AC1145-2014 [2014-00252-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

MAGISTRADO PONENTE  

AC1145-2014   

Radicación    n°  11001-02-03-000-2014-00252-00   

Bogotá  D.C.,  diez (10) de marzo de dos mil  catorce (2014).   

I. ANTECEDENTES  

1.  Se  formuló  demanda  de  exequátur a través de la cual el actor pretende que se reconozcan  efectos  en  la República de Colombia, a la sentencia dictada el veintitrés de  septiembre   de   mil  dos,  por  la  Corte  del  Circuito  de  Cook,  Illinois,  Departamento  del  Condado,  División de Relaciones Domésticas (Estados Unidos  de América). [Folio 45]   

2.  En  la referida  decisión,   según  afirma  el  demandante,  se  decretó  la  disolución  del  matrimonio  católico  que  contrajo  el  quince  de  febrero de mil novecientos  setenta  y  cuatro  con Myriam Leila Rey González. [Folio 46]      

II. CONSIDERACIONES  

          1.   Según   lo   tiene   precisado   la  jurisprudencia,  ninguna  providencia dictada por jueces extranjeros puede tener  obligatoriedad  ni  ejecución  forzada  en  Colombia,  a  menos  que  medie  la  autorización   del  órgano  judicial  colombiano  competente,  que  según  el  ordenamiento adjetivo es la Corte Suprema de Justicia.   

En ese orden, para que una sentencia judicial  extranjera   surta   efectos   vinculantes  en  nuestro  país  se  requiere  el  cumplimiento  de  los  presupuestos  que  se reclaman en el orden legal interno,  específicamente  los contenidos en el Capítulo I del Libro V del Título XXXVI  del Código de Procedimiento Civil.   

          El  trámite  del exequátur deberá ceñirse, por tanto, a la forma  y     términos     establecidos    en    el    artículo    695    ejusdem, cuyo numeral 2º prescribe que la  demanda  deberá rechazarse si faltare alguna de las exigencias previstas en los  numerales 1º a 4º del artículo 694.   

          El  numeral  3º  del referido artículo 694, a su vez, señala como  requisito  para  que  la  sentencia extranjera pueda surtir efectos en Colombia,  que  esa  providencia  «se  encuentre ejecutoriada de  conformidad  con  la ley del país de origen, y se presente en copia debidamente  autenticada y legalizada».   

La  previsión  anterior  acompasa  con  el  contenido  del  inciso  2º  del artículo 695 de la normativa citada, en cuanto  previene  que «cuando la sentencia o el laudo no esté  en  castellano, se presentará con la copia del original su traducción en legal  forma»,  y  de  dicha traducción se requiere que sea  realizada   por   «el   Ministerio   de   Relaciones  Exteriores,  por  un  intérprete  oficial  o  por  traductor  designado  por el  juez»,  todo  para que, de acuerdo con lo previsto en  el  artículo  260  del  Código  de Procedimiento Civil,  tales documentos  puedan apreciarse como prueba.   

2.  No  obstante, contrastadas las piezas documentales aportadas con las  premisas  legales  que se indicaron, se advierte que el reclamante no aportó la  decisión  judicial  objeto  del  exequátur en copia debidamente legalizada, ni  con  la  constancia  de  que se encuentra ejecutoriada de conformidad con la ley  del país de origen.   

          Lo  anterior,  por  cuanto  la  reproducción  que  se allegó de la  providencia  objeto  de  este  trámite,  no  se  acompañó  de  su traducción  obtenida  en la forma descrita en el citado artículo 260 del estatuto adjetivo,  ni  tampoco se anexó la certificación expedida por la autoridad que emitió el  pronunciamiento,  en  la  cual  se  establezca  que  aquella  determinación  se  encuentra en firme.   

          De  otra  parte,  en relación con la autenticación, respecto de la  mencionada  sentencia, no se cumplió el requisito de apostilla que establece la  Convención  de  la Haya sobre la abolición del requisito de legalización para  documentos  públicos  extranjeros, aprobada por Colombia mediante la Ley 455 de  1998  y  no  se  acreditó  la calidad de traductor oficial de quien efectuó la  traducción aportada.   

3.  Por las razones  precedentes,  y  ante la falta de cumplimiento de la carga procesal a que estaba  obligado  el promotor del trámite, se impone el rechazo de la demanda, tal como  lo  ordenan los artículos 85 y 695 ejusdem.   

III. DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia.        Sala        de        Casación       Civil,       RESUELVE:   

PRIMERO. Rechazar la  demanda de exequátur de la referencia.   

SEGUNDO. Previas las  constancias  de  rigor,  devuélvanse  los  anexos  del libelo, sin necesidad de  desglose.   

          TERCERO.  Se  reconoce  a  la  abogada Luz  Ángela  Páez  Mahecha  como  apoderada  judicial del actor, en los términos y  para los fines del mandato conferido.    

          Notifíquese y cúmplase,   

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado    

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