que  la  sentencia extranjera pueda surtir efectos en Colombia,  que  esa  providencia  “se  encuentre  ejecutoriada  de  conformidad  con  la  ley del país de origen, y se  presente    en    copia   debidamente   autenticada   y   legalizada.”   

          La  previsión anterior acompasa con el contenido del inciso 2º del  artículo  695  de  la  normativa  citada,  en  cuanto previene que “cuando  la  sentencia  o  el  laudo  no  esté en castellano, se  presentará    con   la   copia   del   original   su   traducción   en   legal  forma”,   y   de   dicha  traducción     se    requiere    que    sea    realizada    por    “el    Ministerio    de    Relaciones  Exteriores,  por  un  intérprete  oficial  o  por  traductor  designado  por el  juez”,  todo para que, de acuerdo con lo previsto en  el   artículo  260  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  la  indicada   documentación pueda apreciarse como prueba.   

2.  No  obstante, contrastados los documentos aportados con las premisas  legales  que  se  dejan consignadas, se advierte que la demandante no allegó la  copia  del  original  de la decisión judicial objeto del exequátur debidamente  autenticada  y  legalizada,  dado  que  la  misma  no aparece apostillada en los  términos  de  la  Convención  de  la Haya “sobre la  abolición   del   requisito   de   legalización   para   documentos  públicos  extranjeros”,  aprobada por Colombia mediante la Ley  455  de  1998, y con la constancia de ejecutoria emitida por la autoridad que la  expidió,  como  tampoco  acreditó  la  calidad de intérprete oficial de quien  realizó la traducción aportada.   

En  los  artículos  3° a 5° de la aludida  normativa,  la  cual hace parte del ordenamiento jurídico interno, se prevé la  apostilla  como  idónea  para  certificar  la  autenticidad  de  quien firma el  documento  público  ejecutado  en un país que haya firmado la Convención para  ser  presentado  en  otro  de los Estados contratantes, y adicionalmente permite  establecer  a  qué  título  ha actuado la persona que lo suscribe, y si es del  caso,  la  indicación  del  sello  o  estampilla que lleva el escrito.  La  misma  regulación  hace  referencia  a  que  tal  certificado  será expedido a  solicitud  de  la  persona  que  hubiere  firmado  el  documento  o de cualquier  portador.   

          3.  Por las razones precedentes, y ante la  falta  de  cumplimiento  de  la  carga  procesal  a que estaba obligada la parte  actora  de acreditar la satisfacción de los requerimientos fijados por la ley a  fin  de  reclamar el exequátur, se impone el rechazo de la demanda, tal como lo  ordenan  los  artículos  85  y 695 ejusdem.   

III. DECISIÓN  

En  mérito  de lo expuesto, se RESUELVE:   

PRIMERO. Rechazar la  demanda de exequátur de la referencia.   

SEGUNDO. Previas las  constancias  de  rigor,  devuélvanse  los  anexos  del libelo, sin necesidad de  desglose.   

          Notifíquese,   

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado    

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *