A- 16-01-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

Magistrado Ponente  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Bogotá D. C., dieciséis de enero de dos mil  catorce   

Discutido y aprobado en sesión de veintisiete  de noviembre de dos mil trece   

Ref.             Exp.:  11001-31-03-028-2005-00753-01   

Se decide el recurso de reposición formulado  contra  la providencia mediante la cual se inadmitió la demanda presentada para  sustentar el recurso de casación.   

I. ANTECEDENTES  

1.  Olga  Cecilia  Gordillo  Álvarez  promovió proceso de declaración de pertenencia respecto de  un  inmueble localizado en la ciudad de Bogotá, al cual se le identifica con el  folio de matricula No. 50C-1262382.   

                   2.   El   fallo   de   primera   instancia  accedió  al  petitum de la demanda.   

                   3.  El  veintitrés  de  junio de dos mil once, el Tribunal revocó lo  decidido  por el a quo y en su  lugar, denegó las pretensiones de la actora.   

                   5.  En  providencia  de treinta de agosto de dos mil trece, la Sala lo  declaró inadmisible.   

                   6.   La   impugnante   formuló   reposición  frente  a  la  anterior  providencia,  con  el  objeto  de  que  se  admita la demanda, por cuanto, en su  criterio, aquella satisface las exigencias legales.   

II. CONSIDERACIONES  

                   1.  Al  tenor  de  lo  preceptuado por el artículo 348 del Código de  Procedimiento  Civil, la reposición procede, salvo norma que lo prohíba, entre  otras    providencias,    contra    los    autos    que    dicte    “la  Sala  de  Casación  Civil  de la  Corte   Suprema  de  Justicia,  para  que  se  revoquen  o  reformen”.   

                     El señalado  medio  de  impugnación se interpone ante el funcionario u órgano que dictó la  providencia  con  la  finalidad de que sea él mismo quien la estudie de nuevo y  la   revoque,   modifique,   aclare   o   adicione,   si   advierte  que  estuvo  equivocada.   

                             2.  Luego  de  revisar  el proveído que se cuestiona y de  confrontar  su  contenido  con  los  argumentos  expuestos por el recurrente, se  evidencia  que  aquél se encuentra ajustado a derecho, de ahí que no hay lugar  a reponerlo, por lo siguiente:   

                                              2.1.  Es  preciso  reiterar  -tal  como se  señaló  en  el  proveído  recurrido  –  que la sustentación de la demanda de  casación  debe  cumplir  con  un  mínimo  de  requerimientos  formales para su  admisión,  cual  lo  reclaman  los  artículos 374 del Código de Procedimiento  Civil   y   51   del   Decreto   2651   de   1991,1 y lo ha manifestado esta Corte  en invariable jurisprudencia.   

                         En  ese  sentido,   se  ha  explicado  que  “…relativamente  a tales requisitos, el artículo 374 del C. de P. C.  establece  que la demanda que recoja la acusación debe contener por separado la  formulación  de  los  cargos contra la sentencia recurrida; además, explicitar  los  fundamentos  de  cada  acusación, proceder que corresponde asumir en forma  clara            y           precisa…”2   

                      La claridad  consiste  en que sea fácilmente inteligible; en tanto que la precisión implica  que  sus  expresiones puedan entenderse en un solo sentido, es decir que no sean  equívocas,  de ahí que un cargo casacional solo alcanzará exactitud si guarda  perfecta  simetría  con  el supuesto error al que alude, por eso se dice que la  precisión  apareja  una  plena correspondencia entre el ataque y las razones en  las que se soportó el fallo censurado.   

                    La Sala tiene  decantado   que   la   carga   procesal  atribuida  al  recurrente  “reclama   que   su  crítica  guarde  adecuada  consonancia  con  lo  esencial  de  la  motivación  que  se  pretende  descalificar,  vale  decir  que  se  refiera  directamente a las bases en verdad  importantes  y  decisivas en la construcción jurídica sobre la cual se asienta  la  sentencia, habida cuenta que si blanco del ataque se hacen los supuestos que  delinea  a  su  mejor  conveniencia  el  recurrente  y  no los que objetivamente  constituyen  fundamento  nuclear  de  la  providencia,  se  configura un notorio  defecto   técnico   por   desenfoque   que   conduce   al   fracaso  del  cargo  correspondiente”.3   

                                              2.2.  Contrario  a la opinión del censor,  la  inadmisión  de  la demanda por defectos de técnica no comporta un proceder  irregular  que  contraría  los preceptos legales, como quiera que tales errores  tornan  imprecisa  la  acusación, y ello se erige en obstáculo para adentrarse  en el examen de fondo de la censura.   

La  determinación adoptada en este caso, en  modo  alguno, significó un desconocimiento de los parámetros señalados por la  ley  adjetiva;  por  el  contrario, se ajustó a ella con estrictez, tal como se  explicó   en   casos   similares,  en  los  que  se  estimó  que  “palmarios  defectos de técnica (…)  impiden  la  admisión  de  la demanda”.4   

2.3. Del examen del  escrito  contentivo  de  la reposición, se advierte que el inconforme no refuta  las  consideraciones  que  soportaron  la  determinación  cuestionada,  pues la  alegación  expuesta  se limita a reproducir, en su mayoría, los argumentos del  primero  de  los  cargos  casacionales  que  formuló;  empero,  no se ocupó de  demostrar  que  el  escrito  de  sustentación  satisface  los  requisitos  cuya  ausencia  puso  de  presente  la Sala para inadmitirlo, con lo que no evidenció  los  yerros  que  simplemente  enuncia  respecto  de la providencia objeto de su  reproche.   

Ha sido doctrina constante de la Corte que si  la  parte  presuntamente  agraviada  con  el fallo que clausura el debate en las  instancias,  no  elabora un escrito de impugnación acorde con lo estipulado por  la  ley,  como  cuando  no  cita  la  causal esgrimida; mezcla en el mismo cargo  varias  de  las  previstas  en  el  artículo  368 procedimental; no señala las  normas  sustanciales  violadas, o las que se enumeran no tienen tal naturaleza o  son  impertinentes  al  litigio;  omite  especificar  la  clase  de  error,  los  preceptos  probatorios  infringidos  o  las  probanzas respecto de las cuales se  alega  tal  yerro,  o  se  abstiene de impugnar todos los fundamentos del fallo,  entre  otras  deficiencias, la Corporación no podrá dar curso a los ataques y,  lo  procedente será, entonces, declarar inadmisible el motivo aducido, o varios  de ellos, o todo el escrito de sustentación, según fuere el caso.   

En  tal evento, al censor no le es admisible  argüir  que  es  necesario  privilegiar lo sustancial sobre las formalidades, o  que  se  incurre  en  denegación  de  justicia,  pues  como  lo ha señalado la  jurisprudencia   “la   prevalencia   del   derecho  sustancial  prevista  en  el  artículo  228  de  la  Constitución  Nacional no  significa  la proscripción de las formas y principios consagrados en el derecho  procesal,  porque  es a través del proceso, entendido éste como un conjunto de  actos  destinados  a  la dación del derecho, como los órganos jurisdiccionales  administran               justicia”.5     

Por  consiguiente,  no  podría admitirse el  libelo  con  desconocimiento  de las falencias que llevaron a su inadmisión, en  procura   de  no  afectar  el  derecho  a  impugnar  de  la  parte,  porque  las  insuficiencias  de  los ataques planteados impiden un pronunciamiento de mérito  sobre  los  cargos  en  los  cuales  se estructuró la censura, las que, dado el  carácter  excepcional  del recurso, no pueden ser subsanadas por la Corte, pues  le  está  vedado  cualquier  comportamiento  oficioso  con  el  que se trate de  enderezar las acusaciones deficientemente formuladas.    

Lo anterior supone que una decisión como la  que  ahora  se  reclama  no  puede  proferirse,  lo que además deriva de que la  providencia  objeto  del  medio  de defensa ordinario no incurrió en desacierto  que  la  torne  susceptible  de  ser revocada, o conduzca a su reforma en algún  sentido.    

2.4.  En efecto, no  es  posible  soslayar  que  en  la sustentación del primer cargo, fundado en la  causal  primera  que  consagra  el  artículo  368  del  estatuto  procesal,  el  impugnante  no  señaló  de  forma  concreta  el  yerro  fáctico  atribuido al  ad  quem, ni la manera en que  se  habría  producido  la  violación  de  normas sustanciales con ocasión del  mismo,  como  tampoco  su  conexidad  con la providencia recurrida, amén de las  equivocaciones  consistentes  en  desarrollar  argumentativamente tal acusación  como  si  se  tratara  de  un error de iure,  y  en  la exposición de reproches relativos a la incorporación,  contradicción   y  mérito  de  pruebas  documentales,  no  planteados  en  las  instancias del juicio.   

Los dos cargos restantes también se apartan,  en  su  formulación,  de  las  reglas  técnicas  que  se  impone  atender para  estructurarlos  de  modo  adecuado, porque si en el primero de ellos se efectúa  un  cuestionamiento al ad quem  por  falta  de  apreciación  de  la  demanda,  por  cuanto  sus consideraciones  evidencian  que  procedió en contravía de lo expresado en ese libelo, es claro  que  el  ataque ha debido plantearse con apoyo en la causal primera de casación  y no en la segunda, como se hizo.   

Por  último, ha recalcado la jurisprudencia  que  es  improcedente admitir una acusación bajo el amparo de la causal quinta,  cuando  el  recurrente no está legitimado para invocarla. En ese sentido, se ha  dicho  que  “la  jurisprudencia  ha  reconocido una  regla  técnica  referente  a  la  legitimación,  a  saber,  que  tal motivo de  casación  solo  puede  ser  alegado  por  el  sujeto afectado por la actuación  presuntamente  viciada,  ya  que  todas  las  causales de nulidad se consagraron  precisamente   en  función  de  proteger  y  respetar  los  derechos  de  tales  personas”.6   

3. Por las razones  que   se   han   dejado   consignadas,  la  decisión  recurrida  se  mantendrá  inmodificable.   

III. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE:  

NO  REPONER el auto  dictado   el   treinta   de   agosto  de  dos  mil  trece  dentro  del  presente  trámite.   

Notifíquese.  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

JESÚS VALL DE RUTEN RUIZ    

1  Adoptado  como  legislación  permanente  por  el artículo 162 de la Ley 446 de  1998.   

2 Auto  de 12 de mayo de 2009, exp. 2001-00922-01.   

3  Sentencia de 19 de diciembre de 2005, exp. 7864.   

4 Auto  de 14 de diciembre de 2011, exp. 2006-00453-01.   

5  CCXXV, 1ª parte, p. 612.   

6  Providencia de 28 de agosto de 2013, exp. 1996-07480-01.     

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