STC8159 2022

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STC8159-2022

        

AROLDO  WILSON QUIROZ MONSALVO  

Magistrado  ponente  

STC8159-2022  

Radicación  n.°  76001-22-10-000-2022-00056-01  

(Aprobado  en sesión de veintinueve de junio de dos mil veintidós)  

Bogotá,  D.C., veintinueve (29) de junio de dos mil veintidós (2022).  

Se  decide la impugnación interpuesta por el  convocante frente  a la sentencia del pasado 12 de mayo, emitida por el Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Cali, Sala de Familia, en la acción  de tutela promovida por Jorge  Alexander Zapata  contra  el Juzgado 11° de Familia de esa misma ciudad. Al trámite  fueron integrados los partícipes e interesados en el asunto  que suscita la presente queja constitucional.  

ANTECEDENTES  

            

1. El          promotor deprecó la protección de sus prerrogativas          esenciales al debido proceso, «[acceso]          a          la administración de justicia e igualdad»,          presuntamente          conculcadas por la dependencia jurisdiccional requerida, dentro del          expediente de «FILIACIÓN          NATURAL (INVESTIGACIÓN DE PATERNIDAD)»          n.°          «2018-00441».  

Y  en concreto, se ordene «llevar  a cabo la audiencia [d]el  art. 372 del C. G. del P.»  o, en subsidio, «[d]ecretar  la nulidad»  de lo allí dirimido.  

            

2. Son          hechos relevantes, los que enseguida se develan:  

                              

1. Ante                  el despacho judicial encartado se surtió el descrito litigio                  verbal, por demanda del titular del pedimento de resguardo de                  marras contra los herederos determinados e indeterminados de                  Laureano                  Mancilla Gómez (q.e.p.d.), con el fin de que fuera declarado                  hijo «extramatrimonial»                  del referido causante.    

                              

2. De                  la contienda, en la que concurrieron por pasiva Yurisam                  Mancilla Minota y                  Juan                  Sebastián Mancilla Mina, como descendientes directos (hijos)                  del de                  cujus,                  provino, luego de algunos aconteceres, fallo adverso a las                  pretensiones el 27 de octubre de 2021.    

Veredicto  proferido «de  plano»  conforme lo previsto en el «Nral.  4° – Literal b) del Art. 386»  de la ley procedimental, –según las motivaciones del  ente dispensador de justicia– dada la falta de «oposición»  a las resultas de «la  prueba de ADN[,]  practicada»  por laboratorio idóneo y a instancia de parte, sobre la base  de que del dictamen científico en cita «[se]  concluye  que no existe el parentesco»  atribuido.                              

3. El                  tutelante criticó lo así resuelto, pues con ello se                  quiso pasar por alto «el                  análisis del material probatorio»                  por él acopiado desde el libelo, mismo que daría                  cuenta de su condición de «hijo                  de crianza»                  del difunto señor Mancilla Gómez, más allá                  de que quedara derruido el «vínculo                  de consanguinidad».    

LA  INTERVENCIÓN DE LOS CONVOCADOS  

            

1. El          Juzgado 11° de Familia de Cali memoró lo sucedido en el          pleito disentido. Se opuso al éxito de la clama, por no          vulneración y desatención, del precursor, de la          formulación de recursos; también por carencia de          prontitud.  

            

2. Quien          dijo acudir como abogado de Yurisam Mancilla Minota omitió          adosar apoderamiento de cara a este debate.  

            

3. La          curadora de los herederos inciertos en el juicio recriminado enunció          acogerse a lo zanjado.  

            

4. No          se produjeron más respuestas.  

LA  SENTENCIA IMPUGNADA  

LA  IMPUGNACIÓN  

Fue  intentada por el convocante, sin dilucidar razones de discordia.  

CONSIDERACIONES  

            

1. Al          tenor del precepto 86 de la Carta Política, la tutela es un          mecanismo jurídico en respaldo de los derechos fundamentales,          susceptible de invocar siempre que resulten vulnerados o en peligro          inminente por los actos u omisiones de las autoridades públicas          y, en ciertos supuestos, de los particulares, que por su connotación          residual no permite sustituir o desplazar a los canales comunes de          auxilio.  

Por  lineamiento jurisprudencial, en lo que concierne a las actuaciones  judiciales, el resguardo cabe de manera insólita y ceñido  a la presencia de una irrefutable anomalía, si «el  proceder ilegítimo no es dable removerlo a través de  los medios ordinarios previstos en la ley»  (CSJ STC, 11 may. 2001, rad. 00183-01); y por antonomasia, cada que  sobrevenga el imperativo de la inmediatez.  

            

2. Por          el trazado derrotero, es de mencionar que cuando          el funcionario de conocimiento incurre en una actuación          claramente opuesta al compilado normativo, por arbitraria o          antojadiza, puede injerir el juez de amparo con el fin de          recuperar el orden jurídico si el afectado no posee otro          medio de apoyo judicial.   

    

En  lo tocante, se ha postulado que,    

   

…el  Juez natural está dotado de discreta autonomía para  interpretar las leyes, de modo que el amparo sólo se abre paso  si ‘se detecta un error grosero o un yerro superlativo o  mayúsculo que, abrupta y paladinamente cercene el ordenamiento  positivo; cuando tenga lugar un ostensible e inadmisible  resquebrajamiento de la función judicial; en suma, cuando se  presenta una vía de hecho, así denominada por  contraponerse en forma manifiesta al sistema jurídico, es  posible reclamar el amparo del derecho fundamental constitucional  vulnerado o amenazado… (CSJ  STC, 11 may. 2001, rad. 00183-01; reiterada en STC4269, 16  abr. 2015).   

   

En  ese contexto, se ha reconocido que cuando el juzgador natural  dilata alguna tramitación importante del proceso, se aparta de  la jurisprudencia, sin aportar argumentos valederos o, de presentarse  un defecto sustantivo en el proveído, entre otros, se  estructura la denominada «vía  de hecho».   

                              

1. Si                  bien el acá quejoso rehusó comparecer oportunamente                  en sede tutelar (aunque por unos cuantos días1)                  y rebatir en apelación el fallo materia de crítica,                  con todo y lo admisible de dicho recurso vertical2,                  fluye evidentemente intolerable la trasgresión perpetrada                  por el despacho 11° de Familia de Cali a partir de aquella                  decisión, lo cual amerita la excepcional intervención                  de esta Corte, como juez constitucional, con mayor razón si                  dentro del litigio ahora analizado está en juego el estado                  civil de                  una persona, o lo que es lo mismo, «su                  situación jurídica en la familia y la sociedad,                  [que] determina su capacidad para ejercer ciertos derechos y                  contraer ciertas obligaciones»                  (Subrayas adrede. Art. 1° del decreto 1260 de 1970).    

Como  lo dijera la Sala al flexibilizar requisitos de procedibilidad, en  una acción de amparo del mismo accionante y contra el juicio  objeto de la actual crítica –sobre una invalidada  terminación por «desistimiento  tácito»–,  

si  bien el auxilio se torna improcedente cuando su formulación no  se realiza en un tiempo prudencial y previo agotamiento de los  mecanismos de defensa establecidos en la ley,  la  jurisprudencia constitucional y de esta Corte ha reiterado que puede  prescindirse válidamente de tales exigencias, cuando, como en  este caso, existen relevantes circunstancias que justifican una  postura más flexible para ajustar la actuación a  derecho mediante el resguardo.  

Ciertamente,  en esta oportunidad tales condiciones se evidencian, porque  independientemente de la desidia atribuible al representante judicial  del demandante, quien no refutó jurídicamente y en  oportunidad las actuaciones que afectaban a su cliente, la aplicación  de la figura jurídica del desistimiento tácito del  litigio encaminado a definir una filiación, refleja una  falencia de la directora del proceso que inobservó la  normativa y la interpretación jurisprudencial dada al  respecto, la cual debe ser enmendada para resarcir el agravio a las  prerrogativas superiores del actor.  

(…)  

Entonces,  contrario a lo observado por el tribunal a-quo, la  no utilización de los recursos contra la decisión por  la declaratoria de desistimiento tácito no implica, de manera  absoluta, el cierre de la administración de justicia para  corregir la actuación.  En otras palabras, la  omisión que en aquella oportunidad se suscitara por parte del  querellante, no se convierte en talanquera para remediar los defectos  que conlleva una grave transgresión a las garantías  fundamentales invocadas y que ampara prevalentemente la Carta  Política, pues,  aunque los efectos patrimoniales son posibles tras la eventual  prosperidad de la filiación, es  claro que con la acción que resultó truncada, lo  perseguido es (…) la definición de su estado civil…  (Destacado con intención. CSJ STC8233, 7 oct. 2020, rad.  00064-01).  

No  por nada, el máximo órgano de constitucionalidad ha  catalogado al estado civil como pasible de protección por la  senda tutelar, sobre la base de que  

es  un derecho fundamental, por medio del cual se hacen efectivos otros  derechos  que son interdependientes a este, como el nombre, la nacionalidad, el  voto, entre otros. En  tanto que este derecho inició como un derecho legal, su  tránsito a la constitucionalización se dio por medio de  su vinculación directa a la personalidad jurídica, pues  es a partir de esta institución que las personas  demuestran: (i) su existencia  a través del registro civil de nacimiento; (ii) su  relacionamiento familiar, mediante los datos de filiación real  y del registro civil de matrimonio; y (iii) la extinción de la  vida, con el registro civil de defunción. Así, la  negación de este atributo de la personalidad implica la  irrupción en el goce efectivo de la personalidad jurídica  y, en ese sentido, de otros derechos individuales fundamentales como  el derecho a la identidad personal o los derechos políticos  como, por ejemplo, el de elegir (…) y ser elegido…  (Subrayado  de esta Sala. CC T-241/18).  

                              

2. Decantadas                  así las cosas, y como ya se previno, deviene palpable la                  incursión en un exceso que amerita la injerencia de esta                  especial jurisdicción,                  como pasa a dilucidarse.    

                                                        

1. El ente dispensador de                          justicia convocado optó por dictar sentencia «de                          plano»,                          adversa a la demanda de «FILIACIÓN                          NATURAL (INVESTIGACIÓN DE PATERNIDAD)»                          que en contra de los herederos determinados e indeterminados de                          Laureano                          Mancilla Gómez (q.e.p.d.)                          instaurara el aquí promotor, bajo el argumento medular de                          que «la                          prueba de ADN practicada»                          descartó el «parentesco»                          hijo-padre entre este último y el referido causante.              

Sin  embargo, la agencia judicial de conocimiento omitió realizar  un análisis más detallado al escrito rector del  descrito juicio investigativo y su respectiva subsanación, en  el que amén de la filiación en comento el tutelante  suplicó, a la postre, la declaratoria de hijo de crianza  respecto del difunto señor Mancilla Gómez.  

Para mayor  claridad, véase que en el hecho cuarto del texto demandatorio  el acá precursor expuso que el aludido señor Mancilla  lo «trat[ó]  como su hijo, ejerciendo actos de verdadero padre»  tales como «proveer  por la subsistencia, establecimiento y educación en forma  permanente (…) y pública ante familiares, amigos y  vecindario en general»,  a lo que añadió que convivieron «en  la casa materna»  del de  cujus;  mientras que en el hecho sexto sostuvo haber vivido con él  hasta los «28  años»;  y en los antecedentes octavo a décimo, que el finado lo  reportó en unas declaraciones de renta y seguros como hijo  suyo.  

Hechos  que el ahora querellante trató de demostrar con algunos  documentos y la solicitud de testimonios, en virtud de los que quiso  hacer constar que convivió3  y «se  crio»4  con el difunto Laureano Mancilla Gómez.  

Y  en fin, ligado a los referidos hechos, el actual censor pretendió  en su demanda, principalmente, que se lo declarara como «hijo  extramatrimonial»  del finado. Añade la Sala, según lo venido de  dilucidar, bien fuera por el sendero de la «filiación  natural»,  ora de la del lazo de «crianza».  

                                                        

2. Por                          eso, fue errado el despacho requerido al dictar el fallo objeto de                          censura, en la medida en que pasó por alto la prentensión                          de declaratoria de hijo de crianza blandida por el aquí                          peticionario, la que era digna de un pronunciamiento judicial                          producto de un minucioso debate jurídico-procesal que                          tuviera en cuenta el decreto y práctica de las probanzas                          traídas tanto por la parte demandante como por el extremo                          allá enjuiciado.              

Diáfano  es que no debió sentenciarse la causa en cita sin antes estar  agotado el estudio de los medios suasorios acopiados por los polos  litigantes, pues ello trajo consigo la vulneración del debido  proceso de los allí comparecientes por activa y por pasiva y,  por ende, del acceso a la administración de justicia del ahí  iniciador (acá gestor).  

Insístase  que no le era dable al estamento sentenciador evadir las importantes  etapas de decreto y práctica de pruebas, porque con tal  proceder cercenó la posibilidad efectiva de un fallo en  derecho de cara a la aspiración de hijo de crianza elevada  junto con la demanda investigativa de paternidad.  

                              

3. Total                  que –por lo ya plasmado– el desempeño de la                  célula juzgadora confutada configuró un defecto                  procedimental, acerca del que se acotó:    

   

(…)En  la Constitución Política, artículos 29 y 228, se  encuentran los fundamentos del defecto procedimental ya que en estos  se consagran los derechos al debido proceso, al acceso a la  administración de justicia y a la prevalencia del derecho  sustancial sobre el procesal.  

   

La  jurisprudencia de la Corte Constitucional ha concluido que dicho  defecto se concretiza en dos escenarios: i) el absoluto, que se  presenta cuando el operador judicial desconoce o se aparta del  procedimiento legalmente establecido, y ii) el exceso ritual  manifiesto, el cual tiene lugar cuando el goce efectivo de los  derechos de los individuos se obstaculiza por un extremo rigor en la  aplicación de las normas procesales.  

   

4.2.  El  defecto procedimental absoluto se presenta cuando el operador  judicial  “(i)  sigue un trámite totalmente ajeno al asunto sometido a su  competencia; (ii) pretermite  etapas sustanciales del procedimiento establecido,  vulnerando el derecho de defensa y contradicción de una de las  partes o  (iii) pasa  por alto realizar el debate probatorio, natural en todo proceso,  vulnerando el derecho de defensa y contradicción de los  sujetos procesales al no permitirles sustentar o comprobar los hechos  de la demanda o su contestación,  con la consecuente negación de sus pretensiones en la decisión  de fondo y la violación a los derechos fundamentales”.  

   

4.3.  De igual manera, esta Corporación ha señalado que para  acreditar la configuración de este defecto se deben verificar  ciertas condiciones así: “i) [Q]ue  no haya posibilidad de corregir la irregularidad por ninguna otra  vía, de acuerdo con el carácter subsidiario de la  acción de tutela; (ii) que el defecto procesal tenga una  incidencia directa en el fallo que se acusa de ser vulneratorio de  los derechos fundamentales; (iii) que la irregularidad haya sido  alegada al interior del proceso ordinario, salvo  que ello hubiera sido imposible, de acuerdo con las circunstancias  del caso específico;  y (iv) que como consecuencia de lo anterior se presente una  vulneración a los derechos fundamentales” (Resaltado  ajeno. CC T-008/19; replicada en CSJ STC4307, 8 jul. 2020, rad.  00161-01).  

                              

4. Y                  aun cuando el memorial demandatorio y de subsanación del                  aquí promotor no haya sido suficientemente claro en cuanto a                  la declaratoria de hijo de crianza, lo cierto es que, como se                  observó, al estrado judicial repelido le correspondía                  emprender un análisis detenido a tales escritos para darse                  cuenta de que, a diferencia de lo concluido por el tribunal a-quo,                  aquel sí procuró la mentada declaración,                  sustentada en relaciones familiares de hecho.    

No  en vano, sobre esto último tiene dicho esta Sala de Casación  que  

la  Jurisprudencia desarrollada por las Altas Cortes ha sido coincidente,  en orden a ir más allá de los límites allí  trazados, entendiendo que la  familia no solo se constituye por el vínculo biológico  o jurídico, sino  también a partir de las relaciones de hecho o crianza,  edificadas en la solidaridad, el amor, la protección, el  respeto, en fin,  en cada una de las manifestaciones inequívocas del significado  ontológico de una familia…  

(…)  

…En  el ámbito jurídico colombiano las relaciones de familia  están determinadas por vínculos biológicos o  jurídicos, así para efectos de establecer la filiación  de una persona las presunciones consagradas por la ley tienen su  fuente en el trato sexual entre los presuntos padres, no obstante, a  pesar de que la mayoría de normas que regulan el tema de la  filiación están encaminados a establecer el vínculo  consanguíneo entre los presuntos padres y el presunto hijo, el  ordenamiento legal de antaño, consagró una presunción  de paternidad extramatrimonial, donde no se exigía como  requisito para establecerla las relaciones carnales del demandado con  la madre del demandante, determinando que hay lugar a declararla  judicialmente, «cuando se acredita la posesión notoria  del estado de hijo.  

Es  así como el numeral 6º del artículo 6º de la  Ley 75 de 1968, previó la posesión notoria del estado  de hijo como presunción de paternidad extramatrimonial, la  cual cumple probarse conforme a lo dispuesto en los artículos  5º y 6º de la Ley 45 de 1936 y el 398 del Código  Civil, modificado por el artículo 9º de la Ley 75 de  1968, figura que a pesar de su vetustez continua vigente, pues no fue  modificada por las Leyes 29 de 1982, 721 de 2001 y 1564 de 2012  (Código General del Proceso)… (Énfasis  extraño. CSJ STC6009, 9 may. 2018, rad. 00071-01).  

                              

5. Al                  estrado dispensador querellado en efecto se le olvidó                  indagar estrictamente la demanda de filiación tan comentada,                  para darse cuenta de que, sin duda, allí se pretendió                  también –a partir de los hechos plasmados y pruebas                  acopiadas y pedidas– la declaratoria de hijo de crianza.    

No  es de olvidar, a propósito, que al funcionario judicial  cognoscente le corresponde efectuar un debido ejercicio hermenéutico  integral de la demanda cuando no aparezca clara su causa u objeto,  «de  tal manera que sin suplantar la voluntad del reclamante se pueda  fijar su alcance y satisfacer de la mejor manera la controversia»  (CSJ SC, 6 may. 2009, rad. 2002-00083; reiterada en SC5170, 3 dic.  2018, rad. 2006-00497-01; y en STC13728, 10 oct. 2019, rad.  03194-00).  

            

3. Se          impone, entonces, infirmar lo dirimido por el colegiado de origen y,          consiguientemente, abrir paso a la ayuda supralegal          protestada, habida cuenta que el despacho judicial recriminado,          imbuido en mayúsculos desaciertos de procedimiento, prefirió          escatimar mayor esfuerzo en desatar pronunciamiento de fondo          valedero precedido de un sano discurrir probatorio, de cara al          juicio sub          examine.  

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Civil, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,  revoca  la  sentencia impugnada y, en su lugar, concede  el  amparo implorado por Jorge  Alexander Zapata.  

Por  consecuencia,  se  ordena  al  Juzgado  11° de Familia de Cali que,  en un lapso no mayor a diez (10) días, contado a partir de su  enteramiento y, tras dejar sin valor el fallo de 27 de octubre de  2021, proferido dentro del litigio verbal n.°  «2018-00441»,  así como todas las actuaciones que de ello dependan, adopte la  resolución que en derecho corresponda, acorde a lo plasmado en  la considerativa de este proveído.  

Notifíquese  y cúmplase.  

HILDA  GONZÁLEZ NEIRA  

Presidenta  de la Sala  

Comisión  de servicios  

MARTHA  PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ  

AROLDO  WILSON QUIROZ MONSALVO  

LUIS  ALONSO RICO PUERTA  

OCTAVIO  AUGUSTO TEJEIRO DUQUE  

FRANCISCO  TERNERA BARRIOS  

1          El 2 de mayo de los corrientes, tan          solo cinco          días          después de cumplidos seis meses a partir de la emisión          del fallo repelido.  

2          Artículo 321, Código General del Proceso. Procedencia          del recurso de apelación. (…)Son          apelables las sentencias de primera instancia…                              

En          sintonía, el canon 22, num. 2° ídem          contempla que los jueces de familia conocen en primera instancia, de          «la          investigación          e impugnación de la paternidad»          (Énfasis).  

3          Cfr.          Folio 10          del archivo «01ExpedienteDigitalizado.pdf»          (sic). Copia del proceso.  

4          Escrito de subsanación. Cfr.          Folio 54, ídem.      

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