STC 14048 2015

2015

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      República           de Colombia          

          

          

          

Corte          Suprema de Justicia          

          

    

CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA  DE CASACIÓN CIVIL  

MARGARITA  CABELLO BLANCO  

Magistrada  ponente  

STC14048-2015  

Radicación  n°. 66001-22-13-000-2015-00423-01  

(Aprobado en  sesión de siete de octubre de dos mil quince)  

Bogotá,  D. C., diecinueve (19) de octubre de dos mil quince (2015).  

Se decide  la impugnación interpuesta  frente la sentencia proferida el 8 de septiembre de 2015, mediante la  cual la Sala Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Pereira negó la acción de tutela promovida  por Javier Elías Arias Idárraga en contra del Juzgado  Cuarto Civil del Circuito de esa ciudad, trámite al que fueron  vinculados la Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público  y la Dirección Seccional de Administración Judicial.  

ANTECEDENTES  

1.  El gestor depreca la protección constitucional de sus derechos  fundamentales al debido proceso, igualdad y «debida  administración de justicia»,  presuntamente vulnerados por la autoridad acusada.  

2.  Arguyó, como sustento de su reclamo, en síntesis, los  siguientes hechos:  

2.1.  Formuló acción  popular ante el juzgado querellado bajo el radicado No. 2015-00450.  

2.2. Señala  que la reseñada actuación constitucional fue inadmitida  aduciendo el despacho encartado que «no  tengo titularidad para impetrar la acción popular, además  que no tengo poder para actuar, otorgado por parte del conglomerado  que defiendo y menos probé ser discapacitado».  

2.3. Sostiene que  «presente  (sic) reposición QUE REPOSA EN MI A POPULAR No. 2015 385, EN  ORIGINAL, y en la cual solicite (sic) comedidamente copiar mi  reposición y aportarla a cada acción popular  referenciada por mí, en esa reposición».  

2.4. Afirma que  «la  operadora judicial TUTELADA, manifiesta no tener medios para copiar  mí reposición en mi acción de raigambre  constitucional, acción popular, olvidando que está  frente a una acción constitucional donde prima la celeridad,  impulso oficioso, derecho sustancial, economía procesal,  derecho sustancial y el negarse a cumplir su función deber, de  impulso oficioso violaría aparentemente la ley de mecanismos  de participación ciudadana».  

3.  Pide que se ordene al funcionario encartado «ADMITIR  y tramitar de manera INMEDIATA SIN DILACIÓN ALGUNA, mí  acción popular que origino (sic) esta tutela y se abstenga en  situación (sic) futuras de decretar figuras procesales no  aplicables»  igualmente  que «se  escanee copia de mi tutela y del fallo a mi correo electrónico»,  además  «solicitar  y ordenar al director ejecutivo de administración de justicia  en Pereira a fin que brinde los medios para que la tutelada copie mi  reposición y la anexe a la acción»  (folio 1).  

4.  Mediante auto de 30 de agosto de 2015 el tribunal admitió la  acción constitucional y, en fallo de 8 de septiembre posterior  negó el amparo reclamado, determinación impugnada por  el querellante.  

LA RESPUESTA DE  LOS ACCIONADOS Y VINCULADOS  

Guardaron  silencio.  

LA  SENTENCIA IMPUGNADA  

El  tribunal denegó el amparo impetrado al considerar que «en  efecto, en cuanto a lo primero se tiene que ha venido haciendo  carrera en el aquí accionante presentar un solo escrito en el  que alude a los muchos radicados de la gran cantidad acciones  populares que viene instaurando en los Juzgados Civiles del Circuito  de esta ciudad, sin parar mientes en que es él mismo el que,  de manera desmedida, sin percatarse de la evidente congestión  que viene generando, separa una a una cada acción, así  se dirijan contra una misma entidad, como si no pudiera, en esos  eventos, acumular todas sus reclamaciones en una sola».  

Resaltó  que «ese  fraccionamiento que surge de su propio interés, hace que cada  demanda sea un trámite aparte, de manera que los recursos que  pretenda interponer debe, por su cuenta, y no por la del Juzgado o  del Estado, llevarlos a cada uno de sus expedientes, incluso en el  papel reciclable que suele utilizar, o en las tirillas que en algunos  expediente se han observado, con tal de que lo haga por separado».  

Precisó  que «ya  esta Sala había llamado la atención acerca de que no  estimaba viable, y así lo reitera ahora, que los juzgados, ya  bastante atareados por cuenta de un solo demandante, sin más  tiempo para el resto del conglomerado, ni para las acciones  ordinarias que deben atender, deban ponerse en la tarea de mirar la  relación de radicados en un solo escrito, buscarlos,  reproducir por su cuenta cada escrito, y llevarlo a cada expediente.  Eso no se puede consentir, cuando es una carga mínima que le  incumbe a quien utiliza el aparato judicial del Estado. Ni si quiera  quien actúe cobijado por un amparo de pobreza tendría  tales ventajas, pues sus recursos, es evidente, tendría que  presentarlos uno por uno, en cada proceso».  

Sostuvo  que «ahora  bien, como el accionante en los casos que se analizan no lo hizo de  esa manera, según se desprende del contenido mismo de su  libelo, caemos en la primera situación analizada, es decir,  que a la postre, no interpuso recurso de reposición contra el  auto que le inadmitió la demanda de acción popular en  cada evento, pudiendo hacerlo».  

Seguidamente  indicó que «aunque  no se logró conocer el estado actual de las acciones  populares, frente a la inadmisión de que fueron objeto, según  afirma el demandante, salta a la vista que el presente amparo es  prematuro, debido a que lo que corresponde enseguida es rechazar las  demandas, y esa providencia también es susceptible de  reposición, mediante el cual se le puede hacer ver a la jueza  si su tesis de rechazado es equivocada, para que la corrija».  

Finalmente adujo  que «el  accionante durante este trámite pidió que se enviara  copia de sus demandas ante los juzgados civiles de Manizales para lo  que atañe a la Defensoría del Pueblo de esa localidad.  Pero esa es una petición que por completo es ajena a la acción  de tutela aquí promovida pues lo único que se menciona  en el encabezado de aquellas, es que Arias Idárraga actúa  a nombre propio, porque esa entidad se niega a promover las acciones  a su favor, pero ni el libelo está dirigido en su contra, ni  en las pretensiones se eleva una concreta petición relacionada  con esa entidad. Por esas razones no fue vinculada al trámite  y, en consecuencia, ninguna decisión debe adoptarse que la  afecte, entre otras cosas porque quedaría en entredicho su  derecho de defensa»  (folios  11-14).  

LA IMPUGNACIÓN  

La formuló  el accionante argumentando, en primer lugar, que «NOTESE  QUE EL FALLADOR TUTELAR, ACUMULA MIS ACCIONES PESE A QUE EN MIS A  POPULARES SON DIFERENTES LOS ACCIONADOS».  

En segundo orden  indicó que «H  CORTE SUPREMA, FAVOR VALORAR QUE EN ALGUNAS TUTELAS, NI EL JUZGADOR  TUTELADO, NI LOS VINCULADOS RESPONDEN MIS TUTELAS, ES DECIR TAN POCO  VALOR SE DA A MIS TUTELAS QUE NI SI QUIERA SE PRESTAN A RESPONDERLAS,  EN CLARA MUESTRA DE SU DESIDIA E INCUMPLIMIENTO DEL DEBER FUNCION».  

Solicitó  «PARAR,  FRANAR (sic) Y DETENER LA DENEGACIÓN A LA [A]DMINISTRACION DE  JUSTICIA POR PARTE DE LOS  AQUO EN LA CIUDAD DE PEREIRA RDA, SITUCION  (sic) QUE HA LLEVADO A SOLICITAR AL PROCURADOR GRTAL DE LA NACION A  FIN QUE SE ME NOMBRE DELEGADOS DEL MINISTERIO PUBLICO DE BOGOTA A FIN  QUE SE ME NOMBRE DELEGADOS DEL MINISTERIO PUBLICO DE BOGOTA A FIN QUE  SE GARANTICEN EL DEBIDO PROCESO EN MIS ACCIONES POPULARES»  igualmente  que «SE  ORDENE REMITIR COPIA DE MIS TUTELAS A LA OFICINA JUDICIAL TREPARTO  (sic) EN LA CIUDAD DE MANIZALES A FIN QUE SE ADELANTEN TUTELAS, ANTE  LA NEGATIVA DE LA DEFENSRA DEL PUEBLO EN PRESENTAR TUTELAS A MI  NOMBRE, INCUMPLIENDO SU FUNCION DEBER» (mayúsculas  del texto, folio 21).  

CONSIDERACIONES  

1.  La reiterada  jurisprudencia constitucional ha  sostenido, en línea de principio, que este amparo no es la vía  idónea para censurar decisiones de índole judicial;  sólo, excepcionalmente, puede acudirse a esa herramienta, en  los casos en los que el funcionario adopte alguna determinación  «con  ostensible desviación del sendero normado, sin ecuanimidad y  apoyado en el capricho o en la subjetividad, a tal punto que  estructure ‘vía de hecho’»,  y bajo los presupuestos de que el afectado concurra dentro de un  término razonable a formular la queja, y de que «no  disponga de medios ordinarios y efectivos para lograrlo»  (ver entre otras, CSJ STC, 3 de Mar. 2011, Rad. 00329-00).  

El concepto de vía  de hecho fue fruto de una «evolución  jurisprudencial»  por parte de la Corte Constitucional, en razón de la necesidad  de que todo el ordenamiento jurídico  debe respetar los  derechos fundamentales como base de la noción de «Estado  Social de Derecho»  y la disposición contemplada en el artículo 4 de la  Carta Política. Así hoy, bajo la aceptación de  la probabilidad que sentencias judiciales desconozcan prerrogativas  esenciales, se admiten por excepción la posibilidad de amparar  esa afectación siempre y cuando se cumplan los siguientes  postulados: l. Generales: «a)  Que la cuestión que se discuta resulte de evidente relevancia  constitucional; b) Que se hayan agotado todos los medios ordinarios y  extraordinarios de defensa judicial al alcance de la persona  afectada, salvo que se trate de evitar la consumación de un  perjuicio iusfundamental irremediable; c) Que se cumpla el requisito  de la inmediatez; d) Cuando se trate de una irregularidad procesal;  e) Que la parte actora identifique de manera razonable tanto los  hechos que generaron la vulneración como los derechos  vulnerados y que hubiere alegado tal vulneración en el proceso  judicial siempre que esto hubiere sido posible y f) Que no se trate  de sentencia de tutela» y,  2. Especiales: «a)  Defecto orgánico; b) Defecto procedimental absoluto; c)  Defecto fáctico; d) Defecto material o sustantivo; e) Error  inducido; f) Decisión sin motivación; g)  Desconocimiento del precedente y h) Violación directa de la  constitución»  (C-590 / 2005, reiterada, entre otras, SU-913 / 2009 y T-125 / 2012).  

2.  Pretende  el quejoso que por este mecanismo, se ordene «ADMITIR  y tramitar de manera INMEDIATA SIN DILACIÓN ALGUNA, mí  acción popular que origino (sic) esta tutela y se abstenga en  situación (sic) futuras de decretar figuras procesales no  aplicables»  igualmente  que «se  escanee copia de mi tutela y del fallo a mi correo electrónico»,  además  «solicitar  y ordenar al director ejecutivo de administración de justicia  en Pereira a fin que brinde los medios para que la tutelada copie mi  reposición y la anexe a la acción».  

3.  Con vista en las acreditaciones aportadas, se vislumbran las  siguientes actuaciones adoptadas en el sub  exámine,  que atañen con la disconformidad elevada:  

a) Demanda de  acción popular promovida por Javier Elías Arias  Idárraga en contra de Audifarma sede principal de la ciudad de  Pereira, presentada el 11 de agosto de 2015 (folio 4 cuaderno Corte).  

b) Auto de 13 de  agosto del año en curso, a través del cual el despacho  acusado inadmitió la precitada «acción»  constitucional, al considerar que «el  aquí, actor, no tiene legitimación para representar a  las personas discapacitadas por quien genéricamente demanda, y  no es un directo afectado, pues no se ha (sic) allegó prueba  de limitación física, ni alega dicha condición»  por lo que le requirió al actor que «aporte  el poder mediante el cual se le delega esa facultad, en el evento de  que se abogado, y correlativamente individualice los poderdantes»  (folios  5-7 ibídem).  

c) Informe  secretarial de 27 de agosto siguiente a través del cual el  juzgado encartado indica que en auto de la misma fecha se resolvió  desfavorablemente el recurso de reposición que el accionante  presentó en la acción popular radicado 2015-00385  proveído en el que se «negó  la reproducción de las copias para el trámite del  recurso y se le concedió un término de 3 días  contados a partir del día siguiente a su notificación  por estado, para que aportara copias del citado memorial para todas y  cada una de las acciones populares relacionadas en él o en su  defecto cancelara las expensas para reproducirlo, advirtiéndole  que si no lo hacía se tendría por no presentado en las  demás demandas»  (folio  8 ídem).  

d) Constancia  secretarial de 2 de septiembre hogaño mediante la cual se  verifica que «el  término concedido dentro de la acción popular  2015-0385-00  para que el actor aportara copia del escrito contentivo del recurso  de reposición, para la presente acción popular, o en su  defecto las expensas para reproducirlo, transcurrió los días  28, 30 de agosto y 01 de septiembre de 2015»  término que transcurrió en silencio (folio 9 ejusdem).  

e) Determinación  de 14 de septiembre del año en curso por medio de la cual se  rechazó la acción popular toda vez que la misma no fue  subsanada, decisión que fue objeto de recurso de reposición  y en subsidio de apelación (folios 10 y 11 cuaderno Corte).  

f) Proveído  del día 24 del mes y año referenciados mediante el cual  se mantuvo incólume la decisión cuestionada y se denegó  la concesión de la alzada (folios 12-16 ibídem).  

4. De cara a todo  lo anterior, surge que, los autos proferidos por la funcionaria  judicial encartada el 13 de agosto y el 14 de septiembre de 2015  mediante los cuales, se inadmitió la acción popular  promovida por Javier Elías Arias Idárraga (aquí  accionante) y, posteriormente se rechazó, incurrió en  desatino que comportó quebranto a las prerrogativas del  extremo quejoso, configurándose una vía de hecho por  defecto sustantivo y desconocimiento del precedente, el cual debe ser  conjurado, razón por la cual el amparo debe prosperar.  

Lo anterior, en  primer lugar, por cuanto el  artículo 12 de la Ley 472 de 1998, referente a las personas  que «podrán  ejercitar las acciones populares»,  aparte  de establecer que pueden ser promovidas por ciertas autoridades,  entidades y organizaciones, en el numeral 1º indica que «toda  persona natural o jurídica»,  sin  que se establezca algún requisito en especial, como tampoco lo  hace la sentencia C-215/99 de la Corte Constitucional, de tal manera  que la juzgadora exigió una condición que la Ley no  prevé, quebrantando el debido proceso.  

En segundo orden,  el despacho querellado  desconoció el precedente consistente en la legitimidad exigida  para buscar la protección de los derechos colectivos, la cual  se caracteriza por ser difusa, asistiéndole la posibilidad de  entablar acciones populares a cualquier ciudadano, sin exigirle o  imponerle algún tipo de condicionamiento.  

En  un caso similar al ahora decidido la Sala sostuvo que:  

En  el sub-exámine, la decisión de la Juez Cuarta del  Circuito de inadmitir y después rechazar la acción  popular, porque quien la ejerció no acreditó su  incapacidad auditiva ni la propuso como abogado de quienes sí  la padecen, comporta una vía de hecho en el doble sentido  indicado.  

Por  una parte, el artículo 12 de la Ley 472 de 1998, al referirse  a quiénes «[p]odrán  ejercitar las acciones populares”, amén de señalar  a ciertas autoridades, entidades y organizaciones, de entrada en el  numeral 1º alude a “[t]oda persona natural o jurídica”,  designación llana y simple que no introduce ningún  condicionamiento, como tampoco lo hace la sentencia C-215/99 de la  Corte Constitucional, de tal manera que la juzgadora exigió un  requisito que la normatividad no prevé, quebrantando el debido  proceso.  

Igualmente,  desconoció el precedente consistente en que la legitimidad  para exigir el respeto de los derechos colectivos es, al igual que  los intereses que procura cobijar, difusa, por lo que le asiste a  cualquier ciudadano, comoquiera que en todo momento está  latente  la eventualidad de que lo alcancen los efectos nocivos de una  transgresión semejante.  

(…) es la  propia ley la que determina que las acciones populares pueden  formularse por “toda persona natural o jurídica”,  sin que allí se hagan distinciones en relación con las  condiciones o calidades que debe tener el accionante (…) haber  limitado el alcance del precepto en cita, para denegar la  legitimación del accionante, es un proceder que resulta  vulneratorio del derecho al debido proceso y que, además,  afecta el derecho de acceder a la administración de justicia.  

Por lo demás,  el precedente que cita el Tribunal para liar su interpretación,  esto es, la sentencia C-215 de 1999 de la Corte Constitucional,  declaró la exequibilidad de los numerales 4º y 5º de  la referida norma, sin condicionamiento alguno, de suerte que las  referencias hechas a manera de obiter dicta, no pueden servir de  fundamento para modificar el genuino querer del legislador (CSJ, STC  19 dic. 2007, rad. 02002-00).  

Igualmente, la  Sala de Casación Laboral de la Corte, al confirmar esa  resolución, expresó  

En ese orden de  ideas la sentencia C-215/99, al realizar el estudio de exequibilidad,  entre otras, del artículo 12, no efectúa  condicionamiento alguno respecto del mismo, por lo que, el Tribunal,  al imponer una carga adicional al actor, sin que la ley lo imponga,  ésta trasgrediendo el debido proceso, pues, como lo ha  señalado el  artículo 29 de nuestra Constitución Política  “nadie  podrá ser juzgado sino conforme a las Leyes preexistentes al  acto que se le imputa, ante el juez o tribunal competente y con  observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio”  , con  lo que se garantiza que los asociados tengan conocimiento sobre   cualquier actuación judicial o administrativa que se les siga  y puedan utilizar todas las herramientas creadas por el legislador,  para controvertir decisiones que les sean adversas (CSJ, STL, 19 feb.  2008, rad. 20245).  

Con la misma  orientación, el Consejo de Estado, frente a un caso en el que  no se reconoció personería a un demandante por residir  fuera del sitio donde ocurrió la infracción de las  prerrogativas colectivas, precisó que,  

(…) dado  que con la acción popular se pretende la defensa de derechos  que no pertenecen a personas individualmente consideradas, aunque su  vulneración en ciertos casos puede llegar a afectar intereses  o derechos particulares, no hay ninguna razón jurídica  para exigir que el actor acredite un interés concreto para  demandar, pues se reitera, con la acción popular se pretende  la protección del derecho en sí mismo y no el  restablecimiento de intereses particulares (Consejo de Estado, sent.  22 feb. 2007, rad. 2004-00092-01).  

La Corte  Constitucional, igualmente, viene predicando que,  

(…) como  las acciones populares protegen a la comunidad en sus derechos  colectivos y, por lo mismo, pueden ser promovidas por cualquier  persona a nombre de la comunidad cuando ocurra un daño a un  derecho o interés común, sin más requisitos que  los que establezca el procedimiento regulado por la ley, “el  interés colectivo se configura en este caso, como un interés  que pertenece a todos y cada uno de los miembros de una colectividad  determinada, el cual se concreta a través de su participación  activa ante la administración de justicia, en  demanda de su  protección” (Sentencia C-377/02, citada en C-230/11).  

Así las  cosas, es evidente que la funcionaria aplicó indebidamente la  disposición señalada, lo que amerita conceder el  auxilio para ordenarle que deje sin efecto los proveídos  examinados y, en su lugar, proceda a reestudiar el punto con  observancia de los motivos que dan lugar a esta decisión.  (CSJ STC13434-2015 1°Oct. 2015, rad. 2015-00392-01).  

5. Ahora bien,  respecto a que el despacho encartado se negó a efectuar la  reproducción del recurso de reposición por él  presentado en la acción popular 2015-00385 y allegarlo a todas  las acciones por él promovidas se observa que con dicha  conducta no se quebrantaron las prerrogativas esenciales invocadas  por el peticionario toda vez que la normatividad aplicable no  contempla dicha figura, por lo que no era obligación del  juzgado cumplir con la carga procesal que le incumbe al interesado,  amén que aquel no se encontraba cobijado por el amparo de  pobreza.  

6.  De  otra parte, en relación con los argumentos expuestos por el  impugnante quien solicita, de una parte, que las tutelas por él  presentadas sean tramitadas separadamente, cabe destacar que la  acumulación efectuada por el juez constitucional a  quo  resultaba procedente, en virtud de los fines del principio de la  economía procesal, habida cuenta que se estructuraron los  supuestos previstos en artículo 3º del Decreto 1382 de  2000.  

Y, en segundo  lugar, requiere que «SE  ORDENE REMITIR COPIA DE MIS TUTELAS A LA OFICINA JUDICIAL TREPARTO  (sic) EN LA CIUDAD DE MANIZALES A FIN QUE SE ADELANTEN TUTELAS, ANTE  LA NEGATIVA DE LA DEFENSORA DEL PUEBLO EN PRESENTAR TUTELAS A MI  NOMNRE»,  destaca la Sala que dicha petición no encuentra cabida en esta  instancia, toda vez que la Defensoría del Pueblo no obra en  las presentes diligencias como accionada lo que relieva a los  funcionarios de conocimiento de remitir copia de la tutela a las  autoridades competentes ya que si el interesado así lo desea  cuenta con los mecanismos legales para presentar reparos frente a la  entidad en referencia.  

7. Finalmente,  en cuanto al pedimento del impugnante, respecto  a que se  le «escanee  copia de la tutela y de todo lo actuado»,  se ordenará que por secretaría se remita esta decisión  al e-mail del interesado.  

8. De conformidad  con lo anterior, se infirmará el fallo examinado, para  conceder el resguardo al debido proceso de Javier Elías Arias  Idárraga. En consecuencia se  ordena al Juzgado Cuarto Civil del Circuito de Pereira que dentro de  los tres (3) días siguientes a que sea notificado de este  fallo reexamine la demanda que aquel promovió contra Audifarma  S.A. (acción popular 2015-433) y le dé el curso que  corresponda, teniendo en cuenta lo manifestado aquí.  

DECISIÓN  

PRIMERO:  REVOCAR  la sentencia de fecha, contenido y procedencia anotadas, para en su  lugar AMPARAR  el derecho fundamental al debido proceso de Javier  Elías Arias Idárraga, conforme a la motivación  exteriorizada.  

SEGUNDO:  ORDENAR al Juzgado  Cuarto Civil del Circuito de Pereira que dentro de los tres (3) días  siguientes a que sea notificado de este fallo reexamine la demanda  que aquel promovió contra Audifarma S.A. (acción  popular 2015-433) y le dé el curso que corresponda, teniendo  en cuenta lo manifestado aquí.  Remítasele copia de esta disposición.  

TERCERO:  Comuníquese  telegráficamente lo resuelto en esta providencia a los  interesados y oportunamente envíese el expediente a la Corte  Constitucional para su eventual revisión.  

CUARTO:  Por  secretaría envíese al correo electrónico del  solicitante copia escaneada de esta determinación.  

Notifíquese  

LUIS  ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

Presidente  de Sala  

ÁLVARO  FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO  GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR  RAMÍREZ  

      

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