AC1286-2014 [2002-00215-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado Ponente  

AC1286-2014  

Radicación           n°  05001-31-03-017-2002-00215-01   

(Aprobado  en  sesión de cinco de febrero de  dos mil catorce)   

Bogotá D. C., dieciocho (18) de marzo de dos  mil catorce (2014).   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda presentada para sustentar el recurso extraordinario de casación  interpuesto  frente  a  la  sentencia de segunda instancia, proferida dentro del  proceso ordinario de la referencia.   

I. EL LITIGIO  

          Alberto   Restrepo   Soto   y  María  Silvia  Peláez  de  Restrepo  instauraron  una  demanda  contra  Constructora  Aldea Palma Verde Ltda., con el  objeto de que se declarara que esta   

incumplió  las  obligaciones  contraídas en  virtud  de  la  promesa  de  permuta  celebrada  por  ellos.  [Folio  39,  c. 1]   

          Reclamaron,  en consecuencia, condenarla a atender la prestación de  su  cargo  consistente  en  transferir el dominio del inmueble involucrado en la  negociación;  pagar  el  monto  de  la  cláusula  penal y el de los perjuicios  materiales y morales ocasionados. [Folio 42, c. 1]    

                     

B.    Los hechos  

1.  El  30 de mayo de 1995, las partes celebraron  un  contrato  en  el  que  la  Constructora  Aldea  Palma  Verde Ltda. prometió  permutar  el  lote  No. 16 y la casa construida sobre el mismo que hace parte de  la  Unidad Campestre Aldea de Palmaverde P.H., situada en el paraje La Esperanza  del  municipio  de  Envigado  (sin  folio  de matrícula inmobiliaria abierto) a  favor de los demandantes. [Folio 40, c. 1]   

2. Estos, a su vez,  prometieron  permutar  el  bien  raíz  localizado en la Carrera 66 Nos. 38-34 y  38-28   de   la   ciudad  de  Medellín,  identificado  con  la  matrícula  No.  001-0048659. [Folio 39, c. 1]   

3.  El  precio  del  predio  campestre  fue  fijado  en $263’600.000,oo,  en  tanto  al  urbano  se  le  asignó  la  cantidad de  $230’000.000,oo,  por  lo  que  los  propietarios  del  segundo debían cancelar la diferencia entre dichos  montos  en  un  plazo  de  sesenta  días,  contados  a partir de la firma de la  promesa,  con  el  producto del crédito que sería gestionado. [Folio 40, c. 1]   

4. El otorgamiento de  la  escritura  pública tendría lugar el 1° de agosto de 1995, fecha en la que  además  debía  efectuarse  la  entrega recíproca de los fundos. [Folio 40, c.  1]   

5.  Los reclamantes  afirman  que los predios se entregaron mutuamente el 4 de octubre de 1995, y que  el  representante  legal de la constructora, por medio de artificios, logró que  impusieran  su  rúbrica  en  un  documento  en  blanco, el que se adhirió a un  convenio  por  medio del cual, aquellos transfirieron su propiedad a favor de la  Fiduciaria  Alianza  S.A.,  a  través  de  un  fideicomiso.  [Folio  40,  c. 1]   

6.   Ante   la  imposibilidad   de   efectuar   la  cancelación  del  gravamen,  se  efectuaron  modificaciones   al   convenio   preparatorio,   en  los  que  se  prorrogó  el  perfeccionamiento  de la permuta, y los actores se obligaron a pagar una suma de  dinero  adicional  por  concepto  de  «intereses  de  subrogación»,  la  cual cancelaron el 15 de julio de  1997     en     cuantía    de    $8’348.823,oo. [Folio 41, c. 1]   

7.  En  la  última  reforma  realizada,  se  convino  que  la  firma del instrumento escriturario se  llevaría  a efecto el 15 de agosto de 1997, y que los propietarios del inmueble  ubicado  en  Medellín,  pagarían  el  saldo  adeudado,  el  cual  ascendía  a  $26’295.227,oo  con  el  dinero  proveniente  del  préstamo  aprobado  por  Coomeva.  [Folio  7,  c.  1]   

8.  La  mora  en la  celebración  del  acuerdo prometido obedeció al incumplimiento de la demandada  de  su  obligación  de obtener que se cancele la prorrata de la garantía real,  pues   a   pesar   de   la   aprobación  de  un  crédito  por  $30’000.000,oo,    la   prestamista   no  desembolsó  los  recursos  en razón de la existencia de aquella. [Folio 41, c.  1]      

C.     El   trámite   de   las  instancias   

1. En proveído de 15  de  abril  de  2002  fue  admitido el libelo, y se dispuso el traslado de rigor.  [Folio 46, c. 1]   

2.  La demandada se  opuso   a  las  pretensiones  de  su  contraparte  y  formuló  las  excepciones  perentorias   de  «falta  de  perjuicios»  y  «falta  de  legitimación  en  la  causa». [Folio 68, c. 1]   

3.  El a   quo   desestimó   el   petitum  de cumplimiento de la promesa y,  en  su  lugar,  la declaró resuelta por la inobservancia de las obligaciones de  ambos  contratantes,  condenando  a  los actores a restituir el inmueble que les  fue entregado. [Folio 159, c. 1]   

4.  Apelada  dicha  providencia,  el  Tribunal  confirmó  únicamente  la  decisión  de  negar las  pretensiones  de  la  demanda  y  revocó  lo  demás.  [Folio 26 reverso, c. 3]   

5.   La   parte  demandante  interpuso  el  recurso  de  casación,  que  fue  admitido  por esta  Corporación  en  auto  de  dos  de  octubre  de  dos  mil  trece. [Folio 26, c.  4]   

6.  Dentro  de  la  oportunidad  legal,  se  radicó  el  escrito  cuya  sustentación es objeto del  presente pronunciamiento. [Folio 28, c. 4]   

II.  LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Contiene  un  único  cargo  en  el  cual  el  recurrente  señaló  que  la  causal  invocada  corresponde  a  la contenida en  «el numeral 1 del art. 87 del C.P.T., modificado por  el  art  60 del Decreto especial 528 de 1964, este a su vez por el art. 23 de la  ley  16  de  1968 y este último por el art. 7 de la ley 16 de 1.968».1   

         

Por  la vía indirecta, se acusó el fallo de  segunda  instancia  de  haber  incurrido en «falta de  apreciación  de  las pruebas regular y oportunamente traídas al proceso, falta  de    apreciación    de   la   demanda   y   apreciación   indebida   de   las  pruebas».2   

Los aludidos medios demostrativos corresponden  a  algunos documentos, la confesión de la demandada y el indicio derivado de su  falta  de  pronunciamiento frente un hecho aducido en el libelo que introdujo al  juicio.   

Se  denunció,  entonces,  la  ausencia  de  valoración  del «otro sí»  al  convenio  de  promesa  de  permuta,  del  cual emerge el cumplimiento de las  obligaciones  de  los  demandantes,  pues  allí  se hace referencia al abono de  $8’348.823  al  saldo del  precio   adeudado,   y  a  que  la  cantidad  restante,  esto  es,  la  suma  de  $26’295.227  se  pagaría  con  el  producto  de  un  préstamo  concedido  por  Coomeva.      

Además,   no   fueron   apreciadas   las  certificaciones  emitidas  por  el  Director Financiero de la mencionada entidad  que   corroboran   el   otorgamiento  de  un  crédito  a  los  permutantes  por  $18’000.000,oo    y  $12’000.000,oo  respectivamente,  para  la  compra del inmueble adquirido y que el desembolso se  frustró  en  razón  de la hipoteca que la Constructora Aldea Palma Verde Ltda.  constituyó a favor de La Unión Cooperativa Nacional.   

La  comunicación  dirigida  por  el  asesor  jurídico  y  el representante legal de la firma constructora a los recurrentes,  que  alude  a la insolvencia de aquella y a la incidencia de dicha situación en  la  posibilidad  de  efectuar  abonos  a  la  obligación  hipotecaria  para  la  liberación  de la prorrata correspondiente a la casa 16 de la unidad campestre,  constituye  una  confesión sobre el alegado incumplimiento de la demandada, que  resultó no apreciada.   

La confesión de ese hecho también se obtuvo  en  la  audiencia de interrogatorio de parte, en la que el vocero de Aldea Palma  Verde  Ltda.  sostuvo  que  era  cierto que no se solemnizó la transmisión del  dominio  a los permutantes en virtud de la existencia de la garantía ofrecida a  Uconal sobre el lote de mayor extensión.    

Se  dejó  de  evaluar  asimismo  la falta de  respuesta  al  hecho  11 de la demanda, que expresamente aludió al cumplimiento  de  los  demandantes  y  a  la  desatención  por  la  contraparte de su débito  convencional.   

De  lo anteriormente reseñado, surge que: i)  el  ad  quem dio por sentado  -sin  estarlo- que la promesa fue incumplida por ambos contratantes; ii) no tuvo  por  establecido  -aunque  lo  estaba-  que  los actores honraron su obligación  porque  pagaron  con  recursos propios parte del saldo debido y consiguieron que  para  febrero  de  1997  se  les aprobara un crédito hipotecario, el cual no se  pudo  perfeccionar  por  el  gravamen real precedente y, iii) no dio por probado  –estándolo-   que   el  incumplimiento  del  convenio  solo  puede  atribuirse  a la demandada, tal como  expresamente  lo  confesó  su  representante  legal y se deriva del indicio que  debió  reconocerse  en  su contra en aplicación de lo previsto en el artículo  95 del Código de Procedimiento Civil.       

Por  último,  el juzgador apreció de manera  indebida  el escrito de apelación de la sentencia, porque del mismo extrajo una  confesión  de  incumplimiento  de  los  actores  que allí no se contiene, pues  precisamente  afirmaron  que  de su peculio asumieron el pago de una parte de la  cantidad   adeudada   y   para  cancelar  la  otra  fracción,  contrajeron  una  obligación   crediticia  que  no  se  materializó  por  causa  imputable,  con  exclusividad, a la convocada a la litis.     

III. CONSIDERACIONES  

1.  El  recurso  de  casación,  dada  su  naturaleza  eminentemente dispositiva, limita la actividad  discursiva  y  juzgadora  de  la  Corte al contenido y alcance del libelo que se  formule  para  sustentar  la  censura,  de  ahí  que  no  esté permitido hacer  interpretaciones  que  sobrepasen  los  señalamientos  que  de  modo  expreso y  manifiesto   aduzca  el  impugnante,  ni  mucho  menos  reformar  la  acusación  planteada de modo deficiente.   

          Característica   esencial  de  ese  medio  de  impugnación  es  su  condición  extraordinaria,  en  cuya  virtud  no  todo  desacuerdo con el fallo  permite  adentrarse  en su examen de fondo, sino que es necesario que la censura  se erija sobre las causales taxativamente previstas en la ley.   

2. La admisibilidad  de  la demanda está sujeta al cumplimiento de los requisitos establecidos en el  artículo  374  del  Código  de Procedimiento Civil, de conformidad con el cual  además  de  la  designación de las partes y del fallo impugnado se requiere la  elaboración  de  una  síntesis  del  proceso  y  de  los  hechos  materia  del  litigio.   

Es  indispensable,  además,  formular  por  separado  los cargos que se esgrimen en contra de la decisión recurrida, con la  exposición  de los fundamentos de cada acusación, en  forma  clara  y precisa, y no  basados en generalidades.   

2.1.  Tratándose de  la  causal  primera,  se deben invocar «las normas de  derecho    sustancial    que    el    impugnante   estime   violadas»,  lo  que  desde luego, debe armonizarse con lo establecido en el  artículo   51   del   Decreto   2651   de   1991.3   

El   mencionado   canon   establece   que  «será  suficiente señalar cualquiera de las normas  de  esa  naturaleza  que,  constituyendo  base  esencial  del  fallo impugnado o  habiendo  debido  serlo,  a juicio del recurrente haya sido violada, sin que sea  necesario    integrar    una    proposición    jurídica   completa».   

Ha   sostenido  la  jurisprudencia  que  es  ineludible  el  cumplimiento  de  la  aludida  carga, con independencia de si se  escoge   la   vía   directa   o  la  indirecta  para  perfilar  la  acusación.  Particularmente,  si  se trata de la última, ha destacado que no puede evadirse  ese  señalamiento «a pretexto de la demostración de  los  errores  de  apreciación  probatoria que se le endilguen al fallo, o de la  determinación    de   las   normas   probatorias   supuestamente   quebrantadas  –cuando  se  predique la  comisión  de  un  yerro  de  derecho» (CSJ AC, 7 Dic  2001,  reiterado  en  CSJ  AC,  5  Oct  2011, Rad. 2000-01093; 18 Dic 2012, Rad.  2005-00299; 31 May 2013, Rad. 1999-00908).   

La razón de dicha exigencia reside, tal como  se  aceptó  en el pronunciamiento citado, en que «si  a  esto  último se limitare el recurrente… quedaría trunca la acusación, en  la  medida  en  que  no  podría  la  Corte,  al  analizar  el cargo, establecer  oficiosamente  cuáles  disposiciones  materiales  habrían  sido quebrantadas a  consecuencia    de   los   yerros   que   se   hubieren   acreditado».4   

2.1.  Las  normas  sustanciales,  únicos  preceptos  cuya violación tiene entidad para fundar una  censura  en  el recurso extraordinario, son aquellas que, como lo ha definido la  Corte,   «en  razón  de  una  situación  fáctica  concreta,  declaran, crean, modifican o extinguen relaciones jurídicas también  concretas   entre   las   personas   implicadas  en  tal  situación».  Luego,  no  están   comprendidas   en   esa   categoría,   las   que   se   «limitan   a   definir  fenómenos  jurídicos  o  a  descubrir  los  elementos   de  éstos  o  a  hacer  enumeraciones  o  enunciaciones»,   como  tampoco  «las  disposiciones  ordinativas   o   reguladoras   de   la   actividad   in  procedendo»  (CSJ  AC,  11  Mar.  2004,  Rad.  2001-00029; 16 Dic. 2009, Rad.  2001-00008;    15    May.   2012,   Rad.   2006-00005;   4   Jul.   2013,   Rad.  2005-00243).   

3. En el único cargo  que  plantean  los  recurrentes,  se alegó la causal prevista en el numeral 1°  del  artículo 87 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social; sin  embargo,  atendiendo  el contenido de dicha previsión, entiende la Corte que el  motivo  casacional  propuesto  corresponde  al  contemplado  en  el numeral 1°,  artículo  368  del  estatuto  adjetivo  civil,  esto  es,  la de «ser   la   sentencia   violatoria   de   una   norma   de   derecho  sustancial».   

Superado  ese  inicial  desacierto  que no se  juzga  trascendente,  encuentra la Sala una deficiencia absolutamente insalvable  en  la  formulación  del  ataque,  con  entidad  suficiente para dar lugar a la  inadmisión  de  la  demanda,  cual  es  la  total ausencia de invocación de un  precepto  de  la naturaleza indicada, cuya violación indirecta sea la razón de  ser    del    recurso    extraordinario,    señalamiento    que    –se  reitera-  el legislador instituyó  como requisito formal del libelo.      

3.1. En efecto, ni en  la  enunciación  de la censura, ni en el acápite de demostración de la misma,  aparece  la  mención de alguna disposición legal que se encuentre dentro de la  categoría   ya   comentada,  de  la  cual  se  predique  su  quebranto  por  el  sentenciador   de  la  segunda  instancia,  como  consecuencia  de  la  presunta  comisión  de  los errores probatorios afirmados por los impugnantes, y en tales  condiciones, el cargo resulta incompleto.   

Si bien uno de los apartes de la sustentación  contiene  una  referencia  al  artículo  95 del Código de Procedimiento Civil,  dicho  canon  no  tiene el carácter de sustancial, como así lo ha explicado la  jurisprudencia  en  otras oportunidades, razón por la cual no resulta idóneo a  efectos  de  estructurar,  en forma cabal, una acusación con apoyo en la causal  primera de la impugnación en esta sede.   

El  referido texto legal apenas establece que  «la  falta  de  contestación  de  la  demanda  o de  pronunciamiento  expreso  sobre  los  hechos  y  pretensiones  de  ella,  o  las  afirmaciones  o  negaciones  contrarias  a la realidad, serán apreciadas por el  juez  como  indicio  grave en contra del demandado, salvo que la ley le atribuya  otro efecto».   

3.2. La Corporación,  en  la  providencia CSJ AC, 6 Oct. 2005, Rad. 234, explicó que la aludida norma  hace   parte   de   las   reglas  de  «la  actividad  judicial»,  concretamente   de   las  relativas  «al  quehacer  probatorio»,  de  ahí  que no se le podía  considerar  como  de  aquellas en las que puede fundarse un ataque en casación.   

Posteriormente,  la Corte sostuvo respecto de  esa    disposición    que   además   de   que   no   atribuye   «ningún    derecho    subjetivo»,   es  simplemente  de  estirpe  procesal  y  probatoria,  en  cuanto se circunscribe a  «señalar   las   consecuencias   de  la  falta  de  contestación  de  la  demanda» (CSJ AC, 26 Ene. 2012,  Rad. 2005-00008).   

Se  reitera  en  esta  oportunidad  que  si  «la  causal  primera de casación tiene como premisa  la  violación  de  una  norma  sustancial,  es apenas lógico que el impugnador  indique  cuál o cuáles disposiciones de esa estirpe entiende vulneradas por la  sentencia  que  combate»  (CSJ  AC, 1 Dic. 2005, Rad.  00478),  de  donde  surge  que  si  el recurrente no indica al menos un precepto  sustancial  que  constituya base esencial de la sentencia impugnada o que debía  serlo,   cuya   transgresión   motiva   el   recurso   extraordinario,  de  tal  circunstancia  deriva  el  incumplimiento de la exigencia prevista en el numeral  3° del artículo 374 precitado.   

La comentada equivocación de los impugnantes  priva  a  esta  sede  de  uno  de  los  elementos indispensables para cumplir la  función  asignada  como  Tribunal  de casación que, en el ámbito de la causal  que  se  alegó,  se circunscribe a determinar si el juzgador violó o no la ley  sustancial,  y  en virtud del principio dispositivo que impera en el recurso, no  es  posible suplir, enmendar o completar la labor de aquellos para reformular el  cargo  adicionando  el  elemento  básico  en  función del cual se plantean los  yerros    atribuidos    al    ad   quem.   

4.  En razón de lo  expuesto  en  forma  precedente,  es  claro  que  el  libelo  no  satisface  los  requerimientos  que  determina  el  estatuto  procesal  como  necesarios para el  análisis  de  fondo  de  la  acusación,  lo  que  impide admitirlo a trámite.   

IV. DECISIÓN  

         

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE:  

PRIMERO: INADMITIR la  demanda   presentada  para  sustentar  la  impugnación  extraordinaria  que  se  interpuso  contra  la  sentencia de catorce de agosto de dos mil doce, proferida  por  el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, dentro del asunto  referenciado.   

SEGUNDO:  DECLARAR  desierto  el  recurso  de  casación,  de  conformidad  con  el  inciso  4º del  artículo 373 del Código de Procedimiento Civil.   

En su oportunidad, devuélvase el expediente a  la corporación de origen.   

  Notifíquese.  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

1 Folio  40, c. Corte.   

2 Folio  40, c. Corte.   

3  Adoptado  como  legislación  permanente  por  el artículo 162 de la Ley 446 de  1998.   

4  Ibídem.     

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