STC16069 2021

NOVIEMBRE

Asistente Jurídico Inteligente

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STC16069-2021

        

LUIS ALONSO  RICO PUERTA  

Magistrado  ponente  

STC16069-2021  

Radicación n.º  11001-02-04-000-2021-00048-01  

(Aprobado  en Sala de veinticuatro de noviembre de dos mil veintiuno)  

Bogotá,  D.C., veintiséis (26) de noviembre de dos mil veintiuno  (2021).  

Decide la Corte la  impugnación formulada contra el fallo de 29 de enero de 20211,  proferido por la Sala  de Casación Penal de esta Corporación dentro  de la acción de tutela que promovió Carlos  Alonso Suárez Sandoval contra  la Sala  de Casación Laboral de Descongestión n.º 3 de la  Corte Suprema de Justicia.  

ANTECEDENTES  

1.   El accionante, actuando en nombre propio, reclamó la  protección de los derechos fundamentales al debido proceso –en  sus modalidades de defensa y contradicción–, seguridad  social, favorabilidad, dignidad humana, entre otros, supuestamente  vulnerados por la autoridad convocada en un juicio laboral  (SL1712-2020, rad. 68770).  

2.        En sustento de  sus súplicas, indicó que se vinculó a Copetrán  Ltda. a través de contrato de trabajo a término fijo  como conductor de bus –el cual fue renovado en varias  ocasiones, arrojando en total más de 16 años de  servicios–, pero, al ser desvinculado, su liquidación se  realizó de forma incorrecta, por lo que presentó  demanda en procura del reajuste respectivo, junto con el  reconocimiento de las prestaciones e indemnizaciones de ley, cuyo  conocimiento correspondió al Juzgado Tercero Laboral de  Descongestión de Bucaramanga, quien declaró la  existencia de la citada relación laboral, pero absolvió  a los convocados de las demás pretensiones.  

Por lo anterior,  interpuso apelación, pero la Sala Laboral del Tribunal  Regional de Descongestión con sede en el Distrito Judicial de  Santa Marta confirmó la resolución desfavorable de  primer grado. Inconforme, formuló la impugnación  extraordinaria, por lo que la homóloga de Casación  Laboral de Descongestión n.º 3 invalidó  parcialmente la resolución del ad  quem,  «en  cuanto absolvió de la reliquidación de los aportes al  sistema de seguridad social en pensiones»;  y, como colegiado de instancia, accedió a ese puntual aspecto,  pero sin considerar los demás emolumentos pedidos.  

3.        En tal virtud,  pidió «se  sirva ordenar la suspensión inmediata de la acción  perturbadora de mi derecho, la cual no nos permite obtener el existo  (sic)  de las pretensiones de la demanda».  

RESPUESTA  DE LOS ACCIONADOS Y VINCULADOS  

1. La magistrada  ponente de la decisión confutada manifestó que «en  la providencia se consignaron los motivos de la decisión, los  que se encuentran ajustados al derecho constitucional del debido  proceso, a las reglas procedimentales generales y especiales que son  de obligatorio cumplimiento para esta jurisdicción y al  precedente jurisprudencial que, de conformidad con lo dispuesto en la  Ley Estatutaria 1781 de 2016, el Acuerdo 980 de 2017 y la sentencia  C-154 de 2016, debe ser respetado por esta Sala de Descongestión,  consideraciones a las cuales me remito en esta oportunidad».  

Así mismo,  resaltó que «aunque  el primero de los cargos propuestos en el recurso extraordinario se  circunscribió a 4 puntos, a saber, (1) remuneración de  trabajo suplementario; (ii) terminación del contrato sin justa  causa; (iii) naturaleza salarial del auxilio de viajes y, (iv)la  práctica pruebas en segunda instancia, solo en el tercero de  ellos, la Sala corroboró la comisión de error jurídico  por parte del juez de segundo grado, al desconocer el carácter  retributivo de un pago habitual, periódico e inescindible del  servicio prestado por el trabajador que por tanto, fue  contraprestación directa del servicio y por ende, tenía  naturaleza salarial».  

Por último,  adujo que «en  lo tocante a la naturaleza salarial del auxilio de viajes, a dicha  conclusión se arribó, luego de examinar las premisas  fácticas del fallo cuestionado, de las que se coligió  que el sentenciador plural, tuvo por establecido que el denominado  «auxilio para gastos de viajes», no era otra cosa, que la  participación de un porcentaje de lo que el automotor  produjera, razón por la cual, sin necesidad de adentrarse a un  examen probatorio, la Sala pudo corroborar que aunque las partes  hicieron referencia a «gastos de viaje», la explicación  que a renglón seguido dieron sobre tal pago, permitía  vislumbrar que lo que se estaba concediendo era una participación  del producido del vehículo, es decir, dependía de  manera directa de lo que hiciera o dejara de hacer el subordinado que  lo conducía, así correspondía a lo que describe  el art. 127 del CST, modificado por el art. 14 de la Ley 50 de 1990  es salario como elemento esencial del contrato, tal y como lo enserió  entre otras muchas, la sentencia CSJ SL12220-2017».  

2. El Juzgado  Tercero Laboral del Circuito de Bucaramanga expuso que desconoce a  qué estrado fueron enviados los procesos que conoció el  homólogo Tercero de Descongestión Laboral de esa urbe.  

3. Copetrán  Ltda. se opuso a las pretensiones del resguardo, porque «lo  pretendido por el actor, ya fue debatido dentro de un proceso, en el  cual se surtieron todas las etapas procesales, culminándose  con la sentencia de la Honorable Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Laboral, de fecha 13 de Mayo de 2020, notificada  mediante edicto del 2 de Julio de 2020, mediante la cual CASA la  sentencia dictada por la SALA DE DESCONGESTION LABORAL DEL TRIBUNAL  SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE SANTA MARTA de fecha 29 de  Noviembre de 2013».  

FALLO  DE PRIMERA INSTANCIA  

La  Sala de Casación Penal de esta Corporación negó  el amparo, porque «la  acción de tutela no debe ser confundida con una instancia  adicional al escenario ordinario y, en este caso examinada la demanda  es ostensible que el demandante de manera deshilvanada pretende se  estudien sus inconformidades frente a la decisión del Tribunal  y pese a que, resaltó que la Sala accionada incurrió en  un defecto fáctico, no demostró de manera alguna como  se configuró el mismo, pues solo adujo que no fue valorada por  la Sala de Descongestión Laboral Nro. 3 de la Corte Suprema de  Justicia la trasgresión de derechos de las autoridades  judiciales, de quienes advirtió no examinaron la prueba  allegada al proceso laboral, a fin de sacar avante las pretensiones  de la demanda».  

IMPUGNACIÓN  

La  parte convocante recurrió la precitada sentencia, reiterando  los argumentos expuestos en el escrito inicial.  

CONSIDERACIONES  

1.        Problema  jurídico.  

Corresponde a la  Corte establecer si la autoridad enjuiciada incurrió en  presunta vía  de hecho  en el proceso laboral que inició el gestor (SL1712-2020,  rad. 68770), porque, pese a que casó parcialmente el fallo  desfavorable del tribunal, no accedió a la totalidad del  petitum,  supuestamente, en desmedro de sus prerrogativas.  

2.    De la tutela contra providencias judiciales.  

Las decisiones de  los jueces son, por regla general, ajenas a la acción  consagrada en el artículo 86 de la Carta Política,  excepto, como lo ha precisado reiteradamente la jurisprudencia, en  eventos en los que resultan manifiestamente arbitrarias, esto es,  producto de la mera liberalidad, a tal punto que configuren una vía  de hecho,  obviamente bajo los presupuestos de que el afectado acuda dentro de  un término razonable a formular la queja y haya utilizado los  remedios idóneos, tanto ordinarios como extraordinarios, con  miras a conjurar la lesión alegada, salvo que se esté  en presencia de un perjuicio irremediable.  

3.   Caso  concreto.  

3.1. Al revisar la  determinación sometida a escrutinio de esta Corte, mediante la  cual la Sala de Casación Laboral de Descongestión n.º  3 infirmó la sentencia desfavorable del tribunal ad  quem,  pero solo en lo relacionado con el reconocimiento del emolumento de  «Auxilio  gastos de viaje»  como factor salarial, en tanto, frente a lo demás, «el  memorialista deja indemnes las dos premisas de la sentencia en torno  a este punto, toda vez, que ni siquiera presenta un argumento  enfilado a socavar la providencia, pues se centra en una tenue  alusión a la importancia de la prueba y la mala fe de la  demandada, pero deja de lado, el deber de explicar desde el punto de  vista jurídico, el eventual dislate del sentenciador de  segundo grado, quien se fundó, como se vio, en que hubo culpa  del actor, que era facultativo acceder en segunda instancia a la  práctica de pruebas de oficio y a la hermenéutica del  artículo 83 del CPTSS»,  no  se advierte la configuración de una vía  de hecho,  ni la conculcación de las garantías fundamentales  invocadas, como pasa a explicarse.  

En efecto, al  resolver el primer cargo, enfilado por la senda de la «violación  de la Ley sustancial por infracción directa e interpretación  errónea, Artículo 87 del CPL»,  con base en las supuestas irregularidades acaecidas en el trámite  laboral en cuanto a (i)  la remuneración de trabajo suplementario; (ii)  la terminación del contrato sin justa causa; (iii)  la naturaleza salarial del auxilio de viajes; y (iv)  la práctica pruebas en segunda instancia, el estrado  enjuiciado relievó lo siguiente:  

«(i)  Trabajo  suplementario.  Para  no acceder a esta petición el colegiado esgrimió que:  […]  el actor no logró demostrar en forma contundente y específica  la causación de los conceptos señalados, máxime  cuando sus pretensiones a ese respecto son ambiguas e indeterminadas,  pues no se indica en forma precisa los días en los que se  verificó el trabajo suplementario, cuyo pago fue omitido por  el extremo demandado […]  

Y concluyó  que no demostró de manera individualizada la cantidad de horas  extras laboradas, como tampoco los dominicales y festivos.  

El libelista  para tratar de derruir lo anterior, remite a la relación de  viajes o «clavijeros»,  enuncia los folios 77 al 84, y las «declaraciones  rendidas en el proceso».  

Debe recordarse  que teniendo en cuenta que el censor seleccionó la senda de  puro derecho, su argumentación debe centrarse en un discurso  de estripe jurídica, sin embargo, tal y como acaba de  mencionarse, en este punto se enfoca en una disquisición  fáctica inadmisible por la vía directa. En relación  con lo anterior, esta Corporación en sentencia CSJ SL261-2020,  adoctrinó:  

En ese  contexto, la casación como un juicio sobre la sentencia que es  no puede entenderse como una oportunidad para revisar el proceso en  su totalidad, en sus aspectos fácticos y jurídicos,  sino como una fase extraordinaria, limitada y excepcional. De  ahí que la demanda de casación deba reunir no solo los  requisitos meramente formales que autorizan su admisión, sino  que también exige un planteamiento y desarrollo lógicos,  entre ellos, el de la coherencia entre la vía seleccionada y  el estatuto de valor que le es propio.  

En esa medida,  quien escoja como vía de ataque la directa, debe allanarse a  las conclusiones fácticas contenidas en el fallo así  como al análisis probatorio realizado por el fallador para dar  por establecidos los hechos del proceso y mantener la controversia en  un plano estrictamente jurídico.  

Tampoco  es posible, en virtud de la flexibilización de la técnica,  asumir que el cargo fue propuesto por la senda indirecta, toda vez,  que no construye desde tal óptica una disertación  adecuada, pues se restringe a aludir al «clavijero»  y a las «declaraciones  rendidas en el proceso»,  sin adelantar un proceso dialéctico que pueda llevar al  convencimiento de acreditar algún dislate del Tribunal, quien  no encontró precisión en los eventuales días y  horas en los que supuestamente desarrolló trabajo  suplementario.  

Según lo  relatado, no logra derruir por el camino jurídico elegido, el  argumento del colegiado que se fundó en un planteamiento  netamente fáctico, que deja intacto.  

(ii)  Terminación  del contrato sin justa causa  

El sentenciador  plural, con sustento en los folios 167 y 168, estableció que  «se  constata de forma clara que el demandante de mutuo acuerdo con el  señor (…) decidieron finiquitar el vínculo  laboral».  

De manera  similar a lo anotado en precedencia, el recurrente olvida que en el  sendero de puro derecho, la argumentación se debe enfocar en  construir un argumento jurídico,  sin embargo contrariando la ruta seleccionada, para tratar de  demostrar que se trató de un despido, remite a la Sala a  revisar «los  documentos allegados sobre el accidente de tránsito ocurrido  el 8 de mayo de 2006 con el bus conducido por mi poderdante»,  con lo cual no solo se aparta de la vía jurídica, sino  que deja incólume la premisa fáctica del colegiado,  sustentada en las documentales 167 y 168, además, que de la  ocurrencia de un accidente de tránsito, no se puede derivar  que el contrato terminó por despido pues, de tales folios se  deduce que el contrato terminó por mutuo consentimiento.  

Por ende, el  cargo no logra acreditar, desde lo jurídico violación  en la actuación del Tribunal.  

(iii)  Naturaleza  salarial del auxilio de viajes  

En el cargo,  orientado por la senda de puro derecho, yerra el recurrente al  efectuar alusiones fácticas, especialmente al enunciar  declaraciones de testigos, y las consignaciones bancarias que efectuó  el empleador. El examen de la Sala, se concentrará en las  disertaciones jurídicas que desarrolla el libelista, por lo  que, se entenderán aceptadas las premisas fácticas de  la providencia de segundo grado.  

Teniendo en  cuenta que el juzgador de primer grado encontró acreditados  varios contratos de trabajo, independientes entre sí, el  colegiado manifestó que para el caso de los acuerdos del 11 de  mayo de 2001 (f.°172), 25 de agosto de 2003 (f.°173), de 14  de octubre de 2003 (f.°174), las partes habían acordado en  la cláusula décima primera, que el trabajador recibiría  un «Auxilio  para gastos de viaje, en cuantía cuyo valor será  libremente acordado entre el Asociado y el Conductor». Con  apoyo en lo antes descrito, argumentó el juzgador plural, que  no hubo pago de comisiones, sino que fueron gastos de viaje, por lo  que, no accedió a lo demandado.  

En lo que  concierne último contrato, es decir, el que tuvo vigencia  entre el 26 de abril de 2006 al 10 de mayo de 2006, dijo el ad  quem:  

Descendiendo al  acervo probatorio recaudado y analizadas las pruebas aportadas por  las partes, el Tribunal da por demostrado: que entre el demandante y  la sociedad demandada existió un contrato de trabajo a término  fijo, que estuvo vigente entre el 26 de Abril de 2006 al 10 de mayo  de 2006, que dicho contrato finiquitó  por la decisión  conjunta (…) y que las partes pactaron como remuneración  un salario de $408.000, el cual a la fecha equivalía al  salario mínimo legal vigente (ver folio 165 a 166); y en una  cláusula adicional de ese contrato se pactó un auxilio  para gastos de viajes, cuyo valor se calcularía en porcentaje  del producido del vehículo […].  

De las propias  premisas fácticas del fallo cuestionado, se aprecia que el  sentenciador plural, tuvo por establecido que el denominado «auxilio  para gastos de viajes»,  no era otra cosa, que la participación de un porcentaje de lo  que el automotor produjera, por ende, en este evento, sin necesidad  de acudir a un examen probatorio, de las propias manifestaciones del  sentenciador, se puede colegir que efectivamente, incurrió en  la violación endilgada del artículo 127 del CST, por  cuanto le restó el carácter retributivo a un factor que  era inescindible de la prestación del servicio y que por  tanto, tenía naturaleza salarial.  

Aunque las  partes hicieron referencia a «gastos  de viaje»,  la explicación que a renglón seguido dieron sobre tal  concepto, permite vislumbrar que lo que se estaba concediendo era una  participación del producido del vehículo, es decir,  pendía de manera directa de lo que hiciera o dejara de hacer  el subordinado, es decir, era salario, tal y como lo enseñó  la sentencia CSJ SL12220-2017, en los siguientes términos:  

Vale recordar  que conforme al artículo 127 del Código Sustantivo del  Trabajo es salario «todo lo que recibe el trabajador en dinero  o en especie como contraprestación directa del servicio, sea  cualquiera la forma o denominación que se adopte», de lo  que sigue que, independientemente de la forma, denominación o  instrumento jurídico que se utilice, si un pago se dirige a  retribuir el trabajo prestado, es salario. No importa, entonces, la  figura jurídica o contractual utilizada, si lo percibido es  consecuencia directa de la labor desempeñada o la mera  disposición de la fuerza de trabajo, tendrá, en virtud  del principio de la primacía de la realidad (art. 53 CP),  carácter salarial.  

No es válido  tampoco para las partes, en uso de la posibilidad consagrada en el  artículo 128 del Código Sustantivo del Trabajo,  despojar de incidencia salarial un pago claramente remunerativo, cuya  causa inmediata es el servicio prestado, pues como lo ha sostenido  esta Corporación, «la  ley no autoriza a las partes para que dispongan que aquello que por  esencia es salario, deje de serlo» (CSJ 39475, 13 jun. 2012).  

Por tanto, el  rótulo lingüístico no es útil para restarle  dicha naturaleza salarial a un estipendio que se encuentra asido a la  producción del trabajador, a su despliegue de esfuerzo  laboral, como en este evento, especialmente cuando la regla general  es que los pagos efectuados al trabajador tienen naturaleza salarial,  y por excepción, se excluye su carácter remuneratorio,  (CSJ SL1798-2018). Teniendo claro que el mencionado pago fue  retributivo del servicio, la cláusula de desalarización  que se incluyó en los contratos, se torna ineficaz, como lo  reiteró la sentencia inmediatamente citada, cuando dijo:  

Si,  con  arreglo al artículo 127 del Código Sustantivo del  Trabajo, es salario «todo lo que recibe el trabajador en dinero  o en especie como contraprestación directa del servicio, sea  cualquiera la forma o denominación que se adopte»,  sumado a que el derecho del trabajo, es por definición, un  universo de realidades (art. 53 CP), no podrían las partes, a  través de acuerdo, contrariar la naturaleza de las cosas o  disponer que deje de ser salario algo que por esencia lo es.  

Por lo  descrito, la inclusión del rotulo de «auxilio  para gastos de viaje»,  no compagina con la constancia que las propias partes dejaron, según  la cual, tal estipendio se calculaba de acuerdo al producido del  automotor, lo que permite corroborar el desaguisado jurídico  que cometió el fallador, por cuanto le bastó la simple  etiqueta con la cual se bautizó al estipendio, para no aplicar  el artículo 127 del CST.  

(iv) Práctica  de pruebas en segunda instancia  

Sobre este  punto debe advertir la Sala, que no es pertinente su estudio en sede  de casación, por corresponder a un asunto propio de la segunda  instancia, lo que conduce indefectiblemente a su rechazo. Con todo,  si gracia de simple hipótesis la Sala abordara su análisis  concluiría:  

El sentenciador  colegiado para negar la solicitud consideró que era culpa del  apoderado del accionante, por cuanto el juzgador de primer grado,  había obrado de manera diligente, mientras que el abogado del  actor incurrió en culpa, toda vez, que no obstante que acudió  a la audiencia en la que se clausuró el debate probatorio, no  se manifestó en relación con los documentos remitidos  por Copetran, y solo cuando el fallo no favoreció los  intereses de su representado, elevó reparo. Por lo anterior,  dijo, que al haber culpa del actor, no  se cumplía con lo establecido en el artículo 83 del  CPTSS, y además, la práctica de pruebas en segunda  instancia, era una facultad, no una obligación.  

En la  sustentación del recurso, el libelista se limita a exponer que  la prueba requerida es relevante, que la empresa estaba en la  obligación de allegarla al plenario, que existe mala fe de la  empleadora al no aportar todo lo solicitado y que el Tribunal le  trasladó la culpa al accionante.  

De entrada se  observa, que el memorialista deja indemnes las dos premisas de la  sentencia en torno a este punto, toda vez, que ni siquiera presenta  un argumento enfilado a socavar la providencia, pues se centra en una  tenue alusión a la importancia de la prueba y la mala fe de la  demandada, pero deja de lado, el deber de explicar desde el punto de  vista jurídico, el eventual dislate del sentenciador de  segundo grado, quien se fundó, como se vio, en que hubo culpa  del actor, que era facultativo acceder en segunda instancia a la  práctica de pruebas de oficio y a la hermenéutica del  artículo 83 del CPTSS.Por tanto, en este punto, queda incólume  la providencia fustigada.  

Por lo  analizado, el cargo prospera, exclusivamente en lo atinente al  denominado auxilio de gastos de viaje, que como acaba de verse, tenía  naturaleza salarial»  (Se destaca).  

De otra parte, en  cuanto al restante reproche, encaminado por la causal segunda, con  fundamento en que el fallo del ad  quem  hizo «más  gravosa la situación de la parte apelante de la primera  instancia»,  el órgano de cierre adujo que «el  recurrente no explica por qué la decisión de segundo  grado fue más gravosa, pues esta última, simplemente se  restringió a confirmar la de primera instancia,  por ende, como se deriva de la providencia en cita, ello no implica  hacer más gravosa la situación del único  apelante, sino que se mantiene la situación que devenía  desde el fallo primigenio. De lo poco que logra plantear en el  ataque, pareciera que el reproche se finca en que el colegiado, hizo  alusión a que medió culpa de la parte activa, que no  hizo manifestación alguna cuando el juzgador unipersonal cerró  el debate probatorio. Esa simple mención, que hizo parte de la  argumentación para decir por qué no se accedía a  practicar en segunda instancia las pruebas requeridas, no hizo más  gravosa la situación del apelante, pues como se explicó,  la parte resolutiva quedó idéntica a la del fallo  inicial».  

Ahora bien, en la  sentencia de instancia, la Sala denunciada precisó que «el  recurso extraordinario prosperó exclusivamente en cuanto el  sentenciador colegiado consideró que los depósitos  efectuados a título de «Auxilio gastos de viaje»,  no tenían connotación salarial, sin reparar en que tal  concepto estaba dirigido a remunerar el servicio»,  de modo que:  

«Teniendo  en cuenta, como ya se explicó, que según la documental  aportada, solo se pudo corroborar a partir del 1 de enero de 2005, el  pago efectivo del mencionado «auxilio gastos de viaje»,  que resultó tener connotación salarial, por ende, solo  se examinarán los contratos vigentes a partir de tal calenda,  para ordenar la reliquidación que corresponda, exceptuando los  conceptos cobijados por la prescripción, lo que se efectúa  así:  

a)  A folio 161, se encuentra contrato de trabajo a término fijo,  suscrito el 14 de octubre de 2003, y finalizó por mutuo  acuerdo, el 25  de abril de 2006,  según la liquidación de folio 164. En este vínculo,  obró como trabajador el accionante, como empleador la sociedad  demandada y Gustavo Gómez Granados, lo suscribió como  propietario del automotor.  

En  observancia de la prescripción declarada, teniendo en cuenta  que el nexo feneció el 25 de abril de 2006, la reliquidación  de todos los derechos derivados de este contrato, con excepción  del reajuste de los aportes al sistema de seguridad social en  pensiones, se encuentran cobijados por la prescripción, así  como la indemnización de eventuales perjuicios causados, que  requirió en el libelo inicial. De acuerdo a los valores que  por «auxilio gastos de viaje», recibió durante la  vigencia de este vínculo, habrá de ordenarse el  respectivo reajuste de los aportes al sistema de seguridad social en  pensiones, según los siguientes montos:  

                                                                                              

Fecha                                  transferencia                                                                                              

Monto                                                                                              

Folio                  

14/01/2005                                                                                              

$1.581.659                                                                                              

15/02/2005                                                                                              

$1.505.023                                                                                              

55                                  y 251                  

16/03/2005                                                                                              

$869.516                                                                                              

56                                  y 252                  

15/04/2005                                                                                              

$1.136.763                                                                                              

57                                  y 253                  

14/05/2005                                                                                              

$905.208                                                                                              

58                                  y 254                  

17/06/2005                                                                                              

$973.178                                                                                              

59                                  y 256                  

15/07/2005                                                                                              

$1.084.800                                                                                              

60                                  y 257                  

12/08/2005                                                                                              

$1.629.920                                                                                              

61                                  y 258                  

14/09/2005                                                                                              

$1.068.341                                                                                              

62                                  y 259                  

14/10/2005                                                                                              

$1.022.934                                                                                              

63                                  y 260                  

15/11/2005                                                                                              

$1.077.958                                                                                              

64                                  y 261                  

14/12/2005                                                                                              

$970.628                                                                                              

65                                  y 262                  

13/01/2006                                                                                              

$1.833.843                                                                                              

50                                  y 263                  

15/02/2006                                                                                              

$1.826.245                                                                                              

14/03/2006                                                                                              

$957.526                                                                                              

52                                  y 265                  

17/04/2006                                                                                              

$947.356                                                                                              

53                                  y 266              

Con  fundamento en los anteriores salarios, se dispondrá que  Copetran, y solidariamente Gustavo Gómez Granados, quien  además suscribió el contrato de trabajo, efectúen  el respectivo reajuste del aporte al sistema de seguridad social, en  observancia de los valores antes descritos en cada mes,  de acuerdo  al porcentaje correspondiente al empleador y en el monto que  determine la entidad administradora de fondos de pensiones a la cual  se encuentre afiliado en demandante, de no estarlo, a la última  a la cual estuvo o la que escoja libremente.  

b)  En el folio 165, se encuentra el último contrato de trabajo  que declaró el sentenciador unipersonal, es decir, el que  estuvo vigente desde el 26 de abril de 2006 hasta el 10 de mayo de  2006. En este vínculo, actuó como trabajador el  promotor de la litis y como empleador Copetran Ltda., y el demandado  Ulpiano Fonseca Torres, en calidad de «Asociado».  

Aunque  los conceptos de una eventual reliquidación derivada de este  nexo no se encuentran prescritos (Vgr. cesantía, prima  proporcional de servicios, aportes a seguridad social), sin embargo,  no hay lugar a dicha reliquidación, por cuanto, a partir de la  vigencia de este contrato (26 de abril de 2006), y hasta su  fenecimiento (10 de mayo de 2006), no figura que haya percibido el  concepto que el empleador denominó auxilio gastos de viaje, de  contera, no hay lugar a reajuste alguno, ni a sanción  moratoria.  

En  consecuencia, la única condena a impartir se circunscribe al  reajuste de los aportes al sistema de seguridad social en pensiones,  correspondientes al contrato suscrito el 14 de octubre de 2003, que  finalizó por mutuo acuerdo el 25 de abril de 2006, y por ende,  habrá de revocarse la providencia del a quo, que absolvió  por todo concepto a los convocados a juicio. La condena se impondrá  a Copetran en su calidad de empleador y solidariamente a Gustavo  Gómez Granados, como propietario del automotor»  (Se subraya).  

Conforme con ello,  la decisión adoptada, como se anticipó, no es infundada  o arbitraria, por lo que no se colige la configuración de una  vía  de hecho,  siendo claro, entonces, que el reclamo del censor no halla recibo en  esta sede excepcional. Por el contrario, lo que se advierte es una  diferencia de criterio de aquel frente a la autoridad accionada, en  tanto no acogió la totalidad de sus argumentos.  

3.2.  En relación  con lo expuesto, cabe señalar que, aunque se discrepe de lo  resuelto, no por ello se abre camino la prosperidad de la protección  constitucional, pues no basta una resolución discutible o poco  convincente, sino que es necesario que esta se encuentre afectada por  errores superlativos y desprovistos de fundamento objetivo, situación  que no ocurre en el sublite.   Sobre  el particular, la Sala ha dicho en precedencia que:  

«(…)  el mecanismo de amparo constitucional no está previsto para  desquiciar providencias judiciales con apoyo en la diferencia de  opinión de aquéllos a quienes fueron adversas, obrar en  contrario equivaldría al desconocimiento de los principios de  autonomía e independencia que inspiran la función  pública de administrar justicia y conllevaría a  erosionar el régimen de jurisdicción y competencias  previstas en el ordenamiento jurídico a través del  ejercicio espurio de una facultad constitucional, al que exhorta el  promotor de este amparo»  (CSJ  STC, 15  feb. 2011, rad.  01404-01, reiterado entre otras en STC, 24. sep. 2013, Rad.  02137-00,  STC1558-2015  y, STC4705-2016,  13 abr. 2016, rad. 00077-01).  

4.        Conclusión.  

La determinación  cuestionada se advierte razonable,  en  tanto no es resultado de un subjetivo criterio que conlleve la  manifiesta desviación del ordenamiento jurídico, y, por  ende, tenga aptitud para lesionar las prerrogativas superiores  suplicadas.  

En mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia en Sala de Casación  Civil, administrando justicia en nombre de la República y por  autoridad de la ley, CONFIRMA  la sentencia impugnada.  

Comuníquese  por medio idóneo lo resuelto en esta providencia a los  interesados y oportunamente remítase el expediente a la Corte  Constitucional para eventual revisión.  

FRANCISCO  TERNERA BARRIOS  

Presidente  de Sala  

ÁLVARO  FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

HILDA  GONZÁLEZ NEIRA  

AROLDO  WILSON QUIROZ MONSALVO  

LUIS  ALONSO RICO PUERTA  

OCTAVIO  AUGUSTO TEJEIRO DUQUE  

1          El expediente fue ingresado a este despacho el 10          de noviembre de 2021, de conformidad con la información          consignada en el acta de reparto.      

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