AC 5884 2021

DICIEMBRE

Asistente Jurídico Inteligente

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AC5884-2021 (2021-04469-00)

        

AC5884-2021  

Radicación  n.°  11001-02-03-000-2021-04469-00  

Se  decide el conflicto de competencia suscitado entre los Juzgados,  Civil Laboral del Circuito de Calarcá y Treinta y Cuatro Civil  del Circuito de la capital de la República, para conocer del  juicio de expropiación promovido por el INSTITUTO  NACIONAL DE VÍAS -INVÍAS-  frente a HERNANDO  HERNÁNDEZ MORALES  y ARNOBIA  BLANCO BURGOS.  

ANTECEDENTES  

1.  Fundada en la utilidad pública, la entidad precursora de la  Litis  solicitó ante el primero de los prenombrados Despachos,  decretar la expropiación del inmueble denominado “LA  PALMITA”,  situado en Calarcá e identificado con el folio de matrícula  inmobiliaria No. 282-2850, de dominio de los enjuiciados.  

En  el pliego inicial, fijó la competencia en el juzgador de la  antedicha municipalidad, en razón de la ubicación y  cuantía del bien, estimada según el avalúo  comercial, en “VEINTIOCHO  MILLONES DOSCIENTOS CINCUENTA PESOS  ($28.000.250)”1.  

2.  Sin embargo, dicha judicatura tras rechazar la demanda2,  por no haber sido subsanados los defectos señalados en el auto  inadmisorio, decidió reponer aquella determinación en  virtud del recurso en tal sentido formulado por la gestora del  litigio3,  y en efecto, se sustrajo de la competencia, remitiendo las  diligencias a sus similares de Bogotá, por ser el domicilio de  la allí recurrente, conforme a los precedentes de esta sala  que así lo disponen, y a la prevalencia subjetiva prevista en  el canon 29 del Código General del Proceso4.  

3.  A su vez, el estrado Treinta y Cuatro Civil del Circuito de la urbe  distrital destinataria, se abstuvo de asumir la atribución, y  en consecuencia, provocó la colisión negativa que ahora  se desata, aduciendo que la radicación del escrito introductor  en la sede judicial primigenia, quien, en su sentir, ya se había  irrogado la competencia, significa la renuncia a la pauta décima  del artículo 28 Ibídem,  motivo por el que debe atenderse el auto que respalda tal postura  (AC3283-2020), el cual es posterior al auto de unificación  (AC140-2020)5.  

4.  Planteada así la controversia, llegaron las actuaciones a la  Corte.  

CONSIDERACIONES  

1.  Problema  jurídico  

Determinar el juez  civil competente para conocer del proceso de expropiación  motivo de análisis, en el que se discute si es viable aplicar  al mismo, el foro prevalente a que alude el ítem 10° del  artículo 28 del Código General del Proceso, o si es  posible renunciar a éste, para acatar el numeral 7 de dicho  precepto.  

2.  Facultad  de la Corte para decidir el conflicto  

Como  la divergencia para avocar el conocimiento del debate se trabó  entre dos estrados de diferente distrito judicial, le  corresponde a la Corte dirimirla como superior funcional de aquellos,  a través del Magistrado Sustanciador, como establecen los  artículos 35 y 139 del Código General del Proceso, y 16  de la Ley 270 de 1996, este último modificado por la previsión  séptima del compendio normativo 1285 de 2009.  

3.  Factores  y prevalencia  entre foros privativos cuando una parte es persona jurídica de  derecho público  

Estos  determinan el operador judicial a quien el ordenamiento atribuye el  conocimiento de una controversia en particular, razón por la  cual, al asumirla o repelerla, el administrador de justicia tiene la  carga de orientar su resolución con fundamento en las  disposiciones del tratado general del proceso, en particular las  contenidas en el Capítulo I, Título I, Sección  Primera, Libro Primero, a la luz de lo manifestado por el demandante  y las pruebas aportadas.  

De  conformidad con el numeral séptimo la previsión 28  ejusdem,  “en  los procesos en que se ejerciten derechos reales, en los divisorios,  de deslinde y amojonamiento, expropiación,  servidumbres,  posesorios de cualquier naturaleza… será competente de  modo privativo, el juez del lugar donde estén ubicados los  bienes, y si se hallan en distintas circunscripciones territoriales,  el de cualquiera de ellas a elección del demandante”.  (Negrilla  fuera del texto original).  

No  obstante, el numeral décimo de la misma norma, indica que “en  los procesos contenciosos en que sea parte una entidad territorial, o  una entidad descentralizada por servicios o cualquier otra entidad  pública, conocerá en forma privativa el juez del  domicilio de la respectiva entidad… Cuando la parte esté  conformada por una entidad territorial, o una entidad descentralizada  por servicios o cualquier otra entidad pública y cualquier  otro sujeto, prevalecerá el fuero territorial de aquellas”.  

De  ahí que, cumpla precisar que el estatuto procesal designó  en ambos numerales una competencia territorial privativa, en el  primero de tales, en razón del fuero real relativo al “lugar  donde estén ubicados los bienes”,  y el segundo, con motivo de la calidad del sujeto, alusivo al  “domicilio  de la entidad”.  

La  atribución privativa o única como se conoce en la  doctrina, consiste en que de la multiplicidad de jueces que existe  dentro de la jurisdicción ordinaria, solo uno de ellos puede  conocer válidamente del asunto y llevarlo a feliz término,  competencia especial que se enlista en la norma procesal y que se  enmarca como una excepción a la regla general para determinar  la facultad decisoria por razón del territorio, esto es, el  domicilio del demandado.  

Se  desprende de lo anterior que, cuando se presenta una colisión  de competencia entre dos fueros privativos como la que ahora  concierne la atención de la Sala, no es del resorte del actor  elegir el lugar donde presentar el libelo genitor, sino que es la ley  la que señala cuál de los dos prevalece, pues, el  artículo 29 ejusdem,  preceptúa que “es  prevalente la competencia establecida en consideración a la  calidad de las partes…  Las  reglas de competencia por razón del territorio se subordinan a  las establecidas por la materia y por el valor”  

Ahora  bien, no puede resultar de recibo la tesis que ve en lo previsto en  el numeral décimo de la disposición 28 del compendio  adjetivo civil, una prerrogativa en favor de la entidad pública,  de la cual puede a voluntad hacer o no ejercicio, dado que la  literalidad del texto, inequívocamente, establece de forma  imperativa una regla privativa, cuya observancia es insoslayable,  además, por estar inserta en un canon de orden público.  Recuérdese, en ese sentido, el precepto 13 de la Ley 1564 de  2012, a cuyo tenor, “[l]as  normas procesales son de orden público y, por consiguiente, de  obligatorio cumplimiento, y en ningún caso podrán ser  derogadas, modificadas o sustituidas por los funcionarios o  particulares, salvo autorización expresa de la ley”.  

Así  las cosas, pese a que la interesada manifieste su intención de  renunciar al fuero subjetivo, es inviable la resolución del  juzgador, que en efecto, se encamine a rehusarse a administrar  justicia, pues, como bien lo señaló la Sala en el auto  de unificación:  

“En  virtud de lo expuesto hasta ahora y de la condición de  imperativa de las normas procesales por ser de orden público  (Art. 13, C.G.P.), surge una última consecuencia, no menos  importante, el  carácter de irrenunciable  de las reglas de competencia establecidas en razón de los  aludidos foros, en tanto que, como ya se dijo, no pueden ser  desconocidas ni por el juez ni por las partes, motivo por el cual no  puede interpretarse que el no acudir a ellas significa una renuncia  tácita a la prerrogativa que confieren, como lo sería,  en este caso, la ventaja otorgada a las entidades públicas en  el evento previsto en el numeral 10º del artículo 28 del  citado estatuto. (…) En tal sentido, no  puede afirmarse que si un órgano, institución o  dependencia de la mencionada calidad radica una  demanda  en un lugar distinto al de su domicilio, está renunciando  automáticamente a la prebenda procesal establecida en la ley  adjetiva civil a su favor,  pues, como se ha reiterado, no le es autorizado disponer de ella,  comoquiera que la competencia ya le viene dada en forma privativa y  prevalente a un determinado juez, esto es, el  de su domicilio; de ahí que, no puede renunciar a ella.  Por ello es que se ha dicho, con profusa insistencia, que “No  puede resultar de recibo la tesis que ve en lo previsto en el numeral  10º del artículo 28 del Código General del  Proceso, una prerrogativa en favor de la entidad pública, de  la cual puede a voluntad hacer o no ejercicio, dado que la  literalidad del texto, inequívocamente, establece de forma  imperativa una regla privativa, cuya observancia es insoslayable,  además, por estar inserta en un canon de orden público.  Recuérdese, en ese sentido, el precepto 13 de la Ley 1564 de  2012, a cuyo tenor, ‘[l]as normas procesales son de orden  público y, por consiguiente, de obligatorio cumplimiento, y en  ningún caso podrán ser derogadas, modificadas o  sustituidas por los funcionarios o particulares, salvo autorización  legal’”  (CSJ AC4273-2018). (Resaltado  fuera de texto).  

Tampoco  es posible sostener ese otro criterio que privilegia el foro real  (28-7), sobre el preceptuado en atención a la naturaleza de la  persona jurídica de derecho público (28-10), por cuanto  sería ignorar que esta regla el legislador la previó  para, precisamente, solucionar mediante prevalencia, los casos en los  que se vea inmersa.  

Y  es que, se reitera, el artículo 29 del actual código  procesal civil, sin excluir en manera alguna las controversias que  lleguen a suscitarse dentro del fuero territorial, señaló  con contundencia, que “[e]s  prevalente la competencia establecida en consideración a la  calidad de las partes”  sobre cualquier otra, y ello cubre, naturalmente, la contemplada en  numeral décimo del artículo 28 ejusdem,  que por mandato del legislador y en razón de su margen de  libertad de configuración normativa se determinó  predominante sobre las demás.  

Por  tanto, tratándose de los procesos en que se ejercen derechos  reales o de aquellos que específicamente enlista el numeral 7°  del canon 28 del Código General del Proceso, prima  facie, opera  el factor territorial correspondiente al lugar de ubicación  del bien; sin embargo, si en dicho litigio, es una entidad pública  la que obra como parte, el fuero privativo será el del  domicilio de ésta, debido a que la ley lo determina como  prevalente.  

4.  Criterio de Unificación de la Jurisprudencia.  

A  diferencia de lo aseverado por la judicatura concernida de Bogotá,  los eventos de renuncia al fuero subjetivo, como el presente, fueron  zanjados y cobijados por el reiterado auto de unificación de  la jurisprudencia dictado el 24 de enero de 2020 (AC140-2020),  traduciéndose dicho precedente, en expresión  mayoritaria de la Sala, y en guía vigente para la solución  de este asunto y de todos los demás que en lo sucesivo se  susciten, como así se constató en el precitado  fragmento jurisprudencial y lo confirman los que se resaltan  enseguida:  

“Como  se anotó anteriormente, en las controversias donde concurran  los dos fueros privativos enmarcados en los numerales 7º y 10º  del artículo 28 del Código General del Proceso, como el  que se presenta cuando una entidad pública pretende imponer  una servidumbre de conducción de energía eléctrica  sobre un fundo privado, surge el siguiente interrogante: ¿Cuál  de las dos reglas de distribución es prevalente? Para resolver  dicho cuestionamiento, el legislador consignó una regla  especial en el canon 29 ibídem, el cual preceptúa que  “[e]s  prevalente la competencia establecida en consideración a la  calidad de las partes…  Las reglas de competencia por razón del territorio se  subordinan a las establecidas por la materia y por el valor”.  En virtud de las pautas interpretativas previstas en los artículos  27 y 28 del Código Civil, que aluden en su orden a que,  “[c]uando el sentido de la ley sea claro, no se desatenderá  su tenor literal a pretexto de consultar su espíritu”, y  “[l]as palabras de la ley se entenderán en su sentido  natural y obvio, según el uso general de las mismas palabras;  pero cuando el legislador las haya definido expresamente para ciertas  materias, se les dará en éstas su significado legal”;  es dable afirmar, con  contundencia, que con dicha regla lo que quiso el legislador fue dar  prevalencia al factor subjetivo sobre cualquier otro, con  independencia de donde se halle previsto, al expresar que la  competencia “en consideración a la calidad de las  partes” prima, y ello cobija, como se explicó en  precedencia, la disposición del mencionado numeral 10º  del artículo 28 del C.G.P. La  justificación procesal de esa prelación muy seguramente  viene dada por el orden del grado de lesión a la validez del  proceso que consultan cada uno de esos factores de competencia, ya  que para este nuevo Código es más gravosa la  anulabilidad por el factor subjetivo que por el objetivo y  territorial, pues, como se anticipó, hizo improrrogable,  exclusivamente, la competencia por aquél factor y por el  funcional (Art. 16). En ese sentido, ante situaciones como la que se  analiza, debe aplicarse la pauta de atribución legal privativa  que merece mayor estimación legal, esto es, la que refiere al  juez del domicilio de la entidad pública, por cuanto la misma  encuentra cimiento en la especial consideración de la  naturaleza jurídica del sujeto de derecho en cuyo favor se ha  establecido, regla subjetiva que, en la actualidad, está  enlazada con una de carácter territorial. Por tanto, no es  pertinente afirmar que el  inciso primero del aludido precepto 29 se refiere exclusivamente a  colisiones que se susciten entre factores de competencia, en el caso,  el subjetivo y territorial, no respecto de los foros o fueros  previstos en este último, toda vez que el legislador, dentro  de su margen de libertad de configuración normativa, no  excluyó  en manera alguna las controversias que lleguen a suscitarse dentro  del mismo u otro, a más que ello desconoce cómo el  factor subjetivo está presente en distintas disposiciones  procesales, según se dejó clarificado en el anterior  acápite. De ahí que, tratándose de los procesos  en los que se ejercen derechos reales, prima facie, opera el factor  territorial correspondiente al lugar de ubicación del bien;  sin embargo, si en dicho litigio, es una entidad pública la  que obra como parte, el fuero privativo será el del domicilio  de ésta, debido a que la ley lo determina como prevalente. Por  ello es que se ha dicho, en un sinnúmero de oportunidades, que  “en las controversias donde concurran los dos fueros privativos  antes citados, prevalecerá el segundo de ellos, es decir el  personal, esto es, el del domicilio de la entidad pública, por  expresa disposición legal” (AC4272-2018), así  como también que “en esta clase de disyuntivas, la pauta  de atribución legal privativa aplicable, dada su mayor  estimación legal, es la que se refiere al juez de domicilio de  la entidad pública, por cuanto la misma encuentra cimiento en  la especial consideración a la naturaleza jurídica del  sujeto de derecho en cuyo favor se ha establecido”  (AC4798-2018).  

5.  Inaplicación del postulado de la “competencia  perpetua”  cuando se está frente a un foro privativo  

Es indudable, en  línea de principio, que la atribución por el factor  territorial es prorrogable, si de entrada el juzgador no advierte su  incompetencia, o si las partes guardan silencio al respecto.  

Sin embargo,  excepciones hay a esa regla general, y ellas surgen de los eventos en  los que se está en presencia de un foro privativo, y en los  que el criterio que se sigue para designar la atribución  radica en la naturaleza o calidad de las partes que intervienen en el  litigio, como por ejemplo, en los supuestos contemplados en el  numeral 10° del artículo 28 del Código General del  Proceso.  

Al  respecto, ha dicho la Sala:  

“(…)  Como se denota, las excepciones a la perpetuatio jurisdictionis se  limitan a la concurrencia del factor subjetivo y el funcional en la  competencia del funcionario cognoscente de la acción, y  precisamente en el sub lite ocurrió una de dichas salvedades  por la intervención de una entidad pública  descentralizada de servicios públicos, de  donde le era posible al juez inicial, desprenderse de la competencia  del asunto, con miras acatar el mandato de carácter imperativo  consagrado en el artículo 29 Código General del  Proceso.  (…) Como  consecuencia de lo anotado, se remitirá el expediente al  Juzgado  Catorce Civil del Circuito de Medellín,  por ser el competente para conocer del mencionado proceso, y se  informará de esta determinación al otro funcionario  involucrado en la colisión que aquí queda dirimida  (…)”.  Resaltado  a propósito6  

6.  El caso concreto  

Verificada  la información allegada con la demanda y la que aparece en la  página web de la entidad demandante7,  se observa que es  un “establecimiento  público del orden nacional, con personería jurídica,  autonomía administrativa y patrimonio propio, adscrito al  Ministerio de Transporte, que tuviera como objetivo ejecutar las  políticas y proyectos relacionados con la infraestructura vial  a cargo de la Nación”,  cuyo domicilio es la ciudad de Bogotá.  

Vista  la anterior calidad, se estriba en el precepto 38 de la Ley 489 de  1998,  según el cual, la  Rama Ejecutiva del poder público, está integrada en el  sector descentralizado por servicios,  “por  los establecimientos públicos”,  lo que permite ratificar la  pertinencia de subsumir a la accionante en la pauta décima del  canon 28 referido,  y  conlleva a que siguiendo la línea discurrida, se desestime por  improcedente la “renuncia  al fuero subjetivo”,  invocado por la Juez involucrada de Bogota para desprenderse del  trámite, pues se itera, las normas procedimentales son de  obligatorio cumplimiento, y por tanto, inalterables.  

7.  Conclusión  

Predomina  la directriz décima del artículo 28 del actual  compendio procesal civil, en armonía con las previsiones 13 y  29 ejusdem,  al margen de la ubicación del inmueble pretendido en  expropiación, identificado con el  folio de matrícula inmobiliaria No. 282-2850,  en consideración a que, por disposición legal, del  extremo demandante subyacen garantías prevalentes propias de  una persona jurídica de derecho público, que en el  particular sitúa su asiento cardinal en Bogotá.  

DECISIÓN  

Devuélvase  el expediente a dicha oficina y mediante oficio infórmese de  tal situación a la otra concernida.  

Notifíquese,  

ALVARO  FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

Magistrado  

1          C. 01. Demanda. Cuaderno Primera          Instancia. Expediente digital.  

2          C. 10. Auto Rechaza demanda.  

3          C.11.Recurso de Reposición Subsidio de Apelación Auto          Rechaza Demanda  

4          C.17. Auto Resuelve Reposición y Remite Por Competencia.  

5          C.06. Auto Propone Conflicto Negativo Expropiación.  

6          CSJ AC 278 2020.  

7          https://www.invias.gov.co/index.php/informacion-institucional/10-informacion-general/objetivos-y-funciones

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