AC 3819 2022

AGOSTO

Asistente Jurídico Inteligente

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AC3819-2022 (2022-02767-00)

        

AC3819-2022  

Radicación  n°  11001-02-03-000-2022-02767-00  

Bogotá  D.C., veintiséis (26) de agosto de dos mil veintidós  (2022).  

Se  decide el recurso de queja formulado por los demandantes frente al  auto de 7 de julio de 2022, que negó la concesión  del recurso extraordinario de casación interpuesto frente a la  sentencia de 24 de junio del mismo año, emitida  por la Sala Civil Familia del Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Barranquilla.   

ANTECEDENTES  

1.        Mercedes Elena  Ospino Suárez, Darián José Ospino Arias, Nelsy  Cecilia Miranda Cornelios, Sainy Alejandra Ospino Miranda, Daniela  Smith Cárdenas Ospino, Melissa Maura Cárdenas Ospino y  Jesús Javier Ospino Suárez, convocaron a juicio a la  Fundación Médico Preventiva para el Bienestar Social  S.A. “Clínica el Prado”, con el  propósito de que fuera declarada civilmente responsable  por los perjuicios que les fueron irrogados con ocasión del  fallecimiento del señor Armando Ospino Suárez, a causa  de la atención en salud brindada en dicha institución.  

2.        El  Juzgado Doce Civil del Circuito de Barranquilla dictó  sentencia desestimatoria de las pretensiones el 20  de enero de 2022, decisión que fue recurrida en apelación  por los demandantes.  

3.  Mediante  sentencia de fecha 24 de junio de 2022,  la Sala Civil Familia del Tribunal Superior de Barranquilla confirmó  lo resuelto por el a  quo,  providencia frente a la cual los demandantes formularon recurso de  casación.  

4. El remedio  extraordinario fue denegado por la Magistrada Ponente mediante auto  del 7 de julio de 2022, por considerar que en este caso no se cumplía  con el interés para recurrir debido a que el agravio sufrido  por cada uno de los recurrentes no superaba el monto exigido por el  artículo 338 del Código General del Proceso.  

5.        Frente a este  último proveído, la parte actora formuló recurso  de reposición y en subsidio queja, arguyendo que «como  se ha indicado en el libelo de la demanda al realizar una estimación  razonada de la cuantía y en su respectivo juramento  estimatorio el valor de las pretensiones asciende a la suma de MIL  NOVENTA Y SEIS MILLONES NOVECIENTOS OCHENTA Y TRES MIL TRESCIENTOS  PESOS MCTE ($1.096.983.300.oo)».  

Agregó que,  «haciendo una interpretación de  artículo 338 del C.G.P al manifestar “resolución  desfavorable al recurrente” no hace alusión a un solo  individuo en particular sino a quienes recurren al recurso de  casación, quienes para el caso bajo estudio son todos los  demandantes», señalando  los que a su juicio, serían los yerros en que incurrió  el fallador.  

6.         Al resolver el  recurso de reposición, el ad quem decidió  mantener el auto impugnado, señalando que «el  valor actual de la resolución desfavorable debe cuantificarse  de manera separada, sin que sea procedente sumar las pretensiones de  todos los demandantes».  

7.        Por  lo anterior, llegan las diligencias a la Corte para que se surta el  recurso de queja.  

CONSIDERACIONES  

1.     Aptitud legal para el pronunciamiento.  

Compete a la Corte  definir el presente asunto mediante pronunciamiento del Magistrado  Sustanciador, según lo dispuesto en los artículos 30,  numeral 3, y 35 del Código General del Proceso.  

2.        Procedencia  del recurso extraordinario de casación.  

2.1.        En virtud de  la naturaleza extraordinaria y restringida del recurso de casación,  su procedencia  se halla condicionada a la satisfacción de diversos  requisitos, expresamente establecidos en la ley. Al respecto, el  artículo 334 del Código General del Proceso prevé  que el aludido medio de impugnación «(…)  procede contra las siguientes sentencias, cuando son proferidas por  los tribunales superiores en segunda instancia: 1) Las dictadas en  toda clase de procesos declarativos; 2) Las dictadas en las acciones  de grupo cuya competencia corresponda a la jurisdicción  ordinaria; 3) Las dictadas para liquidar una condena en concreto».  

En ese orden,  resulta evidente que no todas las  providencias judiciales son susceptibles de  ser atacadas por esta vía,  sino solo aquéllas expresamente previstas por el legislador,  en consideración a la naturaleza del asunto debatido y, en  determinados supuestos, a la cuantía actual del agravio  denunciado por el impugnante.  

2.2.        Conviene  precisar, también, que el Código General del Proceso  introdujo relevantes modificaciones a la impugnación  extraordinaria en comento, por vía de ejemplo, amplió  el espectro de las sentencias susceptibles de ser atacadas en  casación, desde la perspectiva del tipo de procedimiento en el  que se profirieron (declarativos, acciones de grupo y liquidaciones  de condena en concreto en cualquier tramitación).  

Asimismo, la  normativa procesal actual puntualizó que el importe de la  resolución desfavorable debe ascender, cuanto menos, a 1.000  salarios mínimos legales mensuales vigentes (SMLMV), cuando se  trate de pretensiones esencialmente patrimoniales, exceptuando tan  sólo los fallos pronunciados en acciones de grupo, además,  claro está, de aquellos juicios donde el debate aluda a  temáticas relativas al estado civil (y que carecen, por lo  mismo, de cuantía), siempre y cuando versen sobre la  reclamación e impugnación del mismo o la declaración  de uniones materiales de hecho (artículos 334 y 338 ejusdem).  

3.        El  interés para recurrir en casación.  

Acorde  con el artículo 338 del estatuto procesal civil, «cuando  las pretensiones sean esencialmente económicas, el recurso  procede cuando el valor actual de la resolución desfavorable  al recurrente sea superior a un mil salarios mínimos  legales mensuales vigentes (1.000 SMLMV). Se excluye la cuantía  del interés para recurrir cuando se trate de sentencias  dictadas dentro de las acciones populares y de grupo, y las que  versen sobre el estado civil».  

El interés  para recurrir en casación, entonces, refiere a la estimación  cuantitativa de la resolución desfavorable al momento de  proferirse la sentencia impugnada, concepto que «(…)  está supeditado a la tasación económica de la  relación jurídica sustancial que se conceda o niegue en  la sentencia, (…)  a la cuantía de la afectación o desventaja patrimonial  que sufre el recurrente con la resolución que le resulta  desfavorable, evaluación que debe efectuarse para el día  del fallo»  (AC7638-2016,  8 nov.).  

Lo anterior  implica que, cuando sea necesario establecer el aludido monto, este  se determinará a partir del agravio o perjuicio que al  recurrente le ocasione la decisión impugnada en el preciso  contexto del litigio planteado, analizado el mismo en su dimensión  integral, y atendidas las singularidades del caso. Así lo ha  sostenido, en forma invariable, la Sala:  

«(…)  uno de los aspectos a tener en cuenta para la concesión del  recurso extraordinario de casación, corresponde al monto del  perjuicio que la decisión atacada ocasiona al impugnante al  momento que [esta] se profiere, para lo cual se debe apreciar la  calidad de la parte, los pedimentos de la demanda, las  manifestaciones de los oponentes y las demás circunstancias  que conlleven a su delimitación, así como las  decisiones definitorias, toda vez que las expectativas económicas  de los intervinientes varían de acuerdo con las  particularidades que le son propias a cada uno de ellos»  (CSJ AC, 28 sep.  2012, rad. 2012-00065-01; reiterado en AC1849-2014, 10 abr.).  

Así, la  actualidad de la afectación, en su faceta patrimonial,  constituye uno de los ingredientes determinantes de la viabilidad del  indicado medio de impugnación, la cual debe apreciarse con  estricta sujeción a la relación sustancial definida en  la sentencia, en tanto que «sólo  la cuantía de la cuestión de mérito en su  realidad económica en el día de la sentencia es lo que  realmente cuenta para determinar el monto del comentado interés»  (CSJ AC924-2016, 24 feb.).  

4.        Caso  concreto.  

4.1.        Sea lo  primero relievar que el proceso que ocupa la atención de la  Corte es un proceso declarativo de responsabilidad civil  extracontractual, en el que cada uno de los demandantes -siete en  total- pretendió para sí el resarcimiento de los daños  sufridos a causa de la muerte de su progenitor, compañero,  hijo y hermano.  

Conforme al libelo  introductor, las pretensiones de los demandantes ascienden a los  siguientes montos:  

                                          

Demandante                                                                      

Concepto1                                                                      

Monto          

Nelsy                          Cecilia Miranda                                                                      

Lucro                          cesante                                                                      

$75´200.000          

Daño                          moral                                                                      

$100´000.000          

Daño                          a la vida de relación                                                                      

$100´000.000          

Darián                          José Ospino                                                                      

Lucro                          cesante                                                                      

$28´600.000          

Daño                          moral                                                                      

$100´000.000          

Daño                          a la vida de relación                                                                      

Sainy                          Alejandra Ospino                                                                      

Lucro                          cesante                                                                      

$27´600.000          

Daño                          moral                                                                      

$100´000.000          

Daño                          a la vida de relación                                                                      

$100´000.000          

Mercedes                          Helena Ospino                                                                      

Daño                          moral                                                                      

$100´000.000          

Daño                          a la vida de relación                                                                      

$100´000.000          

Daniela                          Smith Cárdenas                                                                      

Daño                          moral                                                                      

$50´000.000          

Daño                          a la vida de relación                                                                      

$50´000.000          

Melisa                          Maura Cárdenas                                                                      

Daño                          moral                                                                      

$50´000.000          

Daño                          a la vida de relación                                                                      

$50´000.000          

Jesús                          Javier Ospino                                                                      

$50´000.000          

Daño                          a la vida de relación                                                                      

$50´000.000          

Total                                                                      

                                                                      

$1.231.400.000    

4.2.        Debe  recordarse que, según la jurisprudencia de la Sala, el interés  para recurrir en casación, «está  supeditado a la tasación  económica de la relación jurídica sustancial que  se conceda o niegue en la sentencia»;  y cuando en virtud de esa relación jurídica sustancial  tiene lugar el litisconsorcio facultativo, como ocurre en este caso,  los demandantes se ven como litigantes independientes, así la  parte activa se encuentre conformada por una pluralidad de sujetos.  

En estos eventos,  el agravio sufrido por los censores con la sentencia impugnada se  circunscribe a la estimación económica de sus  pretensiones, lo cual exige una individualización de las  súplicas de cada uno de ellos sin que sea admisible consolidar  el interés para recurrir por vía de la adición  de los distintos agravios de cada litigante, pues ello solo es  procedente en presencia del litisconsorcio necesario.  

Al respecto, esta  Sala ha sostenido:  

«[…]  la labor de tasación del desmedro económico del  impugnante, que está a cargo de quien concede el medio de  contradicción, no presenta mayor dificultad cuando se trata de  partes singulares. Sin embargo, contemplan los artículos 50 y  51 del Código de Procedimiento Civil la posibilidad de que su  conformación sea plural, en cuyo caso la calidad que tengan  como litisconsortes facultativos o necesarios incide en la decisión  que se tome, pues, mientras que los primeros son considerados como  litigantes separados, a los últimos los une un vínculo  tal que la resolución para todos ellos es uniforme (…)  cuando varios interesados acuden al unísono en acumulación  de pretensiones como accionantes, aun sabiendo que pueden formular  sus reclamos de manera independiente, sus expectativas en las  resultas del debate difieren, lo que conlleva a un análisis  individualizado de su interés.»  (CSJ  AC4966-2015, rad. n° 2012-00179-01, reiterado en AC4959-2018).  

Más  recientemente, la Sala reiteró que, en asuntos como este,  

«(…)  en los que  varias personas se conjuntan para demandar la declaratoria de  responsabilidad civil extracontractual y el consiguiente  reconocimiento y pago de los perjuicios que individualmente se les  han causado, la Corte tiene definido que respecto de esa  pluralidad  de sujetos intervinientes de manera voluntaria, es necesario valorar  el agravio de cada uno de ellos aisladamente a fin de establecer la  viabilidad de la impugnación extraordinaria, en cuanto al  interés económico para recurrir, sin perjuicio, claro  está, de que satisfecho el baremo para uno de los impugnantes  se habilite la viabilidad del remedio para los otros, aspecto  clarificado en el precepto 338 del Código General del Proceso,  de la siguiente manera: “Cuando respecto de un recurrente se  cumplan las condiciones para impugnar una sentencia, se concederá  la casación interpuesta oportunamente por otro litigante,  aunque el valor del interés de este fuere insuficiente. En  dicho evento y para todos los eventos a que haya lugar, los dos  recursos se considerarán autónomos”.  

Al  respecto, la Corte ha destacado que “(…)  a la pluralidad de partes corresponde también la pluralidad de  relaciones sustanciales controvertidas, que sólo por economía  procesal o por conveniencia, los sujetos activos de esas relaciones  debatidas demandan en un solo proceso que puede culminar respecto de  cada uno en forma diversa, de lo cual se deriva que, como lo advierte  el artículo 50 del Código de Procedimiento Civil (hoy  60 del Código General del Proceso), ‘los litisconsortes  facultativos serán considerados en sus relaciones con la  contraparte como litigantes separados. Los actos de cada uno de ellos  no redundarán en provecho ni en perjuicio de los otros, sin  que por ello se afecte la unidad del proceso’. Lo que significa  que cada litisconsorte facultativo pudo formular su propia demanda  separadamente, o reunirse con otros para formular una sola, podrá  impetrar su propio recurso, incidente, en fin cualquier acto sin  afectar los derechos o las obligaciones de los otros litisconsortes”.  (CSJ AC, 20 Nov 2012, Rad.  2004-00197-01)» (CSJ AC1249-2019, 14  abr.).  

4.3.        Pese a lo  anterior, la parte recurrente pretende que se tome  una única cifra global para considerar cumplido el requisito  del justiprecio, equivalente a la suma de las pretensiones  individuales de los siete demandantes, laborío que, además  de contradecir el precedente, no atendería la real  dimensión de la resolución perjudicial que para cada  uno de ellos puede derivarse de la sentencia objeto de la impugnación  extraordinaria.  

4.4.        En  consecuencia, ningún reproche cabe a la actuación del  ad quem, quien emprendió la labor de cuantificar por  separado el menoscabo que le habría irrogado la denegación  de las pretensiones a cada uno de los demandantes, como es de rigor  en tratándose de litisconsortes facultativos.  

En tal virtud,  como en este caso ninguno de los demandantes superó el monto  establecido para recurrir en casación, el recurso  extraordinario se torna improcedente y se imponía su  denegación, como acertadamente lo advirtió el Tribunal.  

5.        Conclusión.  

La impugnación  extraordinaria fue bien denegada, pues el desmedro económico  que se le habría generado a cada demandante con el fallo de  segundo grado es inferior a 1000 salarios mínimos legales  mensuales vigentes.  

DECISIÓN  

En mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema  de Justicia,  

RESUELVE  

PRIMERO.        DECLARAR  BIEN DENEGADO el recurso de casación interpuesto  por los demandantes frente a la sentencia de 24 de junio de 2022,  proferida por la Sala de Civil Familia del Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Barranquilla, dentro del proceso de la  referencia.  

SEGUNDO.        Sin  costas por no aparecer justificadas (artículo 365, numeral 8,  Código General del Proceso).  

TERCERO.        DEVUÉLVASE  la actuación al tribunal de origen, para lo de su cargo.  

Notifíquese  y cúmplase  

LUIS  ALONSO RICO PUERTA  

Magistrado  

1          En la demanda, las pretensiones relacionadas con          el daño extrapatrimonial se encuentran tasadas en salarios          mínimos, motivo por el cual se ha tomado el valor de dicho          salario para el año 2022, a efectos de cuantificar el monto          pedido por concepto de daño moral y daño a la vida en          relación para cada uno de los demandantes.      

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