AC 970 2023

ABRIL

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AC970-2023 (2023-00944-00)

        

HILDA  GONZÁLEZ NEIRA  

Magistrada  Ponente  

Radicación:  11001-02-03-000-2023-00944-00  

Bogotá, D.  C., catorce (14) de abril de dos mil veintitrés (2023).  

Se  decide el recurso de queja interpuesto por la parte demandante contra  la providencia de 2 de febrero de 2023, a través de la cual se  negó la concesión del recurso extraordinario de  casación formulado contra la sentencia de 11 de marzo de 2022,  proferida por la Sala Civil Familia Laboral del Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Montería.  

I.  ANTECEDENTES  

1.  María Camila Barguil Fernández demandó a María  José Anaya Espinoza, Hassana Barguil Eljach, representada por  su progenitora, a Jairo Felipe y Lina María Barguil Manrique y  demás herederos determinados e indeterminados de Jairo Barguil  Dumar, para que se declarara: i) «La  simulación relativa, ineficaz e inoponible» a  ella, de la liquidación de la sociedad BARGUIL & BARGUIL  S. en C. (E.P. No. 1.429, 15 jul. 1998) y, restablecida su vigencia,  ii) «la  simulación relativa» de  la constitución de ese ente moral (E.P. 2224, 24 nov. 1988);  iii) «La  simulación ficta»  de los negocios contenidos en los instrumentos Nos. 2859 (23 dic.  2009) y 2364 (27 jul. 2015); iv) Que  «Barguil  & Barguil S. en C. en la adquisición de los bienes aquí  determinados, en su disolución y liquidación, obró  como en efecto lo hizo, como interpósita persona o testaferro  y por lo tanto es responsable patrimonialmente, [el] socio gestor  JAIRO BARGUIL DUMAR, así como de los representantes legales  (…) relacionados en la escritura de constitución»;  v) Imponer a los demandados Barguil Manrique la sanción  prevista en el artículo 1824 del Código Civil; y vi)  Condenar en costas a los convocados.  

En  consecuencia, pidió condenar a los hermanos Barguil Manrique a  reembolsar «la  cantidad de $690.000.000 o la que resulte probada, producto de dichas  ventas, seis días después de ejecutoriada la sentencia  a la masa sucesoral y a la sucesión líquida de JAIRO  BARGUIL DUMAR con sus intereses y frutos»,  se les impusiera la sanción prevista por el artículo  1824 del Código Civil y sufragar las costas procesales.  

2.  Subsidiariamente, rogó anular: i) La compraventa documentada  en la escritura pública No. 2859 (23 dic. 2009); ii) La  contenida en el instrumento No. 2364  (27  jul. 2015); y, iii) La de constitución de la sociedad  BARGUIL  & BARGUIL S. en C. (E.P. 2224, 24 nov. 1988), «por  carencia de objeto y causa ilícita»,  imponiendo, por tanto, la restitución «a  la masa sucesoral y a la sucesión líquida [de]  la suma de $1.086.000.000 o lo que resulte probado con sus intereses  y sus frutos»  (Archivo  digital: 01-2018-00072, cuaderno princ. (parte 1).pdf,  01-PrimeraInstancia).  

3.  Las súplicas fueron despachadas desfavorablemente en la  primera instancia, por no estructurarse los elementos de las  acciones, principal y subsidiaria incoadas y porque la reclamante  carecía de interés para refutar los actos posteriores  al trámite de liquidación de la empresa involucrada,  cuya constitución fue anterior a su nacimiento.  

4. Al  desatar la alzada, el ad  quem  ratificó íntegramente lo resuelto por el a  quo (11  mar. 2022).  

5.  Interpuesto por la gestora el recurso de casación contra el  fallo de segundo grado, inicialmente, el Tribunal  lo  concedió (22 jun.); empero, esta Magistratura declaró  apresurada esa determinación y ordenó reexaminar el  legajo para proveer al respecto (26 oct.). En obedecimiento, en  proveído de 2 de febrero de 2023, se negó el trámite  de la censura extraordinaria, ante la insuficiencia del interés  para recurrir (Archivo  digital: 56AUTONIEGA.pdf, C02Tribunal).  

6.  Inconforme con la última decisión, el extremo activo de  la litis  propuso reposición y, en subsidio, pidió expedir copias  de la actuación para tramitar la queja ante el superior,  arguyendo que «lo  pedido es la totalidad de lo resultante de las ventas y no solo lo  que correspondería a la porción en la herencia que  correspondería a mi mandante. Es claro que la repartición  de las resultas de la masa herencial, o lo que resulte de dicha masa  sucesoral para cada uno de los herederos, es un análisis que  corresponde posteriormente al juez de la sucesión».  

7.  En  proveído de 20 de febrero de 2023 se desató  adversamente el remedio horizontal y se accedió a la  reproducción fotostática (Archivo  digital: 68AUTODECIDEAPELACIONORECURSOS.pdf, idem).  

II.  CONSIDERACIONES  

1. El  artículo 352 del Código General del Proceso establece  que «cuando  el juez de primera instancia deniegue el recurso de apelación,  el recurrente podrá interponer el de queja para que el  superior lo conceda si fuere procedente. El  mismo recurso procede cuando se deniegue el de casación»  (Se subraya).  

El  fin primordial de esta censura, en el último evento, es  examinar si la impugnación extraordinaria estuvo bien o mal  denegada por el inferior, por ello, la competencia funcional de la  Corte se circunscribe a precisar si el recurso es procedente de  conformidad con los lineamientos del artículo 334 de la ley  adjetiva; si se propuso en la forma y términos establecidos en  el artículo 337 ejusdem;  y si la parte impugnante se encuentra legitimada para ello, según  el mismo canon.  

2.  Dentro de los requisitos para conceder dicho medio de defensa se  encuentra «el  valor actual de la resolución desfavorable al recurrente»,  tal como lo refiere el artículo 338 de la citada codificación,  el cual se determina por el monto de los perjuicios que la sentencia  ocasiona al impugnante, estimados al momento de su emisión.  

Por  lo tanto, dicho interés está supeditado a la tasación  económica de la relación jurídica sustancial que  se conceda o niegue en el veredicto, es decir, a la cuantía de  la afectación o desventaja patrimonial sufrida por el  recurrente con la resolución desfavorable a sus intereses,  evaluación que debe efectuarse para el día del fallo,  aunque cuando la «sentencia  es íntegramente desestimatoria, se determina a partir de lo  pretendido en el libelo genitor o su reforma»  (CSJ  AC1650-2021, 5 may., rad. 2020-00107-00, reiterando CSJ AC 28 ago.  2012, rad. 01238-00).  

De  conformidad con la pauta 338 procedimental, el interés mínimo  para recurrir en casación es de 1.000 salarios mínimos  legales mensuales vigentes, monto que, para el año en que fue  proferida la decisión censurada (2022), ascendía a  $1000’.000.000.  

2.1.  Ahora bien, reiterada doctrina de la Corte ha establecido que para  cuantificar ese agravio de que trata el citado canon, ha de  auscultarse «el  verdadero fundamento, alcance y contenido del petitum, drásticamente  determinado por la clase de legitimación sustancial que le  sirve de respaldo, abandonando la necesidad de determinar la cuantía  de la resolución desfavorable con sujeción a la  totalidad de factores involucrados, como el sentido de la decisión,  la calidad de las partes, sus expectativas económicas y demás  particularidades de su posición material y procesal»  (CSJ AC 30 jun. 2006, rad. 2002-00467-01, reiterado en CSJ  AC2058-2017, 29 mar., rad. 2015-01068-01, CSJ AC4120-2018, 26 sep.,  rad. 2012-00384-01 y CSJ AC4849-2022, 26 oct., rad. 2018-00072-01).  

2.2.  De ahí que en la providencia CSJ AC4849-2022 citada, esta Sala  estimara prematura la concesión del remedio extraordinario y  dispusiera el retorno de las diligencias al Tribunal de origen, pues  en esa oportunidad, el colegiado pretirió aspectos  indispensables para «establecer  con el mayor grado de certeza, la afectación económica  que para la gestora representó la desestimación de sus  postulaciones genitoras».  

Así,  explicó esta Corporación, que el sentenciador pasó  «por  alto el tercer instrumento que dio origen al juicio (escritura No.  1429 de 15 de julio de 1998)»;  inadvirtió que los instrumentos Nos. 2859 de 23 de diciembre  de 2009 y 2364 de 27 de julio de 2015, «corresponden  a la enajenación del mismo bien inmueble, una respecto del 50%  y la otra del 100%, luego, a más de haber obviado establecer  el perjuicio individual que, dichas ventas representan para la  recurrente, quien en el libelo fue precisa en indicar que las  pretensiones restitutorias lo eran en favor de «la  masa sucesoral y (…) la sucesión líquida»,  [aunó]  los dos valores pagados por un mismo predio como posible perjuicio»;  no  «desplegó  actividad alguna (…)  [para] determinar  si deben integrar el “interés” aludido los frutos  o los intereses peticionados»; ni  «hizo  un esfuerzo por actualizar la cifra reclamada en favor de la  comunidad hereditaria».  

Y,  prosiguió, aun de considerar que el detrimento está  reflejado en la negativa a ordenar el reintegro de $1.086.000.000 a  la masa sucesoral y a la sucesión líquida del  progenitor, «el  perjuicio individual que a ella le generaron esos negocios viene a  serlo, como se dijo, la cuota hereditaria que le correspondería»  que, una vez corregida monetariamente, estaría por debajo del  umbral exigido por el legislador.  

Por  último, sostuvo que ni siquiera de evaluar la pretensión  atinente a que se decrete la simulación relativa de la  liquidación de Barguil & Barguil S. en C., variaría  la decisión, pues «en  la demanda se indicó que el patrimonio líquido social  fue estimado en la suma de $302.988.000; luego, esa cifra, aun si se  tomara íntegramente -es decir, sin tener en cuenta la cuota  que le correspondería a la convocante- y se sumara a las otras  pretensiones»,  no alcanzaría el monto necesario para acceder a la senda  excepcional.  

3.  Bajo el panorama descrito, surge palmario que el Tribunal Superior  del Distrito Judicial de Montería se equivocó al  desechar el medio defensivo excepcional propuesto por la recurrente,  pues si bien, en su nuevo pronunciamiento sí contempló  algunos tópicos resaltados por esta Sala, obvió  examinar «el  verdadero fundamento, alcance y contenido del petitum, drásticamente  determinado por la clase de legitimación sustancial que le  sirve de respaldo,  abandonando la necesidad de determinar la cuantía de la  resolución desfavorable con sujeción a la totalidad de  factores involucrados, como el sentido de la decisión, la  calidad de las partes, sus expectativas económicas y demás  particularidades de su posición material y procesal»  (Ob. Cit) Se destaca.  

En  efecto, el juzgador plural soslayó que María Camila  Barguil Fernández pretendió la declaratoria de  simulación relativa y, subsidiariamente, la anulación  de varios convenios celebrados por su padre con otras personas, con  la consecuente recomposición de «la  masa sucesoral y (…) la sucesión líquida de  Jairo Barguil Dumar», peticiones  que estaba facultada para realizar, no en nombre propio (iure  proprio),  sino iure  hereditatis,  esto es,  

(…)  como  si se tratara del contratante mismo o, dicho con otras palabras,  tomando  el lugar de este, en razón a que, «a punto salta la  frase sentenciosa de que quien contrata no sólo lo hace para  sí, sino también para sus sucesores universales. Porque  es verdad irrecusable que quien a este título obra, es el  continuador del patrimonio del causante, se identifica con él,  le recibe todos los elementos patrimoniales transmisibles, y en  consecuencia se torna, incluso sin saberlo, en acreedor o deudor de  las relaciones patrimoniales de aquél, salvo apenas algunas  excepciones. Vistas desde este ángulo las cosas, entonces, los  herederos a ese título no son literalmente terceros, desde  luego que sobrevenida la muerte del autor del contrato,  inmediatamente ocupan allí su lugar. Entran a derechas en el  contrato» (CSJ  SC 30 en. 2006, rad. 1995-29402, reiterada en CSJ SC4063-2020, 26  oct., rad. 2011-00635-01).  

Si en  ejercicio de la legitimación que le confiere el hecho de ser  heredera, a título universal, de Jairo Barguil Dumar, la  reclamante, obrando en esa calidad, buscaba la recomposición  del patrimonio del finado, el detrimento que le ocasionó la  decisión de mérito en este asunto, como parámetro  para determinar su interés para recurrir en casación,  no podía limitarse a la cuota parte que le pudiera llegar a  corresponder en la respectiva sucesión, sino que debía  circunscribirse, como lo alega la quejosa, a «lo  pretendido en el libelo genitor o su reforma».  

Así  lo ha sostenido la Sala en asuntos semejantes, donde adveró:  

(…)  en  el sub examine no resulta pertinente hacer la referida distinción,  en la medida en que los demandantes solicitaron sancionar a los  demandados con  la pérdida de la cuota que les llegara a corresponder en el  juicio de sucesión de su progenitor  Alejandro Higuera Rueda, respecto  de un bien que, aducen, distrajeron del acervo herencial y  posteriormente fue recuperado mediante un proceso ordinario de  simulación, cuota que además piden sea restituida  doblada con destino «a  la masa partible …. para los efectos de la partición  que ha de efectuarse en el proceso de sucesión de Alejandro  Higuera Rueda.  

Es  decir, que no era necesaria la división que hizo el ad-quem en  relación con la cuota que a cada uno de los demandantes les  puede corresponder respecto del referido inmueble en el juicio de  sucesión de Alejandro Higuera Rueda que cursa en el Juzgado  Tercero de Familia de Bucaramanga, a fin de establecer su interés  para recurrir en casación, pues si bien es cierto que estos  pretenden que los demandados pierdan la cuota que a cada uno les  sería asignada en relación con el mismo fundo en tal  proceso liquidatorio, no menos cierto es que esa demanda tiene como  fin que éstas cuotas engrosen la masa partible.  

Se  trata, entonces, de una solicitud que no comporta un interés  individual para los demandantes sino genérico para la sucesión  citada, pues tal petición la elevaron en nombre de ésta.  De allí que, como esta Corporación ha tenido la  oportunidad de esbozarlo, no resultaba indispensable que esa demanda  fuera invocada por todos los herederos del causante sino que bien  pudo hacerlo uno sólo (sentencia de 11 junio de 1952, G.J.  LXXII, páginas 407 a 418, reiterada en sentencia de 5 de  agosto de 2002, Exp. 6093.), pues las acciones ejercidas en nombre de  la sucesión tienen regulación específica y  pueden ser elevadas por cualquiera que tenga esa connotación  de heredero (Libro  Tercero, Título VII, Capítulo IV, artículos 1321  a 1326 del Código  Civil,) lo cual las diferencia de aquellas en las que un heredero o  varios demandan para sí mismos por tener un interés  individual como lo son las acciones relativas a la partición  de los bienes y la petición de herencia (Libro Tercero, Título  X, artículos 1374 a 1410 ídem), en las cuales resulte  necesario realizar el procedimiento que consideró el Tribunal  de segunda instancia para determinar el interés para recurrir  en casación de los recurrentes (CSJ  AC2018-2014, 23 abr., rad. 2013-02184-00 – el énfasis no es  del original).  

Postura  reiterada, de manera más reciente, en otro evento similar,  donde, al desatar el remedio horizontal impetrado contra el auto que  admitió el recurso extraordinario de casación, se  indicó:  

En el anterior contexto, se  advierte que las condenas impuestas a los herederos del causante  Enríquez Villacis de lejos sobrepasan el límite mínimo  de 1.000 SMLMV establecido como interés patrimonial para  acudir en casación, el cual para el año 2019 equivale a  $828’116.000, en tanto el valor doblado1  del predio distraído asciende a $1.039’818.000.  

Interés que cobija  al opugnador, en cuanto esos pedimentos fueron implorados por éste  en beneficio de la masa sucesoral de los esposos Enríquez-Real  y no para él a título individual.  Por consiguiente, el menoscabo surgido con la revocatoria del fallo  de primer grado se concreta en el valor doblado de dicho bien raíz  que ya no será devuelto a esa universalidad de bienes (CSJ  AC844-2020, 11 mar., rad. 2012-00100-01- se subraya).  

Como  se observa, cuando el gestor demanda en favor del patrimonio relicto,  ejerce la acción hereditaria y, por tanto, ocupa el lugar de  su causante, facultado para pedir la recomposición de la  totalidad de la masa sucesoral, no únicamente lo que le  llegaren a corresponder a uno de sus herederos, particularidad que  debió advertir la autoridad falladora al realizar el reexamen  del asunto, como quiera que la estimación de prematuro del  remedio extraordinario por esta Corte en oportunidad anterior, no era  óbice para ello.  

Al no  haber tomado en consideración lo anterior, el Tribunal erró  al negar la concesión del aludido medio defensivo.  

4.  Aclarado lo anterior, al revisar el libelo introductor, se  encuentra que la accionante al acudir a la jurisdicción,  reclamó, además de la declaratoria de simulación  relativa o la nulidad, de las escrituras públicas Nos. 2224 de  1988, 1429 de 1998, 2859 de 2009 y 2364 de 2015, que se condenara a  los demandados Jairo Felipe y Lina María Barguil Manrique,  hijos matrimoniales de su ascendiente fallecido, a reembolsar «la  cantidad de $690.000.000 o la que resulte probada, producto de dichas  ventas, seis días después de ejecutoriada la sentencia  a  la masa sucesoral y a la sucesión líquida de JAIRO  BARGUIL DUMAR  con sus intereses y frutos»,  o restituir «a  la masa sucesoral y a la sucesión líquida la suma de  $1.086.000.000 o lo que resulte probado con sus intereses y sus  frutos».  

Como  ninguno de esos ruegos prosperó, en tanto el  juzgador plural ratificó la desestimación que de todos  ellos hizo el juez a  quo,  la afectación crematística de la opugnadora debía  establecerse, inicialmente, con los pedimentos principales y, de no  satisfacerse, tenía que analizarse al cariz de los  secundarios.  

Al  respecto, la Sala tiene dicho que  

(…)  al  presentarse una clara acumulación de pretensiones deducidas  por los actores en el libelo, debió fijarse, en razón a  éstas, el agravio para impugnar en casación, pues al no  prosperar en las instancias ni las titulares y las subordinadas, su  desenlace fue la desestimación plena de la demanda; por tal  razón, ambas  reclamaciones, esto es, tanto la principal y la condicionada,  ameritaban, para los efectos del artículo 338 del C.G.P., un  análisis autónomo e independiente,  sin sujeción a la conexidad o no a frente a la causa o el  objeto de la litis2,  dada su clara relación de dependencia o condición.  

En  otras palabras, por no haber prosperado la pretensión  principal y la subsidiaria, el interés debía estudiarse  con las primeras, y a falta de éste, examinarlo con las  segundas. Ello, precisamente, porque los hechos que respaldaban tales  peticiones, eran distintos, pues en una, se planteaba la calificación  jurídica de ciertos bienes y su exclusión de un acervo  marital; y en la otra, declarar nula la liquidación de dicho  caudal conyugal por faltar un elemento de su existencia (CSJ  AC3529-2019, 23 ag., rad. 2019-02009-00).  

Y, de  manera más reciente, iteró:  

(…)  en  el sub examine concernía al Tribunal examinar las pretensiones  subsidiarias  denegadas,  cuyo componente patrimonial se circunscribió al  valor de las peticiones propuestas al momento de la presentación  y subsanación de la demanda en el mes de mayo del 2012, por  la suma de $800.000.000 a título de lucro cesante y de  $2.500.000.000 (para cada uno) por el daño emergente.  

De  manera que el ad  quem  pasó por alto que la demanda también es un elemento de  juicio para establecer, en este caso en concreto, la extensión  del interés económico para recurrir en casación.  Ello, sin detrimento de que el extremo que impugna tenga o no razón  en sus pretensiones o que la prueba pericial practicada en el curso  del juicio dictamine que «los  perjuicios estaban dados por el valor del derecho que los demandantes  tenían la expectativa que les fuera traditado, restando los  gastos del mantenimiento de la finca y advirtiendo que de la misma no  se obtenían reditos»,  pues, se insiste, la procedencia o no de las aspiraciones del  reclamante, bien desde lo jurídico o ya desde lo fáctico,  no es indicativa del desmedro que habilita para impugnar en sede  extraordinaria (CSJ  AC551-2022, 23 feb., rad. 2021-02018-00).  

4.1.  En el sub  examine,  tal como lo estimó el ad  quem, la  finca “Caicedonia”  (M.I. 143-5822), cuya adjudicación y posterior venta fue  documentada en las escrituras públicas Nos. 1429, 2859 y 2364  arriba relacionadas, fue negociada, mediante el último  instrumento (27 jul. 2015), por la suma de $690.000.000, entre Jairo  Felipe Barguil Manrique y María José Anaya Espinosa  (Folio  15, archivo digital: 01-2018-00072 cuaderno princ (parte 1).pdf). Por  su parte, Lina María Barguil Manrique, vendió a su  hermano el 50% del fundo con folio No. 143-9298, a través de  la escritura No. 2859 (23 dic. 2009), de tal manera que Jairo Felipe  se hizo a la titularidad del 100% de esa propiedad que, en ese  momento, fue avaluada en $134.642.000.  

Actualizados  esos valores a la época del fallo de segundo nivel, con base  en el índice de valoración predial certificado por el  Departamento Nacional de Estadística -DANE3-,  indicador que, a voces del artículo 180 adjetivo, es un hecho  notorio, se tiene:  

                                                                                                      

AÑO                                                                                              

ÍVP                                  %                                                                                              

AVALÚO                                  

MI.                                  143-5822                                                                                              

AVALÚO                                  

MI.                                  143-9298                  

2009                                                                                              

5,93                                                                                              

                                                                                              

134.642.000                  

2010                                                                                              

4,40                                                                                              

                                                                                              

$                                  142.626.271                  

2011                                                                                              

7.11                                                                                              

                                                                                              

148.901.827                  

2012                                                                                              

7.54                                                                                              

159.488.746                  

2013                                                                                              

4.67                                                                                              

                                                                                              

171514.198                  

2014                                                                                              

8.12                                                                                              

                                                                                              

179.523.911                  

2015                                                                                              

6.83                                                                                              

690.000.000                                                                                              

194.101.252                  

2016                                                                                              

8.61                                                                                              

737.127.000                                                                                              

207.358.368                  

2017                                                                                              

3.43                                                                                              

800.593.635                                                                                              

225.211.923                  

2018                                                                                              

3.45                                                                                              

828.053.996                                                                                              

232.936.692                  

2019                                                                                              

5.03                                                                                              

856.621.859                                                                                              

240.973.008                  

2020                                                                                              

2.95                                                                                              

253.093.951                  

2021                                                                                              

2.93                                                                                              

926.251.382                                                                                              

260.560.222                  

AVALÚO                                  A 2022                                                                                              

953.390.547                                                                                              

268.194.637              

Al  sumar tales montos, se concluye que lo deprecado en el pliego de  apertura asciende a $1.221.585.184, guarismo que guarda  correspondencia con el valor actual de la determinación  perjudicial a la recurrente, el cual, está por encima del  exigido por el legislador para la época en que fue proferido  el fallo (2022), es decir, $1.000.000.000.  

4.2.  Aun si se estimara que no hay lugar a traer a valor presente el  justiprecio de cada uno de los inmuebles mencionados y que, por  tanto, con las pretensiones principales no se suple el quantum  requerido para acceder a la censura impetrada, bastaría con  auscultar el monto fijado por la promotora para las súplicas  secundarias -$1.086.000.000-, para concluir que le asiste el interés  que se estudia, por ende, se equivocó el ad  quem al  denegar la procedencia de ese mecanismo extraordinario.  

III.  DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Civil y Agraria,  

RESUELVE:  

PRIMERO.  DECLARAR mal  denegado el recurso de casación que interpuso la parte  demandante contra la sentencia proferida el 11 de marzo de 2022 por  la Sala Civil Familia Laboral del Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Montería.  

SEGUNDO.  En  consecuencia,  se REVOCA  el auto de 2 de febrero de 2022 y, en su lugar, se CONCEDE  el recurso extraordinario.  

TERCERO.  Comuníquese  esta providencia al Tribunal para  que adelante las labores de su incumbencia, en torno a la remisión  unificada, completa y debidamente organizada del expediente digital a  esta Corporación para lo pertinente.  

Notifíquese,  

HILDA  GONZÁLEZ NEIRA  

Magistrada  

1          El valor catastral del predio localizado en la calle 16 sur n.°          26-32 para el año 2019 es de $519’909.000 (folio 102          del cuaderno del Tribunal).  

2                    La eficacia material de la acumulación de pretensiones          excluyentes entre sí, depende de que se propongan como          principales y subsidiarias (art. 88, núm. 2°, C.G.P.).          Bajo ese criterio, se entiende que las pretensiones resultan          incompatibles recíprocamente, cuando el empleo de una hace          inviable la existencia de la otra, pues se trata de una dualidad de          relaciones jurídicas que no pueden coexistir, o cuando la          elección de una impide el ejercicio de la otra. “En          suma, se trata por simple razón natural, de dos resultados          (…) donde uno es posible. Ejemplo (…):          pedir la restitución de la posesión y la tenencia, o          la nulidad y el cumplimiento de un contrato”          (MORALES MOLINA, H., “Curso          de Derecho Procesal Civil, Parte General”,          Bogotá: ABC, 1983, 8° Edición, pág. 372).  

3          https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/precios-y-costos/indice-de-valoracion-predial-ivp

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