AC1829-2014 [2014-00248-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION CIVIL  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

Magistrada Ponente  

AC 1829-2014  

Radicación n° 11001 02 03  000 2014 00248 00   

Bogotá  D.  C., ocho (8) de abril de dos mil  catorce (2014).   

Procede  la  Corte  a resolver el recurso de  queja  formulado  por  la  parte demandada, Cooperativa de Transportes de Melgar  Ltda.,  respecto  de  la  providencia  emitida por la Civil-Familia del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Cundinamarca, a través de la cual negó la  concesión  del  extraordinario  de  casación  presentado frente a la sentencia  proferida  el  diecinueve  (19)  de septiembre de dos mil trece (2013), adoptada  dentro  del  proceso ordinario que el señor HUMBERTO RODRÍGUEZ RINCÓN inició  contra    GONZALO    SÁNCHEZ    MEJÍA,    SEGUROS    DEL    ESTADO    S.A.   y  COOTRASMELGAR.   

I. ANTECEDENTES  

1. Ante el Juzgado Primero Civil del Circuito  de  Girardot (Cundinamarca), el señor Rodríguez Rincón, presentó demanda con  el  propósito  de  lograr  ser  resarcido  en los perjuicios ocasionados por la  persona natural y las jurídicas accionadas.   

2.      El     Juez     a-quo, una vez culminaron todas las etapas  previstas  para  esa  clase de litigios, resolvió la contienda para lo cual, el  diez  (10)  de diciembre de dos mil doce (2012), emitió el fallo pertinente. En  este  proveído  impuso  condena  a  los  demandados  por  razón  de los daños  generados,  en  la  modalidad  de  lucro  cesante y daño emergente. Allí mismo  resolvió  la  suerte de la Compañía Aseguradora (Seguros del Estado S.A.), en  su momento, llamada en garantía.   

          3.  La  Cooperativa  demandada  recurrió  en apelación el fallo de  primera   instancia   y,  el  Tribunal  de  Cundinamarca,  fungiendo  como  juez  ad-quem,  el diecinueve (19)  de   septiembre   del   año   pasado,   decidió  confirmar  la  determinación  revisada.   

          4.  De  nuevo,  aquella  entidad,  concurrió a impugnar el fallo de  segundo   grado,   empero,   en   esta   oportunidad,   a  través  del  recurso  extraordinario  de  casación,  petición  denegada  por  el  Tribunal  bajo  el  argumento  que  el  interés  para  recurrir  no  permitía,  en  la  situación  analizada,  acceder  a dicha censura. Así lo explicitó en providencia de cinco  (5) de diciembre de la misma anualidad.   

          5.  Ante  la  negativa mencionada, la citada, recurre en reposición  y,  subsidiariamente,  pide  la expedición de copias para recurrir en queja. En  providencia  de  diecisiete  (17)  de  enero  del presente año, el ad-quem, niega la reposición y dispone la  compulsa  de copias para la formulación de esta última censura, respecto de la  cual se ocupa la Corte.   

          6.  Los  trámites  previstos  en  la normatividad vigente para esta  clase  de asuntos, fueron agotados plenamente y conforme a las disposiciones que  los regentan (art. 377 C. de P. C.).   

                     

II.  LOS FUNDAMENTOS DEL  TRIBUNAL   

1.  El sentenciador de segunda instancia, en  lo  basilar,  para  negar  la  concesión  del  recurso  extraordinario, expuso:   

«Ello conduce a la  Sala  a  concluir que como el perjuicio que podría  irrogar a la demandada  recurrente  la  condena impuesta, es inferior al valor mínimo establecido   en  el  artículo  366  del  C.P.C.,  no  es  procedente el recurso de casación  interpuesto  por la parte demandante». Y, ciertamente,  por   carecer   de  interés  para  recurrir,  la  impugnación  presentada  fue  negada.   

          2.  Cuando  resolvió  la reposición formulada, el Tribunal volvió  sobre  el punto, es decir, la cuantía del agravio generado a la parte demandada  con  la  sentencia emitida y, luego de sopesar las sumas de que trata la condena  impuesta, plasmó lo que sigue:   

          «(…)     arroja    un    total    de  242.752.599,43.».   

«Guarismo   que   es   inferior   a   los  $250.537.500,  a  los  que  equivalen   los 425 salarios mínimos mensuales  legales  vigentes,  exigidos en el artículo 366 del C. P.C., como valor mínimo  para  que  proceda  el  recurso   de  casación en lo que a la cuantía del  interés   para   recurrir  refiere  (…)».   

Bajo   esa   argumentación   mantuvo   la  determinación de no acceder al recurso de casación.   

III. LA SUSTENTACION DE LA  QUEJA   

          1.  El  quejoso,  al  exponer  los  motivos que considera válidos y  suficientes   para  lograr  que  se  acceda  a  la  impugnación  extraordinaria  formulada  (folios  1 a 3, cuaderno 6), en rigor, no confutó lo explicitado por  el Tribunal para la negativa comentada.   

          En  efecto,  en  cinco  numerales dejó condensada su inconformidad;  sin  embargo,  en  ninguno  de  ellos  alude,  en  concreto, a la cuantía de la  condena  o  al eventual error del sentenciador al momento de sopesar el interés  para  recurrir.  Su  fundamentación  gira  alrededor  de  los fines del recurso  extraordinario  (unificación  de  la  jurisprudencia  patria y para reparar los  agravios  inferidos  a  las  partes  con  la sentencia recurrida), lo que, en su  sentir,    sería    suficiente    para    abrir    puertas    al   recurso   de  casación.   

          2.  El  recurrente, antes que combatir las conclusiones del fallador  atinentes  a  la  cuantía de la condena, estuvo de acuerdo con las mismas. Así  lo  dijo:  «Los guarismos sobre los que descansa la no  concesión  del  recurso  extraordinario,  ciertamente  no cubren el mínimo que  exige  la  Ley,  pero en justicia, se deben tener  en cuenta otros tópicos  relacionados   con   la   finalidad   del  recurso  extraordinario  (…)».   

            Agregó  que  el  tema  de  la responsabilidad extracontractual ha  sufrido  importantes  cambios  en  los últimos tiempos y, por esa razón, deben  crearse  oportunidades  para  zanjar  las  diferencias  existentes alrededor del  punto;  que resulta indispensable, dijo, a través de este medio impugnativo, se  «haga  posible una renovación  jurisprudencial,  analizando   a  fondo  los  planteamientos  de  nuevas  corrientes  del  derecho  (…)».   Además,  se  debe enmendar el perjuicio generado a la Cooperativa  pues,  no  obstante  el  acaecimiento  del  siniestro, las condenas impuestas se  muestran   exageradas   a   tal  punto  que  pueden,  inclusive,  precipitar  su  liquidación,    con   el   consiguiente   daño   a   los   empleados   de   la  misma.   

IV.  CONSIDERACIONES   

        1.  Cumple  resaltar,  primeramente,  que  el  propósito  del  recurso  de queja es  determinar   si   el   Tribunal   acusado,   cuando   negó  la  concesión  del  extraordinario  de  casación,  procedió con apego a la normatividad vigente o,  contrariamente,  se  apartó  de  sus  postulados,  hipótesis  esta última que  habilitaría  la  procedencia de la censura, así lo regula, perentoriamente, el  inc.  3º  del  artículo  372  del  C. de P. C. Por manera que, en ese sentido,  girará el estudio de la censura.   

         2.  Los  trámites  a  que  debe  someterse  una determinada disputa  judicial,  no es un asunto que quede al arbitrio de las partes o del funcionario  llamado  a resolverla, es, contrariamente, una potestad reservada exclusivamente  a  la  ley,  entre  otras  razones,  por  la potísima de hacer parte del debido  proceso,  erigido  como  derecho  fundamental.  Las  partes y el propio juzgador  deben   tener   reglas   claramente  determinadas  alrededor  de  los  trámites  señalados  a  los  diferentes  litigios  surgidos, las que, al ser desconocidas  implicaría,  por  ahí  mismo,  la  vulneración  de las formas propias de cada  juicio,  rompiendo,  por  ello,  el  equilibrio  o la igualdad pregonada. En ese  rigor  quedan  comprendidos,  por  supuesto,  los  mecanismos de impugnación de  providencias, trátese de recursos ordinarios o extraordinarios.   

          En  reciente  oportunidad, este mismo Despacho, alrededor de un tema  de similar textura, expuso:   

          En   todos   aquellos   asuntos   relacionados  con  los  medios  de  impugnación,  ya  ordinarios  ora extraordinarios, sin disquisición de ninguna  índole,  está  definido  que es la ley la que, de manera expresa y excluyente,  gobierna  su dinámica. Por supuesto, tal regulación involucra aspectos como la  clase  de  providencias susceptibles de ser recurridas, la censura que puede ser  aducida,  los  requisitos formales o de técnica que debe cumplir, atendiendo su  naturaleza,  y desde luego, la parte o sujeto procesal autorizado para presentar  el recurso pertinente.   

         Por  ello, como bien sabido se tiene, todas aquellas situaciones alusivas a esta  problemática,  involucran  un  tratamiento y aplicación restrictiva, es decir,  al  intérprete  u  operador  judicial no le está permitido autorizar formas no  previstas  en  la  ley  para  confrontar  determinadas decisiones de los jueces.  Surge,  entonces,  que  poder  recurrir un auto o una sentencia es un evento que  sólo  la  ley  contempla;  es  la  norma  respectiva  la  que  dispone  si  ese  pronunciamiento  admite  tal  o  cual  recurso  o,  si,  definitivamente,  está  excluido de cualquier forma de impugnación.   

          En  esa  dirección,  entonces, aparecen  recursos  que  proceden  frente  a determinadas decisiones judiciales y, algunas  otras  que,  de  manera  expresa,  inclusive,  las  repulsan. Por ejemplo, no es  susceptible  recurrir en reposición pronunciamientos que tengan el carácter de  sentencia  o aquellos cuyo contenido incorporen órdenes directas al secretario,  vr,  gr,  autos  de  cúmplase  (artículo  348  C.  de  P.C.);  como  que no es  procedente  formular  el  recurso  de  apelación  frente a decisiones excluidas  expresamente  de  dicha  censura, tal cual acontece con algunas nulidades que se  resuelven  de  plano  (art.  34  ib),  o  el  auto  ejecutivo  (art.  505 idem),  etc.,   es  más,  en  algunos  eventos  la norma excluye, por completo, la  posibilidad  de  impugnar  la decisión emitida, así sucede entre otras, con el  auto que adopta pruebas de oficio (art. 179 ibidem).   

En  fin,  trátese de un  auto  o  de una sentencia, sólo la ley defiere la posibilidad de ser recurridos  y,   a   su   vez,   establece  qué  impugnación  procede  (AC  27  de  enero  de  2014,  rad.  2013  02493  00).   

          Y,  desde  luego, involucrando un asunto de orden público en cuanto  que  refiere  a  normas  procesales  (art.  6  C.  de P. C.), son de obligatorio  cumplimiento  y,  el  funcionario  judicial,  itérase,  no  puede, bajo ningún  pretexto, por loable que resulte, sustraerse a su acatamiento.   

          3.   Relacionado  al  teman,  la  Corte  Constitucional  revisó  la  conformidad  de  algunas  normas  anejas  a  los  recursos  y, en particular, al  interés   para   recurrir,   con   la   Carta   Política,    y   así  lo  expresó:   

En  cuanto  al  recurso  de  casación  la  Constitución,  como  se advirtió antes, aunque sólo se limita a establecer de  modo  general  la  competencia  funcional  de  la Corte Suprema como tribunal de  casación,  lo erige como un recurso de rango constitucional, como lo reconoció  la  Corte  Constitucional.   Por  lo  tanto,  no  ofrece   duda   que   su   regulación   en  lo  que  concierne  con:  procedencia  del  recurso, en razón de  la   cuantía   del  interés  para  recurrir,  de  la  naturaleza  de  las  sentencias  que  pueden  ser  objeto de éste; las   formas   y   los   términos   para   su  interposición,  su  sustentación  y  condiciones  de  admisibilidad, los trámites del recurso y el  contenido  de  la  decisión,  son  cuestiones que compete regular al legislador  autónomamente,  aunque  respetando  los  límites  antes señalados1  (sentencia C  596 de 24 de mayo de 2000).   

          Y,  en  la sentencia  C1046 del 4 de octubre de 2001, alusiva a  situación semejante, volvió a expresar:   

Así, la casación, tal y como esta Corte lo  ha   señalado,   no  pretende  “enmendar  cualquier  yerro  ocurrido  en  las  instancias”,  sino  que es “un recurso extraordinario que pretende lograr la  mayor  coherencia  posible  del  sistema legal, al lograr el respeto del derecho  objetivo  y  una  mayor  uniformidad  en la interpretación de las leyes por los  funcionarios              judiciales”2.    Es   pues   un   recurso  extraordinario,  que tiene esencialmente una función sistémica, por lo cual no  puede  confundírsela  con  una  tercera  instancia,  o  con  un  mecanismo para  enfrentar  errores  judiciales.  Es entonces razonable  concluir  que  en  materia  de casación “la regla general es la improcedencia  del  recurso;  la  excepción,  su  procedencia,  en  los  casos previstos en la  ley”3.  Por  ello,  la ley puede establecer requisitos más severos para  acceder  a  este  recurso,  e  incluso  para  que  pueda prosperar, sin que ello  signifique   que,   por   ese  solo  hecho,  haya  una  restricción  al  acceso a la justicia, ya que  para dirimir los conflictos  y  solucionar  los  problemas  planteados  en  los distintos casos concretos, el  ordenamiento  prevé  el  trámite  de  las instancias  (hace   notar   la  suscrita  Magistrada).   

          4.  En el caso bajo análisis, el quejoso rechazó la determinación  del  Tribunal  al  negarle  la  concesión  del recurso de casación, empero, de  manera  simultánea,  aceptó,  expresamente,  que  su interés para recurrir no  alcanzaba  el mínimo señalado en la ley, es decir, el propio censor reconoció  que  uno  de  los  requisitos exigidos por la normatividad vigente, con miras al  trámite  de  la  impugnación  extraordinaria,  no podía ser cumplido, pues el  valor      económico      mínimo      señalado     no     satisfacía     tal  requerimiento.   

          En   ese  orden  de  cosas,  no  cumpliéndose  plenamente  con  las  condiciones  señaladas  por  la  ley  para  la  procedencia  de la impugnación  referida,  queda en evidencia que la decisión del Tribunal, al negar el recurso  de  casación,  estuvo acertada, por tanto, la queja no puede tener vocación de  prosperidad.     

          5.  Ahora,  si el funcionario omite esa condición (el interés para  recurrir),  bajo  cualquier  pretexto,  se  está  abrogando  facultades  que la  normatividad  vigente  no  le  ha  deferido  y,  por  tanto,  incursiona  en  un  desconocimiento  de  la  ley, afectando el debido proceso. Y, por supuesto, como  fue  advertido, tal apartamiento no puede surgir, siquiera, ante la aducción de  la  prevalencia  del derecho sustancial o la consolidación de los fines propios  de  la  casación,  en  cuanto  que,  aun así, las disposiciones que regulan la  materia no lo autorizan.   

         

V. DECISIÓN  

          En  conclusión,  cuando  el  Tribunal negó el recurso de casación  bajo  el argumento expuesto, no procedió de manera arbitraria o equivocada, por  lo que habrá de declararse bien denegada la impugnación.   

RESUELVE:  

Primero.  DECLARAR  bien  denegado  el  recurso  de  casación  que  interpusiera  la Cooperativa de  Transportes  de  Melgar  Ltda.,  dentro  del  proceso  ordinario  que  el señor  HUMBERTO  RODRÍGUEZ RINCÓN inició contra GONZALO SÁNCHEZ MEJÍA, SEGUROS DEL  ESTADO S.A. y COOTRASMELGAR.   

         Segundo.   Devuélvase  al  Tribunal  la presente actuación para que forme parte del expediente respectivo.   

          Tercero.   Sin  costas  por  no  aparecer  causadas (Art. 392 C. de P. C.).   

Notifíquese  

MARGARITA   CABELLO  BLANCO   

    

1  Se  pueden  consultar  entre  otras  las siguientes sentencias: C-005/96. M.P. José  Gregorio  Hernández;  C-058/96  M.P.  Jorge  Arango Mejía y C-619/97. C-541/98  M.P. Alfredo Beltrán Sierra   

2  Sentencia  C-1065  de  2000.  MP  Alejandro  Martínez  Caballero.  En  el mismo  sentido,   ver   sentencias   C-058   de   1996,   C-684  de  1996  y  C-596  de  2000   

3  Sentencia  C-058  de  19996.  MP  Jorge Arango Mejía, criterio reiterado por la  sentencia C-684 de 1996     

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