STC 6217 2015

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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      República           de Colombia          

          

          

Corte          Suprema de Justicia          

    

CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA  

SALA DE  CASACIÓN CIVIL  

JESÚS  VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado  ponente  

STC6217-2015  

Radicación  n.° 47001-22-13-000-2015-00046-01  

(Aprobado  en sesión de veinte de mayo de dos mil quince)  

Bogotá,  D. C., veintiuno (21) de mayo de dos mil quince (2015).  

La  Corte decide la  impugnación interpuesta frente al fallo de 18 de marzo de  2015, proferido por la Sala  Civil Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa  Marta,  dentro de la acción de tutela promovida, a través de  apoderado judicial, por Fiduciaria  Colpatria S.A. como  vocera del  Patrimonio Autónomo FC-Oil Corp.  contra  el Juzgado  Promiscuo del Circuito de Pivijay;  trámite al que fueron vinculadas las partes e intervinientes  del proceso sobre el cual versa la queja constitucional.  

ANTECEDENTES  

            

1. La          sociedad accionante reclama protección de          los derechos fundamentales al          debido proceso, igualdad, «prevalencia          del derecho sustancial, igualdad, justicia, seguridad jurídica          y a la defensa»,          presuntamente vulnerados por la autoridad judicial accionada con          ocasión de la sentencia de segunda instancia de 5 de febrero          de 2015, emitida          dentro del proceso ejecutivo singular que promovió como          vocera del Patrimonio          Autónomo FC-Oil Corp.,          contra Marlene Parra de Vargas.  

En  consecuencia, solicitó «…anular,  revocar y/o dejar sin efecto [el fallo memorado]…»  (folio 12 del cuaderno 1 del Tribunal).  

            

2. Como          fundamento de su pretensión expuso que dentro del pleito          cuestionado, mediante el auto de 18 de septiembre de 2012, el          Juzgado Promiscuo Municipal de Salamina libró mandamiento de          pago en contra de la ejecutada por «$27’738.152.oo.,          más los intereses moratorios»,          suma representada en la factura de venta No. BAQ-10957 de fecha 17          de abril de 2012 (folio 1 del cuaderno 1 del Tribunal).  

Manifestó  que frente a dicha determinación la  demandada formuló las excepciones que denominó  «inexistencia  de la obligación»  y «tacha  de falsedad»,  fundamentadas, respectivamente, en el pago de la obligación  aludida y en que la firma puesta en título valor objeto de  cobro no provenía de ella. Añadió que una vez  agotado el término para alegar de conclusión la  ejecutada aportó un «paz  y salvo emitido [el] 17 de mayo de 2012 suscrito por el representante  legal de C.I. Corporación Petrolera S.A.»  (folios 2 y 3 del cuaderno 1 del Tribunal).  

Aseguró  que por medio de la sentencia de 20 de mayo de 2014 el a-quo  declaró no probados los medios exceptivos aludidos y ordenó  seguir adelante con la ejecución conforme lo dispuesto en la  orden de apremio. Con relación al documento memorado el  juzgador de primer grado estimó que no podía valorarlo,  porque fue allegado cuando el término para practicar pruebas  había expirado (folio 49 del cuaderno 1 del Tribunal).  

Sostuvo  que en fallo de 5  de febrero de 2015  el ad-quem  accionado revocó la anterior decisión y declaró  probada la excepción de «inexistencia  de la obligación»  con fundamento en el «paz  y salvo aportado por la parte demandada…»  (folio 11 del cuaderno 1 del Tribunal).  

Señaló  que este último pronunciamiento vulneró las garantías  deprecadas por las siguientes razones (folio 10 del cuaderno 1 del  Tribunal):  

                              

1. El                  «paz                  y salvo»                  fue allegado por la ejecutada una vez fenecida la etapa probatoria,                  motivo por el cual no podía el ad-quem                  acusado valorarlo, más aun cuando su aportación no                  satisfizo los presupuestos previstos en el artículo 361 del                  Código de Procedimiento Civil para ser apreciado en segunda                  instancia.    

                              

2. No                  tuvo en cuenta                  el estrado acusado que el «paz                  y salvo»                  fue emitido por el representante legal de C.I.                  Corporación Petrolera S.A.,                  persona jurídica diferente a la ejecutante –                  Patrimonio Autónomo FC-Oil Corp.-.                  Además, en ese manuscrito se expresó claramente que                  «…[n]o                  obstante lo anterior C.I. Corporación Petrolera S.A., se                  reserva la posibilidad de efectuar el cobro de cualquier valor                  causado y no cobrado que se encuentre debidamente documentado y                  contabilizado…».    

                              

3. Como                  consecuencia del contrato de fiducia                  que celebró con C.I.                  Corporación Petrolera S.A.                  y la «cesión                  de los derechos económicos»                  que esta compañía realizó a favor del                  Patrimonio                  Autónomo FC-Oil Corp.,                  el 6 de enero de 2010 le notificó a la demandada «sobre                  la tenencia de la factura [objeto] de cobro [judicial]…»,                  así mismo le comunicó que «todos                  los recursos económicos debían ser consignados                  exclusivamente a [su] favor…»,                  empero, la ejecutada «no                  probó…»                  la cancelación del monto representado en el instrumento                  motivo de recaudo.    

LAS  RESPUESTAS DEL ACCIONADO Y LA VINCULADA  

El  Juzgado Promiscuo del Circuito de Pivijay alegó que la  sentencia cuestionada carece de arbitrariedad, ya que para declarar  el medio exceptivo de «inexistencia  de la obligación»,  apreció que el crédito cobrado «se  encontraba cancelado en su totalidad según los documentos  adosados al expediente»  por la ejecutada (folios 89 y 90 del cuaderno 1 del Tribunal).  

Marlene  Parra de Vargas argumentó que no adeuda el crédito  objeto de recaudo, pues «los  elementos probatorios existentes en el proceso aun cuando fueran  aportados con extemporaneidad»  tienen «valor  probatorio y validez legal…para revocar el fallo de primera  instancia…».  Añadió que el representante legal de C.I. Corporación  Petrolera S.A. giró a su favor el cheque No. 000955 de fecha  31 de julio de 2012, «por  valor de $28’361.452.78,  para garantizar la devolución del dinero… por el no  despacho de un combustible…»  y debido a que no canceló esta obligación promovió  en contra de dicha compañía un proceso ejecutivo, el  cual se adelanta en el Juzgado Diecisiete Civil Municipal de  Barranquilla (folios 114 a 118 del cuaderno 1 del Tribunal).  

LA SENTENCIA  IMPUGNADA  

El  Tribunal constitucional  concedió la  protección con fundamento en que:  

…el  juzgador no podía realizar interpretación alguna para  introducir el…paz y salvo como una pieza demostrativa, como  quiera que es la norma la que determina la forma como deben ser  allegadas y apreciadas las pruebas, sin que, se itera, le esté  permitido al operador judicial apartarse a su arbitrio de tales  derroteros so pretexto de hallar la justicia material, habida cuenta  que a ella no se puede llegar atropellando los derechos de la otra  parte, en virtud que con ese actuar, se le cercena su posibilidad de  contradicción…  

Adicionó  que:  

…a  pesar del vicio de apreciar un documento sin que fuera decretado como  prueba, desatendió que el mismo no provenía de su  actual acreedor, y, si bien fue expedido por el representante legal  de la entidad que suministró el combustible -C.I. Corporación  Petrolera S.A., desconoció el contrato de fiducia mercantil  suscrito por esa persona jurídica con Fiduciaria Colpatria y  en la cual se constituyó el patrimonio autónomo FC-OIL  CORP que a la postre fue quien demandó ejecutivamente,  aportando con la demanda la certificación que da cuenta de lo  anotado. De ahí que era deber del juzgador indagar si  efectivamente el suscriptor del paz y salvo, estaba facultado para  emitir tal concepto y liberar de la obligación a la ejecutante  o por el contrario ello recaía en manos del fiduciario…  

Así  que,  ordenó al despacho convocado dejar sin efecto el fallo  cuestionado y, en su lugar, emitir una nueva determinación  (folios 147 a 156 del cuaderno 1 del Tribunal).  

LA IMPUGNACIÓN  

Marlene  Parra de Vargas impugnó  el fallo de tutela de primera instancia aduciendo que C.I.  Corporación Petrolera S.A.  realizó la cesión de «unos  derechos económicos»  a favor de Patrimonio  Autónomo FC-Oil Corp.,  lo cual significa que «se  trata de la misma empresa con diferentes funciones…»,  razón por la que el Juzgado acusado valoró «aunque  extemporáneo, el paz y salvo…».  Agregó que el estrado censurado hizo prevalecer el «derecho  sustancial»  por encima del «exceso  ritual probatorio»  al apreciar la prueba documental mencionada (folios 169 a 173 del  cuaderno 1 del Tribunal).  

CONSIDERACIONES  

1.        Por  consagración constitucional y legal la acción de tutela  es un mecanismo preferente y sumario, al alcance de las personas para  la efectiva protección de los derechos fundamentales, cuando  éstos son vulnerados o amenazados por la acción u  omisión de las autoridades públicas y, en veces, de los  particulares; sin que se erija en remedio sustituto o alternativo de  las herramientas previstas en el ordenamiento jurídico para la  regular composición de los  litigios, a los cuales es menester  acudir previamente, a menos que proceda la tutela en la modalidad de  amparo transitorio para evitar un perjuicio irremediable y, por  supuesto, se observe el requisito de la inmediatez.  

Del  mismo modo, cuando la lesión actual o potencial del derecho  esencial comprometido provenga de actuaciones o providencias  judiciales, la jurisprudencia constitucional desde antes precisa la  procedencia del amparo de manera excepcional, es decir sólo  «cuando  se detecta una desviación arbitraria, caprichosa o absurda del  fallador»  (CSJ ST, 16 jul. 1999, rad. 6621; criterio reiterado en CSJ ST, 8  feb. 2012, rad.  2011-02642-00).  

2.        La  sociedad accionante cuestiona la sentencia de segunda instancia de 5  de febrero de 2015, emitida  dentro del proceso ejecutivo singular que promovió como vocera  del Patrimonio  Autónomo FC-Oil Corp.,  contra Marlene Parra de Vargas.  

            

3. De          las copias del pleito acusado se verifica lo siguiente:  

                              

1. Con                  base en la factura de venta No. BAQ-10957, mediante auto de 18 de                  septiembre de 2012, el Juzgado Promiscuo Municipal de Salamina                  libró mandamiento de pago a favor de Fiduciaria                  Colpatria S.A. como                  vocera del                  Patrimonio Autónomo FC-Oil Corp.,                  y en contra de Marlene                  Parra de Vargas,                  por la suma de $27’738.152.oo,                  «más                  los intereses moratorios desde el día en que se hicieron                  exigibles hasta cuando se verifique su pago…»                  (folio 15 del cuaderno 2 del Tribunal).    

                              

2. Frente                  a la anterior determinación la                  parte ejecutada formuló las excepciones que denominó                  «inexistencia                  de la obligación»                  y «tacha                  de falsedad»,                  para lo cual alegó sucintamente que no adeudaba dicha                  obligación y que el título valor mencionado no estaba                  suscrito por ella. Para acreditar tales medios exceptivos pidió                  la práctica de un «interrogatorio                  de parte»                  al representante legal de la sociedad ejecutante y un dictamen de                  grafología respecto del documento objeto de cobro (folios 22                  y 23 del cuaderno del Tribunal).    

                              

3. Por                  medio del proveído de 29 de noviembre de 2013, el a-quo                  decretó como medios de convicción solicitados por la                  demandada el «interrogatorio                  de parte»                  referido y negó la «prueba                  grafológica»,                  toda vez que «…la                  firma que aparece en la factura…no es de la demandada, salta                  a la vista que está firmada por el señor Darwin                  Hernández quien al momento de firmar se identificó                  como conductor de la EDS El tránsito…».                  Las partes no recurrieron esta decisión (folios 28 y 29 del                  cuaderno 2 del Tribunal).

4. En                  providencia de 7 de febrero de 2014 el juez de primer grado                  corrió traslado para alegar de conclusión, «teniendo                  en cuenta que las pruebas decretadas no se practicaron por falta de                  interés de las partes y encontrándose el periodo                  probatorio vencido…»,                  determinación frente a la que los contendientes guardaron                  silencio (folio 34 del cuaderno 2 del Tribunal).    

                              

5. Mediante                  memorial de 15 de mayo de la anualidad precitada la ejecutada                  aportó un                  «paz                  y salvo»                  de «17                  de mayo de 2012»                  respecto de «las                  obligaciones por concepto de cartera de combustibles…»                  emitido por C.I.                  Corporación Petrolera S.A.                  (folios                  38 y 39 del cuaderno 2 del Tribunal).    

                              

6. Por                  medio de la sentencia de 20 de mayo de 2014, el Juzgado Promiscuo                  Municipal de Salamina declaró                  no probadas las excepciones formuladas por la deudora y ordenó                  seguir adelante con la ejecución en la forma prevista en el                  mandamiento de pago, con fundamento en que no acreditó los                  supuestos de hecho en que basó sus defensas.    

Y  con relación al «paz  y salvo»  aportado por la parte ejecutada, estimó que:  

…se destaca que la  ejecutada por medio de su apoderado solicita al despacho que se  proceda ampliar el periodo probatorio y aporta copia de un paz y  salvo expedido por OILCORP, de fecha 17 de mayo de 2012, así  mismo el cheque No 955, cuando ya el proceso se encontraba al  despacho para emitir sentencia.  

                              

7. La                  anterior providencia fue apelada por la ejecutada                  y una vez admitida por el ad-quem                  censurado, con fundamento en solicitud formulada por aquella, en                  auto de 4 de agosto de 2014 decretó como prueba documental,                  entre otras, «copia                  del paz y salvo…»                  mencionado (folio 27 del cuaderno 3 del Tribunal).    

                              

8. La                  sociedad ejecutante pidió la nulidad de tal decisión                  y en proveído de 15 de septiembre siguiente el Juzgado                  convocado accedió a ello, con sustento en que la petición                  de pruebas no satisfacía los presupuestos previstos en el                  artículo 361 del Código de Procedimiento Civil, razón                  por la cual en segunda instancia no era procedente el decreto y                  práctica de los elementos de convicción pedidos por                  la demandada. Frente a este pronunciamiento la ejecutada guardó                  silencio (folios 29 a 40 del cuaderno                  3 del Tribunal).    

                              

9. Por                  medio del fallo de 5 de febrero de 2015, el Juzgado querellado                  revocó la sentencia de primer grado y declaró probada                  la excepción de «inexistencia                  de la obligación,                  con fundamento en que se,    

…  [la] [h]ace consistir esta  excepción en el hecho de que la obligación a cargo de  la demandada fue cancelada en su totalidad ya que la demandada señala  haber cancelado en su totalidad el valor pretendido en la demanda,  para soportar dicha afirmación acompañó  certificación de paz y salvo expedida por representante legal  de OILCORP de fecha 17 de mayo del 2012 en la que se deja constancia  que la demandada se encuentra al día en las obligaciones por  concepto de cartera de combustible queriendo decir que la obligación  de fecha 17 de abril del 2012 se encontraba cancelada.  

Confrontado  esto último con las apreciaciones hechas al inicio de los  considerandos en esta providencia es menester concluir que a simple  vista puede observarse que la demandada cumplió con la  obligación a su cargo la cual estaba constituida en la factura  de venta No. 10957, de ahí que había cancelado los  dineros adeudados y reclamados por el demandante, lo cual la liberaba  automáticamente de la misma por haberla satisfecho pero dicha  prueba no fue valorada por parte del juez de primera instancia por  haberse presentado extemporáneamente cuando el expediente se  encontraba al despacho para dictar sentencia.  

…En  el caso de autos se observa un exceso ritual manifiesto por parte del  juez de primera instancia ya que en su papel de director del proceso  omitió la práctica de una prueba imprescindible para  fallar, a pesar de la presencia de elementos que le permitían  concluir que por esa vía llegaría a una decisión  indiferente al derecho material cerrando definitivamente las puertas  a la ejecutada de demostrar el cumplimiento de su obligación.  Esta actuación generó un olvidó en el papel de  garante de los derechos sustanciales, su obligación de dar  prevalencia al derecho sustancial, y el compromiso con la búsqueda  de la verdad en el proceso como presupuesto para la adopción  de decisiones justas.  

Por  tanto si el a-quo hubiera concedió un término  probatorio adicional con el fin de ejercer sus deberes para arribar a  la verdad y adoptar un fallo de mérito basado en la  determinación de la verdad real se hubiera llegado a la verdad  y evitar un doble pago por parte de la demandada todo ello por un  apego extremo y aplicación mecánica de las formas  

Entonces,  a modo de síntesis, esta agencia judicial considera que hubo  un defecto procedimental por exceso ritual manifiesto el cual se  derivó del obstáculo que deviene de la denegación  de justicia, al desconocer la valoración de una prueba la  misma cual fue desechada, al omitir el juez ampliar el término  probatorio donde la demandada podía dentro de la diligencia  aportarlo y no incurrir en un error en la valoración de las  pruebas el cual llevó a un fallo contra del derecho…  

            

3. Bajo          esa perspectiva, para la Corte el Juzgado accionado incurrió          en una vía de hecho, toda vez que en la sentencia cuestionada          realizó un análisis incompleto del caso sometido a su          conocimiento.  

Nótese  que omitió pronunciarse acerca de la aportación del  «paz  y salvo»  por la ejecutada dentro de las oportunidades probatorias previstas en  los artículos 183, 184 y 361 del Código de  Procedimiento Civil, así como sobre la facultad deber de  decretar pruebas de oficio; tampoco hizo alusión al texto de  dicho documento y a la identidad  de su suscriptor, el cual, valga decir es una persona jurídica  diferente al demandante. Finalmente,  no se refirió a si el denominado «paz  y salvo»  fue expedido por el tenedor del título valor, o si la  ejecutada tuvo la precaución de exigir le fuera presentado el  instrumento o la de documentar el pago que dice haber efectuado, en  la forma descrita por el artículo 624 del estatuto mercantil.  

De  manera que, la argumentación utilizada por el Juzgado  accionado para revocar la sentencia de primer grado dentro del juicio  ejecutivo singular cuestionado fue insuficiente de cara a las  particularidades del caso. Itérase, la incorporación  del «paz  y salvo»,  su contenido y la identidad del suscriptor, la legitimación  del tenedor de acuerdo a la ley de circulación del título  valor objeto de cobro y las reglas sobre el ejercicio del derecho  respectivo y pago de este.  

Con  respecto a la necesidad de una adecuada motivación ha señalado  la Sala:  

…ciertamente  la motivación constituye un elemento o componente esencial del  debido proceso que se cumple por quienes ejercen la función  judicial cuando al adoptar sus decisiones exponen los fundamentos  fácticos y jurídicos suficientes y necesarios para  solucionar los asuntos puestos a su conocimiento, con abstracción  de si se avienen o no a los intereses de las partes del litigio,  habida cuenta de que ‘[l]os jueces en sus providencias sólo  están sometidos al imperio de la ley’ (artículo  230 de la Carta Política).’  

‘Lo  anterior significa que cuando una determinada decisión carece  de motivación, o ésta es insuficiente o aparente, se  abre camino el amparo constitucional, siempre y cuando la situación  se mantenga a pesar de los recursos ordinarios interpuestos’  (sentencia  de 29 de junio de 2012, exp. No. 11001-02-03-000-2012-01299-00;  reiterada en fallos de 3 de agosto de 2012, exp. No.  11001-02-03-000-2012-01575-00; y 7 de marzo de 2013, exp.  11001-22-10-000-2013-00001-01)…(CSJ  STC, 18 jul. 2013, rad. 2013-00219-01).  

            

3. Lo          anteriormente expuesto es suficiente para confirmar el fallo de          tutela de primera instancia  

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala  de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,  CONFIRMA  el  fallo impugnado.  

Por  secretaría expídase la copia solicitada por el Juzgado  Promiscuo del Circuito de Pivijay obrante a folio 4 del cuaderno de  la Corte.  

Comuníquese  mediante telegrama a los interesados y remítase el expediente  a la Corte Constitucional para la eventual revisión.  

LUIS ARMANDO  TOLOSA VILLABONA  

Presidente de Sala  

MARGARITA  CABELLO BLANCO  

ÁLVARO  FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO  GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR  RAMÍREZ  

JESÚS  VALL DE RUTÉN RUIZ  

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