ATC959-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

Magistrado Ponente  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

ATC959-2014  

Radicación    n°  08001-22-13-000-2013-00648-01   

(Aprobado en sesión de veintisiete de febrero  de dos mil catorce)   

Bogotá, D. C., veintiocho  (28) de febrero de dos mil catorce (2014)   

Sería  del  caso  resolver  la impugnación  formulada  contra  la  sentencia  proferida  el  22 de enero de 2014 por la Sala  Civil   –   Familia  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Barranquilla,  a propósito del  amparo  solicitado  por  AGUAS  Y SERVICIOS DE SABANALARGA S.A. E.S.P. contra el  Juzgado  Tercero  Promiscuo  del  Circuito  de  Sabanalarga.  No obstante, en la  actuación  surtida  se  advierte  una  causal  de  nulidad,  la  cual afecta la  actividad desplegada, como a continuación se procede a explicar.   

    

1. ANTECEDENTES    

1.             La  sociedad  accionante  solicita  la  protección  del  derecho fundamental al debido proceso, presuntamente lesionado  por  la  autoridad  judicial  atacada  en  la  ejecución laboral iniciada en su  contra   por   Álvaro   Roca   Sanjuán,   Roberto  Guerrero  Escobar  y  otros  extrabajadores de la empresa.   

Como  fundamento del reclamo constitucional,  asevera  que  dentro  de  las  citadas  diligencias  judiciales  se incurrió en  múltiples irregularidades.   

En   efecto,   nunca  fue  notificada  del  mandamiento        de        pago       ni       vinculada       “formalmente”  al  compulsivo;  además,  remitido  el asunto del Juzgado Segundo Promiscuo del Circuito de Sabanalarga al  aquí    accionado,    este    último    no   emitió   “(…)   auto    alguno    (…)    que      declar[ara]     que       avoca[ba]      el  proceso  (…)”, omisión de la cual  se  evidencia  la falta de “(…) análisis procesal  [y    de]   saneamiento  (…)” de la actuación.   

Ante  la  inactividad de los ejecutantes, el  juez  atacado  declaró la perención del litigio, esa determinación se mantuvo  al    resolverse    la    reposición    extemporánea    formulada    por    su  contraparte.   

Luego,   se   tramitó  una  solicitud  de  ilegalidad  impulsada  por  la demandante y seguido a ello, se decidió “(…)  reactivar  por  arte  de magia jurídica (…)        un        [juicio]    válidamente   concluido   o  (…) terminado (…)”.   

Pide,  por  tanto,  ordenar  suspender  las  medidas   cautelares   decretadas   sobre  sus  bienes  (fls.  1  al  11,  cdno.  1).   

A su turno, la destinataria, con providencia  de  5  de  diciembre de 2013, devolvió el expediente a la remitente, sustentado  esa  determinación  así: “(…) si bien la acción  fue  dirigida  a  la  Sala  Laboral (…), por  ser  en  contra  del Juzgado Tercero Promiscuo del Circuito de  Sabanalarga,  organismo que es del orden del circuito, y fue repartida a la Sala  Civil  – Familia, es ella  quien   debe   conocerla  (…)”  (fls.  73  al  76,  ídem).   

La     Sala     Civil     –  Familia insistió en su posición, no  obstante,  la  Laboral,  nuevamente,  en  decisión  de 19 de diciembre de 2013,  determinó  regresar  las  diligencias a la primera, quien, finalmente, el 13 de  enero  de  2014, admitió el asunto a trámite (fls. 81, 82, 86, al 88, 91 y 92,  ídem).   

3.            Con  sentencia de 22 de enero de 2014 se  negó  el  resguardo  reclamado  por  no hallarse arbitrariedad en la actuación  denunciada   (fls.   138  al  145,  ídem),  pronunciamiento  recurrido  por  la  suplicante y enviado a esta  Corte para lo pertinente.   

    

1. CONSIDERACIONES    

1.          Conforme a lo expuesto en antelación, se  concluye  que  la  solicitud  de  tutela  involucra,  efectivamente,  al Juzgado  Tercero  Promiscuo  del Circuito de Sabanalarga por la gestión adelantada en el  proceso  ejecutivo laboral iniciado por Álvaro Roca Sanjuán y Roberto Guerrero  Escobar    y   otros,   contra   AGUAS   Y   SERVICIOS   DE   SABANALARGA   S.A.  E.S.P.   

Así  las  cosas,  se  evidencia la falta de  competencia  del  a quo para  resolver  en primera instancia la presente acción, pues según lo dispone en el  inciso  1º  del  numeral  2º  del  artículo  1º del Decreto 1382 de 2000, la  competente  para  conocer  de  este  auxilio  es  la  Sala  Laboral del Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Barranquilla, por ser esa Sala especializada  quien,  atendiendo  el  litigio  dentro  del  cual  se  materializa  la presunta  vulneración, funge como superior funcional del despacho atacado.   

Al  punto,  es  del  caso  destacar que esta  Corporación ha resaltado:   

“(…)  no es atinado colegir que es cuestión intrascendente  o  meramente  administrativa  que  asuntos  de la misma especie sean asignados a  jueces  de  distinto  grado  y  de diferente especialidad, pues tal elucidación  quebranta  al  rompe  y sin contemplaciones el mandato supremo de la igualdad de  los  ciudadanos  ante  la  ley, a sabiendas de que, de un lado, tal gradación y  distribución  del  trabajo tiene fundamento constitucional y legal y, del otro,  que  su  patrocinio  subvertiría  el  orden  constitucional,  anarquizaría  el  aparato  judicial  y  desquiciaría  el  sistema  jurídico  en  esta concreta y  sensible materia” .   

“(…)  

“(…)  [E]s  conveniente  acotar  que  la  competencia es la  distribución   de   la   jurisdicción   entre  las  distintas  especialidades,  atendiendo  los  factores  objetivo,  subjetivo,  territorial,  funcional  y  de  conexidad  o,  en  términos más sencillos, es el reparto de asuntos disímiles  entre  las  diferentes  jurisdicciones (civil, penal, laboral, familia, menores,  ejecución  de penas, constitucional, contencioso administrativa, penal militar,  indígena,        de        paz,        etc”1.   

En  consecuencia,  el  reclamo  debió  ser  conocido,  se  insiste,  por  la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Barranquilla.  Como  se  explicara  anteladamente,  se  impone  el  criterio    de   la   “especialidad”  asignada  a  los  distintos funcionarios  en  los asuntos de orden constitucional. Este criterio  ha  sido  reiterado  por  esta  Corte  en  múltiples  oportunidades2.   

2.            La  situación  descrita  estructura  la  causal  de  nulidad contenida en el numeral 2° del artículo 140 del Código de  Procedimiento  Civil. Esa norma se ajusta a la acción de tutela en virtud de lo  dispuesto  en  el  artículo 4° del Decreto 306 de 1992, reglamentario del 2591  de  1991, el cual prevé la aplicación de los principios generales del Estatuto  Procesal  Civil  para  la  interpretación  de las disposiciones regulatorias de  dicho trámite, en cuanto no contraríe su propia normatividad.   

3.            A propósito de esta decisión, conviene  citar  la providencia proferida por la Sala, por medio de la cual disiente de la  tesis  de  la Corte Constitucional “(…) respecto a  que  los jueces ‘no están  facultados  para declararse incompetentes o para decretar nulidades por falta de  competencia  con  base  en  la  aplicación  o  interpretación de las reglas de  reparto   del  decreto  1382  de  2000’      el     cual     ‘(…)  en  manera alguna puede servir de  fundamento  para  que  los  jueces  o  corporaciones  que  ejercen jurisdicción  constitucional  se declaren incompetentes para conocer de una acción de tutela,  puesto  que  las  reglas en él contenidas son meramente de reparto (…)’”,  pues    para    esta    Corporación    el    aludido    Decreto    “(…)  reglamenta  el artículo 37 del  Decreto  2591  de  1991  relativo a la competencia para conocer de la acción de  tutela  y,  por  supuesto,  establece  las  reglas  de  reparto entre los jueces  competentes”.   

Por  lo  tanto,  “(…)   aunque  el  trámite  del  amparo  se  rige  por  los  principios de  informalidad,  sumariedad  y  celeridad,  la  competencia  del  juez está   indisociablemente  referida al derecho fundamental del debido proceso (artículo  29  de  Carta),  el  acceso al juez natural y la administración de justicia, de  donde,    ‘según   la  jurisprudencia  constitucional la falta de competencia del juez de tutela genera  nulidad  insaneable  y  la  constatación de la misma no puede pasarse por alto,  por   más   urgente  que  sea  el  pronunciamiento  requerido,  pues  (…)  la  competencia  del  juez  se relaciona estrechamente con el derecho constitucional  fundamental  al debido proceso” (Auto 304 A  de 2007),  ‘el cual establece que nadie puede ser  juzgado  sino conforme a leyes preexistentes al acto que se le imputa, ante juez  o  tribunal competente y con observancia de la plenitud de las formas propias de  cada  juicio’ (Auto 072 A  de    2006,    Corte   Constitucional)”3.   

4.            En consecuencia, se declarará la nulidad  de  lo  actuado  a  partir  del  auto  admisorio  de  la  demanda de tutela y se  dispondrá  su  remisión  inmediata a la Sala Laboral del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Barranquilla, por ser la competente para conocer de ella  en primera instancia.   

En  cuanto  a  la  orden  impartida  a  la  Corporación  Laboral,  no  está  demás  memorar lo indicado por esta Corte en  punto a que:    

“(…) no cabe en  absoluto  declarar conflicto de competencia afirmativa ni negativa de un juez de  inferior  categoría  al  superior,  pues  la  historia jurídica ha patentizado  desde  épocas  remotas (Ley 105 de 1931) que la organización judicial en forma  de  cuerpo  piramidal  deviene  del  concepto de jerarquía tan básico para una  recta  administración  de  justicia,  pues  de  lo  contrario se llegaría a la  anarquía   y  perdería  el  concepto  de  autoridad  fijado  en  la misma  ley.   

“En   esta  misma  perspectiva  se  han  reflejado  en el tiempo diversas reformas conservando el núcleo esencial, tal y  como  ocurrió  con  el  Decreto  1400  y 2019 de 1970 que adoptó el Código de  Procedimiento     Civil,     confirmando     la     regla    que    ‘El  juez  que  reciba  el  negocio no  podrá  declararse  incompetente,  cuando  el  proceso  le  sea  remitido por su  respectivo  superior  jerárquico o por la Corte Suprema de Justicia’.  Criterio  posteriormente  recogido  por  el  Decreto 2289 de 1989 en el inciso 3º del artículo 1º48 bajo el mismo  texto   y   con   plena   vigencia   (…)”4.   

    

1. DECISIÓN    

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

PRIMERO: Declarar la  nulidad  de todo lo actuado en el trámite de la acción de tutela promovida por  AGUAS  Y  SERVICIOS  DE  SABANALARGA  S.A.  E.S.P.  contra  el  Juzgado  Tercero  Promiscuo  del  Circuito  de  Sabanalarga;  sin  perjuicio  de la validez de las  pruebas  en  los  términos  del  inciso  1º  del  artículo 146 del Código de  Procedimiento Civil.   

Segundo:  Por  lo  tanto,  se  ordena remitir el expediente a la Sala Laboral del Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Barranquilla, por ser la competente para conocer de  ella en primera instancia. Ofíciese.   

TERCERO:  Comuníquese  lo  así  resuelto  a  la  Corporación  de  origen y a las partes  mediante telegrama.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

    

1  COLOMBIA.  Corte  Suprema  de  Justicia. Civil. Auto de 7 de septiembre de 2009,  exp.    2009-0021-01,    reiterado    el   22   de   octubre   de   2010,   exp.  2010-00026-01.   

2  COLOMBIA.  Corte  Suprema  de Justicia. Civil. Auto de 22 de enero de 2007, exp.  2006-00077-01,  reiterado  el 5 de febrero de 2008, exp. 2007-00359-01, el 22 de  octubre  de 2010, exp. 2010-00026-01 y el 8 de mayo de 2013, exp. 2013-00081-01,  entre otros.   

3  COLOMBIA.  Corte  Suprema  de  Justicia. Civil. Auto de 13 de mayo de 2009, exp.  08001-22-13-000-2009-00083-01.   

4  COLOMBIA.  Corte  Suprema  de Justicia. Civil. Auto de 16 de julio de 2010, exp.  81001-22-08-000-2010-00022-01;   reiterado   el   9  de  agosto  de  2010,  exp.  63001-22-14-000-2010-00064-01.     

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