AC4593-2014 [2005-00036-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    República de Colombia   

    

Corte Suprema de Justicia  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

AC4593-2014  

Radicación           N°  11001-31-03-038-2005-00036-01   

Bogotá, D.C., ocho (8) de agosto de dos mil  catorce (2014)   

ANTECEDENTES  

1.            En  la demanda con la cual se inició el  proceso  de  la referencia, el demandante solicitó en forma principal que fuera  declarado  absolutamente simulado el negocio jurídico contenido en la escritura  pública  N°  5134  de 16 de octubre de 1991 de la Notaría Catorce de Bogotá,  mediante  el cual vendió a María Cecilia Ramos Vargas el inmueble identificado  con  folio de Matrícula inmobiliaria N° 50C-22255 de la Oficina de Registro de  Instrumentos  Públicos  de esta ciudad; la restitución del inmueble, así como  los  frutos  civiles  y naturales producidos desde la fecha en que se suscribió  dicho   instrumento   público;  como  «pretensiones  primeras    subsidiarias»    pidió   declarar   el  enriquecimiento   sin   justa   causa  de  la  demandada  y  su  empobrecimiento  correlativo;  al  igual  que  la restitución del bien y de los frutos civiles y  naturales;    y    como    «pretensiones   segundas  subsidiarias»,  deprecó  que  fuera  declarado  que  adquirió  el  dominio  del  tercer  piso  del  referido  bien por el modo de la  prescripción adquisitiva.   

2.              El    a  quo  por  sentencia  de 23 de abril de 2013 denegó la  totalidad   de  las  pretensiones  del  libelo,  decisión  que  fue  objeto  de  apelación   por   la   parte   actora  y  que  el  Tribunal  confirmara  en  su  integridad.   

3.            La cesionaria de los derechos litigiosos  del   accionante   formuló   recurso  extraordinario  de  casación  contra  la  determinación  del  juzgador  de  segundo grado, el cual fue concedido mediante  proveído  emitido  el  26  de noviembre de 2013, en el cual en relación con la  cuantía  para  recurrir  se  expresó  que:  «ha de  observarse  que  el  avalúo  catastral  del  bien  señalado para el año 2013,  según   se   aprecia  en  el  certificado  catastral  expedido  por  la  Unidad  Administrativa  Especial  de  Catastro  Distrital  asciende  a  $266’725.000  (folio  89  C10);  valor que  evidentemente  supera los 425 salarios mínimos legales mensuales, por lo que se  cumple   con   este   presupuesto»  (fl.  92,  cdno.  10).   

CONSIDERACIONES  

1.           El  recurso  de  casación  tiene  como  propósito,  a  más  de  aquellos  de  interés  público  que  le son propios,  procurar  la  reparación de los agravios inferidos a los sujetos procesales por  la sentencia cuestionada.   

2.             El   artículo   366  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  modificado  por  el  artículo 1º de la Ley 592 de 2000,  establece  que  la  procedencia  del recurso estará dada, entre otros factores,  por  el «…valor actual de  la  resolución  desfavorable  al  recurrente…», que  debe  ser igual o superior a 425 salarios mínimos legales mensuales vigentes, a  la  fecha  de  la sentencia objeto del recurso extraordinario, los que equivalen  para    el    año   2013,   a   $250’537.500.    

3.            En asuntos en donde la cuantía es tomada  en  cuenta  por  el  legislador como requisito para la concesión del recurso de  casación,  dicho  monto  se determina por el valor del agravio, de la lesión o  del  perjuicio  patrimonial que la sentencia le cause al recurrente, lo que para  el  sub  lite  se contrae al  monto  de  las  pretensiones  denegadas,  que  viene  a ser equivalente al valor  comercial  del  bien  y los frutos producidos por éste desde la fecha en que se  suscribió  el  instrumento  público en discusión y hasta el proferimiento del  fallo de segunda instancia.   

4.            En  el  presente  caso, el Tribunal para  concluir  el  cumplimiento  de  la  cuantía  para  la  procedencia del recurso,  acudió  al  certificado  visible  al  folio  89  del  cuaderno del Tribunal que  ordenó  allegar  al  plenario,  el cual daba cuenta de que el avalúo catastral  del     inmueble     para    el    año    2013    era    de    $266’725.000,  actuación  que  en  manera  alguna    definía    el    quantum    del  desmedro  que  la  decisión  de  segundo  grado le irrogaba al  recurrente,  pues  necesariamente  debió procederse como lo prevé el artículo  370  del  Código  de  Procedimiento  Civil, esto es, justipreciarse el interés  para  recurrir  mediante  la  práctica  de un dictamen pericial por parte de un  auxiliar  de  la  justicia,  norma  que por demás está concebida especialmente  para el trámite del recurso de casación.    

Así las cosas, obró de manera apresurada el  Tribunal  al  cuantificar  el  valor  para  acudir  en casación con auxilio del  certificado  catastral,  en  cuanto  tal  criterio de estimación del precio del  bien  es admisible pero en los procesos ejecutivos (artículo 516 del Código de  Procedimiento      Civil),      trámite     disímil     a     este     recurso  extraordinario.   

En  un  asunto de contornos análogos al que  ahora  concita  la  atención de la Corte, acerca del avalúo catastral, la Sala  consideró que:   

«[F]ue  concebido por las normas tributarias con el fin de determinar  la  base  gravable del impuesto predial.  Así lo  establece  el  artículo  7°  del  Decreto  3496 de 1983, al expresar que “el  avalúo  catastral  consiste  en  la  determinación  del  valor de los predios,  obtenido   mediante   investigación   y   análisis  estadístico  del  mercado  inmobiliario.  El  avalúo  catastral  de  cada  predio  se  determinará por la  adición  de  los  avalúos  parciales  practicados  independientemente para los  terrenos  y  para  las  edificaciones  en  él  comprendidas”, mientras que el  artículo  3°  de  la  Ley  44  de  1990,  señala  que “la base gravable del  Impuesto  Predial  Unificado será el avalúo catastral, o el autoavalúo cuando  se     establezca     la     declaración    anual    del    impuesto    predial  unificado”».   

«“…  3.2.  Por  su parte, el  avalúo comercial representa el valor de un bien en el mercado,  en   un   momento   y   en   un   lugar  determinado,  teniendo  en  cuenta  sus  características  particulares.  En  ese  sentido, el  artículo   2°   del   Decreto   1420   de   1998,   señala  que  ‘se entiende por valor comercial de un  inmueble  el precio más favorable por el cual éste se transaría en un mercado  donde  el  comprador y el vendedor actuarían libremente, con el conocimiento de  las   condiciones   físicas   y  jurídicas  que  afectan  el  bien’. No se trata ya de un dato tendiente  a  fijar  el  monto  de un tributo, sino de la tasación concreta de un bien, de  acuerdo  con  las  reglas  de la oferta y la demanda, atendidas, desde luego, la  movilidad  y  el dinamismo de la economía, así como las condiciones especiales  de   ese   sector  del  comercio.   A  diferencia  del  avalúo  catastral, es posible que aquí sí se  tomen  en  consideración  circunstancias  especiales  como el valor histórico,  cultural    o    artístico    de    un    predio,   o   incluso,   su   entorno  paisajístico”»   

«“…  Ahora  bien,  es  verdad que en materia procesal civil, la Ley 794 de 2003, con miras a  agilizar   el  proceso  ejecutivo,  estableció  que  “tratándose  de  bienes  inmuebles,  el  valor  será el del avalúo catastral del predio incrementado en  un  cincuenta  por  ciento  (50%), salvo que quien lo aporte considere que no es  idóneo  para  establecer  su precio real”. Sin embargo, en torno a esa norma,  que  invoca  el  recurrente  en  diferentes  oportunidades, hay que hacer varias  precisiones,  la norma en ningún momento equipara el  avalúo  catastral  y  el valúo comercial, sino que, por el contrario, reconoce  implícitamente  que  uno y otro son disímiles, sólo que para efectos de hacer  más  célere  el  recaudo  judicial, habilita a las partes para que mediante un  cálculo  de  sencilla  realización,  se  agote  una etapa del juicio y se abra  paso,  de  manera  inmediata,  la  subsiguiente;  y es que esa forma de tasar el  valor  comercial  de  un  predio  sólo tiene aplicación en el seno del proceso  ejecutivo,  pues  se  trata  de  una  norma  especialmente  concebida  para  esa  actuación,  de modo que los parámetros allí enunciados no pueden trasladarse,  sin  más,  a otros casos en los cuales el legislador exija la demostración del  avalúo  comercial,  pues  el  avalúo  catastral  es  apenas referente para una  subasta     en     que     el     mercado    fijará    el    precio”»  (Subraya  la  Corte,  CSJ  SC, 31  agos.  2010, rad. 52001-31-03-004-2004-00180-01, reiterada en AC, 17 agos. 2011,  rad. 11001-02-03-000-2011-01296-00).   

5.            Por consiguiente, atendiendo lo dicho en  precedencia,  en  el  presente  asunto se tiene que el juzgador de segundo grado  cuantificó  de  manera  inadecuada  el  interés para recurrir en casación, en  cuanto  inobservó  la disposición contenida en el artículo 370 del Código de  Procedimiento                  Civil1,  la  jurisprudencia existente  sobre  ese  particular  y  el  hecho  según el cual, en la demanda genitora del  proceso  se  solicitó  el pago de los frutos naturales y civiles producidos por  el  predio  desde la suscripción del negocio jurídico discutido, los cuales no  fueron objeto de determinación alguna.   

6.            En  suma,  el recurso extraordinario fue  concedido  prematuramente, sin que aún se hubiese establecido de manera idónea  la  cuantía  del interés para recurrir en casación, por lo cual se devolverá  el  expediente  al  Tribunal  de  origen,  a  efectos  de  que  se  disponga  lo  pertinente.   

DECISIÓN  

Por  lo  expuesto,  se  declara prematura la  concesión  del  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  contra  la  sentencia  de fecha y proveniencia indicadas, y ordena devolver el expediente al  Tribunal de origen para lo de su cargo.   

Notifíquese.  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado    

1  «cuando  sea  necesario  tener  en  cuenta  el  valor  del  interés  para  recurrir  y éste no aparezca  determinado,  antes  de  resolver  sobre  la procedencia del recurso el tribunal  dispondrá  que  aquél se justiprecie por un perito, dentro del término que le  señale y a costa del recurrente».     

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