STC140 2022

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STC140-2022

        

AROLDO  WILSON QUIROZ MONSALVO  

Magistrado  ponente  

STC140-2022  

Radicación  n.° 11001-02-03-000-2021-04655-00  

(Aprobado  en sesión virtual de diecinueve de enero de dos mil veintidós)  

Bogotá,  D.C., diecinueve (19) de enero de dos mil veintidós (2022).  

Se  decide la acción de tutela instaurada por el Conjunto  Residencial Bilbao Propiedad Horizontal contra la Sala Civil del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, trámite  al cual se vinculó a las partes e intervinientes en el asunto  que originó la queja.  

ANTECEDENTES  

1.        El  actor, a través de apoderado judicial, reclamó la  protección constitucional de sus derechos fundamentales al  debido proceso, defensa, igualdad y «acceso  material a la administración de justicia»,  así como de los principios de legalidad y seguridad jurídica,  presuntamente vulnerados por la sede judicial accionada al dictar  sentencia de segunda instancia en el juicio recriminado.  

Solicitó,  entonces, dejar «sin  efecto la decisión de segundo grado…[,] ordenando que  en un término perentorio se corrija y/o profiera  nuevamente…[,] ajustada a derecho»;  o subsidiariamente, que aquí se dicte la correspondiente  determinación de remplazo.  

2.        Son hechos  relevantes para la definición del presente caso, los  siguientes:  

2.1.        En  el juicio de impugnación de actas de asamblea que Carlos  Arturo Rocha Ramos incoó contra el accionante, en sentencia  del pasado 1º de diciembre el Tribunal convocado revocó  la dictada el 18 de mayo anterior por el a-quo  -adversa  a las pretensiones-  para, en su lugar, declarar infundadas las excepciones de mérito  propuestas e ineficaces «las  decisiones proferidas en la Asamblea ordinaria del Conjunto  Residencial Bilbao P.H. realizada el 4 de abril de 2019».  

2.2.        Por  vía de tutela, adujo el quejoso que se profirió un  «fallo  ultra y extrapetita»,  incurriendo en incongruencia, «desconociendo  lo pretendido y en particular la argumentación que llev[ó]  al actor a interponer la apelación»,  comoquiera que éste pidió «la  nulidad del acta y no de los actos»,  tampoco rogó su ineficacia; además, indebidamente se  aplicó al caso el canon 897 del Código de Comercio,  pasando por alto que dicha norma establece que «“…Cuando  en este Código se exprese que un acto no produce efectos, se  entenderá que es ineficaz de pleno derecho, sin necesidad de  declaración judicial…” Es decir, se refiere sólo  a aquellos aspectos que regula la Ley mercantil y que no podía  como mal lo hizo la sala accionada desconocer que, tratándose  de las propiedades horizontales, ellas tienen una norma especial, Ley  675 de 2001, la cual… sólo contempla la sanción  de ineficacia tratándose de las decisiones que se adoptan en  reuniones no presenciales»  (artículo 44).  

Añadió  que el Tribunal «[d]ejó  de pronunciarse en el sentido de declarar que el accionante no había  demostrado ser el titular del derecho de dominio, amen que la norma  que regula la impugnación, artículo 49 establece de  forma categórica, que sólo podrá enfilar esta  acción aquel que demuestre ser titular del derecho de dominio,  léase propietario»;  que para dar esto por sentado sólo se allegó el  certificado de tradición del inmueble pero no la escritura  pública a través de la cual se adquirió su  dominio; que la convocatoria a la asamblea impugnada «se  realizó dentro del término previsto en la Ley 675 de  2001 y que la fecha mencionada en la sentencia de segunda instancia  no corresponde a la de la convocatoria».  

3.        La  Corte admitió la demanda de amparo, ordenó librar las  comunicaciones de rigor y pidió rendir los informes a que  alude el canon 19 del Decreto 2591 de 1991.  

LAS RESPUESTAS  DE LOS CONVOCADOS  

Al momento de  someterse a consideración de la Sala el proyecto de decisión  elaborado en el presente asunto, ninguno de los convocados había  efectuado manifestación alguna frente a la solicitud de  protección.  

CONSIDERACIONES  

1.        Conforme  al canon 86 de la Constitución Política, la acción  de tutela es un mecanismo jurídico concebido para proteger los  derechos fundamentales, cuando son vulnerados o amenazados por los  actos u omisiones de las autoridades públicas, en determinadas  hipótesis, de los particulares, cuya naturaleza subsidiaria y  residual no permite sustituir o desplazar a los jueces funcionalmente  competentes, ni los medios comunes de defensa judicial.  

Por  lineamiento jurisprudencial, en tratándose de actuaciones y  providencias judiciales, el resguardo se abre paso de manera  excepcional y limitado a la presencia de una irrefutable vía  de hecho, cuando «el  proceder ilegítimo no es dable removerlo a través de  los medios ordinarios previstos en la ley»  (CSJ STC, 11 may. 2001, rad. 2001-00183-01); y por supuesto, se  cumpla el requisito de la inmediatez.  

2.        En  este orden de ideas, advierte  la Corte que el amparo deprecado está llamado al fracaso, por  cuanto en la sentencia del 1º de diciembre de 2021, mediante la  cual se revocó la dictada el  18 de mayo anterior por el Juzgado Cuarenta y Uno Civil del Circuito  de Bogotá -adversa  a las pretensiones de la demanda-  para, en su lugar,  declarar infundadas las excepciones de mérito propuestas e  ineficaces «las  decisiones proferidas en la Asamblea ordinaria del Conjunto  Residencial Bilbao P.H. realizada el 4 de abril de 2019»,  el Tribunal enjuiciado  explicó con suficiencia los motivos para tal proceder.  

2.1.        En  efecto, al dictar esa providencia, tras reseñar que «[e]l  problema jurídico por resolver es si… la Asamblea de  copropietarios del Conjunto Residencial Bilbao P.H., realizada el 4  de abril de 2019 es nula»,  de cara a las normas aplicables al caso concreto, consideró  que se presentaba una necesaria remisión a las contempladas en  el Código de Comercio, en los siguientes términos:  

…Para  resolver lo pertinente recuérdese que el artículo 49 de  la Ley 675 de 2001 consagra la impugnación de actas, pero no  desarrolla que sanciones se pueden generar, por lo que debe acudirse  para tal efecto al estatuto mercantil, que en su artículo 190  dispone que “Las decisiones tomadas en una reunión  celebrada en contravención a lo prescrito en el artículo  186 serán ineficaces; las que se adopten sin el número  de votos previstos en los estatutos o en la leyes, o excediendo los  límites del contrato social, serán absolutamente nulas;  y las que no tengan carácter general, conforme a lo prescrito  en el artículo 188, serán inoponibles a los socios  ausentes o disidentes.”.  

De manera  esquemática, las sanciones establecidas en el estatuto  mercantil contra las decisiones de la junta de socios o la asamblea  general de accionistas se dan en las siguientes hipótesis:  

Ineficacia,  cuando las decisiones son tomadas en una reunión que no se ha  efectuado en el sitio del domicilio principal indicado en la  citación, cuando la convocatoria contiene irregularidades, o  cuando se ha realizado sin el quórum previsto en la Ley o en  los estatutos, pues en este último evento, verificada la falta  de quórum, tal circunstancia determina per se, que el acto es  ineficaz, o sea, que no puede producir ningún efecto, según  lo dispone el artículo 897 del Código de Comercio:  “Cuando este código exprese que un acto no produce  efectos, se entenderá que es ineficaz de pleno derecho, sin  necesidad de declaración judicial.”.  

Nulidad  absoluta, cuando las decisiones se toman sin el número de  votos previsto en las leyes o en los estatutos, vale decir cuando los  actos se adoptan sin la mayoría requerida, pero dentro de una  reunión realizada con el quórum legal o estatutario, o  excediendo lo límites del contrato social.  

Inoponibilidad,  cuando las decisiones no tengan carácter general.  

Luego, en punto a  la legitimación por activa en casos como el propuesto, dijo  que ésta radicaba «en  el administrador, el revisor fiscal y los propietarios de los bienes  privados “cuando no se ajusten a las prescripciones legales o  al reglamento de la propiedad horizontal”»;  supuesto que halló satisfecho en el asunto sometido a su  conocimiento porque «el  demandante es propietario del apartamento 318 del Conjunto  Residencial Bilbao P.H.»;  lo que, valga anotar, en todo caso, no fue objeto de cuestionamiento  por la pasiva al contestar la demanda.  

A continuación  especificó que los reparos concretos del apelante frente a la  sentencia del a-quo  fueron  los siguientes:  

…que la  convocatoria no cumplió con las prescripciones legales; que  con la convocatoria no se envió el presupuesto ni los estados  financieros, los que se allegaron un día antes a la asamblea;  que no se garantizó el derecho de inspección y que, si  no se declararon probadas las excepciones, debía accederse a  las pretensiones.  

Después,  luego de transcribir el contenido del artículo 39 de la Ley  675 de 2001, anotó que «[d]el  precepto en comento se deduce que la convocatoria se deberá  realizar con una antelación no inferior a quince días,  y deberá contener la relación de los propietarios que  adeuden la administración»;  y que, «en  cuanto a la oportunidad de la convocatoria»,  advertía que «la  citación se realizó el 21 de marzo de 2019 y la  asamblea se efectuó el 4 de abril siguiente, debiendo  verificarse si dentro de esas datas transcurrieron los quince días  calendario previstos en la norma, efecto para el cual debe tenerse en  cuenta que no puede contabilizarse ni el día de la citación  ni el de la realización de la Asamblea»,  afirmación última que validó referenciando  concepto de la Superintendencia de Sociedades al respecto («Circular  D-002 de 1978, reiterada en diversas ocasiones1»).  

Por ese sendero,  concluyó que «[e]n  el presente asunto… la citación no se realizó  con el lapso establecido en la norma, ya que sólo  transcurrieron trece días, como pasa a verse»:  

MARZO                                                                                                                                                                      

LUNES                                                                                              

MARTES                                                                                              

MIERCOLES                                                                                              

JUEVES                                                                                              

SABADO                                                                                              

DOMINGO                  

21                                                                                              

22                                                                                              

23                                                                                              

24                  

25                                                                                              

26                                                                                              

27                                                                                              

28                                                                                              

29                                                                                              

30                                                                                              

31              

ABRIL                                                                                                                

LUNES                                                                                              

MARTES                                                                                              

MIERCOLES                                                                                              

JUEVES                  

1                                                                                              

2                                                                                              

3                                                                                              

4              

Convención:  rojo día inhábil  

Por tal motivo,  encontró configurada «la  irregularidad denunciada»  y precisó que la misma no era «sancionada  con nulidad como lo solicit[ó] el actor, sino con la  ineficacia de las decisiones tomadas en la citada Asamblea, la  que opera de pleno derecho  y deberá  reconocerse a pesar de la falta de técnica del recurrente en  su solicitud»  (se destacó).  

A lo cual añadió  que «[e]n  cuanto a los dos repartos restantes, esto es, si con la convocatoria  debían enviarse los presupuestos y los estados financieros, y  en lo que corresponde al derecho de inspección, la Sala se  abstendrá de resolverlos en virtud de la prosperidad del  primer reparo»;  y que las defensas de fondo propuestas por la pasiva carecían  de fundamento para salir avante, lo que así justificó:  

…debe  pasarse a estudiar las excepciones de mérito formuladas por el  extremo demandado, que se denominaron (i) “inexistencia de  violación a las normas, reglamentarias, legales y/o naturaleza  constitucional”; (ii) “ausencia de especificidad en  cuanto a lo pretendido, en concreto no se determinó, por el  demandante, cual de las decisiones en concreto están afectadas  de vicio y/o nulidad” y, (iii) la “genérica y/o  innominada”.  

En lo que tiene  que ve[r] con la inexistencia de violación a las normas  reglamentarias baste decir que la convocatoria no se realizó  con la antelación exigida en el artículo 39 de la Ley  675 de 2001, como atrás se explicó, y por ende, est[á]  llamada a ser desestimada.  

En lo que  corresponde con la ausencia de especificidad en cuanto a lo  pretendido, si bien es cierto que la demanda no es un desechado de  técnica, no menos cierto es que el juez debe interpretar la  demanda atendiendo para ello que el objeto de los procedimientos es  la efectividad de los derechos reconocidos por la ley sustancial  (art. 11 C.G.P.). Sobre el particular la jurisprudencia ha precisado  que:  

“Pues  bien, si como acaba de verse la demanda es un acto inaugural de  extraordinaria importancia, y al mismo subyace el ejercicio de  derechos fundamentales, la falta de claridad en la redacción  de las pretensiones o de los hechos no puede convertirse en un acto  insalvable, porque primero habrá lugar a inadmitir la demanda  para exigir la correspondiente subsanación, y segundo, de  haberse omitido ese control, se impone, en clara sintonía con  el principio pro actione, activar ‘el deber hermenéutico  del fallador a efectos de proferir sentencia de mérito, según  las pretensiones inferidas del escrito’”2  

Finalmente, en  lo que atañe con la excepción genérica, no se  advierte la existencia de ninguna excepción que deba ser  reconocida de oficio por la Sala.  

2.2.        Así  las cosas, se concluye que la decisión controvertida no luce  antojadiza, caprichosa o subjetiva, al margen de que se comparta,  descartándose la presencia de una vía de hecho, de  manera que la queja del peticionario no halla recibo en esta sede  excepcional.  

Y  es que, en rigor, lo que aquí planteó el gestor del  resguardo es una diferencia de criterio acerca de la forma en la que  el Tribunal interpretó las normas que halló aplicables  al caso concreto y valoró conjuntamente las pruebas  recaudadas, bajo el tamiz de la sana crítica, justificando la  aplicación del estatuto mercantil ante el vacío del  precepto 49 de la Ley 675 de 2001 (derogado  parcialmente por la Ley 1564 de 2012),  así como que a pesar de la falta de técnica en la  formulación de la demanda, en cuanto en ella se pidió  la nulidad del acto cuando la indebida citación a la asamblea,  que se encontró demostrada, acarreaba era la ineficacia de las  decisiones tomadas en ella, lo cierto era que al ésta operar  de pleno derecho se imponía su declaración; a lo que  debe agregarse que, sumado a que en ninguna de las excepciones de  mérito formuladas se cuestionó la legitimidad del  demandante para incoar la acción, como tardíamente se  hace en la demanda de tutela, lo cierto es que el Tribunal la dio por  probada con los documentos arrimados al plenario, los que no  desconoció el accionante y daban cuenta de que aquél  era propietario de uno de los inmuebles de la copropiedad.  

En  este orden de ideas, tales  inferencias no pueden ser desaprobadas de plano o calificadas de  absurdas o arbitrarias, «máxime  si la[s] que ha hecho no resulta[n] contraria[s] a la razón,  es decir[,] si no está demostrado el defecto apuntado en la  demanda, ya que con ello [se] desconocerían normas de orden  público… y entraría [el juez constitucional] a la  relación procesal a usurpar las funciones asignadas  válidamente al último [se refiere al fallador  ordinario] para definir el conflicto de intereses»  (CSJ STC, 11 en. 2005, rad. 1451; reiterada en STC7135, 2 jun. 2016,  rad. 2016-01050).  

Sobre  el particular, también se ha dicho de forma reiterada que  «no  se puede recurrir a la acción tutelar para imponer al fallador  una determinada interpretación de las normas procesales  aplicables al asunto sometido a su estudio o una  específica valoración probatoria,  a  efectos de que su raciocinio coincida con el de las partes»  (se destacó – CSJ STC, 18 abr. 2012, rad. 2012-0009-01; STC,  27 jun. 2012, rad. 2012-00088-01; y STC, 12 ag. 2013, rad.  2013-00125-01).  

3.        Basta  lo dicho para denegar la protección pedida.  

DECISIÓN  

Con  fundamento en lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de  Casación Civil, administrando Justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley, deniega  el amparo solicitado.  

Comuníquese  lo aquí resuelto a las partes y, en oportunidad, remítanse  las actuaciones respectivas a la Corte Constitucional, para su  eventual revisión, en caso de no impugnarse este fallo.  

FRANCISCO  TERNERA BARRIOS  

Presidente  de Sala  

ÁLVARO  FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

HILDA  GONZÁLEZ NEIRA  

MARTHA  PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ  

AROLDO  WILSON QUIROZ MONSALVO  

LUIS  ALONSO RICO PUERTA  

OCTAVIO  AUGUSTO TEJEIRO DUQUE  

1          Entre          otras          en          Concepto          220-055985 del 20 abr. 2018.  

2          CSJ SC4447-2021.  

      

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