AC3057-2014 [2010-00169-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    República    de  Colombia      

Corte Suprema de Justicia  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

Magistrado Ponente  

AC3057-2014  

Radicación           n°  68001-31-03-004-2010-00169-01   

(Aprobado en Sala de nueve de abril de dos mil  catorce)   

Bogotá,  D. C., seis (6) de junio de dos mil  catorce (2014).   

Se decide sobre la admisión de la demanda de  CISF   …………………………………,  presentada  para  sustentar  el  recurso  de  casación contra la sentencia de 4 de septiembre de 2013, proferida  por   el   Tribunal   Superior   del  Distrito  Judicial  de  Bucaramanga,  Sala  Civil-Familia,    en    el    proceso    ordinario    del    recurrente   contra  SYAB……………………                 ………………                y  AVA……………   

1. ANTECEDENTES  

1.  El  escrito  genitor  se  contrae  a  la  simulación   absoluta   de   un   contrato   de   compraventa   celebrado   por  SYAB…………………………………..,     como     representante     de  CISF………………………………….,  en  calidad  de  vendedor, según  poder   general  otorgado,  con  el  comprador  AVA  ……………………..,  respecto de un inmueble.   

   

2.  La  sentencia  estimatoria  de  primera  instancia,  proferida  por  el Juzgado Cuarto Civil del Circuito de Bucaramanga,  el  25  de  enero  de  2013,  fue  revocada  por  el  superior en el fallo ahora  recurrido en casación.   

2.1.  En primer lugar, por cuanto los hechos  narrados   en  la  demanda  no  se  subsumen  en la pretensión, pues si el  vendedor  es el “(…) propio demandante, él jamás  simuló,   ni  envió  a  su  representante  a  que  simulara  (…)”.   

Si  el  negocio  ajustado  no  contó con la  voluntad  del  enajenante,  se  estaría indicando una nulidad relativa; y si la  comitente  traicionó  las  instrucciones  del  mandante,  el problema sería de  responsabilidad contractual.    

No  era  la  simulación,  por  lo tanto, la  “(…)  apropiada,  en  tanto  no fue cometida, por  decirlo  de alguna manera, por ambas partes, ya que la mandataria no es parte en  el  negocio atacado, pues su condición es simplemente la de representante. Y al  no  ser parte en el supuesto negocio simulado, tampoco tendría legitimación en  causa    por    pasiva    para    enfrentar   esta   demanda   (…)”.   

2.3.  “[S]i  en  gracia  de  discusión  (…)”  se  acepta viable la  simulación  cuando  es  obra de un tercero, los indicios favorecen al único de  los demandados que verdaderamente  fue parte en el contrato.   

Acorde   con   el   juzgado,  “[n]o   quedó  demostrado  que  AVA  ……………  fuera  una  persona  sin  capacidad económica, contrario a ello, se trata de un profesional  del  derecho  que hace presumir en él, la realización de actividades laborales  (sic),  en cambio sí probó que AVA….. obtuvo en el año 2009 un crédito por  valor   de  $10’000.000,  además  que  no  se  desvirtuaron  las  afirmaciones sobre los demás créditos  afirmados (sic) por él, para pagar el valor comprometido”.   

El  supuesto motivo que tenía la mandataria  para  salvar  la  parte que tenía en el bien, derivada de la unión marital que  mantuvo  con  el  demandante,  el  poder  general  lo explica, pues fue otorgado  precisamente  para  esos  efectos. Entonces, vendido el inmueble, el tema de las  cuentas  entre  las  partes  del  mandato es ajeno al litigio.      

El  único  indicio  existente, la venta del  bien  raíz  de  AVA ………………………………… a una hermana de su  coparte,  resulta  débil,  pues  fuera  de  no haberse debatido el hecho, sólo  aparece  noticia  de  su  realización,  mediante  el  certificado de tradición  adosado sin decreto del juez.   

4. En la demanda de casación, cuatro cargos  fueron propuestos.   

4.1.   El   primero,   fundado   en   la  descontextualización  del  escrito  genitor,  por cuanto si éste se dirigió a  enunciar  que el contrato “(…) celebrado entre los  demandados  (…)  fue absolutamente simulado (…)”,  según  se  describe,  resulta  contraevidente sostener que el fingimiento no se  desprende de los fundamentos fácticos del texto introductor.   

4.2.  El  segundo,  denuncia la comisión de  errores  de  hecho  en  la  apreciación de las pruebas que se singularizan, las  cuales    dan   cuenta,   como   explica   la   censura,   del   “(…)   concierto   simulatorio  (…)”  entre                SYAB…………….               y               AVA…..  …………………………………………………..;  de  la insolvencia  económica  de  este  último;  del  precio  exiguo de la venta y el no pago del  mismo;  de  la  falta  de examen previo y de conocimiento del inmueble por parte  del  comprador; de la suscripción del contrato cuestionado en lugar distante al  de  ubicación  del  predio;  de  la  inactividad del adquirente para hacerse al  bien;  y  de la ocultación de una trasferencia posterior del raíz a la hermana  de la mandataria.   

   

Igualmente,  al  darse  por  acreditado, sin  estarlo,  el otorgamiento del poder general para salvaguardar los derechos en el  inmueble  de SYAB……………………… …………. Además, los ingresos  del  comprador  derivados  del ejercicio de la profesión de abogado; inclusive,  su  capacidad  económica,  como  secuela  de  haberse  omitido  observar que el  crédito a él otorgado fue mucho antes del contrato.   

4.3.  El tercero, al incumplirse el deber de  decretar  y  tener  como  prueba  de  oficio  el  certificado  de tradición del  inmueble,  aducido  en forma extemporánea, de suyo trascendente para disipar la  noticia   sobre   la   “(…)  venta  que  hiciera  AVA……..…….  a  SA……………….  hermana  de SYAB…, tan sólo dos  meses  después  de  que  esta  última supuestamente se lo había vendido a él  (…)”.   

4.4.  El  cuarto,  encauzado  por violación  directa   de   la   ley  sustancial,  debido  a  que  la  espetada  carencia  de  legitimación   en   causa  de  SYAB…………………………………,  es  equivocada,   pues  si  la  simulación  del  acto  se  realizó  a  través  de  mandataria,  la subsunción normativa se cumple por la intervención efectiva de  ella   como   determinadora,   a   la   postre  beneficiaria  real  del  acuerdo  fraudulento.   

5.  Compendiado  así,  en  lo  esencial, el  contexto    de   la   acusación,   se   procede   a   examinar   su   idoneidad  formal.   

2. CONSIDERACIONES  

1.  Como se recuerda, dos fueron las razones  blandidas  por  el  Tribunal  para  negar las pretensiones, cada una con entidad  suficiente, por sí, para sostener la decisión.   

La primera, si la compraventa se materializó  mediante  un  mandato  representativo,  el vendedor, quien es el “(…)  propio  demandante,  él  jamás  simuló,  ni  envió  a su  representante  a  que  simulara  (…)”, en tanto los  efectos  serían distintos. Y la segunda, en gracia de discusión, de ser viable  la simulación, porque ésta no fue demostrada.    

2.  Conforme  al  requisito  de  precisión  exigido  en  el  artículo  374  numeral 3º del Código de Procedimiento Civil,  entre  otros,  para  la  idoneidad formal de la demanda de casación, el cual se  relaciona,  como  tiene  explicado esta Corporación1,  con  la simetría y plenitud  del  ataque,  lo  anterior  significa  que  ambas  cosas tenían que combatirse.   

Esto,  por  cuanto  si  la  acusación en su  conjunto  es  desenfocada  o  incompleta,  la  Corte  no  tendría  que entrar a  estudiar  el  mérito  de  las  distintas  acusaciones,  pues  en  general,  los  argumentos  basilares  desviados o soslayados le seguirían prestando base firme  a la sentencia.   

Al  fin  de  cuentas,  al  decir de la Sala,  “(…)  [l]os  requisitos formales y de técnica en  casación,  en general, se entroncan con los que habilitan el examen de fondo de  los  cargos,  porque  si  lo truncan, ello justifica, por obvias razones, que la  demanda  no  sea  recibida  a  trámite”2.   

Y el carácter excepcional y dispositivo del  recurso  extraordinario,  desde  luego,  no  autoriza  pesquisas  oficiosas,  ni  interpretaciones  que  alteren  el contenido objetivo del contexto de la demanda  introductora,  bien  para  superar  vacíos, ya para replantear cuestionamientos  deficientes.   

3.  Frente  a  las  directrices  dichas,  el  escrito  examinado  peca  de plenitud, pues al margen del mérito de los cargos,  en  ninguna parte se alude el consenso para simular del pretensor vendedor, así  lo  hubiere  sido  a  través de su procuradora, y del comprador demandado, toda  vez   que   el   acuerdo   para   el   efecto   se   predica   es,  entre  estos  últimos.   

Si el Tribunal se equivocó al afirmar que el  actor  enajenante “(…) jamás simuló, ni envió a  su  representante  a  que simulara (…)”, la censura  debió  aplicarse a mostrar lo contrario, precisamente el fundamento toral de la  acción propuesta, y ese ejercicio fue soslayado.   

En   algunos  pasajes  de  la  demanda  de  casación,  por el contrario, el recurrente reafirma lo transcrito. Verbi  gratia,  en  el  cargo primero, al  sostener,  como propietario vendedor, que de su parte no hubo ánimo de simular,  “(…)  menos  aún de realizar esta actuación por  medio  de  un  poder  otorgado  a  mi ex compañera permanente (…)”;    en   el   segundo,   al   decir   que   el   “(…)    poder    general    [fue]    utilizado    fraudulentamente  (…)”;   y   en  el  cuarto,  al  insistir  en  la  “utilización abusiva y fraudulenta del poder (…)  otorgado muchos años atrás (…)”.   

4.  En ese orden de ideas, inocuo resulta el  examen  de los errores denunciados en los cuatro cargos, porque en la hipótesis  de  estructurarse,  quedarían  neutralizados  con la inexistencia del consenso,  acuerdo  o  concierto  para  simular  del vendedor, inclusive por conducto de su  mandataria,  pues  al no atacarse ese argumento cardinal, implica que la censura  lo  deja  en  firme,  al  margen  del  acierto  del ad  quem.   

5.  Ante  ese  defecto  formal,  se  impone  inadmitir  la  demanda  y  declarar  desierto el recurso extraordinario, como lo  prevé el artículo 373-4 del Código de Procedimiento Civil.   

3. DECISIÓN  

En    mérito    de    lo   expuesto,  la  Corte Suprema de Justicia,  Sala        de        Casación        Civil,        declara        inadmisible   el   libelo   examinado   y  desierto   el  recurso  de  casación  de  que  se trata. Consecuentemente, ordena devolver el expediente al  Tribunal de origen para lo pertinente.   

NOTIFÍQUESE  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUÍZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

1 Cfr.  Auto  034  de  12  de  marzo  de  2008,  expediente  00271,  reiterando doctrina  anterior.   

2 Auto  de 26 de abril de 2011, expediente 00354.     

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *