SC17215-2014 [2005-00156-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MAGISTRADO PONENTE  

SC17215-2014  

Radicación    n.°  11001-31-03-016-2005-00156-01   

(Aprobado en sesión de nueve de septiembre de  dos mil catorce)   

Bogotá, D. C., dieciséis (16) de diciembre  de dos mil catorce (2014).   

Decide  la  Corte  el  recurso  de casación  interpuesto   por   la   demandante  LUCÍA  NEIRA  DE  OSPINA,  frente  a la sentencia del 30 de noviembre de  2011   proferida  por   el   Tribunal   Superior   del   Distrito     Judicial    de    Bogotá,    Sala   Civil   de  Descongestión,  en  el  proceso  que ella adelantó en contra de las sociedades  FONDO   DE  CULTURA  ECONÓMICA  LIMITADA  y  EDICIONES FONDO DE CULTURA ECONÓMICA  LIMITADA.   

ANTECEDENTES  

1.            En la demanda contenida en el escrito que  obra  del  folio  238  al  247 del cuaderno principal, con el que se subsanó el  libelo  inicialmente  presentado, se solicitó, en síntesis, que se declarara a  las  accionadas  “solidariamente responsables por los  daños  causados  a  la  casa  de  propiedad”  de la  actora,  “como  consecuencia  de  la  demolición  y  posterior  construcción  adelantadas  en el predio ubicado en la carrera 16 No.  80-18  y  80-20” de esta ciudad; y que, por lo tanto,  se  las  condenara  “a  reparar  la totalidad de los  perjuicios  que resulten probados a lo largo del presente proceso”, conforme a la siguiente estimación:   

a)              Por    concepto    de   “daño       emergente”:   

-Costos   de  reparación  de  los  daños  causados……………………………………………  $182.000.000.   

-Costos  derivados  de  la  diligencia  de  conciliación    prejudicial    pagados    a    la    Sociedad   Colombiana   de  Arquitectos……………………………………….   $         653.000.   

-Costos derivados del peritaje realizado por  Arimán López  Murillo………………………………………………$         600.000.   

b)              Por    concepto    de   “lucro        cesante”:   

-Cánones   de  arrendamiento  dejados  de  percibir  desde  el  31  de  agosto de 2002 hasta la fecha……….    $       31.185.000.   

-Cánones de arrendamiento que se dejarán de  percibir   hasta   el   momento   en   que   la   edificación  sea  debidamente  reparada.   

Adicionalmente  se  reclamó, por una parte,  que  las  condenas  que se impongan, lo sean con su correspondiente indexación,  causada  “desde la fecha de ocurrencia de los daños,  hasta  la  fecha  en que sea proferido el fallo”; por  otra,  los  “intereses  moratorios a la tasa máxima  legal  permitida  a  partir  del  momento  de  causación de los daños o, en su  defecto,  desde  la  fecha  que  se  determine en el presente proceso y hasta la  fecha  del  pago  efectivo”; y, subsidiariamente a lo  último,  los  “intereses  compensatorios  a la tasa  máxima  permitida  por el tiempo correspondiente, es decir, desde la causación  del  daño  hasta  el  pago  efectivo  o  hasta  el momento a partir del cual se  reconozcan intereses moratorios”.   

2.              Para   sustentar   los   mencionados  pedimentos, se adujeron los hechos que pasan a compendiarse:   

2.1.          El Fondo de Cultura Económica Limitada,  en  noviembre  del  2000,  demolió  la  casa que existía en el lote de terreno  ubicado  en  la  carrera  16  Nos.  80-18/20  de  esta  capital y, seguidamente,  construyó  allí  un edificio, inmueble que es colindante al de propiedad de la  actora,  distinguido  con los números 80-04 de la misma carrera 16, lugar en el  que residía con su familia.   

2.2.          Como consecuencia de las referidas obras  civiles,   realizadas   “por  cuenta  y  riesgo  del  FONDO…,  se  causaron  serios  daños  materiales  al  inmueble”   de   la   accionante,   “[d]entro”  de  los  cuales “se encuentran los siguientes:…Daño de  las    antenas    de    televisión   de   la   casa…Daños   en   las   redes  telefónicas…Daño  en  el  servicio de acueducto…Daños a la marquesina del  patio…Incendio  de  las  líneas  de  energía…Cuarteo  de  la  pared  de la  escalera  en  toda  su extensión…Fractura de la tubería de la segunda planta  que  ocasionó daño en el techo del garaje…Ruptura del tubo del acueducto del  garaje,  la  cual  causó  daños  al  piso del mismo…Excesivo consumo de agua  debido al daño de las tuberías”.   

2.3.          En  razón del mal estado de su casa, la  señora  Neira  de  Ospina  se vio obligada a desalojarla el 1º de noviembre de  2002,  fecha  a partir de la cual se fue a vivir al apartamento de su propiedad,  distinguido  con  el  No. 101 del edificio ubicado en la carrera 14 No. 91-50 de  Bogotá,  que  hasta  entonces estuvo arrendado por intermedio de la firma Pablo  Gómez  Vargas  y  Cía.  Ltda.  a  la señora María Clara Cárdenas de Muñoz,  quien pagaba un canon mensual de $949.000.   

2.4.            La edificación levantada por el Fondo  de  Cultura  Económica  Limitada  no contó con “los  seguros  que  la  buena  práctica  de  la actividad constructora”  aconseja, toda vez que la póliza de responsabilidad que se tomó,  no  fue  modificada  o  remplazada  cuando se efectuó el cambio de contratista,  situación  que generó preocupación a la actora, lo que ella le comunicó a la  citada demandada en carta del 3 de agosto de 2003.   

2.5.          Según  el  acta  que  se elaboró de la  reunión  celebrada  el  10  de  diciembre  de 2001 entre los representantes del  Fondo  de  Cultura  Económica  Limitada  y  los  ingenieros  y  arquitectos que  intervinieron        en        la        obra,        fueron        “numerosos”     los    “defectos  y  falencias  que  se  presentaron  en  el  proceso  de  construcción”,   entre   los  cuales  “se  destaca el hecho de no haberse efectuado el debido control de  asentamientos,  el  control de juntas de construcción y el control de arrastre,  todo  lo  cual  causó  serios  perjuicios  materiales  a la casa” de la demandante.   

2.6.          Entre el 22 de agosto y el 15 de octubre  de  2002  la  accionante  y  la  sociedad  Fondo  de Cultura Económica Limitada  cruzaron  correspondencia  dirigida a llegar a un acuerdo sobre los arreglos que  debían  efectuarse  al bien en el que residía la primera, lo que en definitiva  no fue posible.   

2.7.          En tal virtud, la señora Lucía Neira de  Ospina,  por  intermedio de apoderado judicial, solicitó y obtuvo por parte del  Juzgado  Cincuenta  y  Seis  Civil  Municipal  de  Bogotá  la  práctica de una  inspección  judicial  anticipada  con  intervención  de  perito en el referido  inmueble,  para “establecer los daños”   provocados   “con   ocasión  de  la  demolición    y    subsiguiente   construcción   realizadas   en   el   predio  aledaño”,  actuación  en la que intervino el Fondo  de    Cultura   Económica   Limitada,   representada   por   el   abogado   que  designó.   

2.8.          En  la  diligencia,  se dejó constancia  “de   la  gran  cantidad  de  daños”  irrogados a la casa, “como consecuencia  de  las  labores  adelantadas en el predio vecino”. A  su  turno,  el  perito  dictaminó,  entre  otros puntos, que tales afectaciones  “se causaron por los asentamientos diferenciales que  se  presentaron  en  la  construcción” realizada   por   el  Fondo  de  Cultura  Económica  Limitada;  que  “el   edificio”   fue  “el  causante”  de  esas  anomalías;  y  que el primero de tales inmuebles “es  inhabitable,  debido  a  los daños sufridos en sus instalaciones hidráulicas y  sanitarias”,  experticia  que luego fue aclarada por  el  auxiliar  de la justicia y en relación con la cual, no se tuvo en cuenta la  objeción propuesta por la citada sociedad.   

2.9.          Previamente  al  inicio  de  la presente  controversia,   se  agotó  la  conciliación  prejudicial  ante  el  Centro  de  Conciliación,  Arbitraje  y  Amigable Composición de la Sociedad Colombiana de  Arquitectos, Regional Bogotá, sin resultados positivos.   

   

3.            El Juzgado Dieciséis Civil del Circuito  de  Bogotá,  al  que  por  reparto le correspondió el conocimiento del asunto,  admitió  el libelo introductorio con auto del 16 de mayo de 2005, que notificó  a  las  accionadas  con  los  avisos  que  en copia obran a folios 258 y 259 del  cuaderno  No.  1 y 503 a 505 del cuaderno No. 2, de conformidad con lo dispuesto  en los artículos 315 y 320 del Código de Procedimiento Civil.   

4.            Las dos demandadas, por intermedio de un  mismo  apoderado  judicial,  pero en memoriales separados (fls. 369 a 374, cdno.  1;  y  495  a  501,  cdno.  2),  respondieron  el  escrito  genitor del litigio,  contestaciones  en  las que se opusieron al acogimiento de sus pretensiones y se  pronunciaron   de  distinta  manera  sobre  los  hechos  que  les  sirvieron  de  fundamento.   

4.1.          La  sociedad  Ediciones Fondo de Cultura  Económica  Limitada,  adicionalmente,  adujo  que  ella  adquirió  el inmueble  distinguido  con  el  folio  de  matrícula inmobiliaria No. 50C-120500 mediante  escritura  pública  No.  1282  del  18 de mayo de 2004, otorgada en la Notaría  Quince  de  Bogotá;  que  todos  los hechos contenidos en la demanda ocurrieron  antes  de  esa  fecha;  y que, por lo tanto, ella es ajena a la controversia y a  “la  posible  producción o no de los perjuicios que  pretende la demandante”.   

En   materia   de  excepciones,  señaló:  “[p]ara  que  sean consideradas en la sentencia propongo las siguientes:  Causa  extraña,  culpa  de la víctima, hecho de un tercero, fuerza mayor, caso  fortuito,  inexistencia  de  responsabilidad  por  parte  de  EDICIONES FONDO DE  CULTURA  ECONÓMICA  LIMITADA,  inexistencia de obligación de indemnizar, falta  de  interés  y  legitimación para pedir, agravación del daño por culpa de la  víctima,  defectos  de  construcción  del  inmueble  de la demandante, nulidad  relativa,  prescripción,  compensación,  falta  de  derecho  del demandante, y  todas  las  demás que se encuentren probadas”.    

4.2.          El  Fondo de Cultura Económica Limitada  esgrimió los hechos que a continuación se relacionan:   

a)             Previa adquisición, en agosto del 2000,  del  inmueble  ubicado  en  la  carrera  16 No. 80-18 de esta ciudad, construyó  allí,  entre noviembre del indicado año y mayo del 2001, un edificio de cuatro  pisos.   

b)            Al poco tiempo de realizada la obra, los  vecinos   de   los   costados   norte   y   sur   informaron   que  “sus  casas  habían  sufrido  diversos  daños con ocasión de la  nueva  construcción”.  Con  el primero, llegó a un  acuerdo  conciliatorio,  en  virtud  del  cual  el  Fondo  de Cultura Económica  Limitada      “reparó      directamente     los  daños”.   

d)            “Estudios  independientes, contratados  por  el [Fondo], determinaron  que  el  comportamiento del edificio construido (…) es estable; adicionalmente  concluyeron  que  los  daños  presentados  en  la  casa  de  la  demandante  no  revestían  la  gravedad  alegada”  por ésta, quien  “no tomó ni dejó tomar ninguna medida para reparar  los  daños  sufridos,  y  como consecuencia de ello, los daños se tornaron, se  repite, más complejos y onerosos”.   

Al cierre del escrito de respuesta, el Fondo  planteó   similares   excepciones   a  las  alegadas  por  la  otra  accionada.   

5.             Agotado  el  trámite  de  la  primera  instancia,  el  Juzgado  del conocimiento le puso  fin con sentencia del 12  de  octubre de 2010, en la que denegó tanto la objeción que contra el dictamen  pericial  practicado  como  prueba  anticipada  formuló  la demandada Ediciones  Fondo  de  Cultura Económica Limitada, como la tacha planteada por la actora en  relación  con los testimonios de los señores Carlos Alberto Parra Satizábal y  Gustavo   Daniel   Vila   Mederos;   acogió   la   excepción  de  “agravación  del  daño  por  culpa de la víctima”  a  la  que  le  hizo  asumir un 20% del perjuicio y desestimó los  restantes  mecanismos  defensivos  esgrimidos  por  las  accionadas;    declaró   a   éstas   “civil,          solidaria         y         extracontractualmente  responsables”   de   los  perjuicios  sufridos  por  aquélla,  “como consecuencia de la construcción del  edificio  de  que da cuenta la demanda”; las condenó  a  pagarle  a  la  señora  Neira  de  Ospina, “en el  término  de diez (10) días, contados a partir del siguiente a la notificación  que   se   les  hará  de  este  fallo”,  las  sumas  de“$194’003.316,74 y  $799.464,21  (…),  en  la  modalidad     de     daño    emergente”         y         “$113’050.508,  (…),  en  la  modalidad de lucro cesante”,   en   ambos   casos,   “so  pena  de  que  se  causen  intereses  a la tasa del 6% anual,  (…),     a    partir    del    decimoprimer    día    posterior    a    dicha  notificación”;  negó  las  demás  pretensiones; e  impuso  a  las  demandadas  las  costas del proceso (fls. 1186 a 1200, cdno. 4).   

6.            Apelado  por  las accionadas el fallo de  primer  grado,  el  Tribunal  Superior de Bogotá, Sala Civil de Descongestión,  mediante  el suyo del 30 de noviembre de 2011, lo revocó en integridad para, en  su  defecto,  reconocer  “oficiosamente la excepción  de  ausencia  de  la  cuantía  del  daño”, negar la  totalidad  de  la súplicas elevadas en el escrito generatriz de la controversia  y condenar a su promotora en las costas (fls. 90 a 109, cdno. 9).   

LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL  

1.            Tras admitir la aptitud del proceso para  recibir  sentencia  meritoria,  el ad quem,  con  apoyo  en  el  inciso  2º  del artículo 350 del Código de  Procedimiento  Civil,  siguió  “al  estudio de todo  aquello  que contenido en el fallo impugnado, de cualquier manera le[s]  resulte  desfavorable a [las]  apelantes  y  de  acuerdo  con los  precisos motivos de su informidad”.   

2.            Así las cosas, una vez memoró lo pedido  en  la demanda y precisó, con ayuda de un pronunciamiento de esta Corporación,  los  elementos  estructurales  de  la  responsabilidad  civil  extracontractual,  concentró  su  atención en el “daño”,  respecto  del  cual  observó que el reclamado por la actora, fue  especificado    en    el    hecho   quinto   del   libelo   introductorio,   que  reprodujo.   

3.             Previa  transcripción  de  los  daños  encontrados  en  el  inmueble  de  la  actora que hizo el perito en “la  experticia  practicada  en  el  interior  de la diligencia de  inspección  judicial a manera de prueba anticipada”,  el Tribunal arribó a las siguientes conclusiones:   

3.1.           Con   “ese  trabajo  técnico,  no puede sustentarse una condena, dado que no identificó la  existencia  de  los  daños  puntuales  referidos en la demanda, ni del mismo se  logra  establecer  el  monto determinado en el petitum, más aún si se tiene en  cuenta   que   ese   trabajo   pericial   se   refi[rió]   a  (i)  ‘asentamientos  diferenciales’,   (ii)  daños       ‘en  placas’,     (iii)  ‘contrapisos’   (iv)   hundimiento   ‘del          suelo’      y      (v)      ‘pérdida   de   cimentación   de  la  casa’  que  no  fueron ni  siquiera  alegad[os] por la  actora”.   

3.2.            No    se    encuentra   “medio   probatorio   alguno   que   le   otorgue   soporte  a  la  autoestimación  que  hizo la demandante de la cuantía de los perjuicios que se  dice  sufrió  y  que  estimó  en su petitum (fl. 243 c. 1) pues nada sobre ese  tema  (…)  encontró respaldo; es así como lo manifestado por ésta quedó en  el plano hipotético”.   

3.3.           Al  efecto,  ninguna  utilidad  presta  “el informe de la sociedad  Arquitectura  Inmobiliaria  Ltda.  (fls.  14  a 149 cdno. 1), porque también se  [hicieron]  constar  allí  (…)  asuntos  y  daños diferentes a los aludidos en la demanda, amén que del  ‘acta       de  reunión’ celebrada el 10  de  diciembre  de  2001  (fls.  8  a  24 ib.), solo se evidencia, contrario a lo  afirmado  por  el a quo, que ninguna responsabilidad se aceptó por parte de los  aquí  demandados,  pues  lo  que  allí  se  plasmó  fueron  precisamente  las  recomendaciones   de   contratistas   y  arquitectos  expertos  para  tratar  el  asunto”.   

3.5.          Los  rubros  relativos  al  valor de los  servicios   prestados  por  Arquitectura  Inmobiliaria  Limitada,  respecto  del  avalúo  comercial  que  presentó,  de  los estipendios pagados en razón de la  diligencia  de  conciliación  prejudicial  y  de  los honorarios del perito que  intervino  en  la  prueba anticipada, “corresponden a  costas   y   gastos   procesales,   que   ante   la  improsperidad  (sic)  de  las pretensiones planteadas no  [pueden] ser reconocidos en  favor    de    la    demandante    (art.    393    #2º   C.P.C.)”.   

4.              En   definitiva,   el   ad  quem coligió la necesidad de revocar  la  sentencia de primera instancia, de negar la totalidad de las pretensiones de  la   demanda   y   de   reconocer   oficiosamente   la  excepción  “relacionada    con    la    ausencia    de    la   cuantía   del  daño”.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

CARGO ÚNICO  

1.              Con   apoyo   en   la   causal  primera contemplada en el artículo  368  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  se   denunció  el  fallo del  Tribunal  por  ser  indirectamente  violatorio, por falta de aplicación, de los  artículos  1568,  1571,  1613, 1614, 1615, 2341, 2344 y 2356 del Código Civil,  así  como  del  artículo 10º de la Ley 222 de 1995, todo como consecuencia de  los  errores  de hecho en que  incurrió  esa  autoridad al apreciar las pruebas del proceso, que la condujeron  a      concluir      “que     el     ‘daño’   no  estaba  demostrado,  para  por  contera    producir    la    sentencia    absolutoria    que    es   objeto   de  impugnación”.   

2.            Una  vez  el  recurrente  memoró  los  argumentos  expuestos  en  la  sentencia  de  segunda instancia, le enrostró al  Tribunal   la   comisión   de   los   yerros   fácticos   que   enseguida   se  reseñan:   

2.1.          Cercenó y tergiversó la demanda, debido  a que:   

a)             “(…)  limitó  su alcance a los daños descritos en el hecho  cinco  (5)  de  la  misma, sin percatarse del carácter meramente enunciativo de  tal  relación,  puesto  que  no  vio (error de hecho), que el encabezado de ese  numeral   expresamente   advertía   del   carácter  señalado  cuando  decía:  ‘Dentro   de   los   daños   infligidos   al  inmueble  de  propiedad  de  mi  representada      se     encuentran     los     siguientes     (…)’”.   

Sobre  este  particular,  precisó  que  la  expresión  “Dentro”  es  “una  acepción  abierta  que  gramaticalmente  da a  entender  que  los  daños tenían un espectro más amplio y que los mencionados  apenas eran una parte de ellos”.   

b)            Pasó   por   alto   que  “en  el  hecho  cuatro del mismo escrito, sin entrar en detalles o  especificaciones,  la  demandante habl[ó]   de   ‘los  serios  daños  materiales’  causados  al inmueble de su propiedad, ‘[a] lo largo del proceso de demolición y  de     construcción     mencionados’”;  que  en  el  hecho  octavo  se  hizo  referencia          “al         ‘mal  estado  en  que  se encontraba la  casa   que  habitaba  mi  representada’,      razón      por      la      que      debió     ‘abandonarla’”;  que en  el  aparte  identificado  bajo el literal c), numeral 2º, que reprodujo, cuando  se  comentó  la  reunión  ocurrida  el  10 de diciembre de 2001, se señalaron  “los  graves  daños que afectaron el inmueble de la  demandante,  en  todo  caso superando el límite material que el juzgador halló  en  el número 5 de dichos hechos”; que en el literal  D,   numeral   3º,   se   aludió  “a  ‘los  desprendimientos  y  fisuras  que  presentaba’     la  construcción     de    la    demandante,    así    como    del    ‘compromiso’         de        ‘las  vigas de cimentación’, razón por la que (…) ‘debía  ser  demolida por presentar un  riesgo    frente    a   los   habitantes   de   la   casa   y   frente   a   los  transeúntes’”;  y  que  en  el numeral 5º del mismo  ordinal,  en  tratándose  de la inspección judicial anticipada, se dijo que en  dicha      diligencia     “(…)     ‘se  dio  cuenta de la gran cantidad de  daños  sufridos por la casa de mi representada como consecuencia de las labores  adelantadas   en   el   predio  vecino’”.   

En relación con los anteriores defectos, el  recurrente  explicó,  en  primer término, que el sentenciador de segundo grado  hizo   caso   omiso   de   su   deber  de  “examinar  [el]     ‘texto       íntegro’”  de  la  demanda  “como  lo ha exigido la Corte, para superar  las  ‘dudas o vacilaciones  que    afloren   de   su   redacción’   con   el   fin   de   hacer   una   interpretación  ‘racional    y    lógica’”, premisa  que  fundamentó  con la reproducción parcial de un fallo de esta Corporación;  en  segundo lugar, que siendo el fallo cuestionado totalmente desestimatorio, la  vía  idónea  para  denunciar  los  yerros  en  que  incurrió  el ad    quem,  es  la indirecta prevista en el primero de los motivos  de  casación  enlistados en el artículo 368 del Código de Procedimiento Civil  y  no  la  incongruencia  contemplada  en el numeral segundo del mismo precepto,  planteamiento  que  igualmente  sustentó  con  ayuda  de  la jurisprudencia; y,  finalmente,   que   los  errores  denunciados  son  trascendentes,  “porque   definitivamente  la  injusta  absolución  de  la  parte  demandada,  tuvo  como  causa  la  lectura  equivocada que de la demanda hizo el  juzgador,  pues  fue  a  partir  de  ese  entendimiento  limitado  que  antes se  explicó,  que  empezó  a  confrontar  la  prueba (pericia anticipada e informe  técnico  de  Arquitectura  Inmobiliaria  Ltda.),  para  concluir  que  la parte  demandante  no  había  cumplido  la  carga  probatoria,  por cuanto las pruebas  reseñadas     no     probaban     ‘los   daños   puntuales   referidos   en   la   demanda’,   ni   tampoco   se   ‘logra  establecer el monto determinado  en  el  petitum’, lo cual  lleva    a    que   ‘lo  manifestado    por    ésta   quedó   en   el   plano   hipotético’    (Págs.    15   y   16   de   la  sentencia)”.               

Dilucidado  lo anterior, puntualizó que el  desatino   fáctico  de  que  ahora  se  trata,  “se  presentó  porque  el  Tribunal,  de  hechos indicadores perfectamente probados,  como  en  efecto  los constató, no dedujo, como lógicamente debía hacerlo, el  hecho    indicado”,    esto    es,    “que  por  los  daños  de  la  casa  que  la demandante habitaba,  ‘se vio forzada a pedirle  a    doña   María   Clara   Cárdenas   de   Muñoz,   su   arrendataria,   el  apartamento’  por  ésta  ocupado”, sino que, contra toda evidencia, concluyó  que ese hecho no estaba acreditado.    

Destacó que el ad  quem  admitió “como hechos  probados    que    la    empresa    ‘Pablo     Gómez     Vargas     &     Cía.    Ltda.’,    administraba    el    inmueble  (apartamento)   de   la   señora   Lucía   Neira;   que   ésta   ‘solicitó  la entrega del inmueble por  lo       del      insuceso      (sic)comentado  en  la  demanda’;  que  la  señora  Neira ‘se  vio  obligada a salir de su casa y trasladarse al apartamento de  su  propiedad y (iv) que María Clara Cárdenas Muñoz fue inquilina hasta el 31  de agosto de 2002 (…)”.   

Así  las  cosas,  el  censor  aseveró que  “carece  de la mínima sindéresis lógica no pensar  que  la  señora  Cárdenas de Muñoz desocupó el inmueble por la petición que  se    le    hizo    en    consideración    a   las   circunstancias   fácticas  descritas”  y  que  “esa  deducción  resplandece  obviamente,  de ahí el carácter manifiesto del error,  porque  ella  está  implícita  en  las conclusiones precedentes, a las que sí  llegó   el   Tribunal”,   yerro   que  además  es  trascendente,  toda vez que “fue como consecuencia de  él  que  el  Tribunal  decidió  que  el fundamento de la pretensión del lucro  cesante  ‘es  un hecho no  comprobado…’”.   

2.3.             Pretirió     las     “pruebas  que  igualmente  concurrían  a  demostrar  en  toda  su  extensión  los  daños  ocasionados al inmueble de la demandante, aducidos como  fundamento  de  las  pretensiones  de  indemnización  del  perjuicio  por daño  emergente  y  lucro  cesante  que ésta planteó”, en  particular:   

a)           La  diligencia  de  inspección judicial  anticipada  practicada  el 23 de octubre de 2003 por el Juzgado Cincuenta y Seis  Civil   Municipal  de  Bogotá,  en  la  que  se  dejó  expresa  constancia  de  “las  múltiples  averías,  daños,  deterioros  y  menoscabos  sufridos  por  la  casa de habitación de la señora Lucía Neira de  Ospina,  como  consecuencia  de la construcción colindante desarrollada por las  demandadas”,  como se desprende de la simple lectura  del  acta  que  la  contiene  y  que  el  recurrente reprodujo en lo que estimó  pertinente.   

Añadió que el Tribunal ignoró dicho medio  de  convicción  debido  a  que  fijó  su  atención  solamente  en el dictamen  pericial   que   como   parte   de   la   prueba   anticipada   fue   presentado  posteriormente.     

b)           Los testimonios rendidos por los señores  Javier  Andrés  Varona  Balcázar,  Luis  Fernando Orozco Rojas, Carlos Alberto  Parra  Satizábal,  Gustavo  Daniel Vila Mederos y Harold Alberto Muñoz Muñoz,  quienes  informaron  “los  daños  que  afectaron la  construcción  de la demandante”, según se desprende  de     los    pasajes    de    sus    declaraciones    que    el    casacionista  transcribió.   

c)           El material fotográfico que aparece del  folio   752  al  829  del  cuaderno  No.  2,  “donde  claramente   están  representados  la  multiplicidad  de  daños  y  afecciones  sufridas  por  la  casa  de  propiedad  de la demandante, en coincidencia con lo  constatado  por  el  juzgado  que  practicó  la inspección judicial, según el  detalle antes hecho”.   

3.           En  tal  orden  de  ideas, el impugnante  estimó  que  de no haber cometido los yerros atrás advertidos, el ad  quem habría arribado a una decisión  distinta  de  la que emitió, ante la cabal demostración de todos los elementos  estructurales  de  la  responsabilidad  civil extracontractual demandada, y, por  consiguiente,  solicitó  casar su sentencia para, en defecto de ella, confirmar  la  que  en primera instancia dictó el Juzgado Dieciséis Civil del Circuito de  esta capital, el 12 de octubre de 2010.   

CONSIDERACIONES  

1.          Un  examen integral de la sentencia del  Tribunal,  permite colegir  que  esa  Corporación  fincó  la  decisión  desestimatoria que allí adoptó,  esencialmente,   en   la   falta   de   demostración  de  los  perjuicios  cuyo  resarcimiento solicitó la actora.   

Respecto  del daño emergente, puntualizó  que   los   desperfectos   sufridos   por   la   casa   de   la   promotora  del  juicio       -cuyo       resarcimiento      esta  pretende-,  corresponden  a  los  especificados en el  hecho  quinto  de la demanda y que los mismos no se acreditaron; y en lo tocante  con  el  lucro  cesante, que no se comprobó que fue en razón de que la señora  Neira  de Ospina se vio obligada a desalojar dicho inmueble, que se le solicitó  a  la  arrendataria  del  apartamento  a  donde  aquélla  pasó  a  residir, su  desocupación y entrega.   

Y  observó  que  el fracaso de la acción  impedía  el  reconocimiento  de los otros rubros pedidos, puesto que son gastos  en los que incurrió la demandante con ocasión del proceso.   

2.          El recurrente, en frente del primero de  tales  argumentos, le reprochó al ad quem,  por  una  parte,  la deficiente ponderación que hizo del libelo  introductorio,   al   inferir   de  él  que  los  únicos  daños  reclamados          fueron  los  relacionados  en  su  hecho  quinto;  y,  por otra, la  preterición  de  las  pruebas  con las que se acreditaron las graves anomalías  que  las  obras  civiles adelantadas por el Fondo de Cultura Económica Limitada  provocaron  en el inmueble de la actora, acusaciones en relación con las cuales  se establece:   

2.1.             Indebida  apreciación  de  la  demanda.   

Es  ostensible el yerro fáctico en el que  incurrió  el  sentenciador  de  segunda  instancia  al auscultar dicho escrito,  como  quiera que, en lo que  se  refiere  a los daños físicos irrogados al bien raíz de la accionante, esa  autoridad  entendió  que  solamente  se pretendió el  resarcimiento   de   los  expresamente  relacionados  en el indicado hecho, intelección que comportó los  dos  desatinos  que  al  respecto  advirtió   el  recurrente,  como pasa a  elucidarse:   

2.1.1.              Tergiversación   del  hecho  quinto.   

En  indicado  punto  del  sub        acápite       “A.  La  construcción  y  los  daños  ocasionados”   de  los  “HECHOS”  de  la  demanda,  reza:   

5. Dentro  de  los  daños  infligidos  al  inmueble   de   mi   representada   se   encuentran  los  siguientes:   

5.1. Daño de las antenas de televisión de  la casa.   

5.2.    Daños    en    las    redes  telefónicas.   

5.3.   Daño   en   el   servicio   de  acueducto.   

5.4.   Daños   en   la  marquesina  del  patio.   

5.5.   Incendio   de   las   líneas  de  energía.   

5.6. Cuarteo de la pared de la escalera en  toda su extensión.   

5.7. Fractura de la tubería de la segunda  planta que ocasionó daño en el techo del garaje.   

5.8.  Ruptura  del  tubo  de acueducto del  garaje, la cual causó daños al piso del mismo.   

5.9.  Excesivo  consumo  de agua debido al  daño     en     las     tuberías    (subrayas     y     negrillas    fuera    del    texto).   

Como se observa, el planteamiento fáctico  de  que  se  trata,  es de  naturaleza  meramente enunciativa, por cuanto la utilización en su inicio de la  locución  “dentro”, da  a  entender,  con  suficiente claridad, que los daños seguidamente relacionados  son   algunos   de   los  que  sufrió  la  casa  de  la  demandante  y  no  los  únicos.   

Por consiguiente, si con respaldado en ese  hecho,  el  Tribunal  infirió  que  de los  daños  ocasionados al inmueble de la carrera 16 No. 80-04 de  esta  ciudad, aquellos   cuyo   resarcimiento  fuera  deprecado  por  la  actora  se circunscribieron a los allí explicitados, no hay  duda  de  que  dicho  juzgador  tergiversó ese punto de la demanda, puesto que,  como  viene  de  explicarse,  con  apego a su propia  formulación  particular,  su genuino sentido no fue  el  que  le  atribuyó,  sino  el  de  enumerar, pero  no  de  forma  taxativa, algunos de los desperfectos  que sobrevinieron a la identificada construcción.   

El    ad  quem, por fijar su atención solamente en el aludido  hecho,  cercenó  la  demanda  en  lo  restante y, consecuencialmente, pasó por  inadvertido  que  su  examen  integral  permitía  colegir que con ella, como se  anunció  desde  su  introducción, se perseguía la reparación de “los  daños causados en el inmueble  de  habitación  de mi representada como consecuencia  de  la demolición y posterior construcción de una edificación en el predio de  propiedad   de   las   compañías   demandadas,   aledaño   a  dicha  casa  de  habitación”   (subrayas   fuera   del   texto).   

Se  constata  lo  anterior,  del  contenido de los demás hechos del  escrito      genitor      de     la     controversia,     como     procede      a     verificarse:   

a)                  Del    sub       acápite      “A.  La  construcción  y los daños  ocasionados”:   

4.  A  lo  largo  de  los  procesos  de  demolición  y  de construcción mencionados, acometidos por cuenta y riesgo del  FONDO,  se  causaron  serios  daños  materiales  al  inmueble       de       propiedad       de      mi      representada.   

5…  

6.   Los  perjuicios  ocasionados al inmueble superan los ciento ochenta y dos millones de  pesos  moneda  legal  ($182.000.000), de conformidad  con  el  experticio  adelantado por el señor Arimán López Murillo en el marco  de la inspección judicial a la que se aludirá más adelante.   

7…  

8.  El  1º  de  noviembre  de  2002,  mi  representada   se   vio   compelida   a   retirarse   de  su  casa  debido     al     mal     estado     de    la    misma.   

9…  

10…  

11. La anterior solicitud fue presentada a  la  sociedad  Pablo Gómez Vargas y Cía. Ltda., administradora del inmueble, en  abril  de  2002  como consecuencia del mal estado en  que  se  encontraba  la  casa  que  habitaba  mi representada, situación que la  obligó  a  abandonarla  y  a  buscar  un  nuevo  sitio  para  vivir      (subrayas      fuera     del  texto).   

b)                  Del    sub       acápite      “C.  La reunión del 10 de diciembre  de 2001”:   

2.  De dicha reunión se levantó un acta  en  la  que  constan  numerosos  defectos  y  falencias que se presentaron en el  proceso  de  construcción.  Dentro  de tales falencias y defectos se destaca el  hecho  de  no haberse efectuado el debido control de asentamiento, el control de  juntas  de  construcción  y  el  control  de contacto de arrastre, todo lo cual  causó  serios perjuicios materiales a la casa de mi  representada  (subrayas  fuera del texto).   

c)                  Del    sub       acápite      “D.   Actuaciones  posteriores  para  obtener       el      resarcimiento      de      los      perjuicios”:   

2.  En esa misma fecha, se presentó a mi  representada  un  avalúo comercial de la casa afectada. Se estimó que el valor  comercial   del   inmueble  era  de  $319.156.000,  valor  que  tuvo  en  cuenta  el   estado   de   deterioro   de  la  edificación  ocasionad[o]   por  la  construcción      realizada      en      el      terreno     vecino.   

3.  El  28  de  septiembre  de  2002  el  arquitecto  José  Enrique  Carrasco  Sales  envió a mi representada un informe  sobre  el  estado  de  su residencia en el que claramente señala que durante 39  años  la  casa  no  presentó  deterioro  diferente  al  desgaste  normal y que  los  desprendimientos  y  fisuras  que presentaba la  misma    se    debían    a   la   construcción   adelantada   en   el   predio  aledaño.   Asimismo   informa   que   por  haberse  comprometido  las  vigas  de  cimentación, el área  afectada  debía ser demolida por presentar un riesgo frente a los habitantes de  la  casa  y  frente  a  los  transeúntes. Finalmente  estimó los costos de reconstrucción de la casa en $153.729.401.   

4…  

5.  El  23 de octubre de 2003, de acuerdo  con  la solicitud escrita del apoderado de la señora Lucía Neira de Ospina, la  Juez  56  Civil  Municipal  de  Bogotá  practicó,  como prueba anticipada, una  inspección  judicial  con intervención de perito, sobre la casa de habitación  de  mi  representada  con  el  fin  de  establecer los daños sufridos por dicho  inmueble  con  ocasión de la demolición y subsiguiente construcción realizada  en  el predio aledaño. Esta diligencia dio cuenta de  la  gran  cantidad  de  daños  sufridos  por  la  casa  de mi representada como  consecuencia   de  las  labores  adelantadas  en  el  predio  vecino”     (subrayas     fuera     del  texto).   

El  señalado  error,  a  más  de  manifiesto,  resulta   de   indiscutible   trascendencia,  ya  que  fue  en  virtud  del mismo que el juzgador  concluyó    que    ninguno   de   los        desperfectos  cuyo  resarcimiento  fuera pretendido  aparecen  comprobados  en el litigio y que, por ende, el presupuesto estructural  de  la  responsabilidad  civil  extracontractual  solicitada, relativo al daño,  estaba  incumplido,  premisas  que  lo  condujeron, en definitiva, a declarar el  fracaso de la acción intentada.   

En síntesis el Tribunal, al intentar  desentrañar el sentido de la  demanda,   de   manera  ostensible   desconoció  el  genuino  querer  de  la  parte  actora  que  dimana  de manera evidente del contexto general del escrito  genitor,  e  incluso  del análisis aislado del aparte específico de los hechos  sobre  el  cual  la  corporación  cuya  decisión  fuera impugnada articuló su  decisión.   

2.2.            Preterición de las pruebas con  las    que    se    acreditaron    los   desperfectos   de   la   casa   de   la  demandante.   

Consecuencia directa de los yerros que, en  torno     del     libelo     introductorio,     cometió    el    Tribunal,       fue       que       éste       no      estableció  las  verdaderas  anomalías que afectaron el inmueble de la actora y que, por lo  tanto,   se  abstuvo  de  verificar   su   demostración,   omisión   que   lo   llevó   a  incurrir  en   las  falencias  probatorias  que  enseguida se detallan:   

2.2.1.           Preterición de la inspección  judicial  anticipada  que  se  aportó con la demanda, practicada por el Juzgado  Cincuenta   y   Seis   Civil   Municipal   de   Bogotá  el  23  de  octubre  de  2003  con  citación  de  la  demandada Fondo  de  Cultura  Económica  Limitada,  diligencia  en la que, luego de identificar plenamente el inmueble de la carrera  16  No. 80-04 de esta ciudad, se dejó pormenorizada constancia del estado en el  que se encontraba el mismo, así:   

    

* Fachada    principal    o    costado  occidental:  “(…) la  puerta   del   garaje  está  remendada  con  tablas  y  totalmente  desnivelada  presentando  grietas  en  el  muro  del  costado  derecho y un hundimiento en el  vértice       inferior       izquierdo.       Adicionalmente       [en]contramos  grietas en el antepecho  de  la  jardinera  y en los vanos de las ventanas, principalmente, en la ventana  izquierda  de  la p[ue]rta  principal”.     

    

* Sala  y  hall  de  acceso:  “en  el  muro  occidental se presenta una fisura a 45 grados, el  piso  de  parques  está  altamente  deteriorado o levantado y hay humedad en el  antepecho  bajo  la  ventana;  en  el muro occidental hay una fisura en la parte  superior  izquierda  y  otra  en  la  parte inferior. El piso del hall de acceso  presenta  grietas en el sentido oriente occidente y un hundimiento en el sentido  sur     norte.     En     el     muro     oriental     también     [en]contramos  en  la parte baja (…)  un pequeño hundimiento del piso”.     

    

* Baño    auxiliar:    “grieta  en  la  mocheta  derecha de la puerta, una fisura en el  muro  norte,  justo  debajo  de  la  escalera. Allí también se observa un leve  hundimiento en el piso (…)”.     

    

* Nicho   de   la   sala:   “grieta  de  5  milímetros  de  ancho,  que atravie[s]a la pared del costado occidental y  norte en 45 grados”.     

    

* Comedor:        “algunas  áreas  del parques levantado y humedad en la pared de  la  ventana  del jardín. En el costado norte encontramos una grieta en la parte  alta  que  va  desde  el  marco  de  la puerta hacia el occidente y otra a media  altura    al   lado   derecho   del   vano   de   la   puerta   a   [la]  cocina. En el antepecho oriental  bajo  la  ventada se encuentra humedad de lado a lado. En el techo de esta área  se  encontró  fisuras  en  el  costado  norte  sur y desprendimiento de pintura  debido     a     humedad,     en     la    esquina    nororiental”.     

    

* Garaje: “en  el  muro norte encontramos una grieta de lado a lado (…) en el sentido oriente  occidente,  hundimiento  del piso en el sentido sur norte, grieta en la placa de  contrapiso  (…)  en  ambos  sentidos,  grieta en el muro sur (…) de aprox. 1  centímetro” que impide  el  acceso a la sala, “sobre el lado oriental en el  sentido  norte  sur  y en el techo encontramos fisuras en ambos sentidos por las  cuales  se  detectó la filtración de aguas residuales provenientes de la ducha  del  baño del 2 piso, en el depósito que existe en el garaje se pudo constatar  que   la   escalera   auxiliar   presenta  grietas  y  fisuras  en  su  muro  de  soporte”.     

    

    

* Patio    de    ropas:   “desnivel   en  el  sentido  sur  norte, grietas en el muro  norte  y  a  través  de  la marquesina se observa cable que a nivel del segundo  piso     se     desplaza     sobre     la     cubierta     del    cu[a]rto    de   servicio   hacia   el  [e]dificio    vecino  alimentando  un  reflector.  La  puerta  (…) no cierra, así como la del patio  interior”.     

    

* Baño   de   servicio:   “fisura  por  encima  de  los  manillares  de  la  d[u]cha  y  en  la parte posterior a 45  grados”.     

    

* Cuarto   de   servicio:   “fisura  en la parte alta del muro norte y muro oriental. Existe  una  pérdida de pañete en la parte baja del muro occidental y una grieta sobre  el    muro    derecho    del   closet.   El   cielo   raso   también   presenta  fisuras”.     

    

* Patio  jardín  interior:  “grieta  en  el muro oriental y el desprendimiento de la tableta  del piso del pasillo”.     

    

* Escalera    auxiliar:   “fisura  en el muro norte y el muro sur a la altura de la unión  del  muro  con la placa. En la parte alta encontramos grieta que va a nivel de 2  piso     hasta     nivel     cubierta,     en     el    muro    nort[e]   y   sobre   el   dintel  de  la  puerta”.     

    

* Escalera    principal:  “grieta en el muro norte de lado a  lado   a   la   altura  de  la  unión  del  muro  con  la  placa  de  aprox.  5  milímetros”.     

    

* Estar  del  segundo  piso:  “en  el  techo,  sobresaliendo  del  papel  de  colgadura,  unas  fisuras  en  forma  de  L  y  diagonal.  Debido  a que las paredes se encuentran  forradas  en  madera,  no  se  pudo establecer cualquier otro daño que allí se  encuentre”.     

    

* Alcoba    principal:    “fisuras  en  el  techo  en ambos sentidos y desprendimiento del  nivel  del  mismo (especie de hamaca), grieta en el lado derecho del marco de la  puerta,  adicionalmente,  las  puertas  del  closet  no  corren,  ni  abren  las  ventanas”.     

    

* Vestidor:       “grieta   con   acceso   de   humedad   en   el   muro  norte  y  oriental”.     

    

* Baño    principal:    “grieta  en  el  muro  oriental  y  sur  con  desprendimiento de  enchape;  grietas en el cielo raso y una grieta de aprox. 5  milímetros en  la   cuchilla   de   la   cubierta   por   la   cual  hay  gotera”.   

* Taller:        “grieta   vertical   de  lado  a  lado  del  antepecho  bajo  la  ventana”.     

    

* Habitación   No.   1:   “fisura  en  muro  de  closet,  grieta  en  la  pared  norte con  vestigios   de   gotera.   En   la   terraza,   grieta   vano   de   ventana  en  antepecho”.     

    

* Baño   de   alcobas:   “grieta  en  muro  de  costado  oriental, con desprendimiento de  enchape  y pañete. Hundimiento del piso de la ducha por donde se filtra toda el  agua.  Grieta de aprox. 2 centímetros en el muro occidental con desprendimiento  en  enchape  y  pañet[e].  En   general   el  piso  del  baño  presenta  hundimiento  en  el  sentido  sur  norte”.     

    

* Habitación   No.   2:   “piso  hundido  en sentido sur norte con grietas sobre el dintel  de  puerta  y  en la mocheta del closet, cuyas puertas no cierran. Las paredes y  techo,  por  estar  enchapadas,  no  se pudo verificar posibles daños en dichos  elementos”.     

    

* Local  sobre  la  calle 80: “grietas  en  el  muro  oriental, que es el que lo divide con el  salón  de  la  casa, lo cual indica que ésta atraviesa el muro de lado a lado.  Así  mismo  presenta  grietas  en  el muro oriental que también va[n]  de  lado  a lado, ya que se puede  ver  por  la parte interior del baño”.     

    

* “Por último, se deja constancia que la  puerta    de    entrada   principal   está   totalmente   desnivela[d]a, lo cual solo permite que se abra  hasta  la  mitad.  El  Despacho  deja  constancia  que  el inmueble se encuentra  desocupado      a      excepción      de      una      pieza,      [la]  cual se encuentra ocupada por la  señora  MARCELA  TOVAR,  (…),  en  calidad de vigilante para evitar cualquier  desmantelamiento,  pues el inmueble no cumple con las condiciones fitosanitarias  para que sea correctamente ocupado”.     

De  los pasajes del acta contentiva de la  diligencia   en  comento  que  se  dejan  reproducidos,  se  infiere,  con  meridiana  claridad,  que este  elemento  de  juicio  es suficientemente demostrativo de los daños físicos que  presentaba la casa de la actora, al momento de su realización.   

Ahora  bien, es necesario señalar que la  comentada  inspección judicial anticipada, independientemente considerada, esto  es,  con  prescindencia  del  dictamen  pericial  que  en  desarrollo de ella se  rindió   posteriormente,   es   oponible   a   las  dos  accionadas.   Al  Fondo  de  Cultura  Económica  Limitada,  por haber participado en su producción. Y  a  Ediciones  Fondo  de  Cultura Económica Limitada  –que   surgió  con  posterioridad,  por  escisión  de  aquélla, según  consta  en  la escritura pública No. 1282 del 18 de mayo de 2004 otorgada en la  Notaría   Quince   de   esta  ciudad,  cuya  copia  obra  del  folio  266  al  364  del  cuaderno  No.  1-   porque expresamente    lo    autoriza   así  el  inciso  1º  del  artículo  300  del Código de  Procedimiento  Civil,  que  a  la  letra dice: “Con  citación   de   la   presunta   contraparte  o  sin  ella,  podrá  pedirse  como  prueba  anticipada  la  práctica  de  inspección  judicial sobre personas, lugares, cosas o documentos  que  hayan  de ser materia de un proceso” (subrayas  fuera del texto).   

En adición a lo anterior, es de resaltar  que  el  inciso  3º  del  artículo 183 de la misma  obra,  al  aludir  a  la  debida  incorporación  de  las  pruebas  al proceso, contempla que “[s]i se  trata  de  prueba documental o anticipada,  también se apreciarán  las  que  se  acompañen  a los escritos de demanda  o  de  excepciones  o  a  sus  respectivas  contestaciones,  o a  aquellos  en  que  se promuevan incidentes o se les dé respuesta”  (subrayas  fuera del texto); y que, en tales casos, “[e]l  juez  resolverá  expresamente  sobre  la  admisión  de  dichas pruebas, cuando  decida  la  solicitud  de  las  que  pidan  las partes en el proceso  o  incidente”  (subrayas fuera del  texto),  mandato  que fue cabalmente cumplido en el presente asunto, como quiera  que  la  juez del conocimiento, en el auto que decretó las pruebas del litigio,  fechado  el  8  de  mayo  de  2006, en lo tocante con las pedidas por la actora,  entre    otros    puntos,    resolvió:   “1.1.3.  Inspección   judicial:  Para  el  efecto,  téngase  en  cuenta  la PRUEBA ANTICIPADA adelantada ante el  Juzgado  56  Civil  Municipal  de  esta  ciudad  (fs.  106  a 225), por el valor  probatorio  que  le  corresponda” (fls. 548 a 550,  cd. 2).   

Como resultado  de  lo  anterior,  si se  interpretara  que  la  comentada  probanza  se ventiló sin la participación de  Ediciones  Fondo  de  Cultura  Económica  Limitada,  al  hallarse cumplidas las  exigencias    advertidas    precedentemente  -por  cuanto,  se  reitera,  la  prueba anticipada fue allegada con la demanda y en el  auto  que decidió sobre el decreto de los medios de convicción pedidos por las  partes,  se  la  tuvo  por  incorporada -, tórnase  obligatorio  colegir que, en cuanto hace a la citada  demandada,    su    publicidad    se   materializó  con    el    proveído   en   el   que   así   se  determinó,    y   su  contradicción   por  haberse  surtido  dentro  del  proceso.   

Corolario  de  todo  lo  expuesto en este  punto,  es  que,  en  relación  con las dos accionadas, la inspección judicial  anticipada   es  prueba  fehaciente de los daños inferidos a la casa de la  demandante  y  que,  por  lo  tanto,  su preterición por parte del Tribunal, es  constitutiva del error de hecho que el recurrente le imputó.   

2.2.2.              Desconocimiento de  los  testimonios  rendidos  por  los señores Javier Andrés Varona Balcázar, Luis Fernando Orozco Rojas,  Carlos     Alberto     Parra     Satizábal,  Gustavo Daniel Vila Mederos y Harold Alberto Muñoz Muñoz.   

Se  extracta  de  sus  declaraciones,  lo  siguiente:   

a)            El primero, ingeniero civil de  profesión,  con  posgrado  en  gerencia  de  construcciones  y quien participó  “en   la   auditoría   de  costos”  del  edificio  levantado  por  el  Fondo  de  Cultura Económica  Limitada,  en  relación con las anomalías provocadas al inmueble de la señora  Neira   de   Ospina,  manifestó:              “Sé  de  los  daños  de  la casa de la  señora  LUCÍA,  había  daños  en  las tuberías sanitarias, también algunos  muros  presentaban  grietas,  de  lo  que  yo  recuerdo básicamente. No podría  afirmar,  técnicamente  no podría afirmar que fue a raíz de la construcción.  Existía  la  queja,  le recomendamos al FONDO DE CULTURA ECONÓMICA que lo más  prudente  era atender esa queja. Conseguimos un experto, HAROLD MUÑOZ, para que  nos  dijera  qué debía  hacerse  a  esa  casa  para  arreglarla  y  él  hizo  su  trabajo y nos dio una  recomendación,  al  FONDO, porque fue quien lo contrató. La recomendación era  que  había que hacer la reparación de las grietas y por supuesto lo que tenía  que   ver  con  acabados,  pues  la  misma  intervención  los  iba  a  afectar.  Específicamente,  que  yo  me  acuerde,  eso,  las  grietas  en  los muros, los  desagües  y  pues  los  acabados,   con   eso   se  restablecía  la  condición  original  de  la  casa  (…)”.   

Más  adelante  precisó que estuvo en el  inmueble  de  la actora en  dos  ocasiones,  la primera, “para ver los daños y  la  segunda visita que hicimos fue para obtener otro presupuesto adicional al de  HAROLD  y  fue un arquitecto a mirarlo” (fls. 630 a  634, c. 2).   

b)            Luis  Fernando  Orozco  Rojas,  igualmente  ingeniero  civil,  especialista en estudios de suelos, admitió  haber  sido  quien realizó dicho análisis en el caso del edificio que el Fondo  de  Cultura  Económica  Limitada  levantó  en un lote de terreno ubicado en la  “calle    80    con    la    carrera    16    de  Bogotá”.  Negó  tener conocimiento de los daños  sufridos  por  los  inmuebles  aledaños  a  tal edificio; describió el sistema  estructural  de  este último; aseveró que el mismo se estabilizó por completo  a  los  seis  meses o al año de terminada su construcción; indicó que, pese a  que  no  visitó la casa de la demandante,   infirió  “la  magnitud  de  los  daños  con  base en los resultados de nivelación”  que  le  fueron  presentados;  y diferenció las reparaciones cosméticas de las  estructurales   (fls.   635   a  637,  c. 2).   

c)            Por su parte, el abogado Carlos  Parra  Satizábal, quien  se  desempeñó  como  asesor  del  Fondo  de  Cultura Económica Limitada entre  agosto  de 2002 y marzo de 2004, relató que, parte de sus actividades como tal,  consistieron  en  adelantar  las “negociaciones con  los  vecinos  Sur  y  Norte  del  edificio  ubicado  en la Carrera 16 con 80, se  trataba  de  ofrecimientos  económicos  de parte del FONDO para reparar algunos  daños   ocasionados   en   las   propiedades   de   sus  vecinos”,  que  no fueron aceptados por la señora Lucía Neira de Ospina.   

Añadió   que  apoderó  a  la  citada  demandada  en  la diligencia de inspección judicial practicada en la casa de la  aquí  accionante  a mediados del 2003, ocasión en la que observó “que  si  bien existían daños, la vivienda estaba habitada por  una  hija  de su propietaria y en ella funcionaba uno o dos locales comerciales,  posteriormente  vigilé el trámite de la diligencia judicial, la cual no había  concluido  en  su totalidad al momento de mi retiro del FONDO, (…). Los daños  observados  correspondían  a  fisuras  en  algunas  paredes  limítrofes con el  edificio  y  a  hundimientos en el piso limítrofe en la parte de la entrada del  garaje   de   la   casa,  eso  es  lo  que  recuerdo,  porque  solo  entré  esa  vez”    (fls.    643    a    646,   c. 2).   

El  deponente, al tenor de los artículos  217  y  218 del Código de Procedimiento Civil, fue tachado de sospechoso por la  parte   demandante,  en  razón  de  su  vinculación  con  el  Fondo  de Cultura Económica Limitada, en  particular,  por  haber  sido  su  apoderado  en el trámite de la diligencia de  inspección  judicial  anticipada y porque, como tal, defendió los intereses de  dicha sociedad.   

d)            Gustavo  Daniel  Vila  Mederos  laboró  como  abogado  externo  del Fondo de Cultura Económica Limitada en los  años  2004  y 2005 y lo asistió en el trámite de la conciliación prejudicial  adelantada    ante    la   Sociedad   Colombiana  de  Arquitectos. Su declaración versó, esencialmente,  sobre  todos  los  intentos  que  la  citada demandada realizó para llegar a un  acuerdo  con  la  actora  sobre  el  arreglo  de  su  casa  y que ésta rechazó  sistemáticamente.   

Como  en el caso del testigo anterior, el  doctor    Vila    Mederos    fue    tachado de sospechoso por su vinculación con el Fondo.   

e)            Harold Muñoz Muñoz manifestó  ser   ingeniero   civil   “con   maestría[s]  en  estructuras  de  la  Universidad  de  Massachusetts,  ingeniería sísmica de la  Universidad  Autónoma  de  México,  durabilidad  de  estructuras del Instituto  Eduardo  Torroja de España y patología de las construcciones del Instituto del  Concreto       –  Asocreto”,     y    tener    “una  oficina  dedicada  a  la  evolución  de  las  estructuras  afectadas  por  distintas  causas, puesto que residí en Popayán para la época  del  terremoto  de  1983, en donde me desempeñaba como Decano de la facultad de  ingeniería,     desde     entonces    y    hasta    ahora    realizo  estudios y obras que tienen que ver  con  el deterioro o la prevención de daños por distintas causas”.     

Explicó  que  a  finales  de  2001  fue  “contactado  por  esa  empresa,  FONDO  DE CULTURA  ECONÓMICA,  para  realizar un estudio que permitiera interpretar los daños que  se  habían  presentado  en  cada  una  de  las  viviendas aledañas al edificio  construido  por  ellos  en el sector del lago, (…). A principios del año 2002  entregué  un  estudio  que  incluía  la  evaluación  de los daños de las dos  viviendas,  el  soporte diagnóstico y la propuesta de rehabilitación, incluido  el  presupuesto  en caso de que decidieran realizar las obras, la norte y la sur  vecinas   del  edificio  del  FONDO  y  la  casa  sur  pertenece  a  la  señora  LUCÍA”.    

Tras  advertir  que para la presentación  del     referido     estudio,     es     paso     obligado    la    “[i]nspección    detallada   del   inmueble   para   establecer   los  daños”  y que en “el  caso  específico  de  la  evolución  de  la  casa  de  la señora LUCIA (…),  revisamos  muro por muro, espacio por espacio y en unos documentos que están en  el    estudio   puede   verificarse   cada   una   de   las   fisuras   que   se  encontraban a la vista en  el  momento  de  nuestro  trabajo”,  el deponente,  frente  a  la  solicitud  de  especificar  “si los  daños  que  presentaba el inmueble de doña LUCIA eran de tipo estructural para  la    época    en   la   cual   usted   realizó   ese   estudio”,   expresó:  “Debe entenderse  que  la edificación que constituye la casa de doña LUCIA, es una construcción  que  se  realizó  antes de que en el [p]aís  existieran  normas  de  construcción,  por  esa  razón  la  edificación  no  tiene  estructura,  en  los términos con los cuales hoy está  establecida  en las normas, y los muros en su totalidad son los elementos que le  dan  resistencia  a  la  vivienda,  por  tanto,  algunos  de  los  muros  pueden  considerarse    ‘de  carga’   y   otros  ‘divisorios’.      Los      daños      se  presenta[ro]n  en unos y  otros”   (fls.   1004   a   1008,   c. 4).   

Carece de incidencia para el análisis que  ahora    se    realiza,   la   tacha   por    sospecha   que   en  contra  de los señores    Parra   Satizábal   y  Vila  Mederos  formuló el extremo accionante, toda vez que esa  queja  fue  desestimada  por  el  a  quo,         sin         reproche         alguno         de        su  proponente.      

Miradas individualmente y en conjunto las  anteriores  declaraciones,  en  lo atañedero con la acreditación de los daños  materiales  sufridos  por la casa de la señora Neira  de    Ospina,   se   arriba   a   las   siguientes  conclusiones:   

a)              De  las  ofrecidas  por  los  señores  Luis  Fernando  Orozco  Rojas  y  Gustavo Daniel Vila Mederos, nada se  extracta  al  respecto,  toda  vez  que ellos ninguna información suministraron  sobre el punto.   

b)              Por  el  contrario,  de  las  versiones    de    los    testigos    Javier    Andrés    Varona   Balcázar,   Carlos   Alberto   Parra  Satizábal  y  Harold  Alberto Muñoz Muñoz,  sí  se infiere que el referido inmueble presentó fisuras y grietas en paredes,  muros,  techos  y  pisos,  hundimiento  en algunas zonas y daños en tuberías y  desagües,  luego  de  terminada  la construcción del edificio levantado por el  Fondo   de   Cultura   Económica   Limitada,   en   uno   de   los  lotes   aledaños.   

En  tal orden de ideas, ha de tenerse por  comprobado   el   error   de  hecho  aducido  por  el  recurrente,  pero   sólo   en   relación  con  la  preterición de las tres declaraciones en precedencia comentadas.   

2.2.3.             Desatención  del  material  fotográfico que milita del folio 752 al 829 del cuaderno No. 3.   

Aun  cuando,  en  puridad,  la  falta  de  apreciación  del  material  fotográfico  a  que  alude la censura, en realidad  correspondería  a  un  cercenamiento de la prueba pericial de la cual es parte,  pues    el   experto   lo   incorporó   como   anexo,   dicha   situación   no  impide  el  estudio  de fondo de este ataque,    examen   del   cual   se   constata   que   se  trata  de  106 fotografías: las diez primeras, representativas  de  zonas  exteriores  de  la  casa  de  la  accionante; y las restantes, de sus  diferentes  sectores internos. En todas se visualiza el estado del inmueble para  cuando  fueron  tomadas, esto es, para los días 4 y 10 de marzo de 2007, según  lo informó el experto.   

Sin desconocer que los aludidos documentos  datan  de  fecha  muy posterior a la época en la que fue construido el edificio  ubicado  en  la  carrera  16  No.  80-18/20, es del caso admitir que en ellos se  confirman las anomalías  de  que  dan  cuenta  los otros medios de convicción atrás relacionados y que,  por  consiguiente,  apreciadas  en  conjunto  con tales elementos de juicio, las  fotografías  en cuestión sirven al propósito de demostrar los daños físicos  que  se  presentaron  en el inmueble de la demandante, de lo que se sigue que su  falta   de   valoración   por   parte   del   Tribunal,   engendra   error   de  hecho.   

3.            A  modo de recapitulación, se  concluye  que  fue  como  consecuencia  de  los  yerros  detectados  en el punto  precedente,  que  en relación con los “[c]ostos de  reparación”    pedidos    como    “daño  emergente”, el ad  quem  coligió, equivocadamente, la  falta        de        demostración       del       elemento       “daño”  y  que, por ende, en este  aspecto, su fallo está llamado a quebrarse.   

4.           En lo  que  corresponde al lucro cesante, el sentenciador de  segunda  instancia,  para  desestimarlo, adujo, en concreto, que no se demostró  que  la  demandante  “se  vio  forzada a pedirle a  doña  María Clara Cárdenas Muñoz, su arrendataria, el apartamento, debido al  mal  estado  de  su  casa”, ni que la desocupación  del  mismo obedeció, por lo tanto, a ese hecho, pese a que admitió que con los  documentos  obrantes  a  folios  83  y 84 del cuaderno No. 1 se comprobó que el  referido  apartamento  fue  administrado  por  la sociedad Pablo Gómez Vargas y  Compañía   Limitada,   que  la  señora  Neira  Ospina  solicitó  su  entrega  “por     lo     del    insuceso    (sic)comentado       en       la  demanda”,      que      ella      “se   vio   obligada  a  salir  de  su  casa  y  trasladarse  al  apartamento  de  su  propiedad”  y  que  la citada  arrendataria  “fue inquilina hasta el 31 de agosto  de 2002”.   

Para el censor, dicha negativa implicó la  comisión  de  yerro fáctico en la apreciación de la prueba indiciaria, puesto  que  el Tribunal pretirió  el  hecho  indicado,  esto  es,  el  que  lógicamente  se  deducía      de      los     anteriores           supuestos  fácticos,  que  halló  plenamente   comprobados   (hechos   indicadores),   consistente   en   que   la  desocupación  de  apartamento  por  parte  de la señora Marcia Clara Cárdenas  Muñoz,  sí fue consecuencia de la solicitud de entrega que se le hiciera, a su  turno  provocada  por  la  necesidad  de  la aquí demandante de pasarse a vivir  allí, debido a los daños que sufrió la casa en la que residía.   

De    manera    reciente,   la   Sala  reiteró          que          “en   casación   es   factible,  por  excepción,   corregir   la   valoración  de  los  indicios  realizada  por  el  sentenciador,  en  los  casos en que extrae la inferencia de hechos no probados,  la   omite  de  los  hechos  acreditados  o  supone  la  existencia  de  la relación de causalidad entre el  hecho  indicador  y la respectiva consecuencia…Ese es un campo, dice la Corte,  que  no  puede  invadir,  por  diferirlo la ley al juzgador de instancia, salvo,  claro   está,   que  ‘se  afirme  estar  probado  un  hecho,  sin  estarlo,  y  de  ahí se deduzca cierta  conjetura,  o el de que, estando probado un hecho, se  deja    de    deducir    cierta   obligada   consecuencia,   cual   si   no   lo  estuviese,  o  el  de  que  de  tal  o  cual indicio o  conjunto  de indicios se deducen consecuencias que lógicamente no cabe deducir,  por    faltar    entre    estas    y    aquellos   el   obligado   vínculo   de  causalidad’”  (CSJ  SC,  19  de dic. de 2012, rad. 2000-00177-02; subrayas fuera  del texto).   

En tal orden de ideas, se establece que es  de  bulto  la omisión del Tribunal, pues si estimó  que  con  los  documentos  militantes  a  folios  83  y 84 del cuaderno No. 1 se  acreditaron  los  hechos  que  aceptó  como  probados,  en  particular,  que el  apartamento  que pasó a ocupar la demandante desde el 1º de noviembre de 2002,  con  anterioridad  a  esta  fecha  lo  detentaba, en calidad de arrendataria, la  señora  María  Clara  Cárdenas  Muñoz;  que  la  mencionada  empresa  era la  administradora  del  bien;  y que la señora Neira de Ospina le solicitó a esta  última  la  entrega  del inmueble, debido a los problemas que se presentaron en  la  casa  en  la que residía, ubicada en la carrera 16 No. 80-04 de Bogotá, se  imponía  a  esa  Corporación,  aplicadas  las reglas de la experiencia y de la  lógica,  inferir  que  la desocupación del primero de esos bienes por parte de  la   nombrada  inquilina,  fue  consecuencia  directa  de  daños  irrogados  al  segundo.   

De  suyo  el  aparte  de  la  sentencia  recurrida  fundante de la  negativa  a  tener  por  probado  el  lucro  cesante deprecado en la demanda fue  el siguiente:   

“De  otro  lado,    el    perjuicio    reclamado    por    la  demandante  a  título de lucro cesante por   cuestión   de   haber  dejado  de  percibir  arriendos  del  apartamento  de su propiedad desde el 31 de agosto de  2002,  porque en su decir se vio forzada a pedirle a  María  Clara Cárdenas de Muñoz, su arrendataria, el apartamento debido al mal  estado  de  su  casa, es un hecho no comprobado, pues  de  lo  que  se  tiene  noticia  es  que la sociedad administradora Pablo Gómez  Vargas  &  Cia. Ltda.  hizo        constar        (i)        lo        de        la        administración  del inmueble; (2) que  la     señora     Lucia    Neira    solicitó   la   entrega   del   inmueble   por  lo  del  insuceso  (sic)     comentado  en  la  demanda; (3) que  esa    misma   señora   se   vio   obligada   salir   de   su   casa    y  trasladarse          al         apartamento   se   su   propiedad, y que (iv) que María   Clara  Cárdenas  Muñoz  fue  inquilina hasta el 31 de  agosto    de   2002”  (véanse folios 83 y 84 c. 1).   

Pero  que  a  doña  María Clara se le  haya  pedido la desocupación del apartamento por el hecho narrado en el numeral  8º     de     la    demanda,    es    cuestión    no    comprobada”   

No  obstante  lo  anotado,  repárese   en   lo   que   se   hace   constar   en  el  documento  obrante a folio 83 del cuaderno 1, que la sentencia  tuvo       por  cierto:   

“2.  Que   la   señora   LUCIA  NEIRA  DE  OSPINA,  nos  solicitó, con fecha 1º  de  abril  de  2.002, que le hiciéramos entrega del  apartamento  antes  mencionado ya que lo necesitaba con urgencia para habitarlo.  La  anterior solicitud se fundamentó en el hecho de  que  su  casa  de  habitación  situada  en  la carrera 16 Nº 80-04, presentaba  serios  problemas  estructurales  a  raíz  de  la  construcción de un edificio  colindante,  todo  lo  cual hacía necesaria la desocupación de la casa por los  riesgos   de   estabilidad   que   presentaba  al  estar  afectada  por la construcción vecina. 3. Que en  consecuencia  y en vista de las circunstancias ya dichas, la señora Lucia Neira  de  Ospina  se  vio  obligada  a  salir  de su casa de la carrera 16 Nº 80-04 y  trasladarse   al   apartamento   mencionado   en   el   punto  primero  de  esta  certificación”.   

De    su    lectura    resulta  necesario  tener  igualmente  por establecido lo afirmado  en  el  hecho  8  del  libelo  genitor,  conforme al  cual      la     demandante     “se  vio  compelida a retirase de su  casa  debido  al  mal  estado  de  la  misma”; así  como   también  que  a  partir    del   momento   en   que   la   inquilina  desocupó  el  apartamento  de propiedad   de   la   demandante   por  las  razones  referidas,  la promotora del proceso   dejó   de   percibir  las  rentas  netas que el inmueble le  generaba.   

En      consecuencia,  como  se evidencia que el Tribunal,  omitió   la   necesaria   inferencia   de  los  propios  hechos  que  tuvo  por  acreditados, también   en   este   aspecto,   se   encuentran   acertados  los  planteamientos del censor.   

5.            Ninguna importancia casacional  tiene  la  circunstancia  de que el impugnante no hubiere combatido el argumento  final   del   ad  quem,  consistente en           que,  como  los otros rubros incluidos en  el  daño  emergente  corresponden a costas procesales, el fracaso de la acción  conllevaba  su  desestimación,  pues  resquebrajados  por  completo los pilares  soportantes   de   este   aserto,   tal   planteamiento,   automáticamente,  se  derrumba.   

6.            En  definitiva, se concluye la  prosperidad del cargo analizado.   

7.            No obstante lo anterior, estima  la     Sala    que,    previamente    al    proferimiento    del    correspondiente  fallo sustitutivo, es  necesaria  la  práctica  de  las  pruebas  cuyo  decreto  se ordenará    en    la    parte  dispositiva  de  este  proveído, en consideración a que no se  tiene  noticia  de  los  resultados  de la objeción por error grave que hubo de  presentar   la   codemandada  Fondo  de  Cultura  Económica  Ltda.  dentro  del  reiniciado    trámite   de   la   prueba   pericial   anticipada   –que   obra   en   este   proceso-.  Adicionalmente,  resulta  necesario depurar el valor  neto de la base de cómputo del lucro cesante.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Civil, CASA  la sentencia del 30 de noviembre de 2011, proferida en el presente  proceso    por     el     Tribunal     Superior    del   Distrito     Judicial    de    Bogotá,    Sala   Civil   de  Descongestión,  y  actuando  en  sede  de  segunda  instancia,  al  tenor de lo  dispuesto  en  los  artículos  37,  numeral  4º,  179  y  180  del  Código de  Procedimiento     Civil,     DECRETA    la práctica de las siguientes pruebas:   

1º.-          Se  ordena  al  Juzgado Cincuenta y Seis  Civil  Municipal de Bogotá certifique, en relación con la inspección judicial  anticipada  con radicación No. 11001-40-03-056-2003-0942-00, si en cumplimiento  de  la  determinación  adoptada en el punto 2º de la parte resolutiva del auto  de  2  de  agosto  de  2007,  dictado  por  el  Juzgado Treinta y Ocho Civil del  Circuito  también  de  esta  capital  (fls.  35  a  38  cdno. 8), se tramitó y  decidió  la objeción que por error grave formuló la sociedad FONDO DE CULTURA  ECONÓMICA  LIMITADA  contra  el  dictamen  pericial rendido en desarrollo de la  misma.   

Y  que,  en  caso  de  haberse  tramitado y  resuelto  la  objeción,  remita,  con  satisfacción de los requisitos legales,  copia  auténtica  de la actuación respectiva y de la providencia contentiva de  dicho pronunciamiento.   

Ofíciese como corresponda.  

2°.-          Se ordena al señor PABLO GOMEZ VARGAS, o  quien  haga sus veces como representante legal de  PABLO GOMEZ VARGAS &  CIA.  LTDA.,  que  en audiencia que tendrá lugar en la fecha y hora que fije el  magistrado  ponente,  rinda  declaración  sobre  la remuneración que percibía  dicha  sociedad  de  la  demandante con ocasión del contrato de administración  del  apartamento  101 ubicado en la carrera 14 Nº 91-50 de Bogotá, y exhiba el  texto  del  acuerdo  referido,  que  deberá  presentar  en  original  y/o copia  auténtica. Cítesele en legal forma.   

Para la realización de esta diligencia, con  sujeción  a  lo  previsto  en  el  artículo  18  de  la  Ley 1285 de 2009, que  adicionó  el artículo 93 de la Ley 270 de 1996, se comisiona al doctor Antonio  Thomas Arias, Magistrado Auxiliar del despacho del ponente.   

Sin  costas,  por  la  prosperidad  del  recurso.   

Cópiese,    notifíquese y cúmplase.   

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

    

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