AC2279-2015

2015

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Corte          Suprema de Justicia          

Sala          de Casación Civil    

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION CIVIL  

AC2279-2015  

Radicación n°  20001-31-03-002-2008-00268-01  

Bogotá D.C., cuatro (4)  de mayo de dos mil quince (2015).  

Procede la Corte a resolver lo  que corresponde sobre la admisión del recurso de casación  propuesto por Víctor Raúl Pérez Gómez  frente la sentencia de 23 de octubre de 2015, proferida por la Sala  Civil Familia de Descongestión del Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Valledupar, dentro del proceso ordinario del  impugnante, Eleazar y Fernando Pérez Gómez, contra  María Leonor Quiroz Mateus y Pedro Pérez Álvarez.  

ANTECEDENTES  

            

1. Los          accionantes, «en          calidad de herederos abintestato de la de cujus Dionisia Gómez          Pérez»,          pidieron declarar que el predio ubicado en la calle 22 # 16-71 de          Valledupar, con matrícula inmobiliaria 190-3951, les          «pertenece          totalmente (…) en un 11.433% a cada uno de ellos, conforme          adjudicación hecha en fallo Nro. 063 de 8 de mayo de 2000          proferido por el Juzgado Primero Promiscuo de Familia de          Barrancabermeja»,          cuotas estas que les deben ser restituidas.  

Adicionalmente,  la cancelación de la «anotación  Nro. 4 de fecha 05 de agosto de 1987 radicación 5014 en donde  el señor Pedro Álvarez vende el 50% de sus derechos a  la señora María Leonor Álvarez Mateus»  (folio 26, cuaderno 1).  

            

2. Sustentaron          sus reclamos así (folios 24 al 27, cuaderno 1):  

            

1. Son          hijos del matrimonio conformado por Pedro Pérez Álvarez          y Dionisia Gómez de Pérez, esta última          fallecida el 20 de diciembre de 1986.  

            

2. En          vigencia de la sociedad conyugal los esposos adquirieron dos          inmuebles, uno con matrícula inmobiliaria 303-0003398          localizado en Barrancabermeja y el otro con folio 190-3451 en el          barrio La Granja de Valledupar.  

            

3. Pérez          Álvarez          enajenó          a «María          Leonor Mateus»          (sic) en 1978,          el          predio de la capital del Cesar, pero readquirió el cincuenta          por ciento (50%) «por          medio de escritura pública Nro. 1228 de 19 de julio de 1983»,          reingresando al haber común.  

            

4. Pasados          siete meses del fallecimiento de Dionisia, el cónyuge          supérstite transfirió «el          50% del referido bien nuevamente a la señora Leonor Quiroz          Mateus, realizándose la venta cuando ya se encontraba la          sociedad conyugal disuelta y por liquidar».  

            

5. Pedro          Pérez Álvarez y Jairo Arturo Pérez Gómez          adelantaron la sucesión de Dionisia ante el Juzgado Primero          Promiscuo de Familia de Barrancabermeja, sin que ellos y los          restantes hijos se enteraran.  

            

6. Promovieron          acción de petición de herencia que les fue favorable,          por lo que al rehacer la partición en ese mismo Despacho se          adjudicó a Fernando, Víctor Raúl, Eleazar y          Ludys María Pérez Gómez el «11.433%          del inmueble ubicado Calle 22 # 16-71 barrio La Granja, en la ciudad          de Valledupar con matrícula inmobiliaria No. 190-3951»,          para cada uno.  

            

7. No          fue posible inscribir ese fallo «por          cuanto el Juzgado no solicitó la cancelación de la          anotación Nro. 4 de fecha 05 de agosto de 1987 radicación          5014 en donde el señor Pedro Álvarez vende el 50% de          sus derechos a la señora María Leonor Álvarez          Mateus».  

8. El          artículo 1328 del Código Civil dispone que «un          heredero puede adelantar la acción reivindicatoria contra un          tercero, diferente de los demás herederos, que sea poseedor          de cosas hereditarias, en virtud de enajenaciones realizadas por          estos».  

            

3. Los          demandados, una vez notificados, se opusieron y formularon como          defensas la «prescripción»          y «falta          de causas para pedir»          (folios 41 al 44, cuaderno 1).  

            

4. La          sentencia del Juzgado Segundo Civil del Circuito de Valledupar (7          feb. 2012) declaró probada la «prescripción»          y negó las pretensiones, lo que impugnó Víctor          Raúl Pérez Gómez          (folios          34 al 48, cuaderno 1).  

            

5. El          superior dispuso revocar el numeral primero, que tuvo por          establecida la excepción, para desestimarla. Así          mismo, confirmó «los          numerales segundo y tercero»          con los que se desató adversamente la litis, imponiendo          condena en costas a los promotores  (folios 22 al 34, cuaderno 7).  

            

6. El          apelante interpuso recurso de casación, que le concedió          el Tribunal (folios 123 al 125, cuaderno 7).  

CONSIDERACIONES  

            

1. La naturaleza extraordinaria          de este medio de impugnación, exige el cumplimiento de          rigurosos requisitos, en lo que se refiere a la interposición          y concesión, que no pueden ser obviados por quien profiere el          fallo atacado.  

Es así como se debe  verificar la oportunidad en su formulación, la clase de  asunto, el interés que le asiste al opugnante y los efectos de  la providencia cuestionada.  

La decisión de  admitirlo, por ende, lleva implícito un examen exhaustivo de  que los pasos previos al arribo del expediente a la Corte estén  satisfechos. De no ser así, deben volver las actuaciones al  Despacho de origen para que se solucionen los aspectos que lo tornan  prematuro.  

Esta Corporación frente  al tema, dijo que  

(…) se  le ha atribuido competencia para decidir sobre la admisión del  recurso de casación, facultad que implica no solo verificar  los requisitos legales para ello, sino también auscultar la  labor del Tribunal con el fin de constatar que la concesión se  ajustó al ordenamiento jurídico, por manera que si se  evidencia que el ad quem se apresuró al conceder el recurso  extraordinario, dicha determinación no obliga a la Corte a  admitir el recurso de casación, etapa distinta y posterior a  la surtida ante el juzgador de segundo grado  (AC de 31 jul. 2012, rad. 2012-00264, reiterado en AC1188-2015).  

            

2. La labor de establecer el          quantum del          perjuicio que legitima para disentir de las sentencias susceptibles          de casación, corresponde al funcionario encargado de conceder          el ataque, quien puede acudir al auxilio de un profesional          especializado cuando existan inconvenientes para concretarlo.  

Una vez rendido el informe, no  quiere decir que sea obligatorio para el juzgador, quien debe  valorarlo como complementario y esclarecedor de aspectos que le son  ajenos, pudiendo apartarse de él o acogerlo parcialmente de  acuerdo con una apreciación crítica.  

La Corte advirtió sobre  el particular que:  

La debida  concesión del recurso de casación está  condicionada, entre otros factores, por el valor actual del agravio  que la sentencia acusada le hubiere ocasionado al impugnante  (artículo 366 del Código de Procedimiento Civil), el  cual puede ser establecido o acreditado, ya con soporte en los medios  probatorios que obren en el proceso, ora con apoyo en un dictamen  pericial ordenado para tal efecto, cuando aquel “no aparezca  determinado”, según lo precisa el artículo 370  ibídem (AC  de 6 de marzo de 2012, rad. 2006-00005, citado en AC443-2015).  

            

3. Cuando las partes son          plurales, es menester verificar si el recurso lo interponen todos o          algunos de sus integrantes; así mismo, en qué calidad          actúan. Estas condiciones tienen relevancia en la forma como          se cuantifica el interés que asiste al litigante inconforme,          ya sea por el total, cuando se trata de litisconsortes necesarios, o          dividiéndolo por la participación de cada uno, si son          facultativos.  

La Sala al respecto tiene dicho  que  

La labor de  tasación del desmedro económico del impugnante, que  está a cargo de quien concede el medio de contradicción,  no presenta mayor dificultad cuando se trata de partes singulares.  Sin embargo, contemplan los artículos 50 y 51 del Código  de Procedimiento Civil la posibilidad de que su conformación  sea plural, en cuyo caso la calidad que tengan como litisconsortes  facultativos o necesarios incide en la decisión que se tome,  pues, mientras que los primeros son considerados como litigantes  separados, a los últimos los une un vínculo tal que la  resolución para todos ellos es uniforme (…) Bajo ese  criterio, cuando varios interesados acuden al unísono en  acumulación de pretensiones como accionantes, aun sabiendo que  pueden formular sus reclamos de manera independiente, sus  expectativas en las resultas del debate difieren, lo que conlleva a  un análisis individualizado de su interés para  controvertir la decisión del juzgador, en el caso de que uno o  varios de ellos advierta que la misma les es lesiva  (AC 25 ene. 2013, rad. 2009-00676, citado en AC443-2015).  

            

4. Tienen relevancia para la          resolución que se toma los siguientes hechos:  

            

1. Que el pleito lo promovieron          Víctor Raúl, Eleazar y Fernando Pérez Gómez          «actuando en          nuestro propio nombre y representación y en calidad de          herederos abintestato de la de cujus Dionisia Gómez Pérez»          (folio 1, cuaderno 1).  

            

2. Que sus pretensiones          consistieron en          (folio 26,          cuaderno 1):  

            

i. Declarar que el predio con          matrícula inmobiliaria 190-3951 pertenece «totalmente          a los señores Víctor Raúl Pérez Gómez,          Eleazar Pérez Gómez y Fernando Pérez Gómez,          en un 11.433% a cada uno de ellos, conforme adjudicación          hecha en fallo Nro. 063 de 8 de mayo de 2000 proferido por el          Juzgado Primero Promiscuo de Familia de Barrancabermeja».  

            

ii. Cancelar la «anotación          Nro. 4 de fecha 05 de agosto de 1987 radicación 5014 en donde          el señor Pedro Álvarez vende el 50% de sus derechos a          la señora María Leonor Álvarez Mateus».  

            

iii. Inscribir en el folio «la          presente demanda, y una vez terminado el proceso y ejecutoriada la          sentencia (…), se condene a los demandados a restituir, a          favor de los demandantes el 11.433% a cada uno de ellos del inmueble          mencionado».  

            

iv. Pagar «el          valor de los frutos naturales o civiles (…) desde el mismo          momento de iniciada la posesión, por tratarse el demandado de          un poseedor de mala fe, hasta el momento de la entrega de la parte          del inmueble que le corresponde»          (sic).  

            

            

4. Que el «apoderado          del señor Víctor Raúl Pérez Gómez»          apeló (folios 45 al 48, cuaderno 2).  

            

5. Que el          Tribunal admitió (16 abr. 2012) la alzada interpuesta «a          través de apoderado judicial por el señor Víctor          Raúl Pérez Gómez»          (folios 2 y 3, cuaderno 7).  

            

6. Que la          sentencia de segunda instancia confirmó la del a          quo en          lo relativo a «la          desestimación de las pretensiones»          (folios 22 al 34, cuaderno 7).  

            

7. Que únicamente Víctor          Raúl Pérez Gómez recurrió en casación          (folio          46, cuaderno 7).  

            

8. Que se dispuso la realización          de experticia para determinar «el          valor comercial que podía tener el 23 de octubre de 2013 el          inmueble urbano ubicado en la calle 22 #16-71 Barrio La Granja»          (folios 64 al 66,          cuaderno 7).  

            

9. Que el perito avalúo en          trescientos veintiséis millones setecientos setenta y seis          mil novecientos ochenta pesos con ochenta y dos centavos          ($326’776.980,82) el terreno y la construcción allí          levantada (folio 76, cuaderno 7).  

            

10. Que el Tribunal concedió          la impugnación de «la          parte demandante»,          porque «[a]nalizada          la forma como fueron planteadas las cosas, el quantum desfavorable a          la parte demandante, ahora recurrente en casación, está          determinado por el valor comercial del inmueble cuya reivindicación          fue negada y encontró acogida en esta superioridad»,          resultando «evidente          que le asiste derecho a la parte demandante para recurrir en          casación, por cuanto el quantum de la resolución          desfavorable a ella es claramente superior a la cuantía          exigida por la ley para la procedencia del recurso»          (folios 123 al 125,          cuaderno 7).  

            

5. El ad          quem se apresuró          al darle vía al medio de contradicción extraordinario,          porque tomó como factor determinante el resultado de la          pericia, sin analizar que:  

            

1. A pesar de que fueron tres (3)          los promotores, no hizo ninguna distinción sobre su calidad          de litisconsortes facultativos o necesarios, ni la trascendencia que          ese aspecto tenía en la determinación del interés.  

Adicionalmente, a pesar de que  solo uno manifestó su inconformidad, optó por «conceder  el recurso extraordinario de casación interpuesto mediante  apoderado judicial, por la parte demandante»,  sin individualizar a cuál de sus integrantes ni verificar que  dicho vocero representaba a Víctor Raúl y no a los  demás (folio 63, cuaderno1), como lo recalcó al  provocar la alzada (folios 45 al 48, cuaderno 2).  

            

            

3. Pasó por alto que no          fueron tasados los frutos recibidos y dejados de percibir «desde          el mismo momento de iniciada la posesión (…) hasta el          momento de la entrega de la parte del inmueble que le corresponde»,          sin que se justificara la prescindencia de ese ejercicio.  

            

4. Ninguna disquisición se          hizo sobre la naturaleza de la disputa, ya que se pidió          indistintamente la restitución del «11.433%          a cada uno de ellos, conforme adjudicación hecha en fallo          Nro. 063 de 8 de mayo de 2000 proferido por el Juzgado Primero          Promiscuo de Familia de Barrancabermeja»          y la cancelación de la venta que hizo Pedro Álvarez          del «50% de          sus derechos a la señora María Leonor Álvarez          Mateus».  

Quedó así en el  aire si lo reivindicado era el once punto cuarenta y tres tres por  ciento (11.433%) por cada asignatario, individualmente considerado;  el treinta y cuatro punto veintinueve nueve por ciento (34.299%) de  los tres (3) que demandaron; o la mitad que sustrajo el cónyuge  supérstite de la liquidación de la sociedad conyugal  con Dionisia Gómez.  

            

6. Como lo dijo la Corte en un          caso similar adelantado para «reivindicar          la cuota parte proindivisa»  

(…) no  hay en el proceso pruebas atendibles demostrativas del valor actual  del inmueble,  ni de los derechos cuotativos de dominio que en ellos  tienen vinculados los demandantes (…) y la sociedad  litisconsorte, en proporción del  5% y 45% respectivamente.  Tampoco existen en relación con  los frutos reclamados, que  conforme al petitum son los que corresponde cubrir al poseedor de  mala fe, conforme al artículo 964 del C.C.C. (…) Ante  el panorama descrito ha debido el Tribunal, en lugar de conceder  precipitadamente el recurso, ordenar la peritación que  contempla el artículo 370 del C.P.C., antes de producir el  auto del que se hace glosa. Por esto es por lo que en esta  oportunidad se impone como solución ordenar la devolución  del expediente al Tribunal enviante, para que ajuste su actuación  a los parámetros indicados en esta providencia, con miras a  que ulteriormente decida si procede o no la concesión del  recurso, puesto que lo prematuro de su otorgamiento priva a la Corte  de la posibilidad de pronunciarse ahora sobre su admisión, lo  que en modo alguno tiene alcance de  inadmisión del mismo (AC  de 8 nov. 1999, rad. 7895).  

            

7. Obró por tanto          precipitadamente el juzgador, al conceder la opugnación, sin          ordenar el estimativo de todos los aspectos dudosos ni examinar          concienzudamente la experticia, de cara a las pretensiones          formuladas y sin realizar los cálculos que precisaran, sin          lugar a dudas, el quantum          de lo que el recurrente tenía en juego, ya fuera que obrara          para sí o en nombre de la comunidad.  

DECISIÓN  

Con base en lo anteriormente  expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación  Civil,  

RESUELVE  

Primero:  Declarar prematuro el pronunciamiento de la Sala Civil Familia de  Descongestión del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Valledupar, concediendo el recurso de casación de la «parte  demandante»  frente la sentencia de 23 de octubre de 2015, proferida dentro del  proceso ordinario de Víctor Raúl, Eleazar y Fernando  Pérez Gómez, contra María Leonor Quiroz Mateus y  Pedro Pérez Álvarez.  

Segundo:  Devolver la actuación a la oficina de origen para que proceda  como le compete, agotando la actuación pertinente.  

Notifíquese  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado  

      

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