A- 14-01-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

Sala de Casación Civil  

Magistrada Ponente  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

                   Bogotá D. C.,  catorce (14) de enero de dos mil catorce (2014).   

                      Ref: Exp.,  11001 31 03 010 2007 00303 01   

                       Decídese  sobre  la  admisión  de la demanda a través de la cual, el señor CARLOS JULIO  LEMOINE  AMAYA, demandante, sustentó el recurso extraordinario de casación que  presentó  frente  a  la  sentencia  proferida el 29 de octubre del 2012, por la  Sala  Civil  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, dentro del  proceso  ordinario  por  él promovido en contra de ERNESTO ROJAS  MORALES,  MYRIAM  MANRIQUE  DE  ROJAS,  representante  del señor GUILLERMO ROJAS MORALES,  CONSTRUCTORA  LEMOINE LTDA y PERSONAS INDETERMINADAS.   

                             Se  considera:   

                    1. El recurso extraordinario de casación, por expreso  mandato  de  los  artículos 374 del C. de P. C., y 51 del Decreto 2651 de 1991,  convertido  en  legislación  permanente  por  el artículo 162 de la Ley 446 de  1998,  dada  su naturaleza, es un mecanismo impugnativo de carácter dispositivo  y  formalista,  tal cual lo ha validado de manera constante y reiterada la Corte  Suprema.  Por  tanto,  cuando  se acude a dicho remedio procesal, su gestor debe  acometer   un   mínimo  de  exigencias  establecidas,  pues  no  hacerlo  torna  frustránea  la  impugnación  y,  contrariamente,  la  condena a su deserción.   

                    2.   En   desarrollo  de  esos  postulados,  cumple  referir  que,  entre  otros  requisitos,  al  promotor  de  la  censura  le  correspondía  cumplir  con  una  acusación  simétrica  y  completa,  es decir, que el discurso impugnativo, sin  exclusión,  debía  comprender  todos los aspectos sobre los cuales el Tribunal  hizo  descansar la sentencia emitida, pues, dada la presunción de legalidad que  asiste  al  fallo,  dejar de confrontar alguno de los argumentos basilares de la  decisión  recurrida,  significa  dejarlos  en  firme  y,  por  ello, continúan  sirviendo  de  soporte  a  la  sentencia,  desnudando  la falta de idoneidad del  recurso.   

                    3.  Pero, además, al casacionista le asiste el compromiso ineludible de indicar  la  norma  sustancial  violada  por  parte  del  fallador,  si  es que la causal  invocada  corresponde  a la primera contemplada en el artículo 368 del C. de P.  C.,  tal  cual  lo  impone  la  parte  final  del  numeral 3º del artículo 374  ib    “se  señalarán   las  normas  de  derecho  sustancial  que el  recurrente estime violada”.   

                   Y, si el yerro  denunciado  involucra  una equivocación en aspectos probatorios, igualmente, al  censor  le  sobreviene  el  deber de precisar la norma trasgredida, como así lo  previene  el inciso final del numeral 3º del artículo señalado recientemente:  “Si  la  violación  de la norma sustancial ha sido  consecuencia  de  error  de derecho, se deberán indicar las normas de carácter  probatorio   que  se  consideren infringidas explicando en qué consiste la  infracción”.   

                     4.  Pues,  bien,  plasmados  dichos  referentes,  prontamente,  aparece  que  el  promotor  del  recurso  de  casación  no  acató, íntegramente, las reglas que  gobiernan tal mecanismo de censura.   

                           4.1.  Ciertamente,   respecto  del  primer  cargo formulado, el libelista olvidó  citar   las   normas  sustanciales  que  el  Tribunal,  al  momento  de  fallar,  desconoció.  El  actor  no  indicó,  siquiera,  una disposición de naturaleza  material  que  le  permitiera a la Corte dar por cumplido ese formalismo, que no  puede  desdeñarse  habida  cuenta  que así lo impone la norma pertinente (art.  374 ibidem).   

                   4.2. Alusivo a  la  segunda  acusación, el impugnante sostiene que el sentenciador incurrió en  “error  de  derecho  al  darle   un   alcance   que   no   tienen   las   pruebas  recibidas  dentro  del  proceso         (….)”         –hace notar la Sala-.   

                     Sin embargo,  cuando  el actor memoró las disposiciones supuestamente violadas por el juez de  segunda  instancia,  no  aludió  a  ninguna  norma de contenido probatorio cuya  trasgresión  haya  sido  producto del dislate del juzgador, se limitó a evocar  los  artículos 777 y 2538 del Código Civil, que no responden a esa naturaleza,  es decir, el recurrente tampoco cumplió con esa exigencia.   

                    4.3.  A  lo  anterior  debe  agregarse que el discurso expuesto, relacionado con  ambas  acusaciones,  igualmente,  desconoce  otro de los requisitos mencionados,  como  es  el  de comprender en su totalidad todos los argumentos que el Tribunal  esbozó al momento de dictar la determinación cuestionada.   

                   Obsérvese que  la  Corporación  falladora,  reiterativamente, sostuvo que el actor ingresó al  predio  como tenedor “Todo lo anterior  conduce  a  tener  como cierto que los socios entraron como tenedores  y a ciencia y  paciencia  de  la  sociedad  o  como  una  decisión  emanada  de  su calidad de  socios”  –folio 20, cuaderno de la Corte-.   

                      Y agregó:  “en   el   presente  caso,  el  acto  mediante  el  cual   el  demandante  desconoce  la  calidad  de  la  sociedad titular del  inmueble  en  su  cuota parte que denominó apartamento  (….),  acto que es de público conocimiento, solo se  pueden  contabilizar  a  partir  de  la  demostración  de  la interversión del  título,  y  en este caso no está demostrado que se hubiera presentado, pues es  claro  para  la  ley  misma  presume (sic) que  quien   comienza a poseer a título precario conserva esa  calidad  mientras  no  se  demuestre  que la ha mudado públicamente       (..)”       –folio  22  ib-.   

                     Sin embargo,  el  censor no confrontó esa inferencia, dejó de lado derruir tales reflexiones  y,  por  ello  mismo,  la  consideración  del  fallador  en  cuanto que no hubo  demostración  de  la  interversión del título permanece incólume y continúa  sirviendo de basamento a la determinación adoptada.   

                   Cierto fue que  el  memorialista  en  algunos  apartes  de  su  escrito  aludió al tema vr.gr.,  “(…)  es  decir  que  el  actor  al  entrar en el  apartamento,   con   el  consentimiento  de  la  sociedad  demanda  (sic),  no  lo ocupó a título precario,  sino  que lo ocupo (sic) como  propio  y  nunca  reconociendo que tal apartamento le perteneciera a la sociedad  demandada” –folio    8,    demandada    de    casación-    o    “Queda    pues   en   evidencia   que   el   tribunal   (….)  aplicó indebidamente (…)   al  suponer  que  el  demandante  ingresó  al  predio  materia  de  este proceso a título de tenedor       (….)”      –folio  9,  idem-.   

                      No obstante  tales  referencias, son insuficientes para pretender derruir los cimientos de la  argumentación  del  juez  de segundo grado, en cuanto que no delinean un ataque  frontal  a  la  mutación  de  la  tenencia a la posesión como fue el argumento  central de la sentencia.   

                    En  otras  palabras,  el  cargo  se  muestra  incompleto  en la medida en que la  acusación  no  comprendió,  totalmente, lo fundamental del fallo (entre otros,  auto de 15 de mayo de 2012, Exp. 2006 00515 01).   

              

                    5. Agrégase,  por  último,  que  el  recurrente  acusa  al  Tribunal  de  haber  preterido la  valoración   de  la  inspección  judicial  y  el  dictamen  pericial;  empero,  contrario  a  su  apreciación, a folio 21, de la sentencia cuestionada, aparece  la  siguiente referencia: “O sea que lo dicho en los  interrogatorios,  puede  demostrar la existencia de mejoras pero no de posesión  como  se pretende en la apelación, así como tampoco queda ésta demostrada con  el  dictamen pericial y la inspección judicial, pruebas con las cuales se puede  establecer  la  identidad  del bien, pero no la posesión con ánimo de señor y  dueño  (…)”. Luego, resulta evidente que el fallo  proferido  sí  incorpora  el  examen  de  las  dos  pruebas  a  que  refiere el  casacionista,  elementos  de  persuasión, que dicho sea de paso, tampoco fueron  confutados,  pues,  como  se advirtió, el recurrente consideró que ni siquiera  habían sido sopesados.   

                    6.  Las  razones  expuestas  conducen,  inevitablemente,  a  la deserción de la  censura,  por  ello,  la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Civil,   

RESUELVE:  

Primero.  Inadmitir  la  demanda de casación  atrás citada.   

                    Segundo.  Subsecuentemente,  declarar desierto el recurso de casación formulado  por la parte demandante.   

                    Tercero.  Ejecutoriada  esta  providencia,  el  expediente  deberá  retornar al  Tribunal   de   origen.   La  Secretaría  dejará  las  constancias  del  caso.   

Notifíquese  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

    

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