AC1144-2014 [2013-02782-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

MAGISTRADO PONENTE  

Radicación    n°  11001-02-03-000-2013-02782-00   

Bogotá  D.C.,  diez (10) de marzo de dos mil  catorce (2014).   

Se decide sobre la admisibilidad de la demanda  de  exequátur  promovida  por  Marcos Fernando Murillo Avecillas respecto de la  providencia  de  divorcio  dictada  el  veinte de abril de dos mil siete, por el  Tribunal  Superior  del  Estado  de  California  para el Condado de los Ángeles  (Estados Unidos).   

I. ANTECEDENTES  

1.   La   parte  recurrente  formuló  demanda  de  exequátur  a  través de la cual pretende se  declare  que  una  sentencia  de  divorcio  proferida por autoridad judicial del  Estado  de  California,  surta  sus efectos en la República de Colombia. [Folio  44]   

2.  A la demanda se  aportó  copia  de  la  providencia cuyo exequátur se solicita, sin adjuntar la  certificación  debidamente autenticada y legalizada que acreditara que alcanzó  ejecutoria  o  firmeza,  conforme  a  las  normas del país de origen, en idioma  castellano  o traducida en legal forma, conforme lo establece el numeral 3º del  artículo  694  del Código de Procedimiento Civil y el inciso 2º del artículo  695 ibídem.   

3.  Por esa y otras  razones  adicionales,  mediante  auto  de  dieciocho  de  diciembre  pasado,  se  inadmitió  el  libelo  y se concedió el término legal de cinco días para que  se diera cumplimiento a los mandatos allí impartidos.   

II. CONSIDERACIONES  

1.  Para  que  una  sentencia  judicial  extranjera  surta  efectos  vinculantes en nuestro país se  requiere  que  se  cumplan  los  presupuestos  que reclama el ordenamiento legal  interno,  específicamente  los  contenidos  en  el  Capítulo I del Libro V del  Título XXXVI del Código de Procedimiento Civil.   

El  trámite del exequátur deberá ceñirse,  por  tanto, a la forma y términos establecidos en el artículo 695 ejusdem,  cuyo numeral 2 prescribe que la  demanda  deberá rechazarse si faltare alguna de las exigencias previstas en los  numerales 1 a 4 del artículo 694.   

El  3°  del referido precepto 694, a su vez,  señala  como  requisito,  para que la sentencia extranjera pueda surtir efectos  en  Colombia,  que  esa  providencia  «se  encuentre  ejecutoriada  de  conformidad  con  la ley del país de origen, y se presente en  copia debidamente autenticada y legalizada».   

La  previsión  anterior  acompasa  con  el  contenido  del  inciso  2º  del artículo 695 de la normativa citada, en cuanto  previene  que  «cuando  la  sentencia  o el laudo no  esté  en castellano, se presentará con la copia del original su traducción en  legal  forma», y de dicha traducción se requiere que  sea  realizada  por  «el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  por  un  intérprete  oficial  o  por  traductor  designado  por el  juez»,  todo  para que, de acuerdo con lo previsto en  el  artículo  260  del  Código  de Procedimiento Civil,  tales documentos  puedan apreciarse como prueba.   

2. En el asunto que  se  analiza,  se  echó  de menos la prueba que acreditara que la sentencia cuya  homologación  se  pretende  cobró  ejecutoria o firmeza de conformidad con las  normas  del  país  de  origen,  constancia  que  debía  aportarse  debidamente  autenticada  y  legalizada  y  bajo  el supuesto de estar en idioma diferente al  castellano,  traducida  en legal forma, por esa razón se ordenó su aportación  al inadmitir el libelo.   

Para   acatar   esa  orden,  el  demandante  manifestó  que  en el expediente obraba el certificado expedido por la Notaría  Pública    de    los    Ángeles    –California-,  en  la  que  claramente  se declara que la copia de la  providencia  a  homologar,  coincide con «el original  ejecutado»,  circunstancia que estimó suficiente para  demostrar que la decisión judicial adquirió firmeza.   

3. Ahora bien, en la  traducción  de  la certificación expedida del secretario del Tribunal Superior  del  Estado  de  California  para  el  Condado  de  los  Ángeles, se manifestó  «yo,   JHON   A.  CLARKE  Funcionario  Ejecutivo/Secretario del Tribunal Superior del Estado de California  para  el  Condado  de  Los  Ángeles  por  la cual certifico y doy fe que soy el  encargado  de  los  registros  de  dicho Tribunal y que lo anterior en (sic) una  copia   completa,  fiel  y  correcta  del  original.  SENTENCIA  DE  DISOLUCIÓN  ARCHIVADA  EL:  20 DE ABRIL DE 2007. En la carpeta o registro en mi oficina y yo  la   he   comparado  la  misma  cuidadosamente  con  el  original». [Folio 4]   

A  su  turno, en la versión traducida que de  esa  misma  certificación  aparece  a  folio  30  del  expediente,  se declaró  «JOHN A. CLARKE, director ejecutivo/secretario de la  Corte  Superior  del  Estado  de  California,  por  el  Condado de los Ángeles,  certifico  y  doy  fe que soy el responsable de los archivos de dicho Tribunal y  que  el  adjunto  es  la  completa  y  correcta  copia  del  original  juicio de  disolución;  archivado:  el  20  de  abril  del  año  2007  en  el archivo del  expediente  o  en  mi oficina, y que he comparado cuidadosamente lo mismo con el  original    ejecutado    (…)».    

Sin   embargo,  los  referidos  documentos,  adjuntados  desde  la presentación de la demanda, no acreditan que la sentencia  extranjera  adquirió  firmeza,  conforme  a  las  leyes  del  país  en que fue  dictada, motivo que condujo a la inadmisión del libelo.   

En  efecto,  la segunda de las traducciones a  las  que  se  hizo  mención, no se realizó por un interprete oficial, omisión  con  la  que  se  desconoció  el inciso 2º del artículo 6º de la Resolución  4300  de  2012,  expedida  por  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores, a cuyo  tenor:   

«Todo  documento  que  venga  en  idioma  diferente  del castellano apostillado o legalizado por el país de origen podrá  ser  traducido  al  idioma  castellano  por  un  traductor oficial y  con  el fin de ser válido en Colombia  deberá  legalizarse la firma del traductor oficial».   

En ese orden, la referida traducción no puede  ser  apreciada  por la Corte, ante la falencia advertida, pero aún de admitirse  como  válida,  con  el  propósito  de analizar los argumentos expuestos por el  recurrente,  con ella no se acredita que la providencia a homologar se encuentra  en firme.     

Los  anterior,  por  cuanto  la  parte actora  resalta   en   el  escrito  de  subsanación  que  la  locución  «ejecutado»  que  se emplea en la aludida  traducción,  equivale a la ejecutoria de la decisión, conforme a las leyes del  Estado      de      California     –Estados  Unidos-,  circunstancia  que  no  demostró,  en  tanto que  además  de  su  afirmación,  no  trajo  ningún  elemento  de  prueba  que  lo  corroborara,  carga  probatoria que incumbía al demandante, según lo prevé el  artículo 177 de la normatividad adjetiva.    

En  tales condiciones, no está satisfecho el  requisito  consagrado  en  el  numeral 3 del artículo 694 del estatuto procesal  civil,  pues  por  falta  de  la  comentada  constancia  de firmeza, no se puede  sostener     la     ejecutoria     legalmente    certificada    por    autoridad  competente   

Por  los  motivos expuestos, ante la falta de  cumplimiento  del  requisito en comento, se impone el rechazo de la demanda, tal  como     lo     ordenan     los     artículos    85    y    695    ejusdem.   

III. DECISIÓN  

En  mérito  de  lo expuesto, se RESUELVE:   

PRIMERO. Rechazar la  demanda    de    exequátur    presentada    por    Marcos    Fernando   Murillo  Avecillas.   

SEGUNDO. Previas las  constancias  de  rigor,  devuélvase  la  demanda y sus anexos, sin necesidad de  desglose.   

                                              Notifíquese.   

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado  

    

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