S 033 97

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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S-033-97

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION CIVIL Y AGRARIA  

Magistrado  Ponente:  Doctor  PEDRO  LAFONT  PIANETTA   

Santafé  de Bogotá, D.C., julio veintinueve  (29) de mil novecientos noventa y siete (1997)   

Referencia: Expediente No. 5255  

Se   decide   por   la   Corte  el  recurso  extraordinario  de  revisión  interpuesto  por  DAVID  ROMERO  PINEDO contra la  sentencia   proferida   por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Barranquilla  -Sala  Civil- el 19 de octubre de 1992 en el proceso ejecutivo con  título  hipotecario  promovido  por  la  CAJA  DE  CREDITO AGRARIO INDUSTRIAL Y  MINERO, contra JORGE GABRIEL, DAVID, JAIME y ASTRID ROMERO PINEDO.   

I.           ANTECEDENTES   

1.            Mediante  demanda que obra a folios 10 a  16  de  este  cuaderno,  DAVID ROMERO PINEDO, con invasión para el efecto de la  séptima  de  las  causales  de  revisión establecidas por el artículo 380 del  Código   de   Procedimiento  Civil,  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  revisión  contra  la  sentencia proferida por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Barranquilla  -Sala Civil- el 19 de octubre de 1992, en el proceso  ejecutivo  con  título  hipotecario  promovido  por  la CAJA DE CREDITO AGRARIO  INDUSTRIAL  Y  MINERO contra JORGE GABRIEL, DAVID, JAIME y ASTRID ROMERO PINEDO,  proceso  en  el  cual  fue  adquirente en el remate del bien hipotecado ABINADAD  MARTINEZ SIERRA.   

2.            Como  supuestos  fácticos que, a juicio  del  recurrente, configuran la causal de revisión por él invocada, en resumen,  expone los que se sintetizan a continuación:   

2.1.          Con demanda presentada el 25 de abril de  1990  (folios  24  a 26, cuaderno No. 1), reformada luego de haber sido admitida  (folios  51  a  52,  cuaderno  No.  1),  la CAJA DE CREDITO AGRARIO INDUSTRIAL Y  MINERO  -Sucursal  Barranquilla-,  promovió  un  proceso  ejecutivo con título  hipotecario    contra    JORGE   GABRIEL,   DAVID,   JAIME   y   ASTRID   ROMERO  PINEDO.   

2.2.           El   demandado  DAVID  ROMERO  PINEDO,  inicialmente  emplazado para comparecer al proceso, otorgó poder el 15 de marzo  de  1991  a un profesional del derecho para que lo representara en este proceso,  razón  ésta  por  la cual el Juzgado Noveno Civil del Circuito de Barranquilla  en  auto  de  18  de marzo de 1991 ordenó reconocer personería al apoderado de  aquél,  y  dispuso tenerlo por notificado del auto admisorio de la demanda, por  conducta concluyente (folio 50, cuaderno No. 1).   

2.3.           Emplazados   que   fueron  los  demás  demandados,  se  les designó curador ad-litem para representarlos en el proceso  y,  agotada  la tramitación respectiva, el Juzgado Noveno Civil del Circuito de  Barranquilla,  en providencia de 4 de mayo de 1992 decretó la venta en pública  subasta  del  inmueble  ubicado  en  la  carrera  46 No. 68-48 (hoy calle 69 No.  46-14)  de  Barranquilla,  inscrito bajo el folio de matrícula inmobiliaria No.  040-0037694  de la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos con sede en esa  ciudad,  ordenó  el  avalúo  respectivo y la liquidación del crédito de cuya  ejecución se trata (folios 110 a 11 cuaderno No. 1).   

2.4.          Consultada  la  sentencia,  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Barranquilla  -Sala  Civil-  la confirmó  mediante  fallo  de  19  de  octubre  de  1992  (folios  8  a  10,  cuaderno No.  2).   

2.5.          El inmueble hipotecado, fue adquirido en  diligencia  de  remate  por  el  señor  ABINADAD MARTINEZ SIERRA, de la cual da  cuenta  el  acta  respectiva (folios 135 a 136, cuaderno No. 2), remate éste al  cual  se  impartió  aprobación  por  el  Juzgado  Noveno Civil del Circuito de  Barranquilla,  mediante  auto  de  2  de  noviembre  de  1993 (folios 145 a 146,  cuaderno No. 1).   

2.6.           El   demandado  DAVID  ROMERO  PINEDO,  mediante  escrito  visibles a folios 2 a 7, del cuaderno respectivo promovió un  incidente  de  nulidad  para  que  se declarara la de todo lo actuado, aduciendo  para  el  efecto  indebida  notificación del auto admisorio de la demanda, como  quiera  que,  según su argumentación, la sola circunstancia de haber conferido  poder  a  un  profesional  del  derecho  para  representarlo  en  el proceso, no  constituye  notificación  por conducta concluyente de aquella providencia, pues  dicha forma de notificación es de carácter excepcional.   

2.7.          El  Juzgado Noveno Civil del Circuito de  Barranquilla,  en  auto  de 22 de marzo de 1994 denegó la solicitud para que se  declarara  la  nulidad  de  lo  actuado,  a que se refiere el numeral precedente  (folios 38 a 39, cuaderno incidente de nulidad).   

3.            Prestada  por  el recurrente la caución  que   para   los  efectos  señalados  por  el  artículo  383  del  Código  de  Procedimiento  Civil  le  fue  fijada por la Corte (folio 18, cuaderno Corte), y  recibido  que  fue  el  expediente contentivo del proceso en el que se dictó la  sentencia  cuya revisión se pretende, mediante auto de 6 de febrero de 1995, se  admitió  la  demanda de revisión y se ordenó correr traslado a los opositores  por el término legal (folios 24 a 24, cuaderno Corte).   

4.            La  CAJA DE CREDITO AGRARIO INDUSTRIAL Y  MINERO,  en  escrito visibles a folios 37 a 43, del cuaderno de la Corte, le dio  contestación  a  la demanda con la cual se interpuso este recurso de revisión,  con expresa oposición a sus pretensiones.   

5.             Como  quiera  que  no  fue  posible  la  notificación  personal a los opositores JAIME y ASTRID ROMERO PINEDO, la Corte,  en  auto  de  15  de  febrero  de  1996  ordenó  su emplazamiento conforme a lo  dispuesto   por   el   artículo   318   del  Código  de  Procedimiento  Civil,  emplazamiento  que  hubo  de  ordenarse  nuevamente  por  falta de actividad del  recurrente,  en auto de 5 de agosto de 1996 (folios 78 a 79, cuaderno Corte), y,  por  tercera  vez  en  auto  de  3  de  octubre de 1996 (folios 82 a 83, de este  cuaderno),  luego  de  lo  cual  se  les  designó curador ad-litem para que los  representara en el trámite respectivo (folio 90 de este cuaderno).   

6.            El  curador  ad-litem  de JAIME y ASTRID  ROMERO  PINEDO,  en escrito visible a folio 92 de este cuaderno manifestó estar  a lo que resulte probado en el proceso.   

7.             Decretadas   las  pruebas  que  fueron  solicitadas,  conforme  aparece  en auto de 13 de diciembre de 1996 (folios 93 a  94,  cuaderno  citado), se corrió traslado a las partes para alegar, en auto de  10  de  febrero  de 1997 (folio 95 de este cuaderno), vencido el cual se procede  por la Corte a decidir lo que en derecho corresponda.   

II.          CONSIDERACIONES   

                                   1.            Como se sabe, el recurso  extraordinario  de  revisión,  tiene  como  finalidad  permitir  que,  por  una  decisión  judicial,  se retiren del ordenamiento jurídico aquellos fallos que,  aunque  hubieren alcanzado la fuerza de la cosa juzgada, hubieren sido obtenidos  con  ilicitud,  o con desconocimiento del derecho de defensa, o con vulneración  de  la  propia  cosa  juzgada anterior, pues, en el conflicto planteado entre la  intangibilidad  y  definitividad  que  se  imprime  a  las sentencias judiciales  pasadas  en  autoridad  de  cosa juzgada, con la justicia como valor supremo del  derecho,  optó  el  legislador  por  esta  última,  para evitar así el efecto  pernicioso  de  mantener  en  pie  una  sentencia inicua, a pesar de encontrarse  demostrada su iniquidad.   

                                   2.            Dado que, por su propia  índole  y  por  el  objeto  que  le asigna la ley, el recurso extraordinario de  revisión  no  puede  servir  como  instrumento  para  replantear  controversias  judiciales  ya  decididas,  esta  Corporación,  en  jurisprudencia que ahora se  reitera,  tiene  por sentado que la revisión «no franquea la puerta para tornar  al  replanteamiento de temas ya litigados y decididos en proceso anterior, ni es  la  vía  normal  para  corregir  los  yerros jurídicos o probatorios que hayan  cometido  las  partes en litigio precedente, ni es camino para mejorar la prueba  mal  aducida  o dejada de aportar, ni sirve para encontrar una nueva oportunidad  para  proponer  excepciones  o  para  alegar  hechos  no  expuestos  en la causa  petendi»,  pues  tal  recurso «no se instituyó para que los litigantes vencidos  remedien  los  errores cometidos en el proceso en que se dictó la sentencia que  se  impugna»,  tal cual lo dijo esta Corporación en sentencia de 24 de abril de  1980,  reiterada  el  1o.  de  julio  de 1988 (G. J. T. CXCII, No. 2431, segundo  semestre, 1988, pág. 9).   

                                   3.               Con  el  objeto  de  garantizar  a  plenitud  el debido proceso, el legislador elevó a la categoría  de  nulidades  que  afectan,  total  o  parcialmente,  un  proceso judicial, las  irregularidades   cuya  gravedad  invalidan  lo  actuado,  las  que,  de  manera  taxativa,  enumeró  en  el  artículo  140  del Código de Procedimiento Civil,  norma  ésta que forma parte del Título XI, Capítulo V del Código mencionado,  en   el   que   además,   se  regulan  las  oportunidades  para  alegarlas,  su  clasificación   en   saneables   e   insaneables  y  las  consecuencias  de  su  declaración.   

                                 3.1.            Conforme a lo dispuesto  por  el  artículo  142  del Código de Procedimiento Civil, las nulidades, como  regla  general  pueden  ser  alegadas «en cualquiera de las instancias, antes de  que  se dicte sentencia, o durante la actuación posterior a ésta si ocurrieron  en  ella», a menos de que se trate de la nulidad en caso de haberse interrumpido  el  proceso  por  enfermedad  grave,  evento  en  el  cual  su  alegación ha de  realizarse  dentro  de los cinco días siguientes a aquél en que hubiere cesado  la  incapacidad;  o  cuando  se  trate  de  indebida  representación o falta de  notificación  o  emplazamiento  en  forma  legal,  en  cuyo caso se autoriza su  alegación  al  practicarse  la  diligencia  de  entrega  a  que se refieren los  artículos  337 a 339 del mismo código, «o como excepción en el proceso que se  adelante  para la ejecución de la sentencia, o mediante el recurso de revisión  si no se alegó por la parte en las anteriores oportunidades».   

                                 3.2.               De  acuerdo  con  lo  dispuesto  por  el  numeral  7°  del artículo 380 del Código de Procedimiento  Civil,  constituye  causal  de  revisión la vulneración del derecho de defensa  del  recurrente,  cuando  este  se  encuentre  indebidamente  representado en el  proceso,  o  cuando  ocurra la “falta de notificación o emplazamiento” para  su  comparecencia  al  mismo,  a  condición  de  que la nulidad no hubiere sido  saneada.   

                                   4.            En  el  caso  sub-lite,  encuentra  la  Corte  que  el  recurso de revisión interpuesto por DAVID ROMERO  PINEDO  contra  la  sentencia  proferida  por  el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Barranquilla  -Sala  Civil-,  el  19  de  octubre  de 1992 en este  proceso, no puede prosperar, por cuanto:   

                                 4.1.            Como puede apreciarse en  la  demanda  de revisión que obra a folios 10 a 16 del cuaderno de la Corte, en  síntesis,   el   recurrente   funda   su  recurso  en  que  no  fue  notificado  personalmente  del  auto  admisorio  de  la demanda y que, sin que se dieran los  presupuestos   para   el   efecto  el  Juzgado  Noveno  Civil  del  Circuito  de  Barranquilla,  en providencia de 18 de marzo de 1991 lo tuvo como notificado por  conducta  concluyente  y  así  se  adelantó  la  actuación  hasta llegar a la  sentencia  de  primer  grado que, consultada ante Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Barranquilla,  fue confirmada por éste en fallo del 19 de octubre  de  1992,  que,  por  lo  mismo,  adolece  de  nulidad no saneada, circunstancia  constitutiva  de  la  séptima  de las causales de revisión establecidas por el  artículo 380 del Código de Procedimiento Civil.   

                                 4.3.               Antes  de  surtirse  cualquier  actuación  por  la  curadora  ad-litem  que  le  fue  designada,  el  demandado  DAVID  ROMERO PINEDO confirió poder a un profesional del derecho, el  15  de  marzo  de  1991  (folio 48, cuaderno No. 1), para que lo representara en  este  proceso,  poder  que  fue presentado personalmente ante la Secretaría del  Juzgado Noveno Civil del Circuito de Barranquilla.   

                                 4.4.               El  citado  despacho  judicial,  en auto de 18 de marzo de 1991, reconoció al apoderado designado por  el  señor  DAVID  ROMERO  PINEDO  y,  en  esa  providencia decidió tenerlo por  notificado  por  conducta  concluyente,  del auto admisorio de la demanda (folio  50, cuaderno No. 1).   

                                 4.5.            El apoderado del señor  DAVID  ROMERO  PINEDO  no  realizó actuación alguna en las etapas del proceso,  pues  del  expediente  no  aparece que haya intervenido en la sentencia fecha en  que  se  decretó  la venta en pública subasta del bien hipotecado y se ordenó  su  avalúo  y se dispuso que se practicase la liquidación del crédito (folios  110  a  111,  C-1), al igual que tampoco intervino en la diligencia de remate de  que  da  cuenta el acta de 14 de octubre de 1993 (folios 135 a 136, cuaderno No.  1),  ni  impugnó  el  auto  de  2  de  noviembre  de  ese año que le impartió  aprobación  al  remate  aludido  y  ordenó  su  inscripción  en la Oficina de  Registro  de  Instrumentos Públicos de Barranquilla (folios 145 a 146, cuaderno  No.  1),  ni  objetó  la  liquidación  del  crédito practicada en ese proceso  (folio 148 cuaderno citado).   

                                 4.6.           No obstante lo anterior,  en  escrito  presentado  personalmente  ante  el Notario Tercero del Círculo de  Barranquilla  el  10  de mayo de 1994 (folio 155, cuaderno No. 1), por el señor  DAVID  ROMERO  PINEDO  y  por  los otros demandados, se facultó a JORGE GABRIEL  ROMERO  PINEDO  para  retirar, en su nombre los “títulos judiciales” que se  encontraren  a disposición de aquellos en este proceso, es decir, aquellos que,  conforme  lo  dice  el  Juzgado  en auto de 11 de mayo de 1994, “quedaron como  saldo  del  producto del remate y a favor de los demandados” (folio 156, C-1),  dineros  que,  efectivamente  fueron  retirados,  conforme  aparece  en  el acta  respectiva,  en  diligencia  llevada  a  cabo  el 20 de mayo de 1994 (folio 157,  C-1).   

                               4.7.            Así  las cosas, ha de  concluirse  que  no puede prosperar la pretensión de que se revise la sentencia  impugnada,  como  quiera  que salta a la vista que el señor DAVID ROMERO PINEDO  conoció  de  la  existencia  de  este proceso, que para la “defensa” de sus  “intereses”  constituyó  apoderado  (folio  48, C-1), al cual se reconoció  personería  para  actuar (folio 50, C-citado) y a quien, en consecuencia, se le  notificó  de  todas  la  providencias proferidas durante el trámite en las dos  instancias,  así como, de la misma manera, tuvo conocimiento de las diligencias  surtidas  durante  el  proceso,  como la inscripción de la orden de embargo, el  avalúo  del  inmueble,  la  liquidación  del  crédito, el remate del inmueble  hipotecado  y,  finalmente, a todo ello ha de agregarse que el propio recurrente  en  revisión  facultó  a  otro de las demandados, JORGE GABRIEL ROMERO PINEDO,  para  retirar  en  su  nombre  los  dineros  que  constituyeron  el “saldo del  producto  del  remate”  de  ese  bien,  lo  que  significa  que en aras de los  principios  superiores  de  la  lealtad,  la  buena  fe y la probidad que han de  presidir  la  actuación  de  las  partes y de las autoridades en el proceso, no  puede  aceptarse  que,  en este caso, se hubiere vulnerado el derecho de defensa  del  recurrente  en  revisión,  pues,  se  repite,  del  expediente  aparece lo  contrario.   

                               Además, en el evento de que se  hubiese  estructurado la causal invocada por el impugnador, esto es, la falta de  notificación  personal  del  auto  de  mandamiento  ejecutivo,  ella  ha debido  alegarse  cuando  se le notificó por estado el auto mediante el cual se le tuvo  notificado  por  conducta concluyente, lo cual no solo le permitió aducir dicho  motivo  sino  que  también  le daba la oportunidad para interponer los recursos  pertinente  contra  el  mandamiento ejecutivo notificado, lo que, al no hacerlo,  saneó  cualquier  vicio  de  nulidad que se hubiese presentado. Por otra parte,  también  observa  la  Corte  que  dicha nulidad fue igualmente aducida en forma  extemporánea, pues se hizo una vez concluido el proceso.   

                              Por todas estas razones, la Sala  encuentra   que   el  recurso  extraordinario  de  revisión  impetrado  resulta  infundado, lo que, en consecuencia, así será declarado   

        DECISION   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Civil  y  Agraria, administrando justicia en  nombre  de  la  República y por autoridad de la ley,  RESUELVE:   

1.-            Declárase infundado el recurso  extraordinario  de  revisión  interpuesto  por  DAVID  ROMERO  PINEDO contra la  sentencia   proferida   por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Barranquilla  el 19 de octubre de 1992, en el proceso ejecutivo promovido por la  CAJA  DE  CREDITO  AGRARIO  INDUSTRIAL  Y  MINERO, JORGE GABRIEL, DAVID, JAIME y  ASTRID ROMERO PINEDO.   

2.-              Condénase   en   costas  y  perjuicios  al recurrente, para cuyo pago se hará efectiva la caución prestada  mediante  póliza  judicial  No.  217004  expedida  por la Compañía de Seguros  Atlas  S.  A.  (folio 19, C-Corte). Liquídense las costas por Secretaría y los  perjuicios  mediante trámite incidental (artículo 384 Código de Procedimiento  Civil  ).                      

3.-  En  su  oportunidad,  devuélvase  al  Tribunal   de   origen   el   expediente   del   proceso   cuya   sentencia   se  revisa.   

4.- Líbrese por la Secretaría los oficios  del caso. Cumplido lo anterior archívese esta actuación.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSE FERNANDO RAMIREZ GOMEZ  

NICOLAS BECHARA SIMANCAS  

JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES  

CARLOS ESTEBAN JARAMILLO SCHLOSS  

PEDRO LAFONT PIANETTA  

RAFAEL ROMERO SIERRA  

JORGE SANTOS BALLESTEROS    

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