AC 4239 2021

SEPTIEMBRE

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

AC4239-2021 (2021-03027-00)

        

AC4239-2021  

Radicación  n.°  11001-02-03-000-2021-03027-00  

Bogotá  D.C., diecisiete (17) de septiembre de dos mil veintiuno (2021).-  

Se  decide el conflicto de competencia suscitado entre los Juzgados,  Cuarenta y Tres Civil del Circuito de Bogotá y Civil del  Circuito de Ubaté, para conocer del juicio verbal de  imposición de servidumbre promovido por el GRUPO  ENERGÍA BOGOTÁ S.A – GEB S.A ESP  frente a JEFRED  MURILLO MORALES.  

ANTECEDENTES  

1.  La sociedad actora solicitó ante los jueces de la capital de  la República, “decretar”  por utilidad pública, una “Servidumbre  Legal de Energía Eléctrica con Ocupación  Permanente”  sobre el predio rural denominado “La  Española”,  ubicado en la vereda “Salitre”  del Municipio de Carmen de Carupa, identificado con la Matrícula  Inmobiliaria No. 172-29771 de la Oficina de Instrumentos Públicos  de Ubaté, Cundinamarca. Trámite en el que solicitó  vincular al Banco de Bogotá, en calidad de acreedor  hipotecario de dicho fundo.  

En  el libelo inaugural, fijó la competencia en las autoridades de  dicha urbe, “por  la naturaleza del proceso, el domicilio del demandante, y del  demandado”,  conforme al auto de unificación (AC140-2020)  1.  

2.  El Despacho Cuarenta y Tres Civil del Circuito de la preanotada urbe,  a quien le fue repartido el asunto, lo rechazó, al considerar  que, a su homólogo de Ubaté, es a quien le corresponde  avocar conocimiento, en razón de la ubicación del  inmueble sobre el cual se pretende imponer el gravamen, y a que es el  llamado practicar la inspección judicial requerida. Postura  que sustentó en el precedente (AC2114-2019)2.  

3.  A su vez, el Juzgado destinatario de las diligencias, planteó  la colisión de atribución que ahora se resuelve, y tras  evocar el criterio de unificación aludido en la demanda,  señaló que en virtud de la calidad de entidad pública  predicada de la gestora, el “proceso  de imposición de servidumbre que nos ocupa, radica”,  en la autoridad remitente, “por  ser esa ciudad en la que se ubica el domicilio de la accionante”3.  

4.  Planteada así la controversia, llegaron las actuaciones a la  Corte.  

CONSIDERACIONES  

1.  Problema  jurídico:  

Determinar el juez  civil del circuito competente para conocer del proceso verbal de  constitución de servidumbre de ciernes, en el que los  funcionarios concernidos no están de acuerdo sobre cuál  foro privativo a aplicar, esto es, si el contenido en el numeral  séptimo o en el numeral décimo, ambos del artículo  28 del Código General del Proceso.  

2.  Facultad  de la Corte para decidir el conflicto:  

Como  la divergencia para avocar el conocimiento del debate se trabó  entre los estrados de diferente distrito judicial, le  corresponde a la Corte dirimirla como superior funcional de aquellos,  a través del Magistrado Sustanciador, como establecen los  artículos 35 y 139 del Código General del Proceso y16  de la Ley 270 de 1996, este último modificado por el séptimo  de la 1285 de 2009.  

3.  Factores  y prevalencia  entre foros privativos cuando una de las partes es una persona  jurídica de derecho público:  

Estos  determinan el operador judicial a quien el ordenamiento atribuye el  conocimiento de una controversia en particular, razón por la  cual, al asumirla o repelerla, el administrador de justicia tiene la  carga de orientar su resolución con fundamento en las  disposiciones del Código General del Proceso, en particular  las contenidas en el Capítulo I, Título I, Sección  Primera, Libro Primero, a la luz de lo manifestado por el demandante  y las pruebas aportadas.  

De  conformidad con el numeral séptimo del artículo 28 del  Código General del Proceso, “en  los procesos en que se ejerciten derechos reales, en los divisorios,  de deslinde y amojonamiento, expropiación, servidumbres,  posesorios de cualquier naturaleza… será competente de  modo privativo, el juez del lugar donde estén ubicados los  bienes, y si se hallan en distintas circunscripciones territoriales,  el de cualquiera de ellas a elección del demandante”.  (Negrilla  fuera del texto original).  

No  obstante, el numeral décimo de la misma norma, indica que “en  los procesos contenciosos en que sea parte una entidad territorial, o  una entidad descentralizada por servicios o cualquier otra entidad  pública, conocerá en forma privativa el juez del  domicilio de la respectiva entidad… Cuando la parte esté  conformada por una entidad territorial, o una entidad descentralizada  por servicios o cualquier otra entidad pública y cualquier  otro sujeto, prevalecerá el fuero territorial de aquellas”.  

De  ahí que, cumple precisar que el estatuto procesal asignó  en ambos numerales una competencia territorial privativa, en el  primero de tales, debido a un fuero o foro real “por  lugar donde estén ubicados los bienes”,  y el segundo a la calidad del sujeto, “por  el domicilio de la entidad”.  

En  cuanto a la competencia privativa o única como se conoce en la  doctrina, consiste en que de la multiplicidad de jueces que existe  dentro de la jurisdicción ordinaria solo uno de ellos puede  conocer válidamente del asunto y llevarlo a feliz término,  competencia especial que se enlista en la norma procesal y que se  enmarca como una excepción a la regla general para determinar  la facultad decisoria por razón del territorio, esto es, el  domicilio del demandado.  

Se  desprende de lo anterior que, cuando se presenta una colisión  de competencia entre dos fueros privativos como la que ahora  concierne la atención de la Sala, no es del resorte del actor  elegir el lugar donde presentar el libelo genitor, sino que es la ley  la que señala cuál de los dos prevalece, pues, el  artículo 29 ejusdem,  preceptúa que “es  prevalente la competencia establecida en consideración a la  calidad de las partes…  Las  reglas de competencia por razón del territorio se subordinan a  las establecidas por la materia y por el valor”4.  

Ahora  bien, no podría resultar de recibo la tesis que ve en lo  previsto en el numeral décimo del artículo 28 del  Código General del Proceso, una prerrogativa en favor de la  entidad pública, de la cual puede a voluntad hacer o no  ejercicio, dado que la literalidad del texto, inequívocamente,  establece de forma imperativa una regla privativa, cuya observancia  es insoslayable, además, por estar inserta en un canon de  orden público. Recuérdese, en ese sentido, el precepto  13 de la Ley 1564 de 2012, a cuyo tenor, “[l]as  normas procesales son de orden público y, por consiguiente, de  obligatorio cumplimiento, y en ningún caso podrán ser  derogadas, modificadas o sustituidas por los funcionarios o  particulares, salvo autorización expresa de la ley”.  

Tampoco  sería viable sostener ese otro criterio que privilegia el foro  real (28-7) sobre el consagrado por el legislador en razón de  la naturaleza de la persona jurídica de derecho público  (28-10), ignorando la regla que el legislador previó para,  precisamente, solucionar los casos en los que debe determinarse qué  factor o fuero aplicar a un caso concreto.  

Y  es que el artículo 29 del Código General del Proceso,  sin excluir en manera alguna las controversias que lleguen a  suscitarse dentro del fuero territorial, señaló con  contundencia, que “[e]s  prevalente la competencia establecida en consideración a la  calidad de las partes”  sobre cualquier otra, y ello cobija, naturalmente, la disposición  del mencionado numeral décimo del artículo 28 ibídem,  que por mandato del legislador y en razón de su margen de  libertad de configuración normativa se determinó  prevalente sobre las demás.  

Por  tanto, tratándose de los procesos en los que se ejercen  derechos reales o en los específicos que señala el  numeral séptimo del artículo 28 del Código  General del Proceso, como el de servidumbre, prima  facie opera  el factor territorial correspondiente al lugar de ubicación  del bien; sin embargo, si en dicho litigio, es una entidad pública  la que obra como parte, el fuero privativo será el del  domicilio de ésta, debido a que la ley lo determina como  prevalente.  

4.  Criterio de Unificación de la Jurisprudencia.  

La  Sala con el propósito de zanjar discusiones análogas a  la presente, replanteó la posición evocada por el  juzgador de Ubaté, la cual data del año 2019, ello  mediante auto de unificación de la jurisprudencia de 24 de  enero de 2020 (AC140-2020), que se constituyó en guía  para la solución de esta clase de asuntos.  

“Como  se anotó anteriormente, en las controversias donde concurran  los dos fueros privativos enmarcados en los numerales 7º y 10º  del artículo 28 del Código General del Proceso, como el  que se presenta cuando una entidad pública pretende imponer  una servidumbre de conducción de energía eléctrica  sobre un fundo privado, surge el siguiente interrogante: ¿Cuál  de las dos reglas de distribución es prevalente? Para resolver  dicho cuestionamiento, el legislador consignó una regla  especial en el canon 29 ibídem, el cual preceptúa que  “[e]s  prevalente la competencia establecida en consideración a la  calidad de las partes…  Las reglas de competencia por razón del territorio se  subordinan a las establecidas por la materia y por el valor”.  En virtud de las pautas interpretativas previstas en los artículos  27 y 28 del Código Civil, que aluden en su orden a que,  “[c]uando el sentido de la ley sea claro, no se desatenderá  su tenor literal a pretexto de consultar su espíritu”, y  “[l]as palabras de la ley se entenderán en su sentido  natural y obvio, según el uso general de las mismas palabras;  pero cuando el legislador las haya definido expresamente para ciertas  materias, se les dará en éstas su significado legal”;  es dable afirmar, con  contundencia, que con dicha regla lo que quiso el legislador fue dar  prevalencia al factor subjetivo sobre cualquier otro, con  independencia de donde se halle previsto, al expresar que la  competencia “en consideración a la calidad de las  partes” prima, y ello cobija, como se explicó en  precedencia, la disposición del mencionado numeral 10º  del artículo 28 del C.G.P. La  justificación procesal de esa prelación muy seguramente  viene dada por el orden del grado de lesión a la validez del  proceso que consultan cada uno de esos factores de competencia, ya  que para este nuevo Código es más gravosa la  anulabilidad por el factor subjetivo que por el objetivo y  territorial, pues, como se anticipó, hizo improrrogable,  exclusivamente, la competencia por aquél factor y por el  funcional (Art. 16). En ese sentido, ante situaciones como la que se  analiza, debe aplicarse la pauta de atribución legal privativa  que merece mayor estimación legal, esto es, la que refiere al  juez del domicilio de la entidad pública, por cuanto la misma  encuentra cimiento en la especial consideración de la  naturaleza jurídica del sujeto de derecho en cuyo favor se ha  establecido, regla subjetiva que, en la actualidad, está  enlazada con una de carácter territorial. Por tanto, no es  pertinente afirmar que el  inciso primero del aludido precepto 29 se refiere exclusivamente a  colisiones que se susciten entre factores de competencia, en el caso,  el subjetivo y territorial, no respecto de los foros o fueros  previstos en este último, toda vez que el legislador, dentro  de su margen de libertad de configuración normativa, no  excluyó  en manera alguna las controversias que lleguen a suscitarse dentro  del mismo u otro, a más que ello desconoce cómo el  factor subjetivo está presente en distintas disposiciones  procesales, según se dejó clarificado en el anterior  acápite. De ahí que, tratándose de los procesos  en los que se ejercen derechos reales, prima facie, opera el factor  territorial correspondiente al lugar de ubicación del bien;  sin embargo, si en dicho litigio, es una entidad pública la  que obra como parte, el fuero privativo será el del domicilio  de ésta, debido a que la ley lo determina como prevalente. Por  ello es que se ha dicho, en un sinnúmero de oportunidades, que  “en las controversias donde concurran los dos fueros privativos  antes citados, prevalecerá el segundo de ellos, es decir el  personal, esto es, el del domicilio de la entidad pública, por  expresa disposición legal” (AC4272-2018), así  como también que “en esta clase de disyuntivas, la pauta  de atribución legal privativa aplicable, dada su mayor  estimación legal, es la que se refiere al juez de domicilio de  la entidad pública, por cuanto la misma encuentra cimiento en  la especial consideración a la naturaleza jurídica del  sujeto de derecho en cuyo favor se ha establecido”  (AC4798-2018).  

5.  El  caso concreto  

Verificado  el certificado de existencia y representación legal aportado  con el pliego inicial y la información que publicada en  internet, se observa que la convocante es  una empresa de servicios públicos, constituida como sociedad  por acciones con aportes estatales y de capital privado, de carácter  u orden Distrital, con autonomía administrativa, patrimonial y  presupuestal, en la cual el Estado posee por lo menos el cincuenta y  uno por ciento (51%) del capital social, de conformidad con el  acuerdo 001 de 1996 del Concejo de Bogotá, elementos  que indican sin lugar a dudas su naturaleza pública, y  también, que su domicilio es la capital de la República5,  por  lo que es evidente que al ser la gestora una de las personas  jurídicas a que alude el numeral décimo del canon 28  referido, es este entonces el que resulta aplicable, y no así  el que designa la competencia en atención al lugar en donde se  sitúan los inmuebles, pues como bien lo señaló  la Sala en el citado auto de unificación,  

“En  virtud de lo expuesto hasta ahora y de la condición de  imperativa de las normas procesales por ser de orden público  (Art. 13, C.G.P.), surge una última consecuencia, no menos  importante, el  carácter de irrenunciable  de las reglas de competencia establecidas en razón de los  aludidos foros, en tanto que, como ya se dijo, no pueden ser  desconocidas ni por el juez ni por las partes, motivo por el cual no  puede interpretarse que el no acudir a ellas significa una renuncia  tácita a la prerrogativa que confieren, como lo sería,  en este caso, la ventaja otorgada a las entidades públicas en  el evento previsto en el numeral 10º del artículo 28 del  citado estatuto. (…) En tal sentido, no puede afirmarse que si  un órgano, institución o dependencia de la mencionada  calidad radica una demanda en un lugar distinto al de su domicilio,  está renunciando automáticamente a la prebenda procesal  establecida en la ley adjetiva civil a su favor, pues, como se ha  reiterado, no le es autorizado disponer de ella, comoquiera que la  competencia ya le viene dada en forma privativa y prevalente a un  determinado juez, esto es, el de su domicilio; de ahí que, no  puede renunciar a ella. Por ello es que se ha dicho, con profusa  insistencia, que “No  puede resultar de recibo la tesis que ve en lo previsto en el numeral  10º del artículo 28 del Código General del  Proceso, una prerrogativa en favor de la entidad pública, de  la cual puede a voluntad hacer o no ejercicio, dado que la  literalidad del texto, inequívocamente, establece de forma  imperativa una regla privativa, cuya observancia es insoslayable,  además, por estar inserta en un canon de orden público.  Recuérdese, en ese sentido, el precepto 13 de la Ley 1564 de  2012, a cuyo tenor, ‘[l]as normas procesales son de orden  público y, por consiguiente, de obligatorio cumplimiento, y en  ningún caso podrán ser derogadas, modificadas o  sustituidas por los funcionarios o particulares, salvo autorización  legal’”  (CSJ AC4273-2018)6.  

6.  Conclusión.  

En  definitiva, independiente de que la ubicación del inmueble  procurado en servidumbre se circunscriba al Carmen de Carupa,  municipio adscrito al circuito judicial de Ubaté, en  consideración a que la parte precursora es una persona  jurídica de derecho público cuyo domicilio es Bogotá,  se dará aplicación a la prevalencia subjetiva 28-10, y  en efecto, se ordenará enviar el expediente al Juzgado  Cuarenta y Tres Civil del Circuito de dicha ciudad, poniéndose  al tanto de ello, a la otra autoridad concernida.  

DECISIÓN  

Por lo expuesto,  la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, RESUELVE  el  conflicto de competencia surgido entre los Juzgados mencionados,  determinando que al Cuarenta  y Tres Civil del Circuito de Bogotá  corresponde conocer el  juicio verbal de constitución de servidumbre promovido por  GRUPO  ENERGÍA BOGOTÁ S.A – GEB S.A ESP,  frente a JEFRED  MURILLO MORALES.  

Devuélvase  el expediente a dicha oficina y mediante oficio infórmese de  tal situación a la otra involucrada.  

Notifíquese,  

ALVARO  FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

Magistrado.  

1          C. 01. Poder          Anexos Demanda. Expediente Digital.  

2          C.02. Auto          Rechaza Demanda Juzgado 43 Civil del Circuito Bogotá.  

3          C. 05. Auto          Plantea Conflicto Negativo Competencia.  

4          Criterio          reiterado en CSJ AC 4273-2018 y en CSJ AC 4641 de 2019.  

5          Referencia, estatutos sociales del Grupo Energía Bogotá          S.A. E.S.P., Capítulo I, parágrafo, artículo 2.          Documento de          público acceso.          file:///C:/Users/MariaCA/Downloads/Estatutos%20Sociales%20-%20marzo%202018.pdf  

6          Ver también,          AC4659-2018, AC4994-2018, AC009-2019, AC-1082-2019 y AC2844-2019,          entre otros.      

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *