ATC1171 2021

AGOSTO

Asistente Jurídico Inteligente

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ATC1171-2021

        

AROLDO  WILSON QUIROZ MONSALVO  

Magistrado  ponente  

ATC1171-2021  

Radicación  n.°  15001-22-13-000-2021-00065-01   

(Aprobado  en sesión virtual de once de agosto de dos mil veintiuno)  

Bogotá,  D.C., doce (12) de agosto de dos mil veintiuno (2021).  

Correspondería  decidir la impugnación interpuesta por Andrés Felipe  García Montaña frente a la sentencia de 2 de julio  pasado, emitida desde el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Tunja, Sala Civil-Familia, en la acción de tutela que aquel  impulsó  contra  el Juzgado Segundo de Familia de la misma ciudad, si no fuera porque  se observa que en el trámite de primera instancia se incurrió  en una causal de nulidad que afecta rituado.  

ANTECEDENTES  

            

Y  en concreto, que se ordene dejar sin valor la terminación del  juicio n.°  «2018-00216»,  así como la devolución de «REMANENTES»,  hasta que no haya un pronunciamiento «DE  FONDO»  de cara al recurso de queja intentado por él, dentro del  referido dossier.  

            

2. El          sustrato fáctico relevante, es el que enseguida se devela:  

                              

1. Ante                  el despacho judicial repelido se surtió, bajo el consecutivo                  descrito líneas arriba, demanda ejecutiva de alimentos                  instaurada por Luz Adriana Montaña Cárdenas, como                  madre del titular del resguardo (hoy mayor de edad) contra Iván                  Fernando García Silva, padre de este último, de cuyo                  cauce, luego de ejecutoriado el mandato de seguir adelante con el                  cobro, provino auto el 13 de noviembre de 2020, el cual dispuso                  improbar la liquidación del crédito allegada por el                  extremo demandante.    

                              

2. El                  anterior interlocutorio fue ratificado por el juzgador cognoscente                  mediante providencia de 22 de enero de 2021, en sede de reposición                  incoada por el mencionado extremo litigante, a quien se le rechazó                  la apelación subsidiariamente propuesta, por improcedente.    

                              

3. En                  cumplimiento a un fallo de amparo1,                  el estrado natural optó, a través de interlocutorio                  calendado el 12 de febrero siguiente, por modificar de oficio el                  trabajo liquidatorio aludido a espacio, rebatido en alzada el polo                  demandante, recurso desechado con determinación de 12 de                  marzo posterior, dada su improcedencia.    

                              

4. El                  pronunciamiento acabado de memorar se mantuvo en decisión de                  9 de abril subsiguiente, en la que también se concedió                  la queja en subsidio formulada, ante el correspondiente superior                  funcional.    

                              

5. Finalmente,                  por virtud del auto de 7 de mayo de los corrientes se declaró                  la terminación de la ejecución alimentaria y se                  conminó a la devolución de los dineros «REMANENTES»                  en favor del enjuiciado, al que se le requirió para que siga                  cumpliendo con las obligaciones; resolución confirmada (con                  modificaciones) en providencia de 11 de junio postrero en senda                  horizontal promovida por el demandante, desestimándose, una                  vez más, su apelación por improcedente.    

                              

6. El                  tutelante criticó, en compendio, que se diera por                  finiquitado el proceso y dispusiera la entrega de dineros al                  demandado sin encontrarse en firme la liquidación del                  crédito, como corolario de estar pendiente de zanjarse la                  queja interpuesta contra el auto que la modificó de oficio                  y, por ende, la alzada frente a tal proveído, que sí                  es procedente acorde al numeral 3° del artículo 446 del                  Código General del Proceso.    

Discrepó  también de que se modificara la comentada liquidación,  pues se le ha impedido ejercer el derecho a reclamar y recibir «LAS  CUOTAS DE ALIMENTOS GENERADAS DESDE OCTUBRE DE 2014 A SEPTIEMBRE DE  2019…».  

            

3. La          medida provisional rogada fue decretada por el tribunal a-quo,          al momento de admitir el libelo de resguardo, órgano          jurisdiccional que, luego de agotadas las etapas de rigor, rehusó          conceder la salvaguarda, en decisión mayoritaria, por          ausencia de arbitrariedad.  

Eso,  en tanto que la sede judicial confutada «al  disponer la terminación del proceso, verificó (…)  el pago de las cuotas alimentarias».  

Igualmente,  como se definiera en el auto que no aprobó la liquidación  del crédito, «por  las cuotas adeudadas hasta [septiembre  de] 2019  se efectuó una transacción dentro del proceso tramitado  en el [J]uzgado  [C]uarto  [P]enal  [M]unicipal  de Tunja»,  fuente de la preclusión allí declarada.  

Remarcó  que pese a no impartición del rito de la reposición al  recurso vertical intentado por el tutelante frente a la modificación  de la liquidación del crédito no se otea conculcación  alguna a sus garantías, como consecuencia de la razonabilidad  de tal decisión, más allá (inclusive) de  encontrarse pendiente de pronunciamiento el remedio de queja.  

            

4. La          impugnación fue impetrada por el convocante, con persistencia          en sus ataques iniciales.  

CONSIDERACIONES  

            

1. Del panorama factual decantado          en el escrito de amparo, así como de los medios de convicción          aportados con el mismo, se desprende, sin asomo de duda, la falta de          competencia de esta Sala de la Corte para desatar la impugnación          del presente dossier,          puesto que el auxilio constitucional se impetró, en síntesis,          a fin de aguardar la resolución de dar terminación a          la ejecución alimentaria n.° «2018-00216»          así como la entrega de saldos «REMANENTES»,          hasta que no se resuelva el recurso de queja intentado por el          pretensor contra la negación de la apelación frente a          la modificación oficiosa de la liquidación del          crédito, al estimar este que la misma sí es apelable a          voces del numeral 3° del artículo 446 del Código          General del Proceso.  

Circunstancia bajo la cual, de  consuno con los eventos que acaban por acreditarse, es claro que las  censuras se hacen extensivas al mismo Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Tunja, Sala Civil-Familia (juez tutelar de primer rango),  que a su vez conoció del mentado remedio de queja y, por cuya  virtud, a través del proveído calendado el 29 de julio  pasado, estimó «bien  denegado el  recurso de apelación contra el auto que (…) modificó  la liquidación [del  crédito],  dictado el 12 de febrero»2  anterior, refiriéndose así al fondo de la controversia  supralegal  suscitada (procedencia o no de la alzada).  

            

2. En          ese sentido, debió conocer de la demanda tutelar materia de          estudio esta Sala de Casación Civil, en primera instancia,          acorde a lo previsto en el numeral 5º del artículo          2.2.3.1.2.1. del decreto 1069 de 2015 (modificado          por el canon 1º del decreto 333 de 2021).  

            

3. Por          consiguiente, el fallo que profirió en este trámite el          anteriormente referido tribunal          se          halla viciado de nulidad, por falta de competencia, de acuerdo con          el precepto 16 del Código General del Proceso, aplicable a          los procesos de tutela por remisión del artículo 4°          del decreto 306 de 1992.  

Al  respecto ha señalado esta alta Colegiatura que:  

…El  fallo dictado por un juzgador carente de competencia funcional para  tal efecto, en nuestro ordenamiento procesal actual, esto es, a  partir de la entrada en vigencia del Código General del  Proceso, constituye una decisión «nula», la que se  torna insubsanable, al establecer el legislador que la competencia  por tal factor es «improrrogable», tal como lo dispone el  inciso 1º del artículo 16 del referido estatuto  adjetivo3,  por lo que el funcionario que advierta esa anomalía está  obligado a declararla de oficio, como se extrae de la misma norma, la  cual resulta aplicable al trámite de la acción de  tutela de conformidad con el artículo 4º del Decreto 306  de 1992… (Criterio  expuesto en CSJ ATC1396-2016; reiterado, entre muchos otros, en  ATC1684-2016, ATC1686-2016 y ATC2521-2016).  

            

4. Por          otro lado, en torno a          la facultad para declarar «nulidades»          a partir de las reglas fijadas en el otrora decreto 1983 de 2017          (aplicable mutatis          mutandis al hoy          decreto 333 de 2021), se tiene precisado que:  

(…)3.  La  situación descrita permite  la aplicación del canon 138 del  Código General del Proceso,  en  lo referente a los efectos de la declaratoria de falta de  competencia, norma  extensiva  a la acción de tutela en virtud de lo consagrado  en el  artículo 4°  del Decreto 306 de 1992, reglamentario del 2591 de 1991, el  cual alude a los  principios generales del Estatuto Procesal Civil  para  la interpretación de los  preceptos regulatorios de  dicho trámite, en cuanto  no contraríe  sus  propias disposiciones.  

4.  Bajo la égida del Decreto 1382 de 2000 la Sala, con argumentos  que hoy, en vigencia del aludido Decreto 1983 de 2017, reitera, ha  discrepado de la tesis prohijada por la Corte Constitucional y, en  ese sentido, tiene ocasión de puntualizar:  

«(…)  respecto  a que los jueces “no están facultados para declararse  incompetentes o para decretar nulidades por falta de competencia con  base en la aplicación o interpretación de las reglas de  reparto del Decreto 1382 de 2000” el cual “(…) en  manera alguna puede servir de fundamento para que los jueces o  corporaciones que ejercen jurisdicción constitucional se  declaren incompetentes para conocer de una acción de tutela,  puesto que las reglas en él contenidas son meramente de  reparto (…), [pues para esta Corporación el aludido  Decreto]  reglamenta el artículo 37 del Decreto 2591 de 1991 relativo a  la competencia para conocer de la acción de tutela y, por  supuesto, establece las reglas de reparto entre los jueces  competentes”.  

«[Por  lo tanto,] “(…) aunque  el trámite del amparo se rige por los principios de  informalidad, sumariedad y celeridad, la competencia del juez está   indisociablemente referida al derecho fundamental del debido proceso  (artículo 29 de Carta), el acceso al juez natural y la  administración de justicia, de donde, “según  la jurisprudencia constitucional la falta de competencia del juez de  tutela genera nulidad insaneable y la constatación de la misma  no puede pasarse por alto, por más urgente que sea el  pronunciamiento requerido, pues (…) la competencia del juez se  relaciona estrechamente con el derecho constitucional fundamental al  debido proceso” (Auto 304 A de 2007), “el cual establece  que nadie puede ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al  acto que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con  observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio’  (Auto 072 A de 2006, Corte Constitucional)”  (CSJ ATC, 13 may. 2009, rad. 2009-00083-01)»… (criterio  expuesto en ATC298-2018, 31 ene., rad. 2017-00314-01).  

5.        Por  lo consignado, se dispondrá la remisión de la queja a  la Presidencia de esta Sala de Casación para que sea asignada  de  acuerdo con el reparto, por ser la competente a efectos de resolver,  en primera instancia, el reclamo constitucional.  

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala  de Casación Civil,  resuelve:  

1.        Declarar  la nulidad de  todo lo actuado por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Tunja, Sala Civil-Familia, dentro de la presente acción de  tutela, sin perjuicio de la validez de las pruebas recaudadas, en los  términos del artículo 138 del Código General del  Proceso.  

2.        En  consecuencia, se dispone la remisión inmediata del expediente  tutelar a la Secretaría de esta Sala de Casación, para  que efectúe el reparto respectivo, tendiente a que  se imprima el trámite de rigor.  

3.        Notifíquese  lo aquí resuelto a los interesados por el medio más  expedito y líbrense las demás comunicaciones  pertinentes.  

FRANCISCO  TERNERA BARRIOS  

Presidente  de Sala  

ÁLVARO  FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

HILDA  GONZÁLEZ NEIRA  

AROLDO  WILSON QUIROZ MONSALVO  

LUIS  ALONSO RICO PUERTA  

LUIS  ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

1          Proferido por el mismo tribunal a-quo, el 9 de febrero de la          anualidad en curso, en punto a conceder el resguardo pedido por el          aquí accionante.  

2          Subrayado ajeno.  

3          «artículo          16. Prorrogabilidad          e improrrogabilidad          de la jurisdicción y la competencia.          La          jurisdicción y la          competencia por los factores          subjetivo y funcional          son improrrogables.          Cuando se declare, de oficio o a petición de parte, la falta          de jurisdicción o la falta de competencia por los factores          subjetivo o funcional, lo          actuado conservará validez, salvo la sentencia que se hubiere          proferido que será nula,          y el proceso se enviará de inmediato al juez competente. Lo          actuado con posterioridad a la declaratoria de falta de jurisdicción          o de competencia será nulo…»          (Se destacó).      

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