AC168-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE  SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA    DE   CASACIÓN  CIVIL   

AC168-2014   

Radicación    n°  0800131030042004-00251-01   

Bogotá  D.  C., veintisiete (27) de enero de  dos mil catorce (2014).   

Procede la Corte a resolver lo que corresponda  sobre  la  admisión  del recurso de casación propuesto por la parte demandante  contra  la sentencia de 11 de julio de 2012, proferida por la Sala Civil-Familia  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, dentro del proceso  ordinario   de   la   sociedad   Camagüey   S.  A.  contra  Celina  Trillos  de  Álvarez.   

ANTECEDENTES  

1.- La actora reclamó en reivindicación un  lote  ubicado  en el kilómetro doce de la autopista a Puerto Colombia, que hace  parte  de  uno de mayor extensión localizado en el precitado municipio, con una  cabida  de quinientas veinticinco hectáreas con cuatro mil ciento veinte metros  cuadrados;  la condena a su contraparte para que le pague los frutos naturales y  civiles  percibidos; y la declaración de que la convocada, por ser poseedora de  mala fe, no tiene derecho a mejoras (fls. 2 a 7 del c. 1).   

2.- La demandada se opuso a las súplicas del  libelo     inicial     y     formuló     la    excepción    de    “prescripción   de   la   acción  ordinaria  reivindicatoria  de  dominio”    (fls.    88    a    97    ibídem).   

3.-  El 24 de septiembre de 2009, el Juzgado  Cuarto  Civil  del  Circuito  de  Barranquilla  desestimó  las aspiraciones del  pliego  genitor  y  tuvo  por  no  probada la mencionada defensa (fls. 430 a 442  ib);  sentencia  que apelada  por  la  actora,  el  11 de julio de 2012 fue confirmada en su integridad por el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  esa ciudad (fls. 44 a 52 del c.  4).    

4.- La gestora interpuso recurso de casación  contra     el     fallo     de    segundo    grado    (fl.    55    ibídem),  por  lo cual dicha Corporación  ordenó  justipreciar  el interés para recurrir, mediante perito designada (fl.  64).   

5.-  La  auxiliar  de la justicia nombrada y  posesionada  adjuntó  dictamen  realizado  por  un  arquitecto  inscrito  en el  Registro  Nacional  de  Avaluadores  –  Consejo Regional de Atlántico y Guajira  (fls.  72  a 101), quien conceptuó que el valor comercial del inmueble visitado  el  “31/01/2013”, ubicado  en  la  banda  norte  de  la  autopista  vía  al  mar  a  11  kilómetros de la  circunvalar,  es  de  trescientos treinta y siete millones novecientos treinta y  seis mil ochocientos noventa y dos pesos ($337.936.892).   

6.-  El  24 de julio de 2013 se concedió la  impugnación  extraordinaria  porque  la  providencia atacada es susceptible del  remedio  invocado,  y por cuanto la cifra indicada en la experticia “alcanza       a      cubrir      el      interés      legalmente  establecido” (fls. 47 a 49).   

1.-   El  artículo  366  del  Código  de  Procedimiento   Civil   prescribe   que  la  casación  procede  frente  a   “(…)  sentencias dictadas en segunda instancia por  los   tribunales   superiores,   cuando   el  valor  actual  de  la  resolución  desfavorable  al  recurrente  sea  o  exceda  de cuatrocientos veinticinco (425)  salarios  mínimos legales mensuales vigentes”, entre  otras,  en “las dictadas en los procesos ordinarios o  que asuman ese carácter”.   

De  tal  manera  que  la  concesión  de ese  mecanismo  se  supedita, entre otros presupuestos, a que el menoscabo ocasionado  al  impugnante  por  la sentencia alcance el monto antes señalado al momento de  emitirla,  perjuicio  que  se  contrae  al  valor  de  la  relación  sustancial  definida,  cuya  tasación  la  hará  un  perito  en  el  evento de no aparezca  determinado    antes    de    resolver    sobre    la    procedencia    de    la  impugnación.   

Al respecto, la Corte expresó:  

“(…)  si el valor de ese interés no fue  determinado  en  el  juicio,  el Tribunal, antes de resolver sobre la concesión  del  recurso,  ha  de  ordenar  que se ‘justiprecie  por  un perito’,  pues  así  lo manda el artículo 370 del C. de P. C., norma que,  en  este punto, no le da opción al sentenciador para obrar a su arbitrio, pues,  al  fin  y  al  cabo,  se  trata  de  averiguar  si la extensión del agravio es  suficiente  para  acudir  en casación, requisito que debe determinarse a partir  de   elementos   de   juicio  objetivos  que,  en  caso de faltar, tornarían precipitada cualquier decisión  que   se   adopte   en   relación   con   la   viabilidad  de  dicho  medio  de  impugnación”   (auto  de  4  de marzo de 2010,  exp. 2003-00445-01).   

Ahora  bien,  la experticia adjuntada por el  auxiliar  de  la  justicia designado por el Tribunal, si bien no es objetable de  acuerdo   con   la   expresa   previsión  del  artículo  370  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  no  exime  al  juzgador  de  examinar  si ella cumple las  exigencias  propias de ese medio de acreditación, como por ejemplo la idoneidad  del  perito  o si se realizó personalmente, así como valorarla bajo las reglas  de  la sana crítica por su naturaleza eminentemente accesoria, pues, el informe  que  se rinda únicamente tiene como fin dilucidar los aspectos vagos o ajenos a  los  conocimientos de los funcionarios, sin que sea labor del experto determinar  si procede o no el medio de contradicción propuesto.   

Sobre  el  particular  tiene  dicho la Corte  que   

“El quantum del perjuicio que legitima para  acudir  a  esta  senda,  es aquel que supera los topes de ley para el momento en  que  se  profiere  la  providencia  de  la  cual  se  deriva, pero dentro de los  límites  establecidos  por  las  partes en sus escritos (…) Adicionalmente, a  pesar  de  que  la  cuantificación  del  interés  corresponde  al fallador, el  artículo  370  ibídem  posibilita  que,  en  aquellos  casos en que no aparece  determinado  con claridad, proceda a su elucidación apoyándose en informe       idóneo      rendido      por      perito” (resaltado adrede, auto de 20 de abril  de   2012,   exp.   2000-00313,   reiterado   el   8  de  marzo  de  2013,  exp.  2003-00110).   

2.-  Como se dejó consignado anteriormente,  el  Tribunal  concedió el recurso de casación con sustento, en lo que atañe a  la  cuantía  del  interés para recurrir, en el dictamen que adjuntó la perito  designada  y  posesionada,  pero  elaborado  por  un  arquitecto  inscrito en el  Registro  Nacional  de  Avaluadores,  quien  visitó el inmueble el “31/01/2013”  (fls.  73  a  101 del c.  4).     

3.- Según lo expuesto, la Corte concluye que  el  ad-quem se precipitó al  conferir    la    impugnación    extraordinaria,    por   las   siguientes  razones:   

a.-)   El  dictamen  que  sirvió  al  Tribunal   para   colegir   “la  cuantía  del   interés”  no  es idóneo para ese propósito, pues,  su   elaboración   no  corrió  por  cuenta  de  la  perito  nombrada  por  tal  Corporación,  sino  por  otro  profesional, arquitecto, ajeno a la designación  hecha para el proceso.   

La  exigencia  de que  la experticia la  confeccione  el  “perito”  directamente  de ninguna manera es caprichosa, toda vez que el  numeral 2°  del  artículo 237 del Código de Procedimiento Civil es claro al determinar que  “Los  peritos examinarán conjuntamente las personas  o   cosas   objeto   del   dictamen   y   realizarán  personalmente    los    experimentos    e    investigaciones    que   consideren  necesarios,  sin  perjuicio  de  que  puedan  utilizar  auxiliares   o   solicitar  por  su  cuenta  el  concurso  de  otros  técnicos,  bajo  su  dirección  y  responsabilidad;  en  todo  caso  expondrán su concepto  sobre  los  puntos  materia del dictamen” (resaltado fuera del texto).   

Y al analizar una cuestión similar, la Corte  indicó:   

La  eficacia  de  ese medio de prueba, está  comprometida   al  menos  parcialmente,  porque  el  perito  designado  para  la  confección  del  dictamen  es  el  ingeniero civil […], quien se apoyó en el  profesional  antes  nombrado, al igual que en […], para su desarrollo, y en lo  atinente  a  la  labor  desplegada por el primero de tales colaboradores, consta  que  llevó  directamente al proceso lo por él conceptuado sobre los puntos del  cuestionario  en  torno  a  la  “zona  verde,  patio  privado, salón comunal,  guardería  y  minimarket”,  e  inclusive  de  la  misma  forma  presentó  la  “aclaración  y  complementación”  que se solicitó, sin que el auxiliar de  la  justicia  a  quien  se  le  encomendó el trabajo, hubiere dado cuenta de la  responsabilidad  que  tuvo  en  su  confección  ni  expresado concepto sobre el  mismo,  por  lo  que  se  apartó  de  la  regla contenida en el numeral 2º del  artículo  237  del  Código de Procedimiento Civil…  (CSJ.   S.C.,   1°   de   noviembre  de  2011,  Rad.  2002-00292-01).   

Es  cierto que el artículo 237 ibídem  permite  al  perito  “utilizar  auxiliares”  o “solicitar   el   concurso   de   otros   técnicos”;  pero  ello no implica, de ninguna forma, que el auxiliar nombrado  quede  eximido  de  su  obligación  de  exponer  “su  concepto  sobre  los  puntos  materia  del dictamen”,  cosa que aquí evidentemente no aconteció.   

b.-)  Es  más,  el sentenciador goza de una  discreta  autonomía  para  apreciar la comentada experticia, de acuerdo con las  reglas  de  la sana crítica y, especialmente, los parámetros señalados por el  artículo  243  del  estatuto  procesal  civil.   Sin  embargo,  ello no lo  faculta  para  sustituir  ese  medio  probatorio  por  otro, como el avalúo del  arquitecto  contratado  por la perito nombrada, para tasar el perjuicio irrogado  por el fallo opugnado.   

c.-) Adicionalmente, la cuantificación hecha  en  el  citado  “avalúo”,  lo  fue,  según  se  afirma,  para  el  año 2013, olvidando que el desmedro se  contrae  a  la  aspiración  frustrada  en la fecha de la sentencia, esto es, al  valor de mercado del inmueble para el 11 de julio de 2012.   

4.-  Siendo  ello  así,  la  concesión del  recurso  de  casación  fue  prematura  y,  por  consiguiente,  se devolverá el  expediente  para  que  la  situación  sea  reexaminada, atendiendo los aspectos  antes analizados.   

Por lo expuesto, la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

         Primero:           Declarar  prematura  la  concesión  del recurso de casación por la  Sala  Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla,  dentro del proceso de la referencia.   

         Segundo:     Devolver    la  actuación  a  la oficina de origen, para que allí se determine  el  interés  para recurrir, y una vez agotada la actuación pertinente, proceda  como corresponda.   

Notifíquese   

FERNANDO    GIRALDO  GUTIÉRREZ   

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