AC2060-2014 [2009-00736-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado Ponente  

AC2060-2014  

Radicación    nº  11001-31-03-027-2009-00736-01   

(Discutido   y   aprobado   en  sesión  de  veintisiete de febrero de dos mil catorce)   

Bogotá D.C., veinticinco (25) de abril de dos  mil catorce (2014).   

Se decide el recurso de reposición formulado  contra  la providencia dictada el trece de enero de dos mil catorce, mediante la  cual  se  inadmitió  la demanda que presentó la parte actora para sustentar el  recurso extraordinario de casación.   

I. ANTECEDENTES  

1.  El  demandante  promovió  proceso de responsabilidad contractual, a fin de que se declarara que  Seguros  de  Vida  Suramericana  S.A.  está  obligada  a pagarle la prestación  cubierta  en  la  póliza  de seguro de vida con participación No. 475551 en su  amparo  de  invalidez por enfermedad, y en consecuencia se le condene a sufragar  la  suma de $177’418.154,oo  más  los intereses de mora a la tasa máxima autorizada legalmente, desde el 15  de julio de 2009. [Folio 73, c. 1]    

          2.  En  fallo  de  31  de  julio  de 2012,  el   a-quo   negó   las  pretensiones impetradas. [Folio 520, c. 2]   

          3.  El  6  de mayo de 2013, al resolver la  apelación   formulada   por  la  demandante,  el  ad  quem   confirmó   lo   decidido  por  el  juez de primera instancia. [Folio 48, c.  3]   

          4.  La  promotora  del juicio recurrió en  vía  de  casación,  y presentó el libelo con el que sustentó la impugnación  extraordinaria. [Folios 5 a 45, c. 4]   

          5. En auto de 13 de enero de 2013, la Sala  declaró  inadmisible  la demanda y por ende, desierto el recurso. [Folio 67, c.  4]   

          6.   El   extremo  casacionista  formuló  reposición  frente a la anterior providencia, argumentando que su interés para  invocar  la  causal  quinta  deviene  del perjuicio irrogado al no permitírsele  presentar   sus   alegatos   ante   la   misma   autoridad  que  resolvería  la  apelación.    Insistió,   además,  en  el  carácter  de  manifiestos  y  trascendentes  de  los  yerros  de  apreciación  probatoria que le enrostró al  Tribunal  en  los  cargos  segundo  y  tercero,  de  ahí  que  la  Corporación  «ab  initio»  no  debió  descartar su presencia.   

En  relación  con el cuarto ataque, indicó  que  precisó  con  exactitud el error de hecho en que incurrió el ad  quem  al  derivar  un  indicio  en su  contra   de   una  conducta  que  objetivamente  no  permitía  tal  inferencia.   

II. CONSIDERACIONES  

          1.  Al  tenor  de  lo  preceptuado  por el  artículo  348 del Código de Procedimiento Civil, la reposición procede, salvo  norma  en  contrario,  entre  otras providencias, en relación con los autos que  dicte  «la  Sala  de  Casación  Civil  de  la Corte  Suprema   de   Justicia,   para   que   se   revoquen   o   reformen».   

          El  señalado medio de impugnación se interpone ante el funcionario  u  órgano  que  dictó  la  providencia,  con la finalidad de que sea él mismo  quien  la  estudie  de  nuevo,  y  la  revoque, modifique, aclare o adicione, si  advierte que estuvo equivocada.   

          2.  Luego  de  revisar el proveído que se  cuestiona  y  de  confrontar  su  contenido  con los argumentos expuestos por el  recurrente,  se  evidencia  que  no  hay lugar a variarlo, como enseguida pasa a  explicarse.   

          2.1.  Es  preciso  reiterar  -tal  como se  señaló  en  el pronunciamiento que es objeto de crítica- que la sustentación  de  la  demanda  de  casación  debe  cumplir  con  un mínimo de requerimientos  formales  para  su admisión, cual lo reclaman los artículos 374 del Código de  Procedimiento  Civil  y  51  del  Decreto 2651 de 1991, y lo ha manifestado esta  Corte en invariable jurisprudencia.   

          En  ese sentido, se ha explicado que «…  relativamente  a  tales  requisitos,  el artículo 374 del C. de P. C. establece  que  la  demanda  que  recoja  la  acusación  debe  contener  por  separado  la  formulación  de  los  cargos contra la sentencia recurrida; además, explicitar  los  fundamentos  de  cada  acusación, proceder que corresponde asumir en forma  clara    y    precisa»  (CSJ    AC,    Auto    12    May.    2009,    Rad.  2001-00922-01).   

          La  claridad  consiste  en que sea fácilmente inteligible, en tanto  que  la  precisión  implica  que  sus  expresiones puedan entenderse en un solo  sentido,  es  decir  que  no  sean  equívocas,  de ahí que un cargo en sede de  casación  solo  alcanzará  exactitud  si  guarda  perfecta  simetría  con  el  supuesto  error  al  que  alude,  por  eso se dice que la precisión apareja una  plena  correspondencia  entre  el ataque y las razones en las que se soportó el  fallo censurado.   

Sobre  lo  anterior,  conviene  memorar  lo  sostenido  por  la  doctrina  jurisprudencial de esta Corporación conforme a la  cual    la    carga    procesal    atribuida    al   recurrente   «reclama   que  su  crítica  guarde  adecuada  consonancia  con  lo  esencial  de  la  motivación  que  se  pretende descalificar, vale decir que se  refiera  directamente  a  las  bases  en  verdad  importantes  y decisivas en la  construcción  jurídica  sobre  la  cual  se  asienta  la sentencia»  (CSJ SC, 19  Dic.  2005,  Rad.  7864;  CSJ  SC, 9 Abr. 2008, Rad. 2000-00435; CSJ AC, 29 Jul.  2010, Rad. 2005-00366).   

La   precisión   o   exactitud   de   una  explicación,  por  lo  tanto,  está estrechamente relacionada con su atinencia  frente  a  lo  que  constituye  el  objeto  del  enunciado,  así  como  con  su  completitud,  esto  es  con  su  cualidad para erigirse en condición suficiente  para desvirtuar las bases de la providencia impugnada.   

2.2. Las anteriores  aclaraciones  resultan necesarias frente a la afirmación del recurrente, según  la  cual  no  incurrió en los defectos técnicos señalados por la Corte porque  lo  cierto es que se presentaron insalvables deficiencias que tornaron imprecisa  la  acusación,  lo  que  de  suyo,  constituye obstáculo para adentrarse en el  examen de fondo de la censura.   

En efecto, en el primer cargo formulado bajo  el  amparo  de  la causal quinta de casación, el censor alegó que se incurrió  en  la  causal  de  nulidad  prevista  en  el  numeral 6º del artículo 140 del  Código  de  Procedimiento  Civil, por cuanto pese a que tuvo lugar la audiencia  de  alegaciones  en  segunda  instancia,  la  misma  se surtió ante una Sala de  decisión  diferente  a  la  que  después  profirió  la sentencia cuestionada.   

Al respecto, la Corporación indicó que tal  reparo  carecía  de  sustento,  por  cuanto  el  actor  no  demostró de manera  suficiente  cómo le afectó a su situación particular el presunto vicio, amén  de  que  planteó  una  hipótesis  claramente  distante  de  la  prevista en la  norma.   

En  esa materia, es necesario reparar en que  frente   al   señalado   motivo   casacional,   «la  jurisprudencia  ha reconocido una regla técnica referente a la legitimación, a  saber,  que  tal  motivo  de  casación  solo  puede  ser  alegado por el sujeto  afectado  por  la actuación presuntamente viciada, ya que todas las causales de  nulidad  se  consagraron  precisamente  en  función  de proteger y respetar los  derechos  de tales personas»  (CSJ AC, 28 Ago. 2013, Rad. 1996-07480).   

Se   ha  dicho  también  que  la  exitosa  invocación  del  ataque encaminado a poner de presente la configuración de una  causa  de  nulidad  procesal,  está  supeditada  a  las siguientes condiciones:   

«a)  Que  las  irregularidades   aducidas   como   constitutivas  de  nulidad  general  existan  realmente;  b) Que además de corresponder a realidades procesales comprobables,  esas  irregularidades  estén  contempladas taxativamente dentro de las causales  de  nulidad  adjetiva  que  enumera el referido artículo 140; y por último, c)  Que  concurriendo  los  dos presupuestos anteriores y si son saneables, respecto  de  las  nulidades  así  en  principio  caracterizadas  no  aparezca que fueron  convalidadas  por  el  asentimiento  expreso  o tácito de la persona legitimada  para  hacerlas  valer»  (CSJ  SC,  5 Dic. 2008, Rad.  1999-02197).   

En  ese  mismo  sentido, en otra ocasión la  Sala  sostuvo  que  «miradas  más  como fórmula de  reparación   que   como  sanción  y  atendido  su  carácter  fundamentalmente  preventivo,  las nulidades obedecen a unos ciertos y determinados principios que  las  justifican  y  sustentan; háblase así de los postulados de especificidad,  convalidación  y  protección,  el  último  de los cuales, en cuanto es el que  viene  al  caso,  ha  sido  consagrado  con  el  fin  de resguardar a   la   parte   cuyo   derecho  fue  cercenado  por  causa  de  la  irregularidad»     (se    destaca)    (CSJ SC, 17 Fe. 2007, Rad. 7509)   

2.3. De la revisión  del  libelo  se  advierte  que  el  recurrente  no  explicó  en qué medida, la  realización  de  la  audiencia precitada, ante magistrados diferentes a los que  resolvieron  la  controversia,  lo  afectaba, o la razón específica por la que  tal  suceso  tenía  entidad  para  generar  la  vulneración  de  su derecho de  defensa,  como  quiera  que  se limitó a señalar que su condición de parte le  otorgaba  legitimación  o  por  lo  menos  hacía  presumir la existencia de un  perjuicio,   a   efectos  de  invocar  la  presunta  irregularidad  como  motivo  casacional.   

En ese contexto, se hace patente la carencia  de  exactitud  y  precisión  exigidas  en  la  sustentación que del cargo debe  efectuar  el  recurrente,  y  por  ende,  no resultaba idónea para que respecto  suyo, pudiera admitirse la impugnación extraordinaria.   

2.4.  Frente a los  ataques  segundo a cuarto, fundados en la causal primera, en razón de yerros de  orden   fáctico   que   habría   cometido   el   ad  quem  al  valorar los medios de convicción, el censor  tiene  la  carga  de  demostrar  la evidencia y trascendencia del desacierto que  atribuye  al  sentenciador,  esto  es,  que existe una manifiesta contradicción  entre  lo  afirmado  por el fallador y la realidad que aflora de las pruebas que  obran  en  el  proceso,  la que incidió de manera determinante en la equivocada  resolución del litigio.   

En relación con lo precedente, la Sala tiene  aceptado   que   cuando   al   juzgador  se  imputa  un  error  de  facto        es        entonces  de contraponer la interpretación que de las pruebas hace  el  censor  con  la  que  hiciera el Tribunal…El impugnador, con miras a dejar  sentada  la  presencia  del yerro, tiene que cotejar lo expuesto en el fallo con  lo  representado por la prueba, a fin de que imperativa  «su  cabal demostración, pues “no se trata de esa  confrontación   brote  el  desacierto  del  sentenciador,  de  manera  clara  y  evidente»  (CSJ SC, 29 Feb.  2000, Rad. 6184; CSJ SC, 19 Dic. 2005, Rad. 16820).   

Sin embargo, el inconforme circunscribió su  crítica   a   señalar   la   existencia   de   los   supuestos  «errores   de   hecho   en  la  valoración  de  pruebas»  sin  acreditarlos, ni expresar en qué consistían, limitándose  a  plantear  su  existencia  y  a exponer sus puntos de vista sobre cómo debió  efectuarse  la ponderación de algunas probanzas, entre ellas, el interrogatorio  rendido  por  dicha  parte,  los  documentos  que  contienen las condiciones del  contrato  de  seguro  y  la  historia  clínica  que  se  incorporó al proceso.   

Ciertamente,  a  lo largo de la disertación  acusatoria  no  se  ve  aparecer  algún argumento concreto, claro, preciso, que  realmente  apunte  a  demostrar  el  yerro  endilgado al Tribunal. El recurrente  simplemente  emitió  opiniones  divergentes  con el fallo objeto de censura, en  las  que  no se ocupó de determinar cómo cada medio probatorio individualmente  considerado  revelaba  esa falencia denotada en la contemplación objetiva, pues  su alegato se restringió a presentar su propia apreciación.   

En  ese  orden  de ideas, si la Corporación  declaró   inadmisible   la   demanda   por  cuanto  advirtió  que  los  cargos  fundamentados  de  la  manera  expuesta  no  se ajustan satisfactoriamente a las  formalidades  del  artículo  374  del  estatuto  procesal,  se  concluye que no  procede   revocar   o   reformar   en  algún  sentido  aquella  determinación.   

3.  Por las razones  que  se  dejaron  consignadas,  se  mantendrá inmodificable el auto materia del  reproche.   

III. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE:  

NO   REPONER  la  providencia  dictada  el  trece  de enero de dos mil catorce dentro del presente  asunto.   

Notifíquese.  

JESÚS VALL DE RUTEN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA     

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