ATC483-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    REPÚBLICA    DE  COLOMBIA      

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

ATC483-2014  

Radicación           N°  11001-02-03-000-2014-00195-00   

Bogotá, D.C., once (11) de febrero de dos mil  catorce (2014)   

Procede la Corte a resolver lo que corresponde  frente  a  la  demanda  de  amparo  constitucional  presentada  por Roger    Pastor    Mosquera    Lozano   y  Rodolfo  Murillo  Guzmán, a  través  de  apoderado  judicial,  contra  la  Sala de  Casación Penal de esta Corporación.   

ANTECEDENTES  

1.             Los  promotores  del  amparo  reclaman  protección  constitucional  del  derecho  al  acceso  a  la  administración de  justicia  que  dicen vulnerado con ocasión de la providencia de 11 de diciembre  de  2013,  por  medio  de  la  cual la autoridad accionada inadmitió la demanda  fundante  del recurso extraordinario presentada frente a la sentencia de segunda  instancia  de  21  de  marzo  de último, proferida por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Quibdó,  que  confirmó la condena que por el delito de  peculado  por  apropiación les impuso el Juzgado Segundo Penal del Circuito del  mismo distrito judicial el 24 de mayo de 2012.   

Solicitan,  entonces,  que  como mínimo sea  admitida  parcialmente  la  demanda  de  casación  citada  y  radicada  por  su  apoderado.   

2.             Sustentan  la  anterior  petición,  en  síntesis, así:   

En  la  referida  causa les fueron impuestas  condenas  de  82  meses de prisión para Roger Pastor Mosquera Lozano y 80 meses  de  prisión  para  Rodolfo  Murillo  Guzmán  por  el  delito  de  peculado por  apropiación,  según  sentencia  confirmada  por el Tribunal, frente a la cual,  por  intermedio  de  apoderado, interpusieron recurso de casación, pero la Sala  Especializada  en  materia  penal  de  esta  Colegiatura  lo inadmitió mediante  proveído de 11 de diciembre de 2013.   

La  accionada,  al  no  admitir  el  remedio  extraordinario   omitió   emitir   “un  juicio  de  constatación”   sobre   los  requisitos  formales,  tampoco  dio  “traslado al Procurador Delegado en lo  Penal,  que  era  la  etapa  a  seguir”  y de manera  anticipada procedió a rechazar la demanda.   

Agregó   que   la  Colegiatura  encausada  “no  dio  respuesta a todos y cada uno de los cargos  formulados  en  la demanda… desconoció su propio precedente… en la mayoría  de  las  respuestas  a  las  censuras, no fue lo suficientemente rigurosa. No se  atuvo,   para   decirlo  eufemísticamente,  a  la  técnica  de  la  casación.  Metodológicamente  sus  respuestas  son  defectuosas.  Son confusas. Mezcla los  temas.  Algunos  de  ellos los despacha a la ligera, sin ahondar en sus aspectos  técnicos   y   sustantivos.”   (Fls.   171  a  172  precedentes).   

Por  lo  anterior,  consideran infringido el  derecho invocado.   

CONSIDERACIONES  

En  el  presente  asunto  el cuestionamiento  enfrenta  la  decisión de 11 de diciembre de 2013, por medio de la cual la Sala  de  Casación Penal inadmitió el libelo casacional que presentó el defensor de  los  procesados  contra  la  sentencia  de segundo grado emitida en el asunto en  cuestión,  circunstancia esta que impide admitir a trámite la presente demanda  de  tutela por comprometer una decisión del “máximo  tribunal  de  la  jurisdicción  ordinaria”, lo cual  excluye su revisión por autoridades diferentes a ella.   

Es     que     resulta    “…   inadmisible   su   control  por  mecanismos  diversos  a  los  consagrados  en  el  ordenamiento  jurídico en el  interior  del  trámite  o  proceso,  menos  por  la  vía de tutela, por cuanto  atentaría  contra sus funciones constitucionales privativas, el debido proceso,  el  carácter ‘intangible e  inmutable’   de   sus  decisiones,  la cosa juzgada, la seguridad jurídica e  infirmaría   su   naturaleza   de   ‘máximo   tribunal   de   la   jurisdicción  ordinaria’    ex  artículo     234     de     la     Constitución  Política”   (auto  10  de  abril  de  2008,  exp.  11001-02-03-000-2008-00468-00).   

Precisamente,  la  autoridad  accionada  al  emitir  el  reseñado  pronunciamiento,  a  más  de  examinar los parámetros que se requieren para obtener  la      admisión      del     libelo,  en  punto a  las    garantías    de  los   gestores  y   respecto   de   las   censuras   alegadas   por  éstos,   anotó       que       “[d]e  otra  parte,  del  estudio  del  proceso  no  se  vislumbra  violación  de   derechos     fundamentales     o     garantías     de   los  intervinientes,   para   ejercer   la    facultad   oficiosa  de   índole     legal     que    al    respecto    le   asiste    a    la    Sala.”      (Fls.     145     y     146  precedentes).   

Así  las  cosas,  es un imposible lógico y  jurídico  tratar  de abrir un nuevo espacio de discusión respecto de un asunto  en  el  que,  en  el  marco de sus privativas funciones y competencias, la Corte  emitió  tal  determinación,  merced  a  la  calidad de órgano de cierre de la  jurisdicción  ordinaria  que  tiene  por  disposición  constitucional,  lo que  impide  que  sus  decisiones  puedan  ser objeto de nueva revisión o examen por  ella  misma o por otras autoridades, puesto que en tal condición no existe otro  organismo  que  pueda  disputarle  las resoluciones que haga dentro de su propio  ámbito.   

Es   necesario,   entonces,   aplicar  tal  precedente  y,  como  se  anticipó,  no  hay  lugar a admitir la demanda de los  gestores  del  amparo  y el expediente no se remitirá a la Corte Constitucional  para  su  eventual  revisión  al no tratarse de sentencia (artículos 86 inciso  2° de la Carta Política y 33 a 36 del Decreto 2591 de 1991).   

Por  lineamiento de la Sala esta providencia  la   dicta  el  magistrado  ponente,  ya  que  “[d]e  conformidad  con  el  inciso  primero del artículo 15 del Decreto 2591 de 1991,  ‘[l]a  tramitación de la  tutela  estará  a  cargo del juez, del presidente de la sala o del magistrado a  quien      éste      designe,      en      turno     riguroso,(…)’  y  con  arreglo  al artículo 29 del  Código  de  Procedimiento  Civil,  cuyos principios generales son aplicables al  trámite  en  todo cuanto no se oponga a sus normas (art. 4º del Decreto 306 de  1992),  ‘[c]orresponde a la  Sala  de  Decisión  dictar  las  sentencias  y  los autos que decidan la (…);  contra  estos  autos  no  procede recurso alguno. El magistrado ponente dictará  los  autos de sustanciación y los interlocutorios que no correspondan a la Sala  de               Decisión’”1.   

Así  mismo, adviértase que el actual texto  del  artículo 29 del ordenamiento adjetivo en lo civil, luego de ser modificado  por  el  artículo  4°  de  la  Ley 1395 de 2010, es el siguiente: “[c]orresponde  a  las  salas de decisión dictar las sentencias y  los  autos que resuelvan sobre la apelación contra el que rechace o resuelva el  incidente  de  liquidación  de  perjuicios de condena impuesta en abstracto. El  magistrado  sustanciador dictará los demás autos que no correspondan a la sala  de decisión”.   

DECISIÓN   

El suscrito Magistrado de la Corte Suprema de  Justicia,   Sala   de   Casación   Civil,   RESUELVE  no  admitir  a trámite la acción de tutela promovida  por    Roger   Pastor   Mosquera   Lozano  y  Rodolfo  Murillo  Guzmán,  con  fundamento en  las razones expuestas en la parte motiva  de esta providencia.   

         

Devuélvanse  los  anexos,  sin necesidad de  desglose.   

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado    

1  Auto   de  10  de  abril  de  2008,  cit.     

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