AC4620-2014 [2014-01478-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

AC4620-2014  

Radicación           n.°  11001-02-03-000-2014-01478-00   

Bogotá, D. C., once (11) de agosto de dos mil  catorce (2014).   

Sería  procedente  resolver  el  conflicto  suscitado  entre  los  Juzgados Segundo de Oralidad en Familia de Cali y Segundo  de  Familia  de  San Juan de Pasto, de no observarse que fue propuesto de manera  precipitada.   

     

I. ANTECEDENTES     

    

1. En  el  primero  de  los  citados  despachos,  Sedyn  Montero  Hernández  demandó la nulidad del matrimonio civil  contraído  por  Segundo  Leoncio Fajardo Bedoya y Flor Alba Quintero Quiñones,  ambos  fallecidos,  por  tipificarse  la  causal  prevista  en el numeral 12 del  artículo  140  del Código Civil, con base en los siguientes supuestos de hecho  y constitutivos de competencia:     

     

a. Que  la  boda se celebró el 15 de  diciembre de 1989, en la Notaría Primera de Cali.     

     

a. Que  después del matrimonio nunca  convivieron como pareja, debido a inconvenientes personales.     

a. Que  Flor  Alba Quintero Quiñones  antes  de  su  fallecimiento,  el  26  de  mayo de 2010, otorgó poder general y  testamento    público    en    favor    de    su    sobrina    Sedyn    Montero  Hernández.     

     

a. Que Segundo Leoncio Fajardo Bedoya  contrajo   nupcias   con  su  última  compañera  el  9  de  febrero  de  2011,  “aún cuando se encontraba pendiente por liquidar la  anterior  sociedad  conyugal”, y murió en la ciudad  de Pasto el 17 de marzo de 2011.     

     

a. No  se  manifestó  en el presente  libelo   el   porqué   se  atribuía   el   conocimiento  al  juez  de  familia  en Cali.     

     

a. Se  indicó  que los herederos del  susodicho  recibirían  notificaciones  en el “barrio  villa  Flor Dos –Manzana 10  Casa  17-,  de  San Juan de Pasto» y la «carrera      3     No.     2-76     calle     principal     Ricaurte  (Nariño)”.     

    

1. El  7  de  abril  de 2014, la Juez  Segunda  de  Oralidad  en  Familia de la capital del Valle del Cauca declaró no  poder  adelantar  el proceso, sosteniendo que en esa clase de negocios existe un  foro  concurrente  con  el domicilio común anterior de los esposos, mientras el  demandante  lo  conserve,  pero  “[d]e  los hechos y  anexos  se  desprende  que  los  cónyuges fallecieron ambos, desapareciendo ese  fuero  concurrente”; por lo tanto, debe aplicarse la  regla  general  contenida  en  el  numeral  1°  del artículo 23 del Código de  Procedimiento  Civil, siendo competente el juez del domicilio de los convocados,  que  según  el acápite de enteramientos es «San Juan  de Pasto» (folios 60 y 61, cuaderno 1).     

    

1. El  pasado 10 de junio, el Juzgado  Segundo   de  Familia  de  San  Juan  de  Pasto,  de  igual  modo,  repudió  el  conocimiento  afirmando que no le era dado al otro rechazarlo, sin antes pedirle  a  la  promotora  expresar el domicilio “o a falta de  éste  la  residencia  de los demandados”, por cuanto  la  indicación  del lugar para recibir comunicaciones no es determinante en tal  sentido.   Indicó   asimismo   que   luego  de  ese  requerimiento  sí  podía  «  rechazar  de  plano  la  demanda  en  caso  de que  ciertamente  no  tenga  competencia  territorial  para asumir el conocimiento de  ella   y  enviarla  con  los  anexos  al  que  considere  competente».  Agregó  que  existe  igual  situación  con  los  herederos de  Ricaurte,  «mismo  que  corresponde  al  circuito  de  Túquerres».     

4.-  Se  propuso así el conflicto negativo,  por  lo  que  se  envió  el  expediente  a esta Corporación para que lo dirima  (folios 60 a 67 del c. 1).   

     

I. CONSIDERACIONES     

    

1. Quien  acude  en  auxilio  de  la  administración  de  justicia cuenta con el beneficio de escoger, cuando existen  varios  fueros  que  demarquen  el  factor  territorial,  la  autoridad que debe  pronunciarse  sobre  el asunto cuya solución pretende, por lo que no es posible  que el juez altere tal elección.     

De  ahí  que  para  aceptar  o  rechazar su  diligenciamiento,   quien   lo   recibe,  no  puede  salirse  de  los  elementos  delimitantes  expuestos  explícita  o implícitamente en la demanda; además de  que,  de  no  estar clara su determinación, está en la obligación de requerir  las  precisiones  necesarias para su esclarecimiento, de tal manera que se evite  su  repulsión  sobre  una  base  inexistente, propiciando un conflicto antes de  tiempo.   

    

1. Contempla  el  artículo  23  del  Código de Procedimiento Civil:     

“La  competencia territorial se determina  por  las  siguientes  reglas:  (…)  1.  En  los  procesos  contenciosos, salvo  disposición    legal    en    contrario,    es   competente   el   juez  del  domicilio  del  demandado; si  éste  tiene  varios,  el  de  cualquiera de ellos a elección del demandante, a  menos  que  se  trate  de  asuntos  vinculados  exclusivamente  a  uno de dichos  domicilios,  caso  en el cual será competente el juez de éste. (…) 4. En los  procesos   de   alimentos,   nulidad  y  divorcio  de  matrimonio  civil, separación de bienes, liquidación  de   sociedad  conyugal,  pérdida  o  suspensión  de  la  patria  potestad,  o  impugnación  de  la  paternidad  legítima,  y  en las medidas cautelares sobre  personas  o  bienes  vinculados  a tales procesos o a los de nulidad, divorcio y  separación  de cuerpos de matrimonio católico, será  también  competente  el  juez  que  corresponda  al  domicilio común anterior,  mientras  el  demandante  lo  conserve” (resaltado adrede).   

Implica  lo  anterior que cuando se pretenda  reclamar  la  nulidad  del  matrimonio,  puede  el accionante acudir ya ante los  estrados    de    familia    ubicados    en    el   lugar   del   «domicilio»  del  convocado  o, a su libre  opción,  ante  los  del  que  reclama,  siempre  y  cuando  corresponda  al que  compartían    al   momento   de   la   separación   y   la   parte   aún   lo  conserve.   

    

1. Como en el libelo se consignó que  ambos  cónyuges fallecieron y, adicionalmente, «nunca  convivieron   como   pareja»,  puede  preliminarmente  concluirse  que  la  competencia para conocer de la presente controversia reside  en  los  juzgados  del domicilio del encartado, y no en el despacho inicialmente  involucrado en la colisión.     

    

1. Sin embargo, aparece apresurada la  remisión  al  juzgado  de  San  Juan  de  Pasto,  municipalidad denunciada para  recibir  notificaciones,  pues,  nunca se afirmó que los demandados tuvieran su  domicilio  dentro de dicha comprensión territorial, simplemente se señaló que  algunos  de ellos allí recibirían comunicaciones, en tanto que los otros en la  localidad de Ricaurte.     

    

1. Reiteradamente  ha  enseñado esta  Corporación  que  no  puede  confundirse  el lugar indicado por la parte actora  como   domicilio   de  su  contendor  con  aquél  en  el  que  éste  recibirá  comunicaciones,  en  virtud  de  que  obedecen  a conceptos distintos, ya que el  primero   es  la  residencia  acompañada  del  ánimo  de  permanecer  en  ella  (artículo  76 del Código Civil), y el otro es el sitio donde una persona puede  ser   ubicada   para   enterarla   de   las   actuaciones   judiciales   que  lo  exijan.     

Dicho  razonamiento ha sido explicado por la  Sala en los siguientes términos   

“[N]o es factible confundir el domicilio,  entendiéndose  por  tal,  en  su  acepción  más  amplia,  como  la residencia  acompañada,  real  o  presuntivamente, del ánimo de permanecer en ella, con el  sitio    donde    puede    ser    notificado    el    demandado,    ‘pues este solamente hace relación al  paraje  concreto,  dentro  de su domicilio o fuera de él, donde aquel puede ser  hallado   con   el  fin  de  avisarle  de  los  actos  procesales  que  así  lo  requieran’ (auto del 6 de  julio      de     1999),     ya     que     suele     acontecer     ‘que  no  obstante  que  el  demandado  tenga  su  domicilio en un determinado lugar, se encuentre de paso (traseúnte),  en  otro donde puede ser hallado para efectos de enterarlo del auto admisorio de  la  demanda,  sin  que  por  tal  razón,  pueda  decirse  que  de  ésta debió  formularse  en  este  sitio  y  no  en  el  de su domicilio, o que éste sufrió  alteración   alguna’”  (CSJ  ACC  20  de  noviembre  de 2000, Exp. N°. 0057,  reiterado el 5 de noviembre de 2013, exp. 2013-02329-00).   

    

1. En  consecuencia, era menester que  antes  de emitirse el auto de rechazo del escrito introductor se procediera a su  inadmisión,  con  el fin de que se informara por parte de la peticionaria cuál  era  el  «domicilio» de los  demandados   y   con   base  en  su  respuesta  tomar  las  determinaciones  que  correspondieran a la luz de la preceptiva procedimental citada.     

En casos similares, tratados en providencias  CSJ  ACC  de 17 de marzo de 1998 y 2 de mayo de 2013, rad. 7041 y 2013-00946-00,  la Corte consideró que   

“[a]hora bien, si la ambigua redacción  de  la  demanda le suscitaba alguna duda al respecto, debió reclamar del actor,  previamente  a  adoptar  decisiones  apresuradas, las precisiones que fuesen del  caso,  pues  no  debe  perderse  de vista que el examen preliminar de la demanda  tiene  por  finalidad,  justamente,  la  corrección de las imprecisiones de esa  especie,  con  miras  a  evitar  dilaciones  injustificadas  en  el trámite del  proceso  y  el  desaprovechamiento de la actividad jurisdiccional”.   

    

1. Por consiguiente, fue anticipada la  declaratoria  de  incompetencia  de  la  Juez  Segunda de Oralidad en Familia de  Cali,  dado que, ante la imprecisión en las manifestaciones de la libelista, lo  razonable   hubiese   sido   solicitarle  que  hiciera  todas  las  aclaraciones  necesarias,  antes  de  adoptar  esa  decisión y, una vez dilucidadas, entrar a  resolver   lo   pertinente,  conforme  a  las  reglas  del  precitado  artículo  23.     

    

1. Por  último,  ninguna incidencia  tiene  para el debate la solicitud de estudiar la posibilidad de dar aplicación  al  fuero  de atracción establecido en el artículo 23  de  la  ley 1564 de 2012, pues, que de conformidad con  el  literal  c)  del  artículo 626 de la mencionada normativa, corregido por el  artículo  17  del  Decreto  1736  de  2012,  la  pérdida de rigor de la actual  regulación  sólo  ocurre  “[a]partir de la entrada  en  vigencia  de  esta  ley,  en  los  términos  del  numeral  6  del artículo  627”,   lo   que   hasta   el   momento   no   ha  ocurrido.     

    

1. Así las cosas, se le remitirán las  actuaciones  para  que  haga los ordenamientos del caso, a fin de esclarecer los  aspectos  necesarios  para  definir  la  competencia  territorial,  esto  es, se  precise  por  la  gestora  cuál  es  el  domicilio  de su contraparte, y de ser  varios,  a  cuál  de ellos recurre como determinante para escoger el juez de la  causa.       

     

I. DECISIÓN     

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero: Declarar  que   el   conflicto   planteado   en   el   proceso   de   la   referencia,  es  prematuro.   

Segundo:  Ordenar  devolver  el  expediente  al Juzgado Segundo de Oralidad en Familia de Cali para  los fines antes indicados.   

Tercero: Comunicar  lo decidido al otro estrado involucrado en esta actuación.   

Cuarto: Librar, por  la Secretaría, los oficios correspondientes.   

Notifíquese  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado    

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