AC3875-2014 [2014-01123-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado Ponente  

AC3875-2014  

Radicación           N°  11001-02-03-000-2014-01123-00   

Bogotá,  D.C., once (11) de julio de dos mil  catorce (2014)   

Se decide lo que en derecho corresponda, en  relación  con  la  admisión a trámite de la demanda contentiva del recurso de  revisión      formulado      por     Raymundo  Alfredo Rosales Jiménez contra  la   sentencia  de  13  de  diciembre      de  2011   proferida   por  la  Sala Civil del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá, en el  proceso     ordinario    por    él    promovido        contra la Compañía Ferretera Asturiana y Cía. S. en C.   

CONSIDERACIONES  

1.  Al  tenor  de  lo  dispuesto  en  los artículos 382 y 383 del   Código  de Procedimiento Civil la demanda por medio de la cual se interponga el  recurso  extraordinario  de  revisión deberá contener, so pena de inadmisión,  entre   otros,  “4.  La  expresión  de  la  causal  invocada  y  los  hechos  concretos  que  le  sirven  de  fundamento”.   

De  cara  al  principio  dispositivo  que  gobierna  este  recurso  extraordinario  y,  por tanto, teniendo presente que la  Corte  no  puede  enmendar  o  complementar la demanda, los hechos concretos que  sirven  de  fundamento  al  recurrente para aducir una causal de revisión deben  ser  puestos de presente en el libelo para hacer evidente su concordancia con la  causal o causales invocadas. Ha reiterado, en efecto la Corte, que   

desde  un  comienzo  debe  el  recurrente  justificar  por  qué  considera fundada la causal de revisión que alega. Desde  luego    que,    en    ese    contexto,   el   recurrente   tiene   ‘una  carga argumentativa cualificada,  consistente  en formular una acusación precisa con base en enunciados fácticos  que  guarden  completa  simetría  con  la causal de revisión que se invoca, al  punto  que  pueda  entenderse  que  la  demostración   de  esos   supuestos,  en  principio,  haría  venturoso  el  ataque.  Dicho  de otro modo,  corresponde  al  recurrente  explicar  por  qué considera que la sentencia debe  revisarse  y,  para  ello, ha de hacer una presentación que permita establecer,  desde  un  comienzo,  que  existen  motivos idóneos que justifican el inicio de  este  trámite, destinado, como se sabe, a impedir la solidificación definitiva  de  la  cosa  juzgada.  De  ahí  que  si  el recurrente no expresa la causal de  revisión  que  pretende  hacer  valer,  o no pone de presente los hechos que la  configurarían,  la  demanda no puede servir de percutor para la actividad de la  Corte;  igual sucede, cuando se advierte que los hechos que expone el impugnador  no  tienen  idoneidad  para configurar la causal de revisión que se alega, caso  en  el  cual  la demanda tampoco tiene vocación para ser admitida, no sólo por  el  incumplimiento de un perentorio requisito legal, sino porque si en gracia de  discusión  se tolerara esa deficiencia, tendría que adelantarse una actuación  judicial  que,  a buen seguro, ningún resultado arrojaría, máxime si se tiene  en  cuenta  que  por la dispositividad del recurso y por la importancia que para  el  ordenamiento  tiene  el  principio  de la seguridad jurídica, el juez de la  revisión  no  puede  hacer  pronunciamientos  oficiosos, ni salirse del preciso  marco   de   referencia   planteado   por  el  censor  (CSJ  ARC de 2 de diciembre  de  2009,  rad. 2009-01923,  transcrito  en  providencias  posteriores  como en proveído del 27 de agosto de  2012,       rad.  11001-0203-000-2012-01285-00).   

2. En lo atinente  a  la causal primera (“[h]aberse encontrado después  de  pronunciada  la  sentencia  documentos  que  habrían  variado  la decisión  contenida  en ella, y que el recurrente no pudo aportarlos al proceso por fuerza  mayor   o  caso  fortuito  o  por  obra  de  la  parte  contraria”),  y  teniendo  presente  lo  antes resaltado en el sentido de que  los  supuestos  fácticos  aducidos  para estructurar la causal de revisión invocada deben venir completos  en  la demanda, debe señalarse que su estructuración  exige    aducir    (CSJ  SC-063  de 26 de  junio   de   2003,   rad.  11001-0203-000-2002-0072-01):   

a)      documentos     preexistentes  a la demanda genitora del  proceso  cuya  sentencia  se  pide  revisar  o que existan por lo menos desde el  vencimiento   de   la   última   oportunidad  procesal  para  aportar  pruebas;   

b)      documentos     trascendentales,  es decir, que habrían  variado   la  decisión  contenida  en  la  sentencia  impugnada  en  revisión;   

c) imposibilidad  de  aducirlos  tempestivamente por fuerza mayor o caso  fortuito   o   por   obra   de  la  parte  contraria,  explicando,   como   es   obvio  en  qué  consistió  esa  causa  extraña  que  impidió      su  aporte.   

Examinado  el  libelo  introductorio  (fls.  23  a  122)  se  advierte  que  el  recurrente  fundamenta  la  causal  de  revisión  alegada en  que,      en      el     proceso     ordinario  dentro del cual fue proferida  la   sentencia   atacada,  no obstante haber entregado  a   su  gestor  judicial  pruebas  documentales  que  demostraban  la  relación  contractual  ajustada  entre  las  partes,  dicho profesional del derecho no las  aportó   al   litigio   en   las  oportunidades  probatorias  previstas  en  el  ordenamiento  jurídico,  por  lo cual «el demandante  no  tuvo conocimiento en su debido momento de lo que estaba pasando con respecto  a  la  actitud  del apoderado, siendo imprevisible tal  anomalía,     teniéndose     un     hecho    fortuito    por    impensado    y  excepcional» (fl. 36).   

        Por  tanto,  concluye este despacho que la demanda de que se trata  no  contiene  una  explicación  sobre  cuál fue el  hecho    constitutivo   de   fuerza   mayor,   caso  fortuito  u obra de la parte contraria que obstruyó  e   hizo   imposible   aducir   esos   documentos   en   el  proceso  ordinario,  máxime  si  el recurrente manifiesta que los tuvo en  su  poder  a  través del  apoderado judicial que lo representó.   

3.  Ahora, en lo que atañe a la       segunda      de    las    causales   aducidas,  que  es la prevista en el numeral 6º del artículo 380  del  Código  de  Procedimiento Civil («haber  existido  colusión  u  otra  maniobra  fraudulenta  de las  partes  en  el proceso en que se dictó sentencia, aunque no haya sido objeto de  investigación    penal,    siempre    que    haya    causado    perjuicios   al  recurrente»)    no  refiere el libelo cuáles  son  las conductas colusivas o cuáles las maniobras  fraudulentas  desplegadas  por   las   partes   en   el   proceso,  dado  que  su  discurrir  se  encamina  a  acusar  a  la parte  demandada  de  haber  inducido al estrado judicial de  primera      instancia      en     «error  y  animadversión»,  porque  no  acogió  los  planteamientos  del  demandante según los cuales fue tardío el  escrito  de contestación al libelo y su demandada no justificó la inasistencia  a  la  audiencia  de  conciliación;  mientras  que  respecto  del  ad-quem   adujo   que  «se  nota  el  efecto  de  la  conducta  de la demandada, cuando es  evidente   la   arbitrariedad,   capricho   y  sesgo  para  desvirtuar el medio de prueba de la confesión  ficta,  al  igual  que  los  indicios  graves  y  la  presunción  de  veracidad  del   Juez   de   primer  grado  “sin  prueba  en  contrario”» (fl. 46)   

        Así  las cosas, se colige que la alegación descrita a espacio en  verdad  comporta dos censuras: la primera  respecto  de la adopción de dos autos (el que tuvo por oportuna  la  contestación  a la demanda y el que justificó  la  inasistencia  de  la  demandada  a la audiencia de  conciliación);   y   la   segunda  por  la valoración probatoria contenida en el fallo del Tribunal, no  obstante  que  el recurso extraordinario de revisión  no  es  una  instancia adicional ni con ella puede perseguirse mejorar la prueba  de los hechos ventilados en el proceso cuyo fallo se pide revisar.   

3.  En  atención  a  lo  anterior  y  en  aplicación    del    inciso    primero    del    artículo   383   ídem,  resulta  improcedente  admitir  la    demanda  de  revisión  y por tanto la  Corte     procederá  en    consecuencia.   

        En  virtud de lo expuesto, de conformidad con lo preceptuado en el  inciso  3°  del  artículo  383 del Código de Procedimiento Civil, en armonía  con  el  382  ídem, y en  concordancia  con el artículo 84 ejusdem,  el  Suscrito  Magistrado  de  la  Sala de Casación Civil de la  Corte    Suprema    de    Justicia,   RESUELVE:   

PRIMERO:  Inadmitir    la   demanda   de   revisión   a   fin   de   que   sean          subsanados           los         defectos  anteriormente  anotados,   para   lo   cual   se     concede     a    la  parte                  interesada  un  plazo  de  cinco  (5) días para ello,  so  pena  de  rechazo,  en  lo  que  respecta       a       las       causales      atrás      referidas.   

Del  escrito  respectivo deberá allegarse  copia para el archivo y el traslado a la demandada.   

        SEGUNDO. Se  reconoce   al   abogado  Germán   Enrique   Vásquez   Celis   como        apoderado  judicial  del recurrente en  los  términos  del  poder  a  él  conferido.   

        TERCERO.   Como  quiera  que  el  inciso inicial del artículo 162 del C. de P.C. consagra que la  solicitud   de   amparo   de   pobreza  se  resolverá  en  el  auto  admisorio,  oportunamente se adoptará la decisión pertinente.   

Notifíquese,  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado    

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