AC2983-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

Magistrada  Ponente   

MARGARITA  CABELLO BLANCO   

Bogotá, D. C., tres (3) de  junio de dos mil catorce (2014).   

AC  2983-2014   

Radicación n 11001 31 03  038 2009 00651 01   

(Aprobado en sesión del siete de mayo de dos  mil catorce)   

Procede la Corte a resolver  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  formulada por la parte  actora,  por medio de apoderado, frente a la sentencia de 21 de octubre de 2013,  proferida  por la Sala Civil del Tribunal Superior de Bogotá dentro del proceso  ordinario   de  responsabilidad  civil  promovido  por  LUZ  MARGARITA  CUBILLOS  RUBIANO  y otros contra CODENSA S.A ESP.   

ANTECEDENTES   

1.-   Los  convocantes  formularon      demanda      de      «reparación       directa»  contra  la  empresa  de  servicios públicos mencionada. En ella  solicitaron    que    se   declare   que   la   accionada   está   obligada   a  «reparar los daños morales  y  materiales  que  se  ocasionaron  a  los herederos del causante señor SAMUEL  FLOREZ   BELTRÁN»,  como  consecuencia  del  fatal  accidente  por  energía  eléctrica ocurrido el 21 de  noviembre    de    2007,     en    el    Conjunto   Residencial   ANDALUCIA  REAL.   

Subsiguientemente  requirieron  que  se cancelen los valores indicados en el escrito genitor, junto  a  los intereses comerciales y los ajustes correspondientes merced a lo previsto  en    los    artículos    176,    177    y    178   del   Código   Contencioso  Administrativo.   

2.-  Fundamentaron  la  causa  pretendi, en que el fallecido  prestó  sus  servicios  personales  al señor ORLANDO GALVIS RODRÍGUEZ para la  instalación   y   mantenimiento   de   vallas,   astas,   banderines  y  avisos  publicitarios  con  el  fin  de   promocionar la venta de viviendas nuevas.   

El  21  de  noviembre de  2007,  el  señor  GALVIS  RODRÍGUEZ  junto  a su compañero de labores ARMANDO  SALCEDO  intentaban  colocar  los  avisos  cuando,  siendo  aproximadamente  las  4:00pm,  «hicieron contacto  con  las  líneas conductoras de energía eléctrica, quedando electrocutados en  el   mismo  instante,  los  dos  infortunados  trabajadores».   

3.- El Juzgado Treinta y  Ocho  Civil  del  Circuito  de  Bogotá,  previa  remisión que de la actuación  hiciera  el  Tribunal  Administrativo  de  Cundinamarca  mediante  auto  de 8 de  octubre   de   2009,   admitió   la  demanda  y  corrió  traslado  al  extremo  pasivo.   

4.- Dicho pronunciamiento,  en  virtud  del  recurso de apelación planteado, fue confirmado por el Tribunal  el 21 de octubre de la misma anualidad.   

5.- Consideró el juzgador  ad  quem  que  del  escrito  y  de la causa         pretendi  se  infiere  con  certeza «que  la  acción entablada por el actor es la de  responsabilidad  civil  extracontractual,  haciéndola derivar del accidente por  energía     eléctrica    ocurrido    el    21    de    noviembre    de    2007  (…)».   Explicó   de  inmediato  la cláusula general de responsabilidad acorde con lo dispuesto en el  precepto    2341    del   Código   Civil,  y  señaló  respecto  de la especie examinada que aquella se inscribe dentro de las llamadas  actividades  peligrosas,  por  ser  el  manejo  y  explotación  de  la energía  eléctrica fuente de insoslayables y potenciales peligros.   

No obstante anotó, que la  presunción  de culpa que entraña esa actividad, según lo dispone el artículo  2356  de  la misma obra, pese a que la supone en el demandado, la imputación no  opera  de  manera  automática,  pudiendo  liberarse  el opositor demostrando el  rompimiento del nexo causal.   

Tras  descender  al caso  concreto  señaló  que  el  siniestro  «encontró  venero  exclusivamente  en  el  infortunado actuar de la  misma   víctima».  Así,  manifestó:  «De  lo hasta  aquí  discurrido,  advierte  la  Sala  que  la  causa eficiente de la muerte de  FLOREZ  BELTRÁN ha de ser atribuida a la misma víctima, en tanto que propició  el  contacto con los cables eléctricos que le dieron muerte, todo lo cual rompe  el  nexo  causal entre el hecho dañoso y la conducta enrostrada a CODENSA S.A.,  situación  que conlleva al decaimiento de la pretensión indemnizatoria elevada  por los actores.   

En conclusión, como no  se  probó  que  la  actividad  peligrosa  ejercida  por  la  persona  jurídica  demandada-  CODENSA- hubiera sido la causa activa de la muerte del señor SAMUEL  FLÓREZ  BELTRÁN  las pretensiones de la demanda estaban condenadas al fracaso,  sin  que esté por demás destacar que, contrario a lo dicho por el apelante, no  se  acreditó  que  CODENSA  hubiera  procedido  en forma culposa por no colocar  avisos  que  indicaran  el  peligro que entrañaba la red, puesto que, se itera,  las  probanzas  obrantes  al  plenario  no  permitieron,  siquiera,  avizorar la  ausencia        de       estos       –señalización-,  mucho menos indican que los postes de conducción  de   energía   eléctrica   de  marras  desconociera  las  distancias  mínimas  especificadas  en  la  normativa  aplicable,  como  tampoco  que  se encontraban  ubicados  en  sitios no permitidos, por manera que no resultaba viable enrostrar  a la demandada responsabilidad alguna».   

5-  La  parte  actora  interpuso  recurso  de casación siendo concedido por auto de 14 de noviembre de  2013  (folios  16-18  del  cuaderno  de  segunda  instancia).  Admitido el   recurso  por  la  Corte  (folio 3), en tiempo hábil se sustentó. Procederá la  Sala   a  pronunciarse  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda,  previas  las  siguientes,   

CONSIDERACIONES   

1.  De  antiguo,  en  forma  constante  y  reiterada,  en  aplicación del artículo 374 del C. de P. Civil y demás normas  concordantes,   esta   Corporación   ha   establecido  que  dado  el  carácter  extraordinario  y  dispositivo  de  este  medio  de impugnación, corresponde al  casacionista  atender un mínimo de formalidades en procura de tornar idónea la  respectiva  sustentación.  Al  mismo tiempo, cuando la impugnación se canaliza  bajo  el  abrigo  de   la  causal primera, deberá contener de manera   precisa  la  indicación  de  «las normas de derecho  sustancial   que  el  recurrente  estime  violadas»,  hipótesis   que,   como   lo   ha   sostenido  la  Sala,  se  materializa  con,  «señalar   cualquiera   de   las   normas  de  esa  naturaleza»;   obviamente,  en  la  medida  en  que  constituyan  basamento  esencial  de la sentencia cuestionada, como así aparece  regulado por la normativa ejusdem.   

Además  de  lo  anterior,  naturalmente,  existen  otras  exigencias,  verbigracia, que los argumentos de la acusación se  formulen  de  manera  «clara  y  precisa»   (art.  374  C.  de  P.  C.);  circunstancia  que  comporta  la  presentación  del  reproche  sin  mácula  alguna en cuanto al cargo en sí, su  fundamentación,  los aspectos que lo comprenden y el destino del mismo. En fin,  el  compromiso  del  impugnante  implica  desarrollar  un  discurso  entendible,  preciso y simétrico con lo basilar de lo que se critica.   

Así lo ha explicado la Sala:  

        (…)  la  claridad  impone al impugnante la carga de  estructurar   su   ataque   de   tal  forma  que  sea  ‘perceptible   por  la  inteligencia  sin  duda  ni confusión, o sea, fácil de entender no sólo en su  presentación     sintáctica,     sino    también    en    su    construcción  lógica’, en tanto que la  precisión    obliga    a    que    ‘la  acusación  sea  exacta,  rigurosa (…) que contenga todos los  datos  que permitan individualizarla dentro de la esfera propia de la causal que  le  sirve de sustento (CSJ SC, 15 Sep. 1994, reiterado  en CSJ AC, 13 Oct. 2011, Rad. 00269).   

En  este  orden  de  ideas, el opugnador, a  riesgo     de     la     inadmisión     del    recurso    y    su    deserción  consecuencial,                     al  esgrimir  los aspectos que sirvieron de soporte a su acusación, debe aludir  a  lo  fundamental  del  examen  que  hizo  el  fallador,  pues de lo contrario,  reflejarían asimetría y desenfoque en sus planteamientos.   

Igualmente, no puede sustraerse de reseñar  en  forma  debida y separada las razones por las cuales, por la senda recta o la  indirecta se ha trastocado la legalidad de la sentencia.   

Precisado  lo  anterior,  a  las claras, el  cargo  en  que  se  apoyó  el  embate,  se  torna  desprovisto  de  las  pautas  establecidas  y,  por  consiguiente,  dada su consagración legal, sobreviene la  deserción del recurso, según se razona a continuación.   

2.- En el asunto que se examina se formuló  un  único  cargo  al amparo de la causal primera de casación, y se basó   en  la  apreciación  incorrecta  de  la demanda, al igual que en la ausente y/o  indebida valoración de pruebas.   

Manifestó   el   recurrente   que  acusa  «la  sentencia  (…)  por  ser violatoria de la ley  sustancial  en la modalidad de infracción indirecta por falta de aplicación de  los  artículos  90 de la Constitución Política de 1991, 2341, 2344 y 2356 del  Código  Civil  lo  cual  sucedió  como  consecuencia de errores de hecho en la  apreciación  de  la  demanda  y  de  las  pruebas  que  se  indican».  Seguidamente  enunció  que antes de la reforma constitucional  patria,  la  responsabilidad  imputable  al  Estado  era  indirecta, pero con el  advenimiento del nuevo texto fundamental aquella es directa.   

2.1     Sobre    la    «apreciación  inadecuada de la demanda»,  dijo  el  impugnante,  que  el  Tribunal  no se ocupó de la responsabilidad del  Estado  en  los  términos  que  trajo  la norma fundamental, a pesar de haberse  instaurado la misma contra la Sociedad CODENSA S.A ESP.   

Enunció seguidamente en qué consistió la  apreciación  inadecuada  del  libelo  genitor  y  explicó  que  pese a que las  pretensiones  «tienen  su referencia en el artículo  90  del  Estatuto  Superior», el juzgador de segundo  nivel  situó  el  petitum,  dentro  de  las  instituciones de la responsabilidad común por lo delitos y las  culpas   del   Código   Civil,   conduciéndolo   a  que  no  se  examinara  la  responsabilidad  de  la entidad «a partir de la norma  constitucional,   teniendo   en   cuenta   los   elementos  relativos  a  daños  antijurídicos  que  le  sean imputables y su causa sea la acción u omisión de  las entidades públicas».   

La  acusación  relativa  a que el Tribunal  erró  al  apreciar  el  escrito introductorio, claramente luce desenfocada, por  cuanto  el  argumento  bastión del fallador colegiado, se hizo consistir en que  el  daño  esgrimido  por los actores, si bien se causó, acertado o no, hubo un  rompimiento  del  nexo  de  causalidad  dentro  de  la actividad peligrosa, como  consecuencia de la culpa exclusiva de la víctima.   

En este orden de ideas, lo que se vislumbra  es  un  desenfoque  técnico, toda vez que los argumentos enarbolados desconocen  la  consonancia y congruencia debida respecto a lo que expresó la sentencia que  se censura.   

Así,  expresó la Corte en un asunto donde  advirtió    un    yerro    de   similares   características:   «de  manera,  pues,  que  en  esas  condiciones  el  reproche resulta  desenfocado,  en  la medida en que no guarda una estricta y adecuada consonancia  con  lo  esencial  de  la  motivación  que se pretende descalificar’  (auto  de  18 de diciembre de 2009,  exp.  6800131030012001-00389  01)  o  que ‘resulta  desenfocado,  pues  deja  de  lado  la razón toral de la que se valió el ad quem para negar las pretensiones  (…)  Ignorado  fue,  entonces,  el  núcleo argumentativo del fallo impugnado,  haciendo  del  cargo  una embestida carente de precisión, pues apenas comprende  algunas  de  las  periferias  del  asunto,  lo  cual anticipa su ineficacia para  propiciar  el  pronunciamiento  de la Corte». (CSJ SC  Auto         Ago.         30        de        2010,        radicación        n.  11001-31-03-005-1999-02099-01).   

2.2  La  segunda  parte  del  embate,  se  fundamentó  en  que  el  Tribunal no valoró unas pruebas y apreció mal otras.  Sin  embargo, la presentación de ese segmento del cargo pone de presente que se  entremezcló el yerro de hecho con el de derecho.   

En  efecto,  en  su  discurrir,  el  censor  anunció  que  el  juez  plural  analizó  «de manera  equivocada  lo  plasmado  en la prueba documental a folio 240 del C. 1., Informe  del  Cabo  VILLAMIL  del  Cuerpo  de  Bomberos,  quien  sin disponer de una base  técnica  científica,  conceptúa que la causa del evento era el …descuido al  instalar  un  tubo para bandera, el cual hizo contacto con cables de energía de  11400  vatios  mediana tensión. (…) la apreciación  del  Tribunal es marcadamente equivocada, puesto que no tiene en cuenta factores  tales  como:  que  el  Cabo  VILLAMIL  del Cuerpo de Bomberos, no es una persona  cualificada  para  dar  ese  tipo  de  conceptos  y  menos  de  la manera que lo  hizo  (…)».  (Negrilla  fuera de texto).   

Esa  manifestación  revela,  más allá de  cuestiones  atañederas  a dislates fincados en errores de hecho,  aspectos  de  discernimiento  relativos  a  la  eficacia o idoneidad de la prueba, los que  corresponde denunciar por el cauce del error de jure.   

La  misma equivocación trasluce al referir  el  ataque  que,  «si se tiene o existe un manual de  reglamento  técnico  de instalaciones eléctricas, para el verdadero control de  calidad  y seguridad industrial el cual hace a la demandada su cabal aplicación  y  cumplimiento,  la  parte  actora  a  quien  se  le  invirtió   en   razón   de   las  anteriores  afirmaciones,  la  carga  de  la  prueba,  pues  la víctima  nunca  tuvo  acceso  a documento alguno que garantizara su seguridad en el lugar  de  los  hechos,  y  la  toma  de  las  debidas  precauciones reposan en CODENSA  ESP.   

En la forma en que argumenta el despacho en  la  sentencia, se está olvidando que las precauciones  tomadas  corresponden  demostrarlas  al que se hallaba obligado que en este caso  es  de  CODENSA  ESP.,  el despacho resuelve pedir al  demandante   la   prueba  imposible  como  es  demostrar  la  veracidad  de  una  afirmación  indefinida;  ello  no es prueba alguna de diligencia y menos que de  tal  forma  llegara  a  invertirse  la  carga  de  la  prueba  (…)». (Negrilla  fuera de texto).   

La objeción de los aspectos vinculados con  la    carga   de   la   prueba,   también   comporta   eventuales   yerros   de  derecho1   

,  no  de  facto que a la postre fueron los  denunciados,  de manera pues que, se hace patente la confusión en que incurrió  la    censura    al    mixturar    faltas    que    en    si   misma   son   incompatibles.   

No  obstante,  y  aún  aceptando  que  la  acusación  se  planteó  por  el  sendero  relacionado con reglas de disciplina  probatoria,  de  todos  modos,  se  omitió  la  exigencia formal a que alude el  último  inciso  del  precepto  374  procesal  civil  que  reza:  «Si  la  violación  de  la norma sustancial ha sido consecuencia de  error  de derecho, se deberán indicar las normas de carácter probatorio que se  consideren  infringidas  explicando  en qué consiste la infracción»,  dado  que,  en  la  demanda  únicamente  se  enumeraron  como  disposiciones  quebrantadas:  el  canon 90 constitucional junto a los artículos  2341, 2344 y 2346 del Código Civil.   

Habida  cuenta  de  lo  señalado, el cargo  formulado  no  se allana a las exigencias formales del  artículo  374  del  C.  de  P.  C.,  situación  que  apareja su inadmisión y,  correlativamente,  la  deserción  del  recurso  extraordinario aquí formulado.   

           

DECISIÓN   

En mérito de lo expuesto,  la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero:      INADMITIR   la  demanda  presentada  por  la  parte actora, a través de  apoderado,  contra  la  sentencia  de  21 de octubre de 2013, especificada en el  encabezamiento de esta providencia.   

Segundo:         Consecuencialmente,  DECLARAR  desierto el  recurso   de   casación   formulado  por  la  parte  demandante.   

Tercero:  Ejecutoriada  esta  providencia,  el  expediente deberá retornar al Tribunal de  origen. La Secretaría dejará las constancias del caso.   

NOTIFÍQUESE  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH   MARINA  DÍAZ  RUEDA   

ALVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL    SALAZAR  RAMÍREZ   

LUÍS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

    

1  CSJ   CS   Auto  Nov.  28  de  2012  radicación  n.  2009-00211-01.     

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *